Investigadores en Estados Unidos han desarrollado un modelo basado en la metilación del ADN que permite traducir la edad de los perros a su equivalente aproximado en humanos. Este avance en la biología molecular cuestiona la regla tradicional de que cada año canino equivale a siete años humanos, revelando una relación no lineal en el proceso de envejecimiento.
El estudio caracterizó los metilomas de 104 labradores retriever, con edades que oscilaban entre un mes y 16 años. Los perfiles de metilación obtenidos en estos animales se compararon con datos de 320 personas, cuyas edades iban de uno a 103 años. El análisis identificó más de 54.000 regiones comparables entre ambas especies.
Los resultados demostraron que la relación entre la edad canina y la humana no es lineal. El metiloma de los perros se remodela con gran rapidez durante las primeras etapas de la vida, un ritmo que se ralentiza considerablemente al alcanzar la edad adulta. Esta observación contradice la equivalencia fija previamente aceptada y subraya la complejidad del proceso biológico en los animales de compañía.
Desarrollo y equivalencia de edad en perros
A partir de estas semejanzas, los investigadores obtuvieron una función de traducción que refleja que un mismo número de años no representa el mismo grado de cambio biológico durante toda la vida del animal. Por ejemplo, el perfil epigenético de un cachorro de ocho semanas se aproximaba al de un bebé humano de nueve meses, coincidiendo con la etapa de desarrollo de los dientes de leche en ambas especies.
Asimismo, la esperanza de vida aproximada de 12 años utilizada para los labradores retriever se correspondía con unos 70 años humanos. La equivalencia fue más aproximada durante la adolescencia y la madurez, periodos en los que el metiloma canino avanzaba más rápidamente de lo esperado a partir de las tablas fisiológicas convencionales para los perros.
Potencial para el estudio del envejecimiento
Los cambios compartidos entre las especies se concentraron principalmente en redes de genes relacionados con el desarrollo. Según los autores, estos resultados respaldan un modelo en el que determinados aspectos del envejecimiento podrían constituir una continuación del desarrollo, en lugar de un proceso completamente separado, ofreciendo una nueva perspectiva sobre la biología de los gerontes.
El equipo utilizó estas regiones conservadas para construir un reloj epigenético capaz de trasladar la edad entre distintas especies de mamíferos. El modelo también fue probado con datos de ratones y consiguió detectar los efectos de intervenciones asociadas con una prolongación de la vida, lo que apunta a su posible utilidad para estudiar el envejecimiento y evaluar futuras intervenciones en la salud animal.
FUENTE: Animal's Health