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Informe especial - Producción bufalina en Argentina

“Muchas veces las limitantes no son sanitarias sino culturales”

La Doctora en Ciencias Veterinarias Celeste Guanziroli asegura que un manejo inadecuado y la falta de adaptación a los planes sanitarios atentan contra la expansión de la actividad.
1 de septiembre de 2017 - 12:54

 

“En la Argentina no existe un plan sanitario pensado para los búfalos”, comienza la Doctora en Ciencias Veterinarias Celeste Guanziroli. “Por ende, lo vamos implementando en la medida que va desarrollando la explotación, tomando como base las recomendaciones en bovinos aunque, claro, que la respuesta inmunológica no es la misma”, completa su primer diagnóstico.
«Las problemáticas sanitarias que atañen a los búfalos son compartidas de manera diferente en algunos aspectos por los bovinos, sus respuestas inmunoógicas difieren ante las pruebas que se implementan en los planes sanitarios de erradicación y control de enfermedades a nivel nacional . Dichos planes no tienen un apartado para esta especie que está en expansión, por lo tanto hay confusión a la hora de emitir un diagnóstico. La UNNE Facultad de Ciencias Veterinarias posee dos doctorados realizados en Tuberculosis y brucelosis para aportar datos al SENASA», aporta la experta.

Cuestión de números
“El búfalo es muy noble y muchas veces si bien produce más que el bovino en los campos del NEA, dependiendo del manejo que se le otorgue sigue produciendo 100 kilos menos de su potencial”, afirma la Doctora y pone el acento sobre lo que define como una de las principales limitantes para el sector: “Lo que impide el crecimiento de la producción muchas veces no es la sanidad sino los aspectos culturales arraigados en los criadores y ciertos mitos producto de un mal manejo”.
Guanziroli sostiene que al tener índices de producción por encima del bovino, incluso con un mal manejo se pierde de vista el potencial del negocio. “Ser criador de búfalos es un trabajo diario de relación con los animales, se debe observar, pastorear, cuidar los animales para que no tengan ningún temor del ser humano, de manera de reducir el estrés y aumentar la ganancia de kilos y los porcentajes de preñez. Para desarrollar este sistema “intensivo” en crías extensivas, es primordial realizar un cambio de paradigma”, propone y completa: “Es un animal rústico, fuerte, con excelentes índices productivos que si es tratado de manera individualizada por el personal, en silencio y con respeto se registrará el salto a la excelencia de su potencial”.

Una atención personalizada
“Mi tesis doctoral fue realizada con el objetivo de estandarizar la prueba de diagnóstico de tuberculosis en la especie bubalina y aplicar una escala nueva de diagnóstico que fue estudiada en Brasil en la tesis de la Doctora Eliana Roxo”, señala la profesional que supo administrar una explotación con 600 animales. “Los animales se revuelcan en el barro generando una zanja, que sumado a las heces y la orina, generan un ecosistema propicio para los micobacterias saprófitas que pueden dar reacciones positivas falsas en la prueba de tuberculosis»
Entre los contratiempos que existen en la actividad, Guanziroli destaca la formación y capacitación específica de los técnicos abocados a la actividad.
“Muchas veces los veterinarios hacen lo mismo que harían con un bovino y no ajustan el plan sanitario al búfalo y su ambiente. En otros casos, ni siquiera cumplen el plan sanitario básico argumentando el comportamiento agresivo de los animales”, asegura. Y completa: “Es un animal con buena memoria, perceptivo y capaz de aprender rutinas. Al mismo tiempo, si lo maltratas o los peones no tienen contacto con los mismos de forma frecuente se pueden tornar agresivos”.
Sanitariamente es fundamental estar abierto a las respuestas específicas de cada especie y evitar la comparación en todos los aspectos con el bovino. “Hay patologías que se desarrollan en ésta que cursan diferente en la otra. A su vez, cada campo y cada zona debe desarrollar un sistema propio de sanidad y manejo, pero siempre sobre la base de las necesidades del rodeo, su comportamiento, y las enfermedades que los aquejan eso sí utilizando como base el plan sanitario del bovino para luego hacer las adaptaciones”, aclara.

Por dar un ejemplo de un problema específico, cuando se produce una intensificación de la producción, se provoca un cuadro de diferentes enfermedades que en una cría extensiva no ocurren de la misma manera, el Toxocara vitulorum, por ejemplo produce neurotoxicidad en los terneros y tras convulsionar, directamente el animal muere”, explica.

Y agrega: “Los complejos respiratorios surgen ante el hacinamiento, para evitarlos es muy importante estar atentos a los cambios en el ganado, sin perder de vista que se trata de una especie que difícilmente presente sintomatología. Un ladeo de la cabeza, la manera de caminar, si parpadea o está mucho tiempo recostado, puntos claves a considerar para anticiparse a los problemas”.
Con respecto a los ectoparásitos los piojos son un punto importante, «las garrapatas pueden subir en el animal, pero siempre con menor carga que los bovinos y los hemoparásitos también lo afectan en menor medida,siendo más resistente, según estudios realizados por el Dr. Daniel Benitez en el INTA», cierra.

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