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CAUSAS QUE PROVOCAN PERDIDAS DE KILOS EN EL GANADO ENVIADO A FAENA (II)

Desconocer cómo funcionan los sentidos…

BIENESTAR ANIMAL

 

acerbiVice Presidente de la Asociación Argentina de Bienestar Animal-SOMEVE
Contacto: rcatolosa@hotmail.com

Cuando el personal vinculado con la ganadería recibe los primeros conocimientos sobre bienestar animal en alguna jornada de capacitación, por ejemplo, se plantea con toda lógica: ¿por dónde se comienza para aplicar estos conceptos de manejo y recibir sus beneficios? “Tienen que empezar a saber, en primer, lugar cómo “piensan” sus animales”, suelo responder ante ese interrogante que tantas veces se plantea.
Claro que muchos se asombran porque creen ya saberlo desde hace años.
En realidad, los humanos, pensamos que los animales (todos) perciben al entorno en donde viven de la misma manera que nosotros. Este concepto es totalmente equivocado. En resumen: para comenzar a aplicar los principios del bienestar animal en la especie bovina se debe partir del conocimiento de cómo piensan/reaccionan los animales ante nuestros requerimientos/deseos.

La visión

La visión es el sentido más importante del bovino, incluso más que su audición (Aimar y col. 2010). Estos animales poseen un tipo de visión diferente al humano, particularmente sensible a los movimientos bruscos y a los contrastes de luz y sombra. Aunque pueden mantener la visión del horizonte en forma continua, tienen dificultades para ver rápidamente objetos cercanos (Coulter y Schmidt, 1993), razón por la cual es frecuente observar que se rehúsan a cruzar áreas de sombra o que brillan, como el reflejo del sol en un charco de agua o ante un elemento extraño tirado en el piso como un envase vacío.
Esta falta de acomodamiento rápido de su visión de corto alcance, se soluciona dejando que los bovinos se muevan a su ritmo a medida que se desplazan dentro de los corrales y manteniendo el piso de éstos limpio.
Esta situación no provocará ninguna demora operativa. Las pupilas ranuradas como la de los bovinos proporcionan un campo visual más grande que el de sus predadores, percibiendo mejor los objetos verticales que los horizontales. Los animales que pastorean se denominan “especies presas” (sujetas al ataque de los predadores) y su visión frontal está adaptada para vigilar la máxima área alrededor de él. Sin embargo, a sus costados no tiene una visión de profundidad, lo que justifica que reaccione en forma brusca cuando alguien se le aproxima rápidamente. Además no pueden percibir los objetos situados por encima de la línea de su cabeza, a menos que estos se muevan (Aimar y col. 2010).
Por ello, resulta recomendable que las paredes del toril y mangas están construidas de manera que imposibiliten la visión hacia fuera (ciegas) o mínimamente posean una tabla ancha situada a la altura de sus ojos.
Así, se facilitarán aún más los movimientos de las tropas, porque evitan las distracciones que pueden provocarle miedo, incluso que salten fuera. Su construcción curva, hará que los bovinos crean y vean que su avance en esa dirección será para “irse al campo nuevamente”. También de este modo se utiliza la tendencia natural del bovino a caminar en círculos (Grandin 1985).
En cuanto a la percepción de los colores, posee una visión dicromática (en colores, especialmente azul y verde) y una estructura celular de sus ojos que le permite tener una mejor vista nocturna. Es recomendable que las instalaciones estén pintadas de un solo color para evitar contrastes que puedan causar desconfianza y que la iluminación sea buena y homogénea. Los bovinos avanzarán siempre hacia las zonas mejor iluminadas, factor clave a tener en cuenta a la salida de la manga, más aún si estamos bajo techo. Una muy buena iluminación natural o artificial, le dará la sensación de escape al bovino.
Las instalaciones deben tener una orientación N-S o S-N para evitar que el sol quede de frente a ellos, porque esta situación los detendrá en su avance.
La recomendación para arrearlos es utilizar banderas hechas con las bolsas en desuso de las semillas colocadas en mástiles plásticos de 2 metros para trabajar en corrales. En cambio para las zonas de la manga y del cepo, la longitud apropiada es de un metro. La bandera nunca debe tocar al animal y la distancia entre él y el operador se relaciona con la zona denominada de fuga.
La zona de fuga se determina desplazándonos despacio hacia los animales. Cuando estos se dan vuelta para mirarnos, todavía no ingresamos a aquélla. Pero cuando lo hacemos efectivamente, los bovinos se darán vuelta y comenzarán a desplazarse. Para que los animales se mantengan en calma y se los pueda mover fácilmente, el operario debe trabajar en el borde de la zona de fuga: para hacer que se muevan, ingresará en la zona de fuga y para hacer que se queden quietos, saldrá de ella.

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