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Vientos de cambio en el sector porcino

31 de enero de 2011 - 23:11

» El comercio mundial de carne de cerdo sigue creciendo. Diversos especialistas internacionales prevén buenas posibilidades para los países productores en los próximos años. ¿Cuál es el rol de Argentina?

Por Patricio Jiménez

 

Pum para arriba. Son buenas las expectativas para un mayor consumo a nivel mundial. Pum para arriba. Son buenas las expectativas para un mayor consumo a nivel mundial.

Como nunca antes, las expectativas en torno a la industria son superlativas y los datos en todo el mundo son altamente alentadores. Analistas de aquí y allá hablan y apuestan fuerte por el cerdo. Para pasar estas conjeturas a números, basta repasar algunos datos dados a conocer en el marco del Congreso Mundial de la Carne que se realizó recientemente en Argentina.

Monte.

Según especialistas internacionales, el comercio crecerá un 1.8% en los próximos años. El proceso de elaboración de esta cifra radica en la estimación de un aumento de producción en varios países del mundo, pero fundamentalmente encabezado por la producción prevista   para Rusia (con el 3.8%), China (3.3%) y Brasil (3%).
Con respecto al consumo mundial,  aseguran que crecerá 1.6%, lógicamente encabezado con el incremento del consumo en el gigante asiático (el cual sería de un 10% proyectado para 2012). Aparentemente sería hora de cambiar la frase: «Un estornudo en China resfría a todo el planeta», por: «Un cambio en China, alimenta las perspectivas de todo el mundo».
Al momento de hablar de los precios, se concluyó también que los mismos aumentan y se unifican. Esto se refleja además en un constante crecimiento.
Es importante y significativa la recuperación europea tras la crisis, pese a que aún hay países de aquel continente que todavía importan carne porcina.
En el Viejo Continente se destaca Alemania con un aumento de su producción desde el año 2000 del 22%, siendo el principal destino de sus exportaciones China. Lo siguen Dinamarca y España. 
Por supuesto a la hora de destacar a los países sudamericanos sobresale el caso de Brasil, cuyo mercado no se limita solamente al abastecimiento interno, sino que avanza con crecientes exportaciones. Chile es otro país con un buen y sostenido crecimiento.
Claro que no todo es color de rosas en la industria porcina, ya que hay aspectos a tener en cuenta que pueden obstaculizar este crecimiento. Por un lado las barreras arancelarias (fundamentalmente los impuestos a las exportaciones) y también las «no arancelarias», sobre    todo las medidas fitosanitarias, la falta de articulación entre las legislaciones de diferentes países y los requerimientos de etiquetado en origen.
Si bien el tratamiento de las barreras arancelarias será abordado a la brevedad (en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio), los especialistas sostienen que las «no arancelarias  debieran ser tratadas también en el corto tiempo.
Otro tema interesante que alimenta los buenos augurios de los involucrados en la industria tiene que ver con que el consumo de carne porcina depende en un punto de los sectores de altos recursos, cuya demanda aumenta en distintos países.
A esto se le suma el avance por el aumento demográfico.

Gabosi.

Este incremento de consumo repercutirá también sobre los precios con un  aumento hasta 2019 al menos, tal cual manifestaran los disertantes internacionales que se dieron cita en Argentina  para participar del último Congreso Mundial de la Carne, quienes a su vez anticiparon un aumento de la producción cercano a los números avícolas.
Encontrar soluciones inteligentes y apropiadas para un mercado en aumento tanto desde la demanda como la producción es indispensable. La investigación y la comunicación aparecen como puntales de las estrategias a trazar en el futuro.
En definitiva, las expectativas son muy alentadoras. La industria, según sostienen los especialistas, debe aprovechar la situación de manera sustentable.
 
¿Y por casa?
Otra de las aristas del crecimiento de la industria porcina se da lógicamente con los lanzamientos de nuevos productos que sostengan desde lo sanitario lo que se expresa en la producción y en el consumo. En este marco, durante la reciente aparición de la tecnología para cerdos Improvac de Pfizer, realizada en la ciudad de Rosario, Santa Fe, especialistas del ámbito privado y estatal, dieron su punto de vista acerca de las posibilidades argentinas.
Fue en ese marco que entrevistamos al médico veterinario Lucas Monte, gerente comercial de la línea de cerdos de Pfizer; al consultor privado Horacio Gabosi y a Patricia Millares, responsable del área de porcinos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

MOTIVAR: ¿Cómo evalúan las posibilidades locales?
Lucas Monte:
Hoy la industria porcina en Argentina encuentra su punto de partida hacia un futuro muy provisorio.
Al ser un país productor de granos siempre tuvimos las condiciones climáticas y alimenticias para producir cerdos de manera eficiente y rentable.
Quizás por una cuestión cultural, esta actividad ha quedado un poco relegada frente a la carne bovina, pero hoy se está avanzando con planes de trabajo y proyectos comunes entre los sectores público y privado; se percibe un mayor compromiso. Seguramente tendremos un crecimiento sostenido por los próximos cinco a siete años.
Horacio Gabosi: Nos encontramos en un momento interesante desde el punto de vista de la rentabilidad también. Hoy un productor eficiente tiene un margen más que interesante, lo cual está llevando a que se invierta en el sector: muchos de los que ya participan, crecen; otros están estudiando el negocio y pensando en invertir y también encontramos a productores primarios de granos que están viendo la alternativa de agregar valor a los productos agrícolas: existen buenas perspectivas de crecimiento.
Todo esto, acompañado por el plan  estratégico alimentario que lleva adelante el Ministerio de Agricultura, por el cual está saliendo una línea crediticia de promoción interesante para fomentar el avance del sector.

¿Por qué estas perspectivas no se veían en el pasado?
HG:
Esa es una pregunta compleja. La simplificaría en que se trata de una actividad de capital intensivo: requiere una inversión importante, es de largo plazo y, si uno mira la característica de los negocios que primaron en Argentina durante los últimos 20 o 30 años, fueron más bien de corto plazo y más rentistas que productivos. Creo que esa es la principal razón. Condiciones y ventajas competitivas siempre tuvimos.
Somos el único país del mundo que exporta las dos terceras partes de los granos forrajeros que produce y somos los únicos que exportamos el 95% de las fuentes proteicas que generamos.
Por lo tanto las condiciones son las mejores. Sumadas a las geopolíticas, mano de obra disponible y cuestiones ambientales, evidentemente tenemos  todas las condiciones.
En el pasado no se dio pero creo que ahora será diferente.

¿Cuál es la situación en la Región?
Patricia Millares: Brasil y Chile siguen siendo muy importantes.
Ambos son países netamente exportadores y si bien Argentina está en un   desnivel importante con respecto a ellos, el futuro aparecemos muy pujantes.
Probablemente no podremos igualarlos en el corto plazo ya que las condiciones actuales también son muy positivas para Brasil, fundamentalmente, pero  vamos camino a poder insertarnos en el mundo como productores de porcinos y transformadores de granos en proteínas cárnicas de excelente calidad.
Tenemos todas las condiciones.
Es posiblemente una cuestión de maduración cultural, con buenas posibilidades frente a los espacios que está dejando la carne bovina, sin perder de vista que siempre se necesitan acciones combinadas    entre el sector privado y el oficial.

 

«Hoy existen enfermedades de alto impacto económico»

Por el Dr. Alejandro Nanni.
Manager Área Porcinos. Lab. Calier.

 

La clave. Son significativas las diferencias productivas a favor de los animales sanos. La clave. Son significativas las diferencias productivas a favor de los animales sanos.

Es comúnmente aceptado que la sanidad es uno de los principales factores limitantes de la producción porcina. Se han realizado múltiples experiencias en las que se compararon los resultados técnicos – económicos de cerdos de genotipos similares y criados en las mismas condiciones pero con diferentes estatus sanitarios, y resulta beneficioso la mejora de los rendimientos en los grupos de animales más sanos (especialmente se refiere a ganancia diaria media e índice de conversión de alimento). Por lo tanto hay ahorro de medicamentos, reducción de riesgos de aparición de residuos en la canal y mejora la imagen pública de la carne del cerdo.
Tenemos que plantearnos: «buscar animales más limpios» a cualquier precio, o bien, si hay patógenos con los que se puede «convivir» de una manera razonable, hacerlo. En base a este principio, podemos estimar la importancia económica que tiene un patógeno para la producción y relacionarlo con la facilidad o dificultad de su eliminación.
Así tendremos enfermedades con gran impacto económico y cuya eliminación es posible (enfermedad de Ausjezky: Argentina está trabajando en un programa de erradicación de la enfermedad); otras cuya erradicación implica mayor inversión económica y riesgo (neumonía enzootia, pleuroneumonía porcina, etc.); o aquellas más o menos ubicuas cuya eliminación sólo es alcanzable (y no en todos los casos) utilizando complejos    sistemas de mejora sanitaria y con estrictas medidas de bioseguridad (meningitis estreptocócica, enfermedad De Glasser, ileitis proliferativa, etc.).
En los últimos ejemplos tenemos que agregar como enfermedad emergente, al  PVC-2 (circovirus porcino tipo 2), la cual gracias al trabajo de los profesionales y el desarrollo de vacunas y medicaciones estratégicas por parte de la industria, pudo ser controlada.
A su vez, la Argentina tiene un estatus sanitario excelente a nivel mundial: libre de TGE (Enf. Gastroenteritis Transmisible), libre de PRRS (Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino) y libre de peste porcina.
Los laboratorios están en constante innovación de productos para el sector, apoyando ese estatus sanitario y de-    sarrollando en sus líneas de antibióticos (que se aplican por ración, agua e inyectables), hormonas, minerales, antiparasitarios, desinfectantes, etc.
Las tecnologías existentes en la producción porcina son a nivel de la genética (ejemplo: gran porcentaje de producto final de alta calidad, caracterizado por un nivel de magro que oscila en el 48%), instalaciones, sanidad (la más reciente es la implementación de la medicación por agua) y en el manejo (por ejemplo: inducción y sincronización de partos).
La actual posición sanitaria nos da una gran oportunidad a nivel mundial, sumado a que tenemos un costo de producción diferencial debido a que el de alimentación representa un 70% del costo total de la misma, en donde encontramos gran disponibilidad de materias primas de máxima calidad, principalmente maíz, soja y agua potable. Al igual que el entorno natural, con clara disponibilidad de suelos, clima, superficies y  agua, posibilitan al sector porcino argentino desarrollarse respetando el medio ambiente y el bienestar de los animales, logrando implementar un buen sistema de bioseguridad en los establecimientos.

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