0La oncología veterinaria obliga a mirar mucho más allá de una neoplasia. Una correcta estadificación, la actualización profesional y el trabajo conjunto con especialistas pueden resultar determinantes al momento de definir un tratamiento y establecer el pronóstico de un paciente.
Oncología veterinaria, el error que puede cambiar el pronóstico
El MV Gilberto Rojas Vivero advierte sobre la importancia de estadificar correctamente a los pacientes, actualizar los tratamientos y reconocer cuándo es necesario derivar.
Así lo planteó el MV mexicano Gilberto Rojas Vivero durante su paso por Argentina, donde participó de la mano de Chemovet como uno de los disertantes de las 13° Jornadas Internacionales de Veterinaria del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA).
En diálogo con MOTIVAR, el especialista puso el foco en un concepto que considera central para los veterinarios generalistas que reciben pacientes oncológicos: reconocer los propios límites profesionales.
“Lo primero es entender que no podés hacer de todo. Tenés que formarte en una especialidad, ser bueno en ella y, aquello que no conocés, derivarlo a quien realmente sabe”, sostuvo.
Para Rojas Vivero, uno de los errores que pueden cometerse frente a un paciente con una neoplasia es concentrarse exclusivamente en esa afección y perder de vista su condición general.
“Es importante ver al paciente desde la punta de la nariz hasta la cola, pero hacerlo de una manera profunda para determinar si solamente nos estamos enfrentando a una patología o si existen otras”, explicó.
En este punto, destacó especialmente la importancia de la estadificación. Según explicó, cuando no existe una formación específica en oncología pueden pasarse por alto aspectos fundamentales para determinar la extensión de la enfermedad, seleccionar el tratamiento y establecer el pronóstico.
Derivar también es parte de la medicina
Rojas Vivero reconoció que la derivación continúa siendo un desafío para muchos profesionales veterinarios, particularmente en América Latina, donde también intervienen factores económicos.
“A veces creemos que tener un paciente más puede resolvernos económicamente el problema. Pero cuando tenés la ética para derivar, estoy seguro de que aquel paciente va a regresar contigo porque se dio cuenta de que sos una persona íntegra y honesta”, señaló el profesional en una entrevista realizada en el stand del laboratorio veterinario Chemovet.
Desde su perspectiva, derivar no implica necesariamente perder al cliente, sino reconocer cuándo otro profesional cuenta con los conocimientos o las herramientas necesarias para mejorar el abordaje del caso. Esta lógica se extiende también al trabajo interdisciplinario.
Rojas Vivero explicó que en su práctica cotidiana se apoya en profesionales especializados en diagnóstico por imágenes, patología, ultrasonografía y otras disciplinas.
“Si yo no me apoyara en esa gente que sabe más que yo en determinadas áreas, no podría potenciar mi práctica ni hacer cosas que mejoren la calidad de vida del paciente”, aseguró.
Actualización: una necesidad permanente
Otro de los puntos sobre los cuales el veterinario mexicano puso especial énfasis fue la actualización de los tratamientos disponibles en oncología veterinaria.
En ese sentido, cuestionó la utilización automática de protocolos antiguos o desarrollados originalmente para medicina humana sin considerar las particularidades de perros y gatos.
“Tenemos que dejar de inventar tratamientos que en realidad no son. Hay que dejar de utilizar aquellos protocolos quimioterapéuticos que se hicieron en los años 40, 50 o 60 en humanos y que queremos traer al perro y al gato”, afirmó.
Y reforzó el concepto con una comparación contundente: “Sería como estar siendo médicos veterinarios con dinosaurios. Así de viejos nos vemos cuando hacemos este tipo de prácticas”.
Para el especialista, la incorporación de nuevas alternativas terapéuticas debe estar acompañada por evidencia y actualización profesional.
Rojas Vivero destacó que su formación está fuertemente vinculada con la investigación y que en el hospital donde desarrolla su actividad se realizan trabajos científicos, análisis estadísticos y evaluaciones que permiten analizar la respuesta a distintos tratamientos.
El objetivo, explicó, es contar con evidencia que permita determinar qué herramientas pueden aportar beneficios concretos para los pacientes y evitar la utilización de tratamientos simplemente por costumbre.
Los gatos requieren una mirada particular
Dentro del abordaje oncológico, Rojas Vivero también destacó las particularidades de los pacientes felinos. Si bien muchas enfermedades oncológicas pueden presentarse tanto en perros como en gatos, esto no significa que puedan abordarse de la misma manera.
“El gato es una especie que debe ser tratada con pinzas. Es uno de esos pacientes que debería ser tratado por especialistas en felinos, apoyados por el oncólogo”, explicó. Además, remarcó que las diferencias entre especies obligan a analizar cuidadosamente los tratamientos y las dosis utilizadas.
“Muchas enfermedades pueden ser extrapolables, pero en numerosas ocasiones se tratan de manera diferente. La posología es completamente distinta y hay que considerar las características de cada especie”, agregó.
Conocimiento, diagnóstico y tecnología
Al analizar cuáles son hoy los elementos necesarios para desarrollar una buena práctica oncológica, Rojas Vivero evitó elegir entre equipamiento, conocimiento o medicamentos.
“Todo tiene que ser integral”, resumió. En ese sentido, destacó la necesidad de aprovechar las herramientas diagnósticas disponibles y, fundamentalmente, saber interpretar la información que ofrecen.
Citología, histopatología, diagnóstico por imágenes y otras técnicas aportan información relevante, pero es el profesional quien debe integrarla con lo que observa clínicamente en cada paciente para tomar decisiones.
Rojas Vivero, quien realizó parte de su formación doctoral en Rosario, también destacó el nivel de la medicina veterinaria argentina y la capacidad de sus profesionales para incorporar conocimiento y nuevas herramientas.
Más años de vida, nuevos desafíos
El crecimiento de la expectativa de vida de perros y gatos representa, además, un desafío adicional para la oncología veterinaria.
A medida que los animales viven más años aumenta la posibilidad de encontrar pacientes con enfermedades concomitantes y cuadros que requieren abordajes cada vez más integrales.
“Regularmente, cuando tienen más edad, hay más enfermedades concomitantes. Son pacientes que pueden vivir con una, dos o tres patologías”, explicó el especialista.
Esta realidad vuelve todavía más importante evaluar al paciente en su conjunto y no limitar las decisiones exclusivamente al diagnóstico oncológico.
“Al tutor se le habla con la verdad”
Finalmente, Rojas Vivero destacó un aspecto que considera inseparable de cualquier tratamiento oncológico: la comunicación con los tutores.
“Se le habla a la gente con la verdad, con la calidez y la calidad que debe tener un médico cuando está tratando a un ser vivo”, afirmó.
Para el especialista, esto implica explicar claramente cuál es el pronóstico, cuáles son las alternativas disponibles y qué puede esperarse de cada una de ellas.
También supone acompañar emocionalmente a las familias en momentos que pueden ser especialmente difíciles.
“Siempre hay que ser muy empático con los tutores. Uno también puede ponerse mal, pero debe mantenerse en su papel de médico, seguir apoyando y no perder el lado humano. Hay que hacerles saber que estamos con ellos y que nuestro trabajo es lograr que el paciente esté lo mejor posible”, concluyó.