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UN MODELO GANADERO EN CRECIMIENTO

“En la performance productiva te das cuenta el rol que tiene la sanidad”

En exclusiva, dialogamos con Andrés Blaquier, gerente de La Biznaga, pata agropecuaria del holding agroindustrial Ledesma, propietario de 52.000 hectáreas agrícola – ganaderas, ubicadas entre Buenos Aires y Entre Ríos.
Motivar | Facundo Sonatti
Por Facundo Sonatti 1 de septiembre de 2017 - 00:49

Muy pocos son los grupos que pueden jactarse de un dominio territorial como el que ostenta Ledesma, el holding agroindustrial de la familia Blaquier Arrieta.
Sumadas sus hectáreas en las provincias norteñas de Jujuy y Salta a los establecimientos repartidos en la provincia de Buenos Aires y la estancia La Centella, en Entre Ríos, completa un portafolio de -al menos- 210.000 hectáreas, equivalentes a cinco veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Asimismo, semejantes dominios conllevan una responsabilidad y, en la eficiencia productiva, se prueba su desempeño.
Es a través de La Biznaga, pata agropecuaria del holding, que canaliza tanto sus negocios agrícolas, como los ganaderos: son alrededor de 15.000 las hectáreas las que constituyen una fábrica de carne a cielo abierto.
En el marco del 15° Aniversario de MOTIVAR, dialogamos con Andrés Blaquier, gerente general de la firma (y sobrino del empresario Carlos Pedro Blaquier) para analizar los detalles de una actividad en expansión dentro del grupo: la ganadería.

Motivar: ¿Qué rol tiene el negocio ganadero para La Biznaga?
Andrés Blaquier: La unidad de negocios Campo, de Ledesma, está en manos de la subsidiaria La Biznaga, que incluye 52.000 hectáreas propias repartidas en

UN APELLIDO CON HISTORIA

La Biznaga perteneció a la familia Blaquier desde fines del Siglo XIX y luego, fue comprada por Ledesma. En los orígenes, La Biznaga era un tambo con Shorthon lechero, y se vendía leche a La Martona. En la década del ’60, se liquida el tambo y se crece con Aberdeen Angus. Sin embargo, a partir de la irrupción de la siembra directa, la ganadería fue desplazada a los campos marginales.
Andrés Blaquier, gerente general de La Biznaga, ingresó a la compañía en septiembre de 1983. “Entré a trabajar a la empresa, y al ser familiar (sobrino de Carlos Pedro Blaquier) a pesar de ser ingeniero y licenciado, empecé como peón y pase por distintas tareas”, recuerda los inicios. En esa década, donde terminaría ocupando el cargo de gerente general, la empresa llegó a tener 18.000 vacas. “Bajamos a 4.500 y volveremos a subir, para llegar a 6.500, en 2021”, promete Blaquier y adelanta: “entre lo producido y lo que compramos, terminaremos unos 8.000 novillos para ese entonces. Además, en 25 de Mayo, tenemos una cabaña que volverá a hacer remates a partir del año próximo, tanto de hembras como toros, algo que fue tradicional en la Biznaga, hasta 2002”.

cuatro campos (tres en Buenos Aires y uno en Entre Ríos), donde se destinan unas 30.000 a agricultura y 15.000 a ganadería.
En los cuatro campos tenemos animales porque aprovechamos las zonas bajas, con mayor riesgo. Cada uno tiene la mitad de las equivalentes vacas. Es decir, la mitad de la carga está determinada por animales de cría (vacas y toros) y el resto, a recría, tanto de reposición y novillos propios, como los comprados a terceros. Entonces, ante una inundación, los animales de recría son fáciles de relocalizar, cosa que no sucede con la cría, porque es mucho más costoso.

¿Cuál es la escala que manejan?
La suba de los costos de la producción agrícola nos llevó a reclasificar ambientes por productividad y por riesgo. Una cosa es tener un promedio de producción y otra cosa que el promedio no sea parejo y de un año para el otro pasé de 4.000 a solo 1.000 kilos, por ejemplo. A partir de esto, empezamos a crecer en ganadería; poco a poco porque es muy costoso tanto en materia de pasturas como en lo que es la inversión en infraestructura que requiere. Avanzamos en ese sentido, porque el riesgo climático de la ganadería es mucho más bajo que la agricultura, por lo cual nos embarcamos en un plan de expansión que terminará en el 2021.

¿En qué consiste el plan de crecimiento?
El plan prevé un aumento del 50% de cantidad de vientres, al pasar de 4.500 a 6.500 y a su vez, un incremento mayor de la recría, porque vamos a comprar más. (Ver recuadro). Todo esto se apoya en una perspectiva que tiene que ver con el consumo, donde la carne vacuna es la que menos puede reaccionar ante la demanda y a su vez, la vaca necesita pasto. Es decir, no la podes meter en un gallinero. Ese espacio, que en el mundo escasea, a nuestro entender hará que la carne vacuna será cada vez un gusto más caro para el consumidor. A su vez, el precio de los granos en relación a la carne vacuna ha ido bajando a partir de una mayor eficiencia productiva en la agricultura. En cambio, en la ganadería es mucho menos lo que se puede crecer, entonces, vemos una mayor oportunidad.

En la práctica, ¿cómo logran producir carne de forma eficiente y productiva?
Nuestro negocio es la fotosíntesis, ya que esta produce el pasto que luego transformamos en carne. Tenemos que manejar muy eficientemente este punto si queremos producir la mejor carne. De hecho, tenemos todos los lotes de pasto monitoreados con computadoras para que no se pase, es decir, evitamos que empiece a secarse. Nuestro negocio es que cada hectárea esté en fotosíntesis permanente generando un cultivo de cobertura que, además, lo comemos.

¿Cómo incide ese modelo en la producción de carne?
Un ternero hasta los 180 kilos necesita proteína para el desarrollo de músculos y huesos. A partir de ese peso, se empieza a restringir, sobre todo porque en invierno la producción de pasto es cinco veces menor a lo que se genera en la primavera y hay solo un mes de diferencia.
Utilizamos rastrojos y verdeos comprimiendo lo que se puede comprimir, pero sin perder el norte de ofrecer la mejor carne a nivel mundial, ya que si a un ternero de chico no le aportas la proteína necesaria, de grande su conformación no será la mejor a pesar de tener la misma genética.

¿Qué otros elementos se ponen en juego?

# EL NUMERO #

15.000

Son las hectáreas que destina a la actividad ganadera La Biznaga, empresa agropecuaria de la familia Blaquier Arrieta.

Hay distintas líneas en estos procesos productivos que se deben analizar uno a uno más allá que trabajan en forma simultánea. Son genética, nutrición, sanidad, manejo y mercado. Con respecto a la nutrición, a la dieta de aquellos animales que compramos a terceros, para llevarlos de 140 a los 180 kilos, al maíz, pellet de soja y núcleo, le agregamos un 30% de fibras para que vayan acostumbrando sus bacterias a consumir pasto. En cuanto a las terminaciones a corrales, que se hacen en tres de los cuatro campos, se repiten las dietas aunque prácticamente sin fibras.

¿Qué pasa con la sanidad?
Los costos de la sanidad en relación a la solución son bajos porque sino cubrís el plan sanitario las consecuencias pueden ser enormes.
A su vez, en la performance productiva te das cuenta el rol que tiene la sanidad y desde hace muchos años, tenemos índices de productividad que demuestran que el plan funciona con un promedio de preñez del 93% y destete en alrededor del 88%. Los veterinarios son externos, uno para los campos de Buenos Aires y otro en Entre Ríos, porque no son exactamente los mismos ambientes. Sin embargo, para los problemas comunes, nos reunimos todos, incluidos los encargados, y el de Buenos Aires pasa a ser el veterinario en jefe.

¿Cuáles son los resultados productivos?
Los novillos que nosotros producimos tradicionalmente son muy parejos, se venden por teléfono y siempre fue el precio máximo de los supermercados, es decir, todo nuestro trabajo se paga y el retorno es muy bueno sin siquiera tener marca.
El secreto pasa por la genética y en ofrecer mucho pasto, no solo por ser natural sino también por la posibilidad de reducir costos de producción y generar un producto con calidad de exportación.
La Biznaga comercializa unos 2 millones de kilos de animal en pie y buscamos trepar a cerca de 3 millones, desde un piso de 1,5 millones, hace solo unos años.

¿Qué expectativas tienen para los próximos años?
Somos optimistas con este Gobierno porque al menos está escuchando y en la medida que los frigoríficos empiecen a cortar la carne como corresponde, a partir del impulso de una mesa de carnes muy profesional, se va a blanquear el mercado beneficiando a todos los actores, incluyendo a los consumidores.

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