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UNA NUEVA FORMA DE COMUNICAR EN LA GANADERÍA BOVINA

“A la hora de implementar cambios, analizar datos hace la diferencia”

Manuel Martínez. El asesor que mueve el ritmo de las redes sociales con sus posteos diarios.

Manuel Martínez. El asesor que mueve el ritmo de las redes sociales con sus posteos diarios.

El MV. Manuel Martínez suma más de 11.500 seguidores en Instagram y pone el acento en el valor del uso de la tecnología a la hora de mejorar los índices de producción.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

A contramano de lo que para muchos puede significar un agravante, el uso de las redes sociales en el aula dotó al profesor y médico veterinario Manuel Martínez de una herramienta que restableció la atención de sus alumnos. “Me resultaba casi imposible que le presten atención a los casos y se me ocurrió compartirselos en Instagram”, confiesa Martínez, al frente de un terciario sobre producción agropecuaria en el Instituto Superior San Benito de Victoria, Entre Ríos. A su vez, casi como un efecto colateral, su cuenta en Instagram @vet.manuelmartinez se transformó en una canal de comunicación que en solo un año ya reúne más de 11.500 seguidores.

Con los alumnos: “Me resultaba casi imposible que le presten atención a los casos y se me ocurrió compartirselos en Instagram. Funciona”.

Martínez forma parte de la empresa familiar Veterinaria El Pampa, junto a su padre Oscar Martínez y un equipo de trabajo, desde donde asesora más de media docena de tambos en el suroeste entrerriano. “Guardo muchos casos por fecha y cliente y si bien a veces no soy constante, siempre trato de postear casos de un modo de invitarlos a leer más, una descripción clara y breve vale doble”, asegura el profesional, egresado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral.

Todo está entrelazado.”Muchas enfermedades se evitan con la vacunación, pero la nutrición es esencial”.

Todo está entrelazado.”Muchas enfermedades se evitan con la vacunación, pero la nutrición es esencial”.

Los resultados a campo

“Apenas terminé mis estudios, volví a trabajar en Victoria y me encontré con problemas en los sistemas de producción lecheros que me llevaron a investigar qué se podía hacer para mejorar los índices”, afirma Martínez que sumó experiencia capacitándose entre España y el IRAC, en Córdoba. “Ahora mismo, estoy cursando otro posgrado sobre biotecnología reproductiva”, agrega y completa: “A la hora de implementar cambios analizar datos hace la diferencia”.
Cuando regresó de Esperanza, Martínez se incorporó a la empresa familiar, pero hizo su propio camino. “Mi viejo pensó que iba a trabajar con él, pero decidí tener mis propios clientes. Él siempre les enseñó a muchos recién recibidos, pero yo quería hacerlo por mi cuenta”, sostiene y sigue: “Trabajamos bajo la misma empresa, pero con distintos clientes. Siempre hice más tambo que cría y encontré ese nicho, en mi zona, reemplazando a veterinarios que venían desde lejos. Empecé por las urgencias y fui quedando. Así, me fui especializado en producción, nutrición y sistemas lecheros. Hoy, asesoro cinco tambos grandes y algunos más chicos”.
A su vez, en 2013, su familia compró Tambo San Benito, un establecimiento que, hoy, suma 340 vacas en ordeñe y en el cual su padre colaboró por muchos años. “Muchas familias se deben un cambio generacional. Es evidente que en la mayoría de los campos donde ya participa la nueva generación hay otra visión para trabajar y esto se ve sobre todo en el manejo de datos y los costos de producción”, sintetiza Martínez que, a la hora de comunicar, siempre prioriza los tips que pueden mostrar rápidos retornos de la inversión. “La plata nunca alcanza, pero a veces se logran mejoras solo con pequeños cambios en los planteos”, asegura y suma un ejemplo: “Hace algunos años, la mortandad en guacheras oscilaba entre el 12 y 15% en nuestra zona. En los últimos años, pudimos reducirla a menos del 3% y en nuestro tambo a solo 0,5%. Esos cambios no requirieron ningún tipo de inversión, solo un proceso de enseñanza a los empleados sobre el trabajo de calostrados y tratamientos de urgencias”. Martínez no duda en ilustrar los beneficios: “Un ternero con buen calostrado vive 20% más de tiempo y produce hasta un 10% más cuando es adulto a partir de menores incidencias de mastitis, rengueras y otras enfermedades”.

El rol de la tecnología

“El acceso a información cambió muchísimo sobre todo porque antes pasaban cinco o seis años entre que salía alguna novedad, se traducía y llegaba a la Argentina. Ahora, es inmediato y abundante, por eso hay que saber filtrar”, advierte Martínez que, a su vez, es miembro de un grupo de WhatsApp con 80 profesionales donde suelen debatir.
A lo largo de los años, el profesional fue sumando experiencia no solo en reproducción sino también nutrición en los rodeos lecheros. “Muchas enfermedades se evitan con la vacunación, pero la nutrición suele ser esencial para lograr una buena sanidad. Todo está entrelazado”, resume Martínez.

“Muchos productores no saben hacer los números, pero los sistemas son rentables y gran parte de la eficiencia surge a partir del correcto manejo de datos”.

“No soy una persona rutinaria, me gusta probar cosas nuevas, sobre todo porque tenemos acceso a mucha información. El tambo familiar es un cliente más y junto a mi padre solemos hacer cambios a pequeña escala, al ver los resultados y el rendimiento, los hacemos masivos, y después suelen replicarse”, repasa y agrega: “Muchos productores no saben hacer los números, pero los sistemas son rentables y gran parte de la eficiencia surge a partir del correcto manejo de los datos”.
Sin embargo, la tecnología no se reduce a este último punto. “Mi padre tiene los dos hombros rotos y operados por malas posiciones en la manga, pero desde que se incorporó el ecógrafo, lo hago el doble de rápido y con menos esfuerzo físico”, compara y agrega: “Esta semana, incorporé un stick que sirve para detectar información, cada vaca tiene un caravana botón con un chip y ese palo me permite detectar cada animal y vía bluetooth tengo la información en mi celular y se actualiza para todos empleados. No solo gano tiempo y eficiencia con respecto a los errores que se podían dar en las anotaciones, sino que ya no se usa papel en absoluto”.
Para Martínez su rol en las redes aún se reduce a una cuestión de difusión. “Hoy mi presencia en Instagram a través de @vet.manuelmartinez no es un herramienta de venta o captación de nuevos clientes, pero no descarto que surjan oportunidades una vez superado el tema del COVID19”, adelanta. “Muchos colegas se ponen en contacto a partir de los posteos, incluso me han corregido errores. A su vez, muchos empezaron a imitarme y me parece fantástico. Más allá de hacerlo para mis alumnos, es bueno utilizar las redes para evitar difundir comunicaciones falsas a partir de una visión profesional”, señala el también profesor. Y completa: “Es clave ser responsable al postear información”.

 

EL TAMBO POST-PANDEMIA

La economía post-pandemia resulta todo un misterio. Sin embargo, el MV Manuel Martínez se anima a hacer algunos pronósticos. “Los costos van a seguir subiendo y los commodities van a bajar, vienen tiempos complicados, pero hay que aguantar”, sintetiza y agrega: “Siempre hubo ciclos y calculamos que todo con el tiempo se acomoda. Nosotros no hemos retrasado inversiones y las vacas comen bien todo el año. Muchos de los tambos que cerraron en gran parte tiene que ver con la falta de adaptación al uso de nuevas tecnologías y los cambios generacionales. Está claro que el proceso de concentración es un fenómeno mundial del cual la Argentina no puede escapar”.

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