La Dirofilariosis canina (gusano o verme del corazón) es una parasitosis causada por gusanos nematodos transmitidos por la picadura de mosquitos. Es clave su prevención y diagnóstico precoz por parte de los veterinarios.
- Motivar >
Dirofilariosis canina y la necesidad de prevenirla todos los meses
Tanto la Sociedad Americana del Gusano del Corazón, como el Consejo Europeo para el Control de los Parásitos de los Animales de Compañía coindicen en aplicar fármacos durante todo el año contra la enfermedad.
Prevenir todo el año
Frente a esta realidad, entidades vinculadas con la sanidad animal en distintos lugares del planeta coinciden en la necesidad de prevenir y controlar la Dirofilariosis mediante tratamientos farmacológicos mensuales en los perros.
Tal es así que la Sociedad Americana del Gusano del Corazón (www.heartwormsociety.org) recomienda la administración durante todo el año de fármacos quimioprofilácticos para evitar la aparición de Dirofilariasis y/o parásitos zoonóticos, y mejorar su cumplimiento, siendo esto último de especial importancia a la luz de la presencia documentada de subpoblaciones resistentes.
Por su parte, el Comité Europeo de Parásitos de Animales de Compañía sostiene en su documento “Control de Enfermedades transmitidas por vectores en perros y gatos”, que la administración mensual de lactonas macrocíclicas a lo largo de todo el periodo de riesgo es eficaz frente a l3 y l4 de D. immitis que se han desarrollado en los primeros 30 días post-infección y así se previene la enfermedad causada por vermes adultos. Varios compuestos solos o en combinación con otros parasiticidas están disponibles en presentación oral, tópica o inyectable (www.esccap.org).
| Tratamiento antiparasitario recomendado por el Consejo Europeo para el Control de los Parásitos de los Animales de Compañía (www.esccap.org). | |
| PERRO CACHORRO | PERRO ADULTO |
| PULGAS Y GARRAPATAS | |
| Tratamiento mensual durante la temporada de mayor actividad parasitaria (septiembre a marzo). Dependiendo de las condiciones climáticas y el estilo de vida de la mascota, esta recomendación puede variar a realizar el tratamiento todos los meses durante todo el año. | |
| GUSANOS GASTROINTESTINALES | |
| Desde los 15 días a los 2 meses de edad: Cada 2 semanas |
Familias sin niños pequeños: Cada 3 meses salvo condiciones específicas donde la recomendación puede ser una vez al mes |
| Desde los 2 a 6 meses de edad: Tratamiento mensual |
Familias con niños pequeños y/o personas inmunocomprometidas: Tratamiento mensual |
| PREVENCIÓN DE LA DIROFILARIOSIS | |
| Tratamiento mensual | |
| *ESCCAP European Scienthific Counsel Companion Animal Parasites www.esccap.org. En todos los casos prescripción a criterio del médico veterinario. | |
¿Y en Argentina?
La distribución de esta enfermedad -que también afecta a las personas- es mundial y existen ya diversas publicaciones que destacan su cada vez mayor difusión en distintas regiones de la Argentina.
A fin de brindar más información, compartimos algunos contenidos que pueden solicitar vía redaccion@motivar.com.ar:
- “Dirofilariosis canina: microfilaremia en perros de la ribera del Río de la Plata, Argentina” – Notarnicola, J.; Navone, G.T.
- “Dirofilariosis canina una enfermedad en expansión”. Pérez Tort, G.1-2; Iglesias, M.F.; Basanta, M.; Mallea, J.
- “Actualización sobre Dirofilariasis en Argentina y el contexto en América” – Darío Vezzani y Diego F. Eiras.
- “Evidencias sobre una nueva especie del género Dirofilaria en perros de Neuquén, Argentina” – Vezzani, Moré, Eiras.
- “Dirofilariasis canina: una parasitosis emergente favorecida por el cambio climático” – Cazaux, N.; Meder, A.R.; Calvo, C.; Bertoldi, G., Miguel, C., Hareld, L.1.
De este último trabajo (Cazaux) se desprenden una serie de consideraciones a tener en cuenta por parte de los médicos veterinarios cuando llega un paciente a consulta con sospechas de Dirofilariosis:
- Determinar mediante una correcta anamnesis si pertenece o estuvo en algún momento en alguna zona endémica, o si el lugar ha sido afectado últimamente por inundaciones.
- Si presenta signos clínicos tales como intolerancia al ejercicio, tos, disnea, entre otros, compatibles con el cuadro clínico de un paciente infectado.
- Una vez que se logra confirmar el diagnóstico, es importante determinar frente a qué paciente nos enfrentamos (bajo riesgo o riesgo elevado).
- Por último, instaurar el tratamiento adecuado para cada caso.