La inteligencia artificial está transformando la investigación y el desarrollo de medicamentos en el ámbito de la salud animal. Esta tecnología permite identificar, crear y entregar fármacos y vacunas de manera más eficiente, acortando significativamente los plazos desde el descubrimiento hasta la disponibilidad en el mercado, lo que representa un avance crucial para la medicina veterinaria.
El proceso de descubrimiento de fármacos es inherentemente complejo e impredecible, con una alta tasa de fracasos. La capacidad de tomar decisiones rápidas, adaptarse y aprender tanto de los éxitos como de los errores es fundamental. Para ello, la inteligencia artificial, junto con herramientas digitales y el análisis de datos, está revolucionando el enfoque de investigación y desarrollo, haciéndolo más rápido, preciso y menos sesgado.
Para que una herramienta de inteligencia artificial genere resultados, requiere una vasta cantidad de datos. Los algoritmos, que son el cerebro detrás de la IA, aprenden de esta información, desarrollando instrucciones más precisas. Una compañía líder en el sector ha acumulado datos de más de 20.000 ensayos clínicos en diversas especies, además de cientos de terabytes de información no clínica sobre funciones moleculares y celulares animales. Susan Huse, directora de investigación especializada en ciencias de datos, destaca que, en el pasado, la evaluación de publicaciones científicas era un proceso manual, lento y costoso.
Impacto de la inteligencia artificial en el diseño de fármacos
Actualmente, los científicos de datos utilizan la inteligencia artificial para analizar estas enormes cantidades de información, identificando y evaluando posibles nuevos objetivos farmacológicos mediante simulaciones computarizadas. Por ejemplo, la IA puede extraer datos para crear modelos del sistema inmunitario de un animal, revelando cómo funciona una enfermedad en una especie en comparación con otra, lo que conduce a terapias más dirigidas. La herramienta Biograph, impulsada por IA, integra vastos datos biológicos en un grafo de conocimiento para identificar nuevas terapias, generando puntuaciones de eficacia virtual para enfermedades complejas como la enfermedad renal crónica, que afecta al 80% de los gatos mayores de 13 años y al 10% de los perros ancianos.
La inversión en capacidades de datos ha sido una prioridad durante más de una década, con el objetivo de posicionar a la entidad como líder en inteligencia artificial dentro de la salud animal. J.D. Williams, director de datos y análisis, señala que esta inversión abarca toda la organización, incluyendo manufactura, operaciones comerciales e investigación y desarrollo. En 2024, se expandió la organización de I+D con la creación de un grupo de Automatización y Ciencias de Datos. Annie Janssen, directora sénior de investigación, anticipa que en los próximos años, todas las formas de IA, aprendizaje automático y análisis predictivo serán igualmente transformadoras para la salud animal. Se espera que un nuevo sistema de gestión de datos clínicos, con capacidades de IA integradas, comience a operar en 2025, mejorando la calidad de los datos y reduciendo el esfuerzo de validación manual.
Colaboración para la salud animal
Aunque la inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de datos y optimizar diseños moleculares con mayor rapidez que los humanos, el ingenio humano sigue siendo irremplazable. La tecnología se utiliza para eliminar tareas repetitivas, pero es el ser humano quien evalúa los resultados de las herramientas de aprendizaje. La colaboración es un motor clave para el éxito, y la entidad busca activamente asociaciones externas para avanzar en la salud animal frente a enfermedades complejas. Seth Boudreaux, director de innovación externa, busca innovaciones que ayuden a comprender mejor las enfermedades a nivel molecular y a intervenir más tempranamente con enfoques personalizados. Las alianzas con universidades y capitalistas de riesgo también son fundamentales para establecer un ecosistema innovador.
Se proyecta que el uso adecuado de la inteligencia artificial, la automatización y los datos impulsará una toma de decisiones más informada, acelerará el proceso de descubrimiento y reducirá las tasas de fracaso, permitiendo avances en la salud animal que eran inimaginables hace una década.
FUENTE: Zoetis