Un golden retriever de 6 años fue salvado en Escocia tras ingerir fragmentos de vidrio, un incidente que subraya la necesidad de un umbral bajo para el diagnóstico por imágenes en casos de cuerpos extraños. El perro Milo fue presentado en The Veterinary Wellness Centre en Musselburgh, 3 días después de comer de un frasco de vidrio roto.
Inicialmente, el propietario de Milo retiró varias esquirlas visibles de su boca y, al no observar signos clínicos, no lo llevó al veterinario. Sin embargo, al 3er día, el perro comenzó a expulsar pequeños fragmentos de vidrio en sus heces y vomitó un trozo de 3 cm.
A pesar de que Milo continuaba aparentemente normal al momento de la consulta, las radiografías abdominales revelaron un fragmento de vidrio de 6 cm de largo. Este hallazgo impulsó una laparotomía exploratoria y gastrotomía de emergencia para su extracción.
La importancia del diagnóstico por imágenes
El fragmento fue retirado intacto y la pared del estómago no presentaba laceraciones adicionales, lo que permitió una recuperación sin complicaciones para Milo. El veterinario James Gray, quien trató al animal, enfatizó la importancia del diagnóstico por imágenes en situaciones de ingesta de cuerpos extraños, incluso en ausencia de signos clínicos evidentes. Gray señaló que, a diferencia de otros objetos, los fragmentos de vidrio pueden transitar el tracto gastrointestinal sin causar síntomas claros en algunos casos, mientras que en otros provocan un trauma mucoso silencioso y progresivo, lo que puede derivar en graves patologías digestivas.
La imprevisibilidad de la progresión clínica justifica una baja tolerancia para la realización de radiografías ante cualquier sospecha o confirmación de ingesta de vidrio. El profesional también recomendó a los clientes mantener a los perros con correa cerca de la basura o restos de comida, especialmente aquellos con alta motivación alimentaria, para prevenir urgencias veterinarias de este tipo.
FUENTE: Vet Times