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SUSCRIBITEEvidentemente nuestro país no será ajeno al efecto recesivo mundial y esto impactará de diferentes maneras en cada uno de los segmentos de la sanidad animal.
La crisis laboral y financiera que, según los analistas, comenzará a vislumbrarse entre los argentinos en 2009 podría llevar a detener el crecimiento que se viene evidenciado en el mercado de animales de compañía.
A esto debemos sumarle lo sucedido en el sector agropecuario durante este 2008, con el agravante de la extrema situación climática vivida, y los retrasos en los servicios y/o disminución del número de preñeces, lo cual se supone reducirá el número de cabezas de ganado.
Comprendiendo esto, se plantea un interrogante en cuanto a los objetivos de las empresas relacionadas con el mercado veterinario local.

En este sentido, las perspectivas no son las mejores, ya que como nos comentara Rodolfo Arcuri, de Distribuidora Arcuri, para el 2009 «se espera un primer semestre recesivo y un tibio crecimiento, en el segundo».
¿Cuál debería ser entonces la postura ante esta situación? El gerente de Ventas de Bayer Argentina, Gustavo Schrott, asume que en el caso del segmento de grandes animales «la labor de los laboratorios debería ser la de ayudar al productor a que pueda implementar tecnología que le evite pérdidas en su negocio».
Si bien este concepto es compartido por todos los entrevistados, fue el gerente de Biochemiq, Juan Manuel Capece, quien realizó hincapié en las oportunidades que podrían surgir para empresas con estructuras pequeñas y medianas que puedan adaptarse al entorno con mayor flexibilidad. «Muchos nichos de mercado dejan de ser atractivos o simplemente son abandonados por grandes grupos económicos, generando en muchos casos posibles espacios para el avance de otras compañías», comentó.

Independientemente de esto, la preocupación de los empresarios pasa por el modo en que el sector debe prepararse para desarrollar sus negocios. «Sería preocupante que laboratorios, distribuidores y veterinarios, no tuviéramos en cuenta esta situación para adecuar los programas de fabricación y venta, ya que un exceso de dosis por sobre la demanda, traería aparejado un importante efecto económico financiero negativo en cada compañía y sector», nos explicaba en este sentido, el gerente general de Merial Argentina, Carlos Molle.

Asimismo, desde Veterinarias Integradas Argentinas, Eduardo Irasola, imagina «una fuerte presión por parte de algunos laboratorios dirigida hacia las 10 o 15 cuentas más importantes en facturación, intentando ganarse un lugar en ellas, a costa incluso de bajar márgenes de rentabilidad».
Evidentemente esta crisis confirma que desde la industria no se ha logrado transmitir al mercado que la sanidad es una inversión de alta rentabilidad y que sus beneficios se logran en forma independiente del precio de la hacienda, «por lo tanto y hasta que esto no se revierta, la recuperación del sector se dará en la medida que el precio retome sus valores al menos históricos», nos comentaba Juan Carlos Aba, gerente de Tecnofarm.
Tal es la preocupación con la cual se viven estos momentos en el sector, que incluso el presidente de Laboratorios Richmond División Veterinaria, Juan Onainty, entiende que durante el año próximo «los laboratorios irán definiendo, según su plan de adecuación a las Normas BPM, si quieren o no seguir en este negocio y de qué forma participar. Los que no tengan capacidad exportadora o su incidencia entre este mercado y el local sea menor al 20% de la facturación, se lanzarán a canivalizar productos idénticos bajando precios y copiando productos».

En este punto, la rentabilidad parece ser el punto central y cómo sostenerla el tema a debatir. «Creo que las acciones a implementar pasan por lograr una mejor gestión en la adquisición de insumos y servicios para tener el mejor costo posible, como una vía para conservar la rentabilidad. De todas maneras, estimo que en este contexto, será poco probable poder mantenerla», opinó Rodolfo Perotti, presidente de Brouwer.
«En situaciones como éstas, es imprescindible acomodar los precios para que no se bonifique indiscriminadamente; y esto se consigue con la colaboración de todo el canal y principalmente de algunas compañías», agregó Walter Ferrante, directivo del laboratorio Kualcos.
En línea con estos comentarios, Carlos Molle fue contundente en cuanto al accionar de las empresas en 2009.
«Se deberían hacer proyecciones de ventas acordes a la nueva realidad y, a su vez, acompañar la suba de precios de acuerdo al aumento de los costos productivos, los cuales ya vienen de por sí atrasados durante 2008.

Dosis por encima de las demandadas y precios que no acompañen, al menos, la suba de los costos, produciría un efecto altamente negativo».
En cuanto a la visión de las distribuidoras, Irasola resaltó la necesidad de que «se realicen acciones tendientes a beneficiar a los veterinarios de todo el país, y crear reglas comerciales de convivencia para todos».
Por su parte, Arcuri reconoció que es «preocupante la falta de predisposición por parte de la industria para imaginar, coordinar y ejecutar acciones globales que posibiliten un mayor crecimiento del mercado actual.
Hay algunos laboratorios y colegas distribuidores que participan para que algo cambie, son muy pocos; hay otros que observan lo que nos está sucediendo y, por ultimo, algunos que ni idea tienen de lo que esta sucediendo. Lamentablemente son la gran mayoría».
Los desafíos del sector parecerían focalizarse entonces en la necesidad de transmitir al resto de la cadena el costo beneficio de aplicar productos veterinarios. «La incidencia de los mismos es realmente baja en las distintas producciones. Debemos apoyar al productor para que vea que su empresa necesita más que nuca disminuir las pérdidas al máximo y hacer eficiente su producción. Esto es: asesoramiento veterinario y uso de productos de calidad», comentó, en este sentido, Gustavo Schrott.
«Una acción importante será lograr imponer el concepto de que la sanidad es rentable y que debe aplicarse en forma independiente del precio de la hacienda. Los sistemas comerciales deberán cuidar también el mantenimiento de los niveles sanitarios a través de extensión a campo, involucrando los profesionales», agregaron desde Tecnofarm.
Por último y en cuanto a medidas factibles de ser tomadas por cada empresa en particular, Juan Manuel Capece se focalizó en la diferenciación de productos y servicios y la fidelización de clientes para «no caer como siempre en una guerra de precios en plena crisis económica». Y agregó que «aquellas empresas que decidieron ingresar al mercado sin una estrategia clara de diferenciación serán las más perjudicadas».
Por lo expuesto anteriormente, queda claro que el sector deberá, en principio, aceptar que el actual es un momento en el cual las expectativas de crecimiento deben ser moderadas.
Carlos Molle fue claro en este concepto: «Intentar mantener las participaciones históricas de cada compañía, en cada segmento, defendiéndolas de cualquier manera, bajando precios y/o prolongando los plazos de cobranzas fueron recetas que siempre fracasaron.
Luego de las experiencias que vivimos en el pasado y con sólo recordar el período 2001/2002, desaconsejaría repetir estos errores».
