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YA SE REALIZARON LAS PRUEBAS EN BOVINOS, CERDOS Y SALMONES

Novedades en adyuvantes inmunológicos

Se presenta un nuevo desarrollo que, en lugar de generar daño real, incorpora señales de daño y moléculas que generan respuestas en el sistema inmune, sin generar efectos secundarios. DRA. ALEJANDRA CAPOZZO*
Investigador Independiente del CONICET
Pro Secretaria de la AAIV
[email protected]

Por DRA_ ALEJANDRA CAPOZZO* 28 de febrero de 2015 - 23:10

Escuchar HN Comprendiendo que un adyuvante inmunológico es cualquier sustancia que acelera, prolonga o aumenta la respuesta inmune específica cuando se administra junto a un antígeno vacunal, vemos que su historia es relativamente reciente. De hecho, fue a principios del siglo pasado cuando los inmunólogos notaron que las vacunas «más sucias», que contenían sustancias capaces de causar abscesos en los animales, mejoraban la respuesta inmune al antígeno.

COLUMNAS MENSUALES

Integrantes de la Asociación Argentina de Inmunología Veterinaria dispondrán de una sección en este medio, a fin de generar un canal de comunicación directo para con el sector.
Para más información, pueden ingresar en: someve.com.ar/capitulos/aaiv.html.

Luego, se describió la misma propiedad en las sales de aluminio, las cuales -con derivados como el adyuvante de Freund- se unen con micobacterias muertas.

En definitiva, el hidróxido de aluminio (acuoso) y el de Freund (oleoso) son los únicos adyuvantes que se han usado hasta aproximadamente la década de los 90.

Los adyuvantes hoy más ampliamente utilizados en las vacunas veterinarias son las emulsiones de aceite mineral (del tipo aceite en agua o agua en aceite) y los adsorbentes (hidróxido de aluminio).

 

Características específicas

Las emulsiones de aceite mineral, especialmente las del tipo agua en aceite, inducen una fuerte respuesta inmune pero pueden provocar riesgos y efectos locales no deseados.

Si bien en los últimos 20 años los avances de la ingeniería genética posibilitaron el desarrollo de las denominadas «vacunas de nueva generación», la utilización exitosa de estos antígenos requiere del desarrollo concomitante de nuevos adyuvantes que sean eficaces estimuladores de la respuesta inmune, sin causar efectos adversos, tanto locales como sistémicos.

El mecanismo de acción de los adyuvantes fue objeto de estudios y, al parecer, existen factores que explican su modo de acción, los cuales podemos reunir en dos grupos: transporte y daño.

Los adyuvantes generan un reservorio o depósito del antígeno, aumentando el tiempo de estimulación antigénica en los ganglios drenantes y, también, la concentración de antígeno que llega a los mismos. Entendiendo esto y recordando que los adyuvantes tradicionalmente usados causan daño (el cual incluso puede verse como inflamación en el sitio de aplicación), es que el sistema inmune «lee» señales de daño, «etiquetas moleculares» que se liberan cuando éste existe.

¿Cuál es la respuesta? El sistema aumenta la presencia de células en el lugar, acción que colabora con la iniciación de la respuesta inmune. Estas señales de daño conllevan a la activación los macrófagos y las células dendríticas; estimulando la presentación de los antígenos a los linfocitos T.

 

Lo nuevo

Aplicando estos conocimientos sobre la acción de los adyuvantes, nuestro grupo – con sede en el Instituto de Virología de INTA- ha desarrollado un nuevo adyuvante que, en lugar de causar daño real, incorpora señales de daño. Así, se logra activar el sistema inmune, sin efectos colaterales locales o sistémicos.

Es un producto que combina lo mejor de los tradicionales, anteriormente mencionados, ya que posee la eficacia y el efecto depósito de los oleosos, sumado a la facilidad de formulación, inyectabilidad y seguridad de los acuosos. Además, es capaz de iniciar la respuesta inmune con señales de daño adecuadas combinadas con máxima calidad antigénica, avalada por una metodología «patrón» de selección de componentes; y mínimos efectos secundarios garantizados por una fórmula inmunoestimulante, variable según la especie.

Este desarrollo (biodegradable) está basado en una matriz de lecitina de soja con nanopartículas de lípidos – saponinas y glucanos a la que se le adicionan diferentes «señales de daño», las cuales son reconocidas por receptores específicos de las células inmunes, capaces de censar la posibilidad del daño. El antígeno es estabilizado con un preservativo particular, según la composición química de los epitopes más relevantes que se deseen conservar.

Finalmente, vale destacar que este nuevo adyuvante se ha evaluado en bovinos, cerdos y salmones; también mostró ser eficaz con animales de laboratorio (cobayos y ratones). No se han observado efectos secundarios locales ni sistémicos, incluso si se aplica durante la preñez en bovinos.

En todos los casos las respuestas inmunes son elevadas, verificándose -además- activación del sistema inmune con una sola dosis de vacuna.

Se trata de una formulación pensada desde la inmunología, ya no empírica.

El adyuvante será producido en nuestro país a un bajo costo, lo que permitirá tener vacunas más seguras y eficaces sin por eso incrementar la inversión a realizar por parte de los productores.

 

* La autora es Jefe del grupo de «Inmunología Veterinaria Aplicada» del Instituto de Virología. Centro de Investigaciones en Cs. Veterinarias y Agronómicas. INTA.

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