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Pautas

Los 8 principios sobre el uso de la inteligencia artificial en la profesión veterinaria

La Asociación Veterinaria Británica fijó 8 pautas sobre inteligencia artificial y ética profesional para un uso seguro y responsable.

13 de febrero de 2026 - 08:00

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una herramienta concreta dentro de la práctica veterinaria. Frente a su avance sostenido, la Asociación Veterinaria Británica (BVA) publicó 8 principios rectores que buscan ordenar su implementación bajo criterios de seguridad, eficacia y responsabilidad profesional.

El documento abarca su aplicación en la práctica clínica, la docencia, la investigación, la epidemiología y la gestión administrativa. Lejos de promover un reemplazo del profesional, los lineamientos son claros: la tecnología debe funcionar como soporte y no como sustituto del criterio clínico.

Uso de la inteligencia artificial

Entre los puntos centrales se destaca la necesidad de comprender cómo fueron entrenados los sistemas, identificar posibles sesgos en los datos y garantizar la privacidad de la información y el consentimiento de los clientes. Asimismo, se remarca que la supervisión humana es indelegable y que la responsabilidad final sobre cada decisión clínica recae siempre en el veterinario.

La BVA también insta a los profesionales a involucrarse activamente en el diseño y validación de herramientas de IA orientadas a la salud y el bienestar animal. En paralelo, propone que los centros veterinarios desarrollen políticas internas de uso, realicen evaluaciones de riesgo y capaciten a sus equipos para interpretar correctamente los resultados que ofrecen estas tecnologías.

Los datos respaldan la urgencia del debate: según la encuesta “Voz de la Profesión Veterinaria”, 1 de cada 5 veterinarios clínicos (21%) ya utiliza herramientas de IA, principalmente para interpretación de datos, mejora diagnóstica y ahorro de tiempo. Sin embargo, también advierten riesgos como la dependencia excesiva, la lectura descontextualizada de resultados y posibles fallas en la protección de datos.

El mensaje es contundente: la inteligencia artificial puede potenciar la práctica veterinaria, siempre que esté guiada por principios sólidos y una ética profesional inquebrantable.

Los 8 principios

1- La IA es una herramienta al servicio del profesional

La inteligencia artificial y las tecnologías asociadas deben entenderse como herramientas para ayudar y potenciar el trabajo de los veterinarios, no para reemplazarlos. El profesional sigue siendo responsable de las decisiones finales.

2- Alfabetización en IA para equipos veterinarios

Es fundamental que veterinarios y sus equipos comprendan tanto las capacidades como las limitaciones de las herramientas de IA, y sepan evaluar críticamente sus resultados frente a las prácticas clínicas estándar.

3- Participación profesional en el desarrollo de IA

Los veterinarios deben participar activamente en el diseño, desarrollo y validación de soluciones de IA, para asegurar que estos sistemas respondan a necesidades reales de la práctica clínica y del bienestar animal.

4- Conciencia y gestión del sesgo en los sistemas de IA

Reconocer que los datos utilizados para entrenar modelos de IA pueden contener sesgos y que estos pueden influir en resultados —por ejemplo, favoreciendo ciertos tipos de animales o condiciones— y que el equipo veterinario debe entender y abordar estas limitaciones.

5- Confianza y adaptación continua

Dado el ritmo acelerado de desarrollo de tecnologías, los profesionales deben mantenerse actualizados y ágiles, aprendiendo constantemente y adaptándose a las nuevas herramientas sin perder criterios clínicos propios.

6- Consentimiento, privacidad y confianza del cliente

Los sistemas de IA suelen implicar manejo de datos complejos. Es clave que el uso de estos sistemas cumpla con las leyes de protección de datos y que los dueños de los animales comprendan cómo se usan sus datos y con qué propósito.

7- Supervisión humana y responsabilidad profesional

La IA debería operar siempre bajo una supervisión humana significativa. Los veterinarios, como profesionales regulados, deben ser quienes asuman la responsabilidad por los resultados clínicos, con IA como apoyo, no sustituto.

8- Explicabilidad de los sistemas de IA

Las herramientas de IA deben ser diseñadas para ser transparente y comprensibles, de modo que el veterinario (y cuando corresponda, los propietarios de los animales) pueda entender cómo se llega a una recomendación o diagnóstico asistido por IA.

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