La FeVA se reunió con el Senasa

31 de julio de 2011 - 23:13

» La comercialización de productos y el rol del Estado como promotor del mejor funcionamiento de los entes, fueron aspectos analizados.

Por Luciano Aba
luciano@motivar.com.ar

Ricardo Cabrera y Héctor Otermín saben del papel que juega la Federación Veterinaria Argentina en el país y reconocen la importancia de avanzar en una comunicación más efectiva con los matriculados de los colegios y consejos profesionales; y establecer vínculos más estrechos con otras instituciones ligadas a la sanidad animal.
En este sentido, los actuales presidente y vicepresidente de la FeVA viajaron a Buenos Aires para reunirse con autoridades del Senasa. ¿El objetivo? Dialogar, exponer su visión respecto de temas centrales para los veterinarios y trabajar con el Estado en posibles soluciones.

Registro y prescripción
La necesidad de avanzar respecto de las habilitaciones y el registro de locales destinados a la fabricación, distribución, depósito y expendio de productos veterinarios es real; sobre todo porque el tema recibe un tratamiento muy distinto, dependiendo de cada una de las provincias.

«Sería ideal que el Senasa actué como una suerte de despertador de la conciencia frente a los Ministerios de Producción y Agricultura provinciales para que -a través de ellos y en conjunto con los consejos y colegios- se pueda controlar realmente», explicó Cabrera.
El presidente de la FeVA agregó que «sería deseable que los veterinarios que se desempeñan como directores técnicos de estos lugares reciban una acreditación periódica en temas como el manejo de medicamentos y las legislaciones vigentes».
Más allá de esto y en relación a la Consulta Pública propiciada por el ente nacional respecto del Libro de Registro de Prescripciones Veterinarias, los directivos de la Federación fueron contundentes: «siempre la responsabilidad de lo que se utiliza o no en los animales es del productor; no del veterinario, ni de la industria. Una vez comprendido esto, el resto de la cadena deberá cumplir con sus obligaciones».
También se dejó entrever la preocupación por el avance de la resistencia a determinados fármacos -antiparasitarios internos y externos y antibióticos-.
«Es un tema que queda supeditado al uso indiscriminado de los ganaderos sobre cualquier producto, sin asesoramiento profesional. Se siguen promocionando los productos a nivel de usuario final y utilizándolos del modo que al productor le parece. Hicimos saber a las autoridades que realmente se debería avanzar hacia la prescripción profesional , agregaron.

Ketamina
Por más que exista una normativa que determina la necesidad de contar con un Libro de Registro de uso de Ketamina, esto no alcanzaría para evitar distintos problemas que surgen de su utilización.
«Hemos recibido denuncias donde los colegas adquieren, por ejemplo, 2 frascos de Ketamina y en la copia del remito en cuestión les aparecen 20», le explicaron al Periódico MOTIVAR los Dres. Cabrera y Otermín.
En este sentido, se propuso al Senasa imprimir los certificados de uso de ketamina con los mismos cuidados de seguridad que los de anemia infecciosa equina (en la Casa de la Moneda). También se evalúa la posibilidad de que -en el canal veterinario- no se puedan adquirir más de cinco unidades por profesional. Distinto tratamiento recibirían obviamente los distribuidores. «Avanzamos  junto con los asesores jurídicos en tratar de instruir a los colegas de las implicancias que puede tener el no realizar los registros», aseguró Otermín.

Posición sobre la Resolución Nº 368 del Senasa

La FeVA apoya la medida y trabajará para lograr su adecuada implementación tanto en letra como en espíritu, aunque también dejamos expresadas algunas reservas.
Es justo reconocer ante todo que la citada Resolución establece el comienzo de un auspicioso proceso a través del cual los veterinarios privados podrán participar en el Plan de Lucha contra Fiebre Aftosa, sin relación de dependencia de los Entes Sanitarios, como ya lo hacen en Brucelosis, Tuberculosis y enfermedades de los equinos y porcinos.
Consideramos que representa un acto de estricta justicia y reivindica a los profesionales cuyas incumbencias y competencias establecidas por el Ministerio de Educación de la Nación, reafirmadas por las leyes provinciales de ejercicio profesional y reconocidas por la OIE, como los habilitados para desempeñarse en todas las tareas vinculadas a la sanidad animal.
Hacemos notar también que la incorporación de los veterinarios privados significa un avance importante en cuanto a la calidad de los servicios veterinarios del país. Aseveramos esto ya que, además de ser profesionales universitarios, tienen capacitación y actualización permanente, acreditaciones y control de Ética por parte de los Consejos y Colegios en los que están matriculados. Además, posibilita a los productores la elección de a quién confían las tareas sanitarias de su haciendas o donde adquiere sus insumos, les brinda flexibilidad en la organización de las mismas al no depender de turnos y seguramente podrá ayudar a concluir las campañas de vacunación en tiempo.
Entre las reservas destacamos algunas: 1- Que hay provincias como Santa Fe, donde se trabaja con la figura del Corresponsable Productivo Sanitario que deben ser respetadas, ya que han demostrado su eficacia. 2- Que mantener el sistema de centralización de vacunas en los Entes Sanitarios para asegurar la cadena de frío, implica no confiar en la cadena comercial que resguarda con responsabilidad otros inmunógenos, fundamentales como la vacuna de rabia y de enfermedades de la reproducción. 3- Que complica la tarea de los veterinarios privados que deberán recorrer importantes distancias a buscar vacunas. 4- Que las exigencias para la comercialización de vacuna hacen muy difícil la efectiva participación de las veterinarias en el sistema.

El Senasa y los entes
El desempeño de las fundaciones, comisiones zonales o entes sanitarios sigue siendo un tema candente. «Vemos que muchas veces no cumplen con sus funciones originales y están estancadas en sus obligaciones sanitarias», expresan desde la Federación, destacando que en algunos lugares, las Comisiones Provinciales de Sanidad Animal no funcionan como deberían (Entre Ríos y Corrientes). «Esta no es una preocupación menor, ya que surge de la las provincias del NEA, que cuentan en su conjunto con cerca de 15 millones de bovinos. El tema está instalado; pedimos al Senasa que promueva el normal funcionamiento de las COPROSAS», agregó Cabrera.
«Para que ello suceda, es clave que alguien promueva estas acciones. En el caso de La Pampa, ese rol lo juega la Dirección de Ganadería provincial. No obstante, la COPROSA debe reunirse periódicamente y contar con una Comisión Directiva conformada por los colegios y consejos veterinarios, INTA, Senasa, asociaciones de productores, facultades, etc; seguida de una comisión técnica que evalúe puntualmente todo lo referente a política sanitaria», agrega el Dr. Otermín.
«Además será clave que el Senasa influya sobre los Ministerios de la Producción y Agricultura, para que todo funcione como corresponde», agregó Ricardo Cabrera. 

Brucelosis
Otro de los temas planteados por las autoridades de la FeVA fue el de la vocación y voluntad de las provincias con relación a los planes superadores de brucelosis. «Hace 25 años que la vacunación es obligatoria, por lo menos 12 que están vigentes las legislaciones actuales y seguimos vacunando y nada más. Es el momento de trabajar en otro sentido», expresaron. Apuntan -en un principio- a ajustar de manera concreta lo que ocurre a nivel de las cabañas. «Deberían ya trabajar para ser libres de brucelosis y tuberculosis, en un plazo no mayor a dos años, tal cual lo estipulan las resoluciones vigentes», agregaron. Además y según el punto de vista de nuestros entrevistados, sería clave que se limite el movimiento de hembras reproductoras (que no tengan como destino el frigorífico), a través de un test de reacción de negativa a la enfermedad. «Es la categoría más comprometida epidemiológicamente. En muchos casos se mueven por desconocimiento e inconsciencia; pero en otros, para limpiar los campos», explicó Otermín.
«Nuestra idea es implementar -en una escala de productores de más de 250 vacas- un sistema de saneamiento en un 20% de los vientres vacíos para 2012 y 2013. Esto nos permitiría tener índices ciertos de prevalencia de la enfermedad. En una segunda etapa se debería avanzar  -durante otros dos años- ya sobre la totalidad de la hacienda. Con el valor actual de los animales, esto es absolutamente factible de realizar», completó Cabrera.
 
Rol profesional
Si bien hoy se habla de sanidad y se la trata como uno de los ejes para incrementar la productividad animal, el Dr. Cabrera cree que esa concepción aún no está ciertamente arraigada; «de hecho, sólo tenemos dos provincias (Santa Fe y La Pampa) para mostrar como ejemplos de trabajo en conjunto entre los profesionales y los productores». En este sentido, destaca la necesidad de contar con determinado grado de apoyo político: «no podremos seguir avanzando simplemente por los caminos de la buena predisposición. Existen etapas de comunicación y concientización, pero llega un momento en que es necesario cierto grado de imposición. Hoy, la imposibilidad económica no sirve como argumento válido para no avanzar en estos sentidos».
Cabrera y Otermín reconocieron que la profesión debe también esforzarse para lograr una mayor participación. «Evidentemente no hemos hecho bien algunas cosas. Puede que no hayamos encontrado los mecanismos de comunicación adecuados o las herramientas necesarias más que para un determinado sector de los productores».

Canal comercial
Según Ricardo Cabrera, el avance de las grandes distribuidoras no es un fenómeno nuevo, sino una tendencia que plantea la necesidad de que los profesionales tomen una postura en cuanto a cuál será el futuro de sus veterinarias. «Debemos asumir que el expendio de productos es parte de nuestra profesión; sólo así podremos competir», enfatizó. Y agregó: «a los laboratorios también les interesa que exista este otro nivel de comercio y no sólo las grandes cuentas; hoy sí ven que somos necesarios. Debemos dejar en claro que las enormes diferencias de precios que en algún momento padecíamos en relación a los distribuidores, no son tolerables». Cabrera también se refirió a la situación en cuanto a los precios: «Que nosotros vendamos antiparasitarios a 25 centavos de dólar la dosis es culpa pura y exclusivamente de los laboratorios; los veterinarios nunca fijamos precios».
Ya en relación al rol comercial del veterinario, agregó que «somos conscientes de la necesidad de prestar un servicio diferencial respecto de las distribuidoras; pero no podemos tener diferencias de precios superiores al 10%. Mucho podemos aprender de  DOSmasDOS, pero sin dudas que la industria tendrá que apoyarnos».

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