Todas las voces, todas…

31 de julio de 2011 - 23:11

» Representantes de la gran mayoría de colegios y consejos profesionales encontraron en MOTIVAR la oportunidad de dar su punto de vista respecto de la promulgación de la Resolución 368/11 del Senasa.

Por Luciano Aba
luciano@motivar.com.ar

La publicación y ¿puesta en vigencia? de la Resolución 368 del Senasa presumía un amplio consenso y beneplácito entre los veterinarios. Para confirmar esta presunción, golpeamos la puerta de todos los colegios y concejos del país, para conocer sus opiniones al respecto. «Si bien es cierto, como manifestaron las entidades gremiales del sector agropecuario de la región mediterránea que, el «status sanitario es un bien de la Nación por su alta incidencia en la economía y en el comercio internacional de carnes o que el actual sistema es esencialmente solidario», es oportuno, gracias al Periódico MOTIVAR, que se escuchen voces de todos los rincones de la Patria», nos comentaba, por ejemplo, el presidente del Colegio profesional de Tierra del Fuego, Dr. Adrián de Antueno.

Rubén R. Boronat.
Chaco.
Se trata de un valioso elemento normativo que hace justicia y reivindica al veterinario privado, ofreciendo igualdad de oportunidades en el desempeño de sus actividades. La posibilidad de ser incorporado en el esquema sanitario dentro del Plan Nacional de Aftosa, como un eslabón de fundamental importancia para el control y evaluación de la epidemiología de la Fiebre Aftosa y Brucelosis marca un camino que revaloriza los servicios del profesional veterinario. En la provincia contamos con las figuras del Corresponsable Sanitario y el Asesor Técnico de Comisiones Zonales de Sanidad Animal. El Consejo Profesional elaboró y presentó a la COPROSA los manuales de misiones y funciones de estas figuras. El trabajo conjunto y coordinado entre Estado Provincial, Consejo Veterinario, Entes de Sanidad Animal y Sociedades Rurales, posibilitaron un trabajo armónico a fin de obtener y mantener un estatus sanitario adecuado a una zona fronteriza de alto riesgo. Esta Resolución corrige los vicios de la 624, dando chances a todo el espectro de profesionales, manteniendo -en muchos casos- los canales comerciales ya impuestos y reafirmando la importancia de los productores como co-responsables de los entes.

Luis Ferrario.
La Rioja.
Formamos parte de la COPROSA provincial y siempre hemos bregado por la plena participación de los médicos veterinarios en los planes sanitarios, estando absolutamente de acuerdo con lo resuelto por el Senasa en su Resolución. Es positivo que los profesionales privados vuelvan a tener una participación activa en la comercialización y aplicación del inmunógeno, dándoles a los productores la posibilidad de elegir quién realizará estos trabajos. Obvio, que sin escapar de los organismos de auditoría y control nacionales y/o provinciales, buscando -tal vez- una mayor participación de este Colegio en el corto plazo

Luis Alberto Pérez.
Santa Fe – 1° y 2° Circunscripción.
La primera consideración a la difusión del presente comentario es si la Resolución está puesta en práctica o modificada, lo que alteraría lo expresado a continuación. Se destacan dos aspectos favorables en relación al ejercicio de la profesión: la participación en la comercialización de la vacuna antiaftosa y la libre elección de los productores en cuanto al «aplicador de vacunas sin relación de dependencia». En el primero de los casos, se trata de una conceptualización deformada de la actividad profesional: la comercialización de cualquier zooterápico, sobre todo inmunógeno es sólo una parte de la competencia profesional, muy superior a ella, como lo es la prescripción y el expendio. En relación a la aplicación, aquí también se minimiza el rol profesional; ya que su superior tarea es la responsabilidad sobre el proceso de inmunización de los animales en cuestión, donde la inoculación es una parte importante, pero sólo una parte. No obstante, reiteramos el avance en el reconocimiento de las prácticas que competen a la profesión. A pesar de lo cual habría comentarios para hacer sobre el articulado. Con respecto a la situación en Santa Fe, hace años se viene trabajando en un Sistema Sanitario Productivo y Participativo entre todas las instituciones del quehacer pecuario, donde fundamentalmente se respetan los roles de cada participante. La figura impuesta en este sistema del Corresponsable Sanitario es una muestra de lo expresado. Estos avances o adecuaciones no deben ser tomados como triunfo o derrota para nadie. Al igual que en Santa Fe, es necesario que todos entendamos que las acciones que corresponden tomadas en una mesa de consenso es el mejor resultado para todos, siempre respetando los roles.

Nicolás Ghiglione.
Río Negro.
Es una justa reivindicación del trabajo profesional del sector privado en el control de la fiebre aftosa. Lejos de ser un elemento que atente contra el éxito de las campañas de vacunación -como se vienen realizando actualmente-, creemos que la incorporación del veterinario privado será un complemento ideal en aquellos lugares donde actualmente se ve impedido su accionar. Por la caracterización epidemiológica de nuestra región (dividida en dos zonas sanitarias -con o sin vacunación-) y visto las perspectivas firmes de dejar de vacunar en 2012, esta Resolución tendrá escaso efecto en nuestra provincia.

Lázaro Albarracín.
Mendoza.
Vemos con agrado la medida tomada por el Senasa. En Mendoza y a diferencias de otras provincias, este plan se viene realizando desde hace 10 años aproximadamente, con el correspondiente control de la Fundación COPROSAMEN, que es el ente encargado de controlar y velar por su realización, al cual los veterinarios se inscriben para formar parte de dicho plan. Creemos que la apertura hacia todos los profesionales de la provincia es muy positiva, teniendo la posibilidad de que el abanico laboral se expanda y todos los profesionales tengan la posibilidad de formar parte de actividades que hasta entonces no tenían libertad de realizar.

Fidel Baschetto.
Córdoba.

Es complicado comprender las situaciones que ocurren con los manejos epidemiológicos de salud en Argentina. Los medios urbanos sostienen programas que a veces generan personas, con altos valores sentimentales, pero carentes de conocimiento en manejos de poblaciones animales y políticas de salud. En los medios rurales, distintos sectores han llevado -por mucho tiempo- el manejo de un plan de erradicación de la enfermedad animal de mayor impacto político que hemos debido padecer los argentinos. Sin embargo, la sociedad prepara una profesión dedicada de lleno a esto: a preservar, generar y velar por la sanidad animal. De todos modos, al ser una profesión con fines sociales conocemos que presagiar el bien común debe anteceder toda discusión. Por ello hemos pautado, todo este tiempo, que la profesión en donde el Estado invierte presupuesto para formar salud en nuestras tierras no se tuvo en cuenta como debió haber sido tenida en la erradicación de la Fiebre Aftosa. La medicina veterinaria nunca se rindió y la justicia sí llega, aunque tarde, bienaventurada. Nuestra profesión este año cumple 250 años de existencia a nivel mundial y ya no necesita seguir mendigando espacios. Esto no es una contienda entre las UEL y la Veterinaria, simplemente es preciso reordenar los roles, cada uno con la responsabilidad que le compete, a fin de llegar a ese fin social que de alguna manera todos debemos pergeñar: la erradicación de la Aftosa y de todas las enfermedades que por algún motivo generan preocupación no sólo en la ganadería argentina sino en la salud pública. Es allí donde diremos que cada sector se encargue de lo suyo: los administrativos, de las tareas administrativas y los profesionales, de las cuestiones técnicas epidemiológicas. Hace más de 120 años que para atender la salud pública y la salud animal, la Argentina genera médicos veterinarios.

Raúl Alcoba.
Jujuy.

Se ha logrado un reconocimiento al derecho a la comercialización de un producto veterinario, como parte de la incumbencia de la profesión, pero a la vez sigue manifestando la desconfianza en el manejo del producto a cargo de los profesionales, ya que seguiría funcionando un banco de vacunas manejado y administrado por el ente responsable. La resolución tiene fecha del 9 de junio de 2011 y hasta aquí el Senasa no ha comunicado dicha resolución a nivel de la COPROSA en Jujuy. A nivel local, resulta importante realizar un profundo análisis del manejo, tanto de la comercialización de la vacuna, como de la administración del plan, debido a las graves irregularidades ocurridas en el plan de vacunación, de los cuales no se tiene ninguna novedad en el seno de la COPROSA.

Luis Marcelo Lluch.
La Pampa.
Más allá de reconocer a los veterinarios que ya participan en las comisiones  locales, provinciales y nacionales de lucha contra la Fiebre Aftosa, como artífices de los logros alcanzados a la fecha, celebramos la incorporación de los profesionales privados, como vacunadores y/o comercializadores de vacuna antiaftosa, sin relación de dependencia con el Ente sanitario local. Esto contribuirá al fortalecimiento tanto del Plan Nacional de Erradicación como del sistema de Vigilancia Epidemiológica. A nivel provincial, los planes surgieron del trabajo conjunto entre los sectores involucrados: la aplicación de la Resolución 368/11 no traerá aquí mayores cambios, ya que en muchos de estos Planes Locales, hoy están participando los colegas privados en la aplicación y la comercialización  de la vacuna. En los pocos que hasta hoy no lo contemplaban, se reacomodarán con el aporte conjunto de todos los sectores.
Este es un logro político para la profesión, ya que si bien la comercialización mejora los servicios a nuestros clientes, elimina los monopolios y transparenta el mercado, no producirá mayores cambios en la economía de los colegas. En cambio, incorporar a todos los veterinarios privados trae aparejado un compromiso de responsabilidad ineludible, que permitirá  darle a las Ciencias Veterinarias el profesionalismo que se merece. De nosotros depende que esta nueva oportunidad que nos brinda el sistema, logre implantar profundos cambios que enaltezcan la figura del profesional y de las Ciencias Veterinarias, en su conjunto.

Adrián de Antueno.
Tierra del Fuego.
Resaltar los «veinte años de trabajo en el actual sistema» es expresar la lógica continuidad de que cualquier campaña sanitaria debe aspirar a obtener resultados asertivos, pero que no garantizan «per se» una realidad «ad eternum». Hace mucho más que cincuenta años, en Tierra del Fuego, el status sanitario referido a la Fiebre Aftosa, como en toda la Patagonia, es de zona libre sin vacunación. Es decir un status superior al que se «defiende» en otras regiones, como la panacea sanitaria. Recientemente y gracias al trabajo conjunto del Estado, a través del Senasa, el Gobierno local, municipios, productores y veterinarios reunidos desde 1990 en la COPROSA, se ha logrado certificar a la provincia como libre de Brucelosis y Tuberculosis bovina, erigiéndose en la única del país y Latinoamérica libre de las tres enfermedades. ¿Cuál es la paradoja, entonces? Si no se declara a todo el territorio como libre, las naciones con las que se comercializa en el mundo nuestros productos cárneos, no reconocen ese status sanitario a los estados provinciales. Por lo tanto y por disposición de la autoridad sanitaria nacional, las provincias del sur y especialmente Tierra del Fuego, deben esperar que la condición requerida alcance a todas. Somos libres de Fiebre Aftosa y ¿tampoco podemos exportar? Mientras tanto y desde hace décadas, debe mantener el status sanitario y el control epidemiológico, perdiendo simultáneamente, dicha ventaja comparativa y el potencial ingreso de divisas.

Carlos Calmels.
Santiago del Estero.

A partir de esta Resolución, la aplicación de la vacuna queda liberada a cualquier veterinario que acuerde con el productor precio y movilidad, desvirtuándose el precio único dentro de un mismo plan, de manera tal que el segundo podrá elegir a quien menos le cobre, sin importar cómo se aplique, llegando a una subasta por el menor precio. Por otra parte, se echa por tierra el espíritu de la implementación de las campañas llevadas a cabo hasta ahora, donde por lo general no existía una relación laboral productor-veterinario, que en algunos casos podía llegar a condicionar dicho acto, como ocurrió en el pasado. Santiago del Estero no es pampa húmeda, ni Córdoba, ni Santa Fe. Esta región se caracteriza por muchos productores con ganadería de subsistencia, cuya cobertura vacunal la realizan vacunadores zonales previamente habilitados, a los cuales se les asigna algún campo importante para compensar las otras vacunaciones, que por lo general, son a lazo. Nada se dice de la relación que tendrán los vacunadores en el aspecto operacional con el ente, más específicamente con el programador, de manera tal que se realizarán vacunaciones puntuales, quedando los pequeños productores, que no serán «codiciados» por los nuevos vacunadores, ya que estos podrán elegir a quién vacunar. Se creará un grupo operativo «paralelo» con autonomía, lo que representa un riesgo epidemiológico en algo que tanto nos costó conseguir. No está mal que se incorporen veterinarios privados a los planes, pero estos deberán ajustarse a un organigrama previamente establecido, donde se les asignarán los campos y zonas por cubrir, teniendo las responsabilidades que actualmente les incumbe a los vacunadores. El país está dentro de la categoría de libre de aftosa con vacunación y esto quiere decir que algo se hizo bien. Esperemos no desandar el camino recorrido, como lo hicimos en anteriores oportunidades.

Héctor Malich.
Formosa.
Coincidimos en que la Resolución propicia un proceso a través del cual los veterinarios privados podrán participar en el Plan de Lucha contra Fiebre Aftosa, con lo cual dicha lucha sanitaria se ve enriquecida en la calidad del servicio, favoreciendo además a los productores en la elección de a quién le confía las tareas sanitarias de sus haciendas o dónde adquiere sus insumos.
En nuestra provincia, no se tenía en cuenta la figura del Corresponsable Sanitario, con lo cual esta sanción permitirá la puesta en marcha de la misma. Entendemos que en otras provincias esto podría ser motivo de conflicto, por lo cual habría que contemplar la posibilidad de analizar muy bien cada zona y ver que la aplicación de la medida se ajuste a las necesidades locales.

Sergio Juárez.
San Luis.
Desde el mismo día en que surge la Resolución 368/11, ponemos mucho énfasis en estar a la altura de las circunstancias. No podemos más que celebrar la derogación de la 624 que nos dejó fuera del sistema durante tantos años. Hoy esta nueva versión vuelve a reivindicar a los profesionales, poniendo un voto de confianza en los profesionales de la actividad privada. Nos convocan a participar de las campañas, hecho históricamente reclamado por la profesión, pero muy pocas veces escuchado. Para nosotros es un importante desafío: demostrar que somos capaces de ser solidarios con el sistema, que no sólo podemos cumplir con el rol de aplicación de la vacuna, sino que además debemos hacer vigilancia sanitaria (acto netamente profesional), como lo indica la Resolución, desplegando todo nuestro potencial en la integración «tranqueras adentro» con los productores.
A nivel provincial no hubo grandes repercusiones, debido a la inmediatez del inicio de la próxima campaña. Se están evaluando posibilidades de trabajo, para 2012.

Héctor Baigorria.
Entre Ríos.
No es más ni menos que un acto de estricta coherencia en lo referente a la justa demanda que desde hace más de 20 años viene reclamando la profesión. Los profesionales no pretendemos, ni más, ni menos, que la participación activa dentro del marco legal del Plan Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa, donde no exista una estricta relación de dependencia con los Entes Sanitarios y donde el productor agropecuario pueda libremente decidir quién será el profesional que desarrolle tareas de control sanitario en sus rodeos. En Entre Ríos, la FUCOFA ha expresado su malestar, aduciendo que el sistema actual funciona correctamente y fundamentalmente es solidario. Sostenemos que esta modificación puede traer aparejadas mejoras no sólo en el sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Fiebre Aftosa sino también en la optimización de los índices productivos y reproductivos por hectárea, desarrollando una labor responsable que dirija los esfuerzos hacia una mejora en la ganadería nacional.

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