La Asociación de Empresas Veterinarias de Galicia (EVGAL) presentó una contribución técnica a la consulta pública de la Comisión Europea sobre las guías de clasificación de sistemas de Inteligencia Artificial de alto riesgo. El objetivo es asegurar que el ámbito veterinario quede explícitamente contemplado en el documento, según informó Diario Veterinario.
Las alegaciones de EVGAL se centran en la ausencia de referencias al sector veterinario en el borrador de las directrices que desarrollarán el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial. La asociación destacó que, mientras otros ámbitos como los dispositivos médicos para uso humano tienen orientaciones específicas, herramientas como un copiloto clínico veterinario o una plataforma de vigilancia epidemiológica carecen de mención explícita. Esta situación puede generar inseguridad jurídica para clínicas y desarrolladores, quienes deben interpretar normas pensadas para otros contextos.
El Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea entró en vigor en agosto de 2024 y clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo, incluyendo los de "alto riesgo" sujetos a requisitos regulatorios específicos. Aunque la aplicación de algunas obligaciones se pospuso hasta diciembre de 2027 y agosto de 2028, la Comisión Europea prevé adoptar la versión definitiva de estas guías a finales de 2026.
Desde EVGAL consideran fundamental que la profesión veterinaria participe activamente en este proceso de consulta. El objetivo es que las particularidades del sector queden reflejadas en las futuras orientaciones europeas. La asociación anima a participar a colegios profesionales, laboratorios de diagnóstico y empresas del sector, recordando que el plazo para presentar observaciones permanece abierto hasta el 23 de julio de 2026.
La consulta pública, abierta por la Oficina de IA de la Comisión Europea, busca recabar opiniones de proveedores, desarrolladores, organizaciones sectoriales y expertos sobre la claridad, utilidad y exhaustividad del borrador. Se solicitan propuestas para incorporar nuevos ejemplos y casos de uso que ayuden a determinar cuándo un sistema de IA debe considerarse de alto riesgo.
FUENTE: Diario Veterinario