El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) organizó una Jornada a Campo en la cabaña La Coincidencia, en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires. El encuentro se enfocó en estrategias para incrementar la producción ganadera por hectárea, integrando mejoramiento genético, recría intensiva y manejo de precisión de los recursos forrajeros. Georges Breitschmitt, presidente del IPCVA, destacó la importancia de recuperar el stock.
Genética y eficiencia en producción ganadera
El proyecto genético de La Coincidencia se basa en la raza Limangus, un biotipo estabilizado que combina la calidad de carne y precocidad del Angus con el rendimiento carnicero y la eficiencia de conversión del Limousin. Aníbal Pordomingo, investigador del INTA, explicó que el sistema de reproducción utiliza transferencia embrionaria para acelerar el progreso genético. La selección se realiza sobre miles de animales evaluados individualmente, considerando parámetros como área de ojo de bife, espesor de grasa y marbling. Un aspecto destacado es la incorporación del consumo residual (RFI), un indicador que identifica animales con mayor eficiencia para la producción ganadera, capaces de producir más consumiendo la misma cantidad de alimento.
El asesor ganadero Joaquín Prieto detalló que el modelo de recría bovina fue diseñado para maximizar la producción por superficie, priorizando el recurso forrajero disponible. El sistema opera en dos establecimientos que suman cerca de 1.700 hectáreas y reciben unos 5.000 novillitos por ciclo. Los animales ingresan con pesos de entre 180 y 240 kilos y permanecen en recría durante seis a diez meses, con objetivos de ganancias diarias de entre 500 y 700 gramos. La meta es entregar animales de entre 350 y 400 kilos con elevada eficiencia biológica y económica. La empresa estima que la mitad de la demanda anual de alimento se cubre con ensilajes de maíz y cebada, lo que permite una carga equivalente a siete vacas de cría por hectárea, un nivel superior al promedio regional. La suplementación estratégica con concentrados y balanceados es clave para sostener las ganancias de peso cuando la oferta de pasto disminuye.
En cuanto al manejo de forrajes, tanto en la cabaña como en los campos de recría se utiliza pastoreo rotativo intensivo con asignación diaria u horaria de parcelas. Esta práctica, junto con la infraestructura de electrificación y aguadas, busca aumentar la eficiencia de cosecha del forraje y evitar pérdidas por subutilización. Los registros permanentes de los animales (pesos, tratamientos sanitarios y desempeño productivo) son fundamentales para corregir manejos, ajustar cargas y proyectar resultados. Pordomingo y Prieto enfatizaron que la intensificación ganadera no depende solo de más tecnología o genética bovina, sino de una gestión integral que planifique la producción de forraje, mida resultados y utilice la información para la toma de decisiones.
FUENTE: Instituto de Promocion de la Carne Vacuna Argentina