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Producción del huevo en Argentina

 

“Es la proteína más barata en todo el mundo”

Así lo señaló Javier Prida, presidente de la Cámara Argentina de Producción Avícola (CAPIA), que representa a las alrededor de 1.000 granjas -con 43,2 millones de gallinas en postura- que tiene nuestro país.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

En la mayonesa, las galletitas, los helados, las tortas, las pastas y una inmensa mayoría de golosinas se repite un ingrediente, sin excepción: el huevo.
En Argentina, su ingesta asciende a la increíble suma de 272,8 unidades por persona cada año.
Es decir, unas 12.349.227.500 unidades, cifra que nos posiciona como uno de los cinco mayores consumidores del mundo.
¿Otro dato?
En todo el territorio nacional, hay tantas gallinas en postura (también llamadas “ponedoras”) como habitantes.
Y aunque los números parezcan grandilocuentes, aún existe margen para crecer.
De hecho, en México -país con mayor consumo per cápita en todo el planeta- se ingiere, en promedio, un huevo por día por persona.
Según palabras de Javier Prida, presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), hace tres años que el huevo es la proteína más barata en todo el mundo, incluso más económica que la leche, lo cual hace viable la posibilidad de que su consumo se incremente.

Granjas transformadoras

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Son los millones de dólares que genera la industria del huevo solo en la primera venta: de la granja a supermercados y mayoristas.

A nivel local, la industria es una de las patas de la Mesa de Proteína Animal (MAPA) y transforma 1 millón de toneladas de maíz y 400.000 de soja cada año.
En números, esto significa multiplicar alrededor de US$ 360 millones en valor grano por casi US$ 1.000 millones que factura la industria al comercializar los huevos.
Para Prida, el sector viene de un año duro, con precios para los productores que no llegaron a cubrir los costos.
“Empezamos 2016 con $380 por el cajón de huevo blanco y $410 el de color (cada cajón trae 30 docenas). Lo cerramos con precios por debajo de esto: en torno a los $320 y $360, respectivamente”, describió el directivo.
A su vez, dejó en claro que –entre tanto- los costos locales treparon un 90% y una caída de las exportaciones en el orden del 30% en volumen.
“Esto último, se tradujo en una mayor oferta local y su consecuente caída en los precios internos”, analizó.
Y profundizó: “Durante el último cuatrimestre del año pasado, los productores trabajamos con márgenes negativos, de hasta el 20% en algunos casos, con la consecuente salida de algunos actores del negocio, sobre todo aquellos que alquilaban granjas”.
Vale decir que en las últimas semanas de febrero 2017 se percibió una importante recuperación en el precio del huevo, la cual vuelve a poner a la industria en los valores de junio de 2016 ($430 el cajón de huevo blanco).
“Más allá de esto, los márgenes siguen siendo muy bajos”, le comentó Prida a MOTIVAR.

Numeritos
La producción local se reparte en alrededor de 1.000 granjas, las cuales se concentran principalmente en la provincia de Buenos Aires, donde operan el 40% de ellas.

La producción local de huevos se reparte en alrededor de 1.000 granjas, las cuales se concentran principalmente en la provincia de Buenos Aires (40%).Entre Ríos ocupa el segundo lugar, con un 30%, y completa el podio Santa Fe, con un 10%.
En ese total de granjas, solo una de cada seis alberga más de 100.000 aves.
Además, se estima que el 37% son pequeñas, con entre 1.000 y 20.000 aves, según las cifras de CAPIA.
“En promedio, las granjas argentinas tienen unas 40.000 gallinas, explicó Javier Prida. Y destacó: “Este dato cobra una relevancia significativa, si tenemos en cuenta que una unidad productiva que pretenda ser sustentable en el tiempo debe superar los 60.000 animales, distribuidos en al menos dos o tres galpones (este sería el ideal) para poder lograr una rotación constante y generar todos los tamaños de huevos a lo largo del año”, aseguró Javier Prida.
Y agregó: “El nivel de productividad nacional ronda el 80%. Es decir, unos 280 huevos por ave, al año”.

En la mesa de los argentinos
“Como veterinario vinculado a la industria avícola desde hace más de 50 años, puedo asegurar que el pollo y, fundamentalmente, el huevo, cumplen una función preponderante en la nutrición de las personas”, describió el consultor Luis Grieco, director de Avimetría, quien también fue consultado por MOTIVAR.
Y avanzó: “El huevo es un alimento materno (en él se genera una vida) y, sin ninguna duda, la fuente de proteínas más completa, accesible y económica de la que puede disponer la población en el mundo”.
Más allá de esto, fue Javier Prida quien enumeró una serie de factores internacionales que impactan sobre el desarrollo global del sector.
“El mundo atraviesa un período de incertidumbre: el cambio de gobierno en los Estados Unidos, la inestabilidad comercial con China; los problemas sanitarios y la debilitación del consumo interno en México y los últimos brotes de influenza aviar en distintos países del planeta. Estas son todas cuestiones que se deberán considerar al evaluar seriamente las perspectivas futuras del sector”, aseguró el presidente de CAPIA.
Y concluyó: “Un tema no menor en ese análisis es la nueva legislación europea sobre Bienestar Animal, la cual generó que países como República Checa, Hungría y Portugal la hagan responsable de la desaparición de 45.000 establecimientos avícolas en los últimos años. Si esa tendencia llega a la Argentina, deberemos reinventarnos y adecuar la oferta a nuevas tendencias que generarán aumentos en los costos para el consumidor”.

EN ARGENTINA, MAS DE LA MITAD DE LOS GALPONES SON AUTOMATICOS

¿Cuánto se debe invertir para ser sustentables?

A razón de unos $225 por gallina, tener la granja de huevos propia parece una empresa alcanzable. Sin embargo, “una unidad viable”, como la define el presidente de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), Javier Prida, se logra con al menos 60.000 gallinas en postura, lo cual puede insumir un desembolso más importante: unos US$ 840.000, para ser más precisos.
“La inversión inicial a partir de la recría propia se estima en US$14 por animal. Esto incluye ambientes climatizados y laterales cerrados con paneles con chapa

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Son los millones de dólares que invirtió el sector localmente, el año pasado.

y poliuretano expandido, como una cámara frigorífica”, le explicó Prida a MOTIVAR. Y siguió: “Prescindiendo de tecnología, se puede montar una granja con una inversión menor, cercana a los US$12 por gallina en postura. En cualquier caso, esos montos mínimos se destinan a: US$5 de alojamiento por ave; US$ 5 por ave recriada; US$ 2 de estructura (esqueleto, piso, luz, mano de obra)”.
En cuanto a los niveles de productividad y retorno de la inversión, Prida sostuvo que la rentabilidad de la actividad no supera el 7% anual en moneda dura sobre la inversión total.
Es decir que, si hasta hace solo unos años se podía recuperar la inversión en siete años, en la actualidad hay que pensar en como mínimo el doble.
Así las cosas, en 2016 el desembolso del sector -tanto en transformación tecnológica, como en expansión del número de granjas- ascendió a US$ 150 millones. “El parque productivo creció un 1,43% y en unidades de huevos avanzamos casi un 3%. Esto se explica por una mayor eficiencia lograda en base a una mayor cantidad de galpones automáticos, produciendo más huevo por ave alojada cada año”, aseguró el presidente de CAPIA.

A la vanguardia mundial
“En Argentina disponemos de tecnología de punta; la misma que se utiliza en el 90% de los principales productores”, garantiza Prida y explica: “Los países de Europa y Estados Unidos adoptaron otro tipo de tecnologías. Sin embargo, la producción argentina es la más amigable con el animal y el productor, permite observar desde el celular la cantidad de litros de agua y alimentos que consume cada galpón, la productividad medida… todo con ambientes controlados”.
Los números de CAPIA estiman que entre el 52 y 55% del parque productivo nacional adoptó los galpones automáticos.
“En el costo de un cajón de huevo, la eficiencia que se logra con estos galpones versus los tradicionales, oscila entre el 14 y el 20%. Hoy por hoy, la variable electricidad puede impactar sobre esos porcentajes tras los aumentos de inicio de año. Sin embargo, estos números de eficiencia se logran a partir de una extensión en los picos de postura de 60 a 68 semanas y una mayor cantidad de huevos producidos con menor volumen de alimentos utilizados”, detalla Prida.

“El estatus sanitario argentino está por sobre la media mundial”

En Argentina hay tantas gallinas en postura como habitantes: son 43,2 millones de animales, según las últimas cifras difundidas por CAPIA. Sin dudas, una cifra apetecible para cualquier industria, como lo es la de productos veterinarios.
Tantas veces celoso de sus cifras, el sector estima en -al menos- US$ 50 millones la facturación que genera con su oferta de fármacos y biológicos al sector avícola nacional.

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Son los millones de pesos que por semana factura la industria veterinaria local a partir de la comercialización de productos destinados a la producción local de huevo.

Más allá de esto y específicamente hablando del negocio que pasa por las granjas de ponedoras, la cifra se reduce a US$ 1 millones mensuales.
Para el médico veterinario Javier Galdara, gerente de línea avícola de MSD Argentina, nuestro país se encuentra por encima del estatus sanitario promedio global. “A pesar que en la producción de huevos y su comercialización hubo meses con ciertos problemas, la demanda fue bien absorbida por el mercado en 2016, incluso hubo algunas ventajas por exportaciones de huevo industrializado y en cascara”, analizó el profesional en conversación con MOTIVAR, para introducirse de lleno en los aspectos sanitarios: “La situación actual es muy buena y debemos mantenerla en base a medidas preventivas. Con el paso del tiempo hemos logrado un producto avícola muy seguro, con una condición de país inmejorable en materia de clima, disponibilidad de terreno y agua”.
Por su parte, Martín Díaz -gerente de la Unidad de Negocios Avícola de Ceva Argentina- recordó que durante los últimos años la industria ha crecido en gran magnitud rápidamente, lo cual limitó la implementación de condiciones de producción adecuadas, así como el cumplimiento de estrictos planes de bioseguridad. “Esta condición, aumenta el riesgo de introducción de enfermedades exóticas en nuestro país, tanto Newcastle, como Influenza Aviar”, advirtió.
Por su parte, el Dr. Nicolás Pfefferman, gerente Comercial Línea Avícola de Merial Argentina, que hoy forma parte de Boehringer Ingelheim, agregó: “Si bien el país no tiene hoy presencia de estas enfermedades, sí existen algunas víricas y otras bacterianas, las cuales pueden prevenirse con tecnologías que están disponibles. A su vez, la bioseguridad de las granjas es sin dudas la clave que nos permitirá mantener una buena situación sanitaria”.

Lo que viene
“El mercado de gallinas de postura es de 43 millones de cabezas y se repone a un ritmo del 50% cada año. Cuando se habla de facturación, para la industria veterinaria, la misma representa alrededor de un cuarto del mercado total avícola, sin contar aditivos”, nos aclaró Galdara.
Y proyectó: “Es un sector que se está tecnificando a pasos agigantados. Se vienen buenos años tanto en lo productivo como en lo económico”.
Más allá de esto, Pfefferman explicó que la concientización a los productores es un trabajo que se ha hecho bien durante los últimos años, debido a que es clave que sean ellos mismos los que permanezcan actualizados.
“Como en toda producción intensiva, la industria del huevo siempre adopta nuevas tecnologías y eso es muy positivo en favor de mejorar los resultados”.
Del mismo modo, Díaz sostuvo que en la actualidad “la posibilidad de crecimiento en el mercado pasa por la introducción de productos de nueva tecnología, con mayor valor agregado para la sustitución de productos clásicos, como por ejemplo, los antibióticos o vacunas convencionales”. Y profundizó: “Con el crecimiento de la industria y la profesionalización de las empresas, el rol del veterinario fue tomando mayor relevancia en el proceso productivo. No obstante, aún es necesaria una mayor participación en diversos temas que se presentan como nuevos desafíos, como lo son el aseguramiento de la calidad e inocuidad de los alimentos (enfermedades y residuos), uso racional de antimicrobianos en producción animal y bienestar animal”, agregó el gerente de Ceva Argentina.
Por último, fue Javier Galdara quien hizo notar el déficit actual en materia de profesionales veterinarios volcados al sector: no serían más de 200, a nivel nacional y sumando tanto a los que se desempeñan tanto en el ámbito público, como en el privado.
“Es interesante debatir estos datos, invitando a las cámaras empresariales y las universidades locales a que se fomente la actividad, con foco no solo en la sanidad, sino también en nutrición y genética”, culminó.

“La venta de huevos representa el 70% de nuestra facturación”

En 1973, mi padre -Juan Antonio- le obsequió 100 gallinas a mí abuela para que se entretenga”, recuerda en diálogo con MOTIVAR uno de los propietarios de Avícola Santa Rosa, Mario Maroto.
“A partir de allí, se acondicionó la nave de una vieja bodega en un predio familiar de 4 hectáreas y con los huevos que juntaba en un día compraba el alimento balanceado para toda la semana”, agregó quien hoy cuenta con 90.000 gallinas en postura (promedio) y desde Mendoza provee a supermercados de escala nacional. Si bien los Maroto siempre estuvieron vinculados a la producción agrícola (hortalizas, ajo y vid), su incursión al negocio avícola rápidamente se transformaría en una pata esencial del desarrollo de la empresa: representa el 70% de su facturación.

Nunca exenta de avatares
Un brote de Newcastle barrió con aquel lote inicial de gallinas, dejando en claro que los comienzos no serían sencillos, así como tampoco el resto de su historia.
Esa misma temporada y gracias a una cosecha de dos hectáreas de ajo, la familia inició la construcción de su primera granja de ponedoras, con 1.000 aves. La revancha llegó con nuevas prácticas sanitarias y el uso del mejor alimento balanceado. ¿Qué ocurrió? Al poco tiempo duplicó el plantel.
Sumando e invirtiendo en jaulas, la firma llegó a contar con 5.000 animales; y para principios de la década del ’80, ya había alcanzado las 10.000 aves en postura.

“En 40 años operando en el sector, no recuerdo una situación de desánimo como la que viven los productores en los últimos meses”.

“En esos años, nuestra división avícola sumó su propia planta de alimentos balanceados y superó las 20.000 aves. Durante una década, tuvimos un crecimiento de 10.000 ponedoras cada dos años, en promedio. También crecíamos en el negocio agrícola”, le explicó Maroto a MOTIVAR.
Las crisis estaban a la orden del día, importaciones desde Brasil que debilitaban los precios, hiperinflación, efecto Tequila…
“Cuando nos iba mal en un sector, solíamos compensarlo con el otro”, reconoció el empresario. “En los ’90 y en el marco del “1 a 1” incursionamos en las cadenas de supermercados. Hasta 2001 fuimos uno de los tres mayores proveedores de Mendoza”, contó el co-propietario de Avícola Santa Rosa. Y avanzó: “La crisis nos encontró desfinanciados; habíamos invertido en una nave de 20.000 aves. Las cadenas de crédito se cortaron y se terminaron los pagos en contado”.

Última década
Para Maroto, siempre el negocio resultó ambivalente, pero en la última década los frentes abiertos fueron múltiples, con sus diferentes resultados. En ese sentido, nuestro entrevistado mencionó un fallido intento de incursionar en el mercado exportador junto a otros productores en el año 2011 y recordó momentos en los cuales se sumaron actores al negocio con volúmenes de producción de hasta más de 1 millón de gallinas a partir de inversiones de particulares ajenos al sector.
Por su parte y entre los históricos reclamos del sector, Maroto recuerda: “Ya en 2001, le llevamos la inquietud a CAPIA por el hecho que pagamos 21% de IVA cuando otras producciones intensivas solo tributan 10,5%, pero por los tiempos políticos nunca se atendió el reclamo a nivel nacional”.
Y señaló: “El año pasado, la suba de costos nos pegó duro, sobre todo por la quita de retenciones y el consecuente aumento del precio del maíz. Además, no podemos perder de vista que la caída en el poder adquisitivo de la población en 2016, nos impidió mejorar los precios”.
“En 40 años operando en el sector, no recuerdo una situación de desánimo como la que viven los productores en los últimos meses”, agregó Maroto al tiempo que vaticinaba una concentración del mercado, a partir de la capacidad que tienen las grandes firmas para concretar las inversiones en los galpones automatizados.
Respecto de esta tecnología, el directivo de la empresa no dejó dudas: “Solo se justifican en aquellos planteles de más de 50.000 aves”. Por su parte, destacó que la marginalidad genera competencia desleal, por medio de la cual se favorece a quienes no pagan los impuestos y lleva a que el resto de los actores terminen produciendo a pérdida en un escenario en el que la oferta supera a la demanda.
Por último, Maroto se refirió a la tercera generación familiar y la posibilidad de expandir el negocio. “Son jóvenes e ingresan en una industria muy demandante. Si deciden darle continuidad al negocio, evaluaremos futuras inversiones”, cerró.

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