En una charla que desbordó actualidad, el MV y creador de contenidos Gastón Britos expuso ante el Colegio Médico Veterinario de Córdoba sobre los desafíos que enfrenta el veterinario en tiempos de redes sociales. La cita fue un llamado urgente a profesionalizar la comunicación, cuidar la salud mental y proteger la imagen profesional.
Britos, quien suma más de 2 millones de seguidores y fue recientemente reconocido como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes 2025 por la Bolsa de Comercio de Córdoba, compartió su experiencia en la conferencia virtual “Ser veterinario en tiempos de redes sociales”, organizada por el Colegio de Médicos Veterinarios de Córdoba.
La medicina veterinaria no queda exenta de la transformación digital, sin embargo señaló la lentitud con la que la profesión veterinaria se adapta a las nuevas tecnologías y denunció los efectos devastadores de los escraches digitales. “Difamar es destruir reputaciones en segundos”, afirmó.
El veterinario creador de contenidos
Oriundo de una zona rural conocida como Los Tres Pozos, Britos comenzó definiendo su nuevo rol en la industria, alejándose del término influencer. "Técnicamente mi profesión hoy es médico veterinario creador de contenidos", explicó, describiendo esta labor como "una nueva rama de la divulgación científica".
Para el especialista, las redes sociales dejaron de ser un simple entretenimiento para convertirse en una extensión del currículum profesional. “Hoy si no tenés una cuenta, no existís”, sentenció.
Sin embargo, Britos advirtió sobre la resistencia al cambio dentro del gremio, refiriéndose a los sectores más conservadores. “Nuestra profesión tiene mucho dinosaurio... somos duros a veces para meter tecnología”, afirmó, señalando que esta actitud a menudo retrasa el avance profesional.
La comunicación y el tabú del dinero
Uno de los ejes centrales de la disertación fue la necesidad de desarrollar habilidades blandas. Britos fue contundente al respecto: “La comunicación no es optativa, hoy la profesión requiere de poder tener habilidades en la comunicación y hay que formarse”.
Esta falencia comunicativa, según el disertante, impacta directamente en cómo la sociedad valora el trabajo veterinario. “La gente no sabía todo lo que debe estudiar uno para llegar hasta ahí; por lo tanto, si los clientes no entienden el esfuerzo detrás de un diagnóstico, no valoran el trabajo y, por ende, no lo pagan”.
Asimismo, criticó la falta de transparencia financiera entre colegas. “Hablar de dinero no debe ser un tabú, tenemos un problema para hablar de plata”, sostuvo Britos, lamentando que muchas veces el peor enemigo de un veterinario no debe ser otro veterinario.
La salud mental y el peligro del escrache
El momento más emotivo y crudo de la charla giró en torno a la salud mental y las altas tasas de suicidio en la profesión, un tema que Britos pidió poner sobre la mesa en los congresos. “Tenemos una tasa de suicidio altísima y todos sabemos por qué: por la presión”, declaró.
El veterinario vinculó esta presión con el fenómeno de la difamación digital o escrache, una herramienta que hoy tienen los clientes para destruir reputaciones en minutos.
Britos compartió su propia experiencia traumática tras una competencia benéfica entre facultades que organizó en redes, la cual terminó en un escándalo mediático y una campaña de odio en su contra, amplificada por figuras públicas como Santiago Maratea. "Sentir que todo se derrumba... todo es impotencia", recordó sobre aquel momento en el que recibió cientos de amenazas de muerte. Britos enfatizó la responsabilidad de compartir su historia para prevenir tragedias.
Prevención y futuro
Para finalizar, Britos ofreció consejos prácticos para protegerse legal y profesionalmente, como el uso indispensable del consentimiento informado, algo que muchas veterinarias aún ignoran. “El consentimiento firmado es algo que debería ser moneda corriente", advirtió, recomendando además realizar capturas de pantalla inmediatas ante cualquier inicio de difamación.
El cierre de la charla fue un llamado a recordar la pasión inicial por la carrera, más allá de los títulos, que según él, están perdiendo peso frente a las habilidades reales. "El título pierde valor porque hay muchos títulos en la calle lo que tiene valor ahora son las herramientas", concluyó.
Su mensaje final fue un recordatorio de la fortaleza interna del veterinario: "Nosotros tenemos una profesión que se basa en la pasión y cuando nosotros tenemos esa pasión no hay nada que te pueda doblegar".
Charla completa
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