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A mediados de mayo se desarrolló en Porto de Galinhas -Pernambuco, Brasil- la quinta edición del Congreso Mundial de Leishmaniasis. Si bien el encuentro se lleva adelante cada cuatro años, esta fue la primera vez que se realiza en América, hecho importante ya que el país anfitrión, India, Nepal, Bangladesh y Sudán son los más afectados del planeta y donde anualmente más muertes de personas suceden. Además y según datos de la OMS, en ellos se concentra el 90% de los casos de la enfermedad a nivel mundial.
La trascendencia del evento es evidente si se tiene en cuenta que las variantes de la leishmaniasis -tegumentaria (LT) y visceral (LV)- están presentes en casi 100 países de todos los continentes, con excepción de Oceanía. La problemática afecta a 12 millones de personas y se estima que se presentan dos millones de nuevos casos al año (1.500.000 para LT y 500.000 para LV).
El médico veterinario Octavio Estévez, especialista en clínica de pequeños animales radicado en Posadas -Misiones-, participó del encuentro con una ponencia sobre la actualidad de esta enfermedad emergente en nuestro país, cuya zona endémica involucra a las provincias de Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Entre Ríos, el norte de Santa Fe y Santiago del Estero.
Además, a las jornadas asistieron Cecilia Nevot, Diego Eiras y Adriana Rosa, quienes -junto a Estévez y otros profesionales- integran el grupo técnico local vinculado a las enfermedades emergentes transmitidas por vectores (Ver recuadro). Este Periódico MOTIVAR pudo dialogar con ellos gracias a la gestión del Dr. Rodolfo Perotti, presidente del laboratorio Brouwer.
«Fue una experiencia importante; compartimos cinco días con los referentes más importantes del mundo, con quienes pudimos intercambiar experiencias», nos comentaron los especialistas. Desde el punto de vista veterinario, las conferencias y discusiones llevadas adelante estuvieron enfocadas en la prevención (simposios sobre vacunas, control y repelencia de vectores); el mejoramiento del diagnóstico; las experiencias en Europa y América, con sus diferentes realidades y la ineficacia de la eutanasia canina, luego de décadas de implementación como uno de los métodos de control en Brasil.
«Mientras que en Argentina aún no hay disponible, los brasileños cuentan con dos vacunas basadas en antígenos distintos para mejorar la inmunidad celular de los perros, permitiendo que sean más resistentes a la enfermedad pero no previenen la infección, ni su transmisión de manera completa», nos comentó Diego Eiras.
El profesional agregó que, durante el World Leish 5 también se discutieron las propiedades terapéuticas de las vacunas en animales ya infectados.
En 2008, por iniciativa del laboratorio Brouwer y con el auspicio de la SOMEVE -que delegó la responsabilidad de su participación en AAPAVET y AVEACA- se conformó un Grupo Técnico relacionado con las Enfermedades Emergentes transmitidas por vectores, y el uso de repelentes como un factor de prevención.
Desde el momento de su creación, se realizaron diversas pruebas de control y repelencia de garrapatas y dípteros hematófagos en perros, y también para valorar el incremento de repelencia y control «acumulados» como consecuencia de la repetición mensual de los tratamientos en garrapatas y mosquitos.
Además, se analizó la prevalencia de Dirofilariasis en caninos y se participó en un Simposio sobre Cambio Climático y Enfermedades Emergentes en AVEACA año 2009, y en otro Simposio sobre Enfermedades Transmitidas por Vectores, realizado en 2012. El grupo está integrado por Mauricio Bulman (AAPAVET); Carlos Turdó (AVEACA); Adriana Rosa (FCV de la UBA); Cecilia Nevot y Octavio Estévez (ambos de actividad privada); Ernesto Hutter (ex profesor de Clínica de Pequeños Animales en la UBA y la UNCPBA); Diego Eiras (UNLP) y Cristian Lucas y Rodolfo Perotti (Brouwer).
«Sin embargo, las vacunas disponibles no sirven como herramienta técnica única porque sólo evitarían que el animal manifieste clínicamente la enfermedad», sostuvo. Siguiendo esa línea, Cecilia Nevot remarcó que la complejidad de la enfermedad avala la importancia de combinar métodos de prevención como la repelencia a través de collares y pipetas, la limpieza del ambiente para impedir el desarrollo de vectores y, llegado el caso, las vacunas.
«Principalmente en las áreas endémicas, la protección debe aplicarse sobre todos los perros y no únicamente a los sanos. Es clave trabajar en el animal enfermo para impedir la transmisión», aclaró la profesional.
También hizo mención a la importancia de la participación activa de los veterinarios para que se implemente -como norma- la aplicación de vacunas (en caso que existan) y pipetas repelentes, teniendo en cuenta la frecuencia adecuada.
Además y en relación a la importancia de mejorar el diagnóstico, Eiras sostuvo que lo ideal es tener un método serológico confiable para testear animales sospechosos, capaz de identificar eficientemente casos positivos y negativos.
En la misma dirección, Nevot resaltó la importancia de validar métodos sencillos y económicos; y la necesidad de trabajar promoviendo una mayor concurrencia a las clínicas veterinarias por parte de los propietarios de los animales.
Finalmente, Diego Eiras concluyó que: «Para avanzar hacia diagnósticos más certeros, es clave contar con una red de laboratorios oficiales, en donde se certifiquen los primeros análisis que podamos realizar».
Una de las mayores controversias del Congreso giró en torno al debate sobre la ineficacia de la eutanasia canina como medida de control de la enfermedad. Este método es obligatorio y se implementa desde hace varias décadas en Brasil. A pesar de ello, es el BrasiLeish (grupo de veterinarios brasileños referentes) uno de los mayores promotores de la modificación en la legislación.
En relación al tema, Nevot mencionó que la incidencia de leishmaniasis humana en aquel país sigue creciendo y que lo importante para la Argentina es analizar estas medidas para no copiar errores.
«Las autoridades de Salud Pública tienen una posición pro eutanasia y la gran mayoría de los veterinarios nos oponemos. Los primeros aseguran que la ineficiencia de esta medida se debe a su mala implementación, ya que transcurre un período de tiempo extenso entre el diagnóstico y el sacrificio. Nosotros decimos que es ineficaz de por sí. Ni en el caso de realizarse un perricidio completo sería útil para controlar la enfermedad, ya que si se le quita un reservorio natural al parásito, va a tomar una forma nueva para adaptarse, pero no se extinguiría», explicó Eiras.
Frente al tema, Adriana Rosa profundizó: «La ley brasileña obliga a realizar eutanasia a los caninos que den positivo, pero no se tienen en cuenta las fallas posibles en el diagnóstico y los casos que no son testeados, como los perros callejeros. Se sacrificaron una gran cantidad de animales que después se comprobó que eran negativos».
Por otro lado, nuestros entrevistados comentaron que los síntomas de los pacientes son perfectamente manejables -a partir de una combinación de diferentes drogas- para que lleve una vida digna si la enfermedad es descubierta en una fase temprana, aunque sea incurable parasitológicamente.
Por último, los especialistas sostuvieron que se hace imprescindible aunar esfuerzos para el debate dentro de la comunidad, incluyendo a veterinarios y profesionales de otras disciplinas, a fin de lograr consensos en lo que respecta a la implementación de políticas públicas racionales y de base ético – científicas para controlar la leishmaniasis.
