viernes 13 de febrero de 2026
Identificación electrónica

Lectores, caravanas y datos: claves de la trazabilidad

¿Cuáles son las soluciones que necesitan hoy los productores que buscan cumplir la normativa de trazabilidad y digitalizar la gestión del rodeo?

Por Redacción de MOTIVAR 17 de enero de 2026 - 08:00

Desde el pasado 1° de enero, la ganadería argentina atraviesa uno de sus cambios de paradigma más significativos de las últimas décadas con la entrada en vigencia del nuevo sistema de trazabilidad individual obligatoria.

A partir de la resolución 841/2024 de Senasa, el productor ganadero debe adoptar como único medio oficial el binomio compuesto por una caravana electrónica y una tarjeta visual para la identificación de los terneros, dejando atrás el sistema puramente analógico que regía hasta diciembre.

Esta medida no es solo un cambio burocrático, sino una estrategia nacional para validar la calidad del producto argentino desde el nacimiento hasta la faena, cumpliendo con los estándares internacionales más exigentes para abrir mercados y aumentar la demanda global de nuestra carne.

La implementación de esta tecnología busca asegurar la trazabilidad sanitaria y productiva, permitiendo que, al igual que sucede con los escáneres de códigos de barra en un supermercado, el productor pueda identificar y gestionar cada animal de manera digital y sin errores.

Si bien la normativa comienza con los terneros nacidos este año, la transformación en la manga ya es palpable: el bastón de lectura de los dispositivos electrónicos se ha convertido en la herramienta indispensable para validar los movimientos de hacienda y, fundamentalmente, para gestionar el stock de manera eficiente.

Dos perfiles, dos soluciones: Traza y Gallagher

En este nuevo escenario, Gonzalo Imhoff, técnico especialista en digitalización de rodeos de Carreteles Rafaela, explica que la empresa —líder nacional “con casi el 40% del mercado de caravanas oficiales”— ha estructurado su oferta de bastones de lectura para cubrir las necesidades de dos tipos de productores bien diferenciados.

Por un lado, ofrecen la línea Traza, marca propia de la empresa. “Este bastón es una opción económica y básica, diseñada para el productor que necesita cumplir con la normativa legal de trazabilidad, realizar movimientos de tropa y dar de alta nacimientos sin complicaciones. Es la puerta de entrada a la digitalización para quienes buscan funcionalidad al menor costo posible”, explicó.

Por otro lado, Carreteles Rafaela es representante oficial en Argentina de Gallagher, una firma neozelandesa con 130 años de historia, considerada la número uno del mundo en este tipo de dispositivos. “Los equipos Gallagher son robustos, sólidos y funcionan prácticamente como una computadora de campo: permiten no solo leer la caravana, sino registrar datos de sanidad, preñez, peso y genealogía, transformando la obligación legal en una herramienta de ganancia productiva”, destacó Imhoff.

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Un salto exponencial en la demanda

El mercado ha reaccionado con fuerza ante la inminencia de la normativa. Según detalla el especialista, el comportamiento de las ventas cambió drásticamente entre septiembre y octubre, momento en que los rumores sobre la firmeza de la resolución 841/2024 del Senasa se confirmaron.

"Fue literalmente exponencial. Hasta mitad de año vendíamos 30 bastones al mes y de repente pasamos a vender 150, quedándonos cortos de stock", reveló Imhoff.

Esta "carrera" por equiparse ha provocado quiebres de stock en todas las marcas líderes del mercado, impulsada por la obligatoriedad que afecta a más de 50 millones de cabezas en el país. Imhoff prevé que la curva de demanda se mantendrá alta durante los primeros años de implementación para luego desacelerarse, dado que “el bastón es un bien durable que no requiere recambio constante, salvo por el desgaste natural de las baterías tras años de uso”, consideró.

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Otro punto importante en este sentido tiene que ver con que, si bien el bastón Traza cumple con los requisitos básicos legales para trazabilidad, Imhoff nota una tendencia creciente hacia los equipos premium (Gallagher). "Seis de cada diez productores eligen tener los bastones y sistemas de trabajo que les permitan medir variables para mejorar la eficiencia”, agregó.

En definitiva, la adopción del bastón de lectura no es solo una respuesta a una exigencia de Senasa, sino el paso definitivo hacia la ganadería de precisión, donde el manejo de datos será lo que diferencie a un productor tradicional de uno de elite.

Comercialización y cambio cultural

Carreteles Rafaela canaliza la comercialización de estos equipos principalmente a través de su extensa red de más de 2.000 veterinarias en todo el país, respetando el vínculo tradicional entre el productor y su asesor de confianza.

Asimismo, Imhoff reconoce también un cambio generacional importante: “Los productores más jóvenes, nativos digitales, comienzan a buscar estos insumos a través de plataformas de e-commerce y Mercado Libre, una tendencia a la que la industria se está adaptando progresivamente”.

La recomendación del especialista es clara: perder el miedo a la tecnología.

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