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INFORME ESPECIAL - PRODUCCION DE MIEL EN ARGENTINA

Producción de miel en Argentina “El principal desafío es incrementar el consumo interno”

Desde la Sociedad Argentina de Apicultores, Roberto Imberti explica que si bien la producción de miel argentina se destaca por sus despachos a todo el mundo, aún no es profeta en su tierra. En promedio consumimos, solo 200 gramos por persona, al año.
Motivar | Facundo Sonatti
Por Facundo Sonatti 1 de mayo de 2017 - 00:22

“El principal desafío es incrementar el consumo interno”

180

Son los millones de dólares que factura la producción de miel en el país, siendo uno de los tres principales jugadores globales.

Con un ticket de facturación de US$ 180 millones, equivalente a lo que invierten los productores ganaderos en vacunas antiaftosa cada año, la miel argentina es un producto casi exclusivamente de exportación. Nuestro país es uno de los cinco mayores productores del mundo y -aunque llegó a liderar el ranking de exportadores- ocupa el tercer lugar, detrás de China y Turquía.
En el mercado interno, su consumo no rompe el techo de los 200 gramos por persona cada 12 meses, siendo este uno de los principales desafíos a revertir por la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), principal referente sectorial de una industria, apoyada en un nutrido grupo de “hobbistas”.

Un enjambre repleto de números
Ranchos y Chascomús (Buenos Aires) son las locaciones donde Roberto Imberti reparte sus alrededor de 600 colmenas, siendo uno de los aproximadamente 20.000 productores apícolas que hay en la Argentina.
Como la mayoría de ellos, nuestro entrevistado se inició en el sector como hobbista, perfil que fue dejando atrás al tiempo que puede vivir de una actividad en la cual generó 15.000 kilos de miel el último año. Esto también le dio la posibilidad de convertirse en el actual tesorero de la SADA.
En diálogo con MOTIVAR, el referente confiesa: “desde el punto de vista de la producción, la situación en la Argentina es complicada porque en los últimos años cayeron los rindes a partir del uso de herbicidas y agro tóxicos, como el glifosato, que afectan a la abeja: fundamentalmente le sacan la comida. A su vez, los insecticidas producen pérdidas de abejas, las intoxica”.
En materia de precios, los números mejoraron el último año.
“Si bien 2016 fue catastrófico, el cambio de gobierno significó la quita del 10% que pagaba el sector en concepto de derechos de exportación y en los últimos meses el precio pasó de 18 a unos $36 por cada kilo producido”, grafica Imberti y advierte: “aún los márgenes son ajustados, hay muchas subas de costos, como el gasoil, por ejemplo”.
En el país se extrajeron alrededor de 88.000 toneladas (tons) de miel en la última cosecha, que se concretó entre diciembre de 2016 y el primer trimes de este año.
A pesar que los precios mejoraron para el productor, en el mercado internacional la tonelada de miel argentina no supera los US$ 2.000, cifra lejana a los prácticamente US$ 4.000 que se pagaban hace solo dos años.
Según la Subsecretaria de Alimentos y Bebidas de la Nación (Informe de Coyuntura Mensual, febrero 2016), el país contaría con 20.000 productores y 2,5 millones de colmenas.
A partir de la cantidad de colmenas y considerando una producción anual del orden de las 63.000 tons en el trienio 2013/2015, el rendimiento actual por colmena estaría en 25,2 kg promedio.
En Estados Unidos la productividad media actual se ubicaría en un rango de entre 25 y 30 kilos por colmena, no muy lejos de los desempeños locales.
Sin embargo, distintas fuentes de mercado, arriesgan que el número de colmenas en actividad no superan las 2 millones y, en base a los volúmenes despachados en el último ejercicio, el promedio ascendería a 44 kg por colmena.
Para Imberti, según los últimos datos que ellos manejan, “el 80% de los productores tienen menos de 200 colmenas y la actividad representa un hobby, a cual le dedica tiempo los fines de semana, e incluso, en esos casos su producción suele volcarse al mercado interno. Solo un 5%, o tal vez menos, son los productores que tienen más de 2.000 colmenas.En el medio, hay un rango importante de productores, que proveen la producción para la exportación”. Buenos Aires es dueña de la mitad de las colmenas, escoltada por Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Santiago del Estero, entre otras.

Ranking global de productores de miel (2015. Fuente: Statista)
País Toneladas
China 446.000
Turquía 88.188
Argentina 75.530
Ucrania 70.139
Estados Unidos 66.720
Rusia 64.898
India 61.000
México 58.602
Irán 48.000
Etiopía 45.905

“Se dice que el 95% del volumen extraído se vuelca al mercado externo, pero estimamos que la mitad de la miel que se consume internamente se canaliza por canales informales, lo que reduce el porcentaje exportado a un 90% del total extraído”, estima Imberti.

No es profeta en su tierra
La producción de miel en el mundo va en aumento, alcanzando 1,66 millones de tons en 2013, según últimas estadísticas disponibles de FAO.
En los últimos 20 años se observa un crecimiento del 2% promedio anual, levemente por encima de la tasa de expansión poblacional (1,3%). La expansión no es lineal, se encuentran años de amesetamiento (1993-1996; 2005-2009) y otros de aceleración en la dinámica productiva (1996-1999; 2001-2005).
En un comercio internacional de aproximadamente 600.000 tons, los envíos de Argentina representaron cerca del 9% en los últimos tres años. El market share actual es muy bajo considerando que el país ha llegado a tener más del 20% del mercado mundial durante no hace tantos años (1997-2001; 2005-2007).
Puntualmente en 2016 las exportaciones sumaron 80.180 tons por US$ 166,6 millones y en orden de aparición los principales destinos fueron los Estados Unidos (43%); Alemania (21%); España (6%); y Francia (5%).
“Incrementar el consumo interno, mercado que se canaliza un 50% por canales informales, sería estratégico para reducir la dependencia de la exportación”, analiza Imberti y adelanta: “otro desafío reside en poder sectorizar las mieles por regiones y así, incluso lograr la denominación de origen”.

ACA: Un canal de exportación
A partir del año 1994, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) comenzó a incursionar en el mercado de la miel, convirtiéndose en poco tiempo en el mayor exportador. Durante el año 2000, logró su record de comercialización de miel, al exportar 24.100 tons lo que representó una participación en la exportación de miel argentina del 26,90% posicionándose así como el mayor exportador del mundo en términos de volumen.
Hoy, con unas 7.240 tons despachadas, por US$ 15 millones, ocupa el tercer puesto del ranking local. Según el responsable de Producto de ACA, Sergio Gerez, la cooperativa tiene una base de 3.500 productores de miel que no necesariamente están asociados a la cooperativa y proveen su producción a la firma, que tiene a Estados Unidos como principal destino, con más del 80% de participación. “Luego están Alemania, España, Bolivia, Francia, Italia y Japón”, enumera Gerez y sigue: “el 70% se embarca entre marzo y julio ya que es un producto estacional que se cosecha una vez por año entre diciembre y marzo”.
En el plano internacional, el hombre de ACA analiza: “el stock mundial está mejorando a partir de la participación de una mayor cantidad de actores. Argentina siempre se destacó como el país de mayor calidad en el mundo, pero en los últimos años, el consumidor dejo de ver la calidad y pasó a contemplar los precios. Así, en apenas dos años, la miel argentina vio caer su valor de US$ 4.000 a 1.900 la ton, ubicándose incluso por debajo de la media global (US$ 2.500)”.
“En la Cámara de Exportadores creamos una comisión sobre exportaciones apícolas ya que no hay una asociación o cámara específica para la materia”, reconoce el hombre de ACA y explica: “en los últimos años los tambores que utiliza la Argentina para despachar su producción se han deteriorado bastante, a tal punto que es un reclamo general a nivel mundial. Por eso uno de los trabajos que estamos llevando a cabo es la renovación de los mismos”.
En el país hay solo unas pocas fábricas que hacen tambores nuevos y es Senasa quien regula las medidas, el uso de barniz sanitario en el interior, un color especial y una faja con datos del Renapa (Registro Nacional de Productores Apícolas) y Sala de Extracción que denotan la trazabilidad del producto. “En los últimos años, se empezaron a vender muchos tambores reciclados de menor calidad con medidas heterogéneas que oscilan entre 15 y 21kg”, reconoce Gerez y admite: “necesitamos unificarlos, pero sabemos que es algo que no va a cambiar de un día para el otro. Un tambor nuevo cuesta $600 versus $400 los reciclados. Es un costo neto directo de producción”.
De la cara a futuro, sostiene:“hay que lograr un tipo de cambio competitivo; transparencia del mercado, a través del cruce de datos entre Senasa y AFIP o la trazabilidad; y llevar los costos locales a niveles más razonables y predecibles, para que el apicultor pueda tener un margen positivo”.

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