» Si el valor mínimo de protección aceptado hasta el momento, medido por IHA era de 1:80, con la variante actual estaremos necesitando títulos mínimos de 1:320 o superiores.
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SUSCRIBITE» Si el valor mínimo de protección aceptado hasta el momento, medido por IHA era de 1:80, con la variante actual estaremos necesitando títulos mínimos de 1:320 o superiores.
Por el Dr. Leonardo Mauro. |
La Parvovirosis está ampliamente difundida en nuestro país y se acepta que, al igual que pasó en Uruguay, la variante 2c es la más prevalente en Argentina.
Nuestras estadísticas muestran un 86% de prevalencia frente a la variante PVC-2b. También fue identificada en Brasil.
Según nuestras observaciones, se necesitan títulos más elevados de anticuerpos en suero para la protección contra la nueva variante. Si el valor mínimo de protección aceptado hasta el momento, medido por IHA era de 1:80, con la variante actual estaremos necesitando títulos mínimos de 1:320 o superiores.
Por esto, los cachorros pierden la protección conferida por los anticuerpos maternos antes, lo que hace que veamos con frecuencia animales infectados antes de los 30 días.
En Argentina la población canina vacunada es baja y la circulación viral, muy elevada; lo que difiere de la realidad de otros países.
Los estudios controlados de laboratorio intentan reproducir lo mejor posible el escenario de campo, en donde existen variables que escapan a su control. Si bien son útiles, pueden no representar exactamente lo que ocurre en el terreno.
En este sentido, se han importado promesas de protección que a la luz de los acontecimientos locales no siempre se han podido cumplir.
Esto se debe a una razón simple, «ninguna vacuna está formulada con la cepa de parvovirus 2c», por lo que todas ellas inducen inmunidad cruzada protectora frente a la misma.
Algunas vacunas evolucionaron a la par del virus en cuanto a carga viral, pero la cepa original PVC-2, todavía se mantiene en la mayoría de las mismas.
Según nuestra experiencia, avalada por estudios internacionales, las vacunas elaboradas a partir de la cepa C-780916, proveen inmunidad cruzada frente a todas las variantes actuales de parvovirus.
| «Logramos el aislamiento de la cepa 2c» |
| El presidente de Tecnovax, Diego La Torre, sostuvo que el laboratorio logró aislar la cepa 2c de parvovirus canino identificada en nuestro país. «Ya contamos con la cepa en cultivos celulares, lo cual nos permite trabajar sobre el desarrollo de una vacuna a virus inactivado, siendo nuestro objetivo analizar el grado de inmunidad específica que genera. Por su parte, estamos clonando los antígenos para apuntar a una vacuna recombinante en el mediano plazo», agregó. |
Esta cepa permite obtener títulos séricos de 1/2560 y protección a partir del 4° día postvacunación. Los títulos elevados ayudan a superar la interferencia producida por anticuerpos maternos.
En cuanto a la prevención, la clave radica en la implementación de un plan racional de vacunación adecuado a la emergencia, y no tanto al tipo de vacuna.
El plan vacunal en animales con alto riesgo temprano de enfermedad, debería comenzar a partir de la cuarta semana y contemplar la utilización de vacunas monovalentes potenciadas de alto título (> de 108) y con bajo nivel de pasajes.
En ambientes con alto riesgo de infección, el intervalo entre la primera y segunda dosis es clave y no debería ser mayor a los 15 días.
Para las dosis subsiguientes (según riesgo) debería mediar un lapso de 3-4 semanas y terminar a las 16 semanas de edad (rec. 2007-WSAVA), con un mínimo de tres dosis aplicadas.
Se deberán implementar medidas sanitarias complementarias a cargo del propietario y del veterinario para minimizar el contacto del cachorro con el medioambiente contaminado, hasta que termine su plan básico de vacunación.
Como veterinarios nuestro objetivo debería ser el de vacunar la mayor cantidad de animales de una población en riesgo.
Sólo así reduciremos los niveles de virus circulantes en el terreno, lo que nos permitirá hacer más eficaz la vacunación individual de cada uno de los pacientes.
