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Debemos tener presente que el bienestar animal se traduce también en bienestar del personal ya que un ambiente con baja carga de estos insectos favorecerá la productividad y a su vez generará un ambiente de trabajo agradable y seguro al reducir la probabilidad de transmisión de enfermedades de transmisión zoonotica.
Es por eso, que Vetanco, Conecar Nutrición Animal y la Cámara Argentina de Feedlot recomiendan realizar un control de estos insectos y para que este sea efectivo es fundamental un Programa de Manejo Integrado de Moscas, donde se apliquen controles culturales, químicos y biológicos. Se apunta de esta manera a atacar a las moscas en los distintos estadios de su ciclo y evitar la generación de resistencia a los productos.
El Programa consta de tres etapas:
1. Detección: Determinar la existencia temprana de focos de producción de moscas (monitoreo).
2. Identificación: Lo primero que debemos conocer para lograr una acción efectiva de control de moscas son las especies que podemos encontrar en nuestro establecimiento, para luego conocer su biología, comportamiento y sus hábitos.
Básicamente, debemos conocer el ciclo de vida de este insecto, el cual tiene una duración entre 8 – 20 días en un ambiente con temperaturas propias de las estaciones primavera – verano. En dicho ciclo, la mosca adulta deposita huevos sobre material orgánico en descomposición y estos se desarrollan a larvas, luego a pupas y finalmente se produce la metamorfosis para generar moscas adultas.
3. Manejo: Establecer las diferentes estrategias de manejo que se desarrollarán para mitigar las poblaciones de las especies identificadas, teniendo en consideración los beneficios asociados a implementar estrategias que combinen métodos de:
¢ Control Cultural: Normalmente responden a una planificación previa dentro de un proceso normal de la producción e incluye medidas de higiene y limpieza, entre ellas, gestión del estiércol, del alimento y de las instalaciones con el fin de evitar que se genere el ambiente propicio para el desarrollo de las moscas. Estas prácticas conforman uno de los principales factores para el control de moscas.
¢ Control Químico: La aplicación de insecticidas puede ser clasificada según el estadio de la mosca al que va dirigido, ya que puede tratarse de Adulticidas o Larvicidas.
Adulticidas: cebos – pinturas: están compuestos por el insecticida y un atrayente como puede ser azúcar o feromonas de las moscas que las atrae y agrupa. (Thiametoxam + Tricoseno, Imidacloprid + Tricoseno); aspersiones, fumigaciones (piretrinas y piretroides).
Larvicidas: son drogas que interfieren en el ciclo de los insectos y actúan sobre mecanismos altamente específicos, tales como: reguladores del crecimiento e inhibidores del desarrollo. Existen larvicidas que se agregan al alimento de los animales ejerciendo su acción sobre este al ofrecerse en comedero y también sobre la materia fecal de los bovinos ya que se elimina activo.
Interfiere en el desarrollo de la mosca en períodos de muda de las larvas, impidiendo la formación de la cutícula del insecto. Afectan los estadios larvales, siendo visible su resultado aproximadamente dos semanas después de la aplicación, cuando no emergen de las pupas los imagos. No sufre metabolización en el animal, por lo tanto no requiere periodo de retiro. (Diflubenzuron).
¢ Control Biológico: Consiste en sembrar y preservar el desarrollo de parasitoides y depredadores naturales (musidifurax raptor, spalangia endius). Estos se alimentan de las pupas de las moscas cortando el ciclo biológico de forma natural.

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