Si bien en nuestro país la comercialización de productos veterinarios logra mantenerse en niveles relativamente constantes durante todo el año, es evidente que se trata de una actividad con un claro componente estacional.
Esta situación ha llevado históricamente a los laboratorios a generar vínculos estratégicos con los integrantes de la cadena comercial, a fin de sostener los niveles de “consumo” por medio de planes de fidelización, bonificaciones y premios por la compra de mercadería.
Si bien por debajo de su potencial real, este engranaje ha funcionado de manera fluida en los últimos años, sustentado en la rotación real y a campo de los productos por parte de distribuidores y veterinarias comerciales en los distintos segmentos que conforman el mercado local.
Las exportaciones, sin dudas también han contribuido a esta mayor rotación de las tecnologías que se producen en las plantas argentinas.
Un dato destacado por diversos actores del rubro durante los primeros meses del año indicaba que la cadena comercial disponía algo así como tres meses de stock en productos acumulados y con una clara tendencia a la baja en la reposición del mismo.
Ni buena, ni mala, esta es una estrategia válida para sobrellevar años inflacionarios y darle fluidez a los negocios que tanto laboratorios, como distribuidores y puntos de expendio realizan en nuestro país.
Más allá de esto, en los últimos meses de este año comienzan a percibirse inconvenientes en el eslabón primario de la cadena: las plantas de elaboración.
Es cierto que no en todas, pero quizás en las más pequeñas se hace visible un parate en la producción, tendencia que no parecería revertirse en el corto plazo según algunos de los empresarios involucrados. “Hace un mes que no producimos”; “Sabíamos que esto podía ocurrir pero no con esta intensidad, conjugada con un fuerte incremento en los costos de la estructura instalada”.
¿Y por qué ocurre esto?
Si bien sería imposible brindar una respuesta contundente a esta pregunta, parecería ser que los stocks retenidos en los últimos meses comienzan a suplir las nuevas compras, al tiempo que la demanda real tiende a modificar su composición. Es decir, frente a una leve merma en los volúmenes totales comercializados, se percibe que aquellos que siguen cumpliendo con sus estimados son los laboratorios más grandes del país, en base a las ventajas que ofrecen sus marcas y las acciones financieras y de marketing que están volcando al mercado.
En este contexto, la primavera jugará un rol clave tanto en el ámbito de los animales de producción, como en el segmento de las mascotas. En ellos y por medio de intervenciones ligadas a las prácticas de reproducción (IATF) y la prevención y control de Pulgas y Garrapatas, se sustentan las expectativas de un sector que si bien ha pasado en este último año a perder rentabilidad sobre sus resultados, se mantiene firme con el objetivo de recuperar el terreno perdido y salir a buscar los potenciales tantas veces enumerados.
Ojalá salga el sol… para todos.
domingo 26 de noviembre de 2023