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EN BOVINOS DE CARNE Y LECHE

«La neosporosis es una enfermedad de alto impacto económico

En una jornada organizada por Laboratorio Azul Diagnóstico e Immunology, el español Luis Miguel Ortega Mora brindó informaciones sobre la problemática sanitaria.

31 de octubre de 2012 - 23:18
En una jornada organizada por Laboratorio Azul Diagnóstico e Immunology, el español Luis Miguel Ortega Mora brindó informaciones sobre la problemática sanitaria.
Para la foto. Lourdes Porquet Garanto, Nosea (Laboratorio Azul) y Luis M. Ortega Mora. Para la foto. Lourdes Porquet Garanto, Nosea (Laboratorio Azul) y Luis M. Ortega Mora.
Organizador. Heer, de Immunology. Organizador. Heer, de Immunology.

A mediados de septiembre se realizó, en el Círculo de Médicos Veterinarios de Azul, Buenos Aires, una conferencia denominada: «Enfermedades del bovino en rodeos de cría: IBR, DVB y BRSV y Neosporosis. Su interpretación serológica aplicada». Asistieron profesionales de distintas partes del país y fue organizada de manera conjunta por Laboratorio Azul Diagnóstico e Immunology.

«Somos pioneros en llevar adelante estas tareas de divulgación hacia veterinarios y productores ganaderos. Creemos en la capacitación continua», le explicó a este Periódico MOTIVAR el Dr. Ramón Noseda, titular de Laboratorio Azul. A la vez y en representación de Immunology, Maximiliano Heer adelantó el inicio de actividades comerciales conjuntas entre las empresas (kits de diagnóstico) y agregó: «Estos eventos también permiten tomar conocimiento de las necesidades del sector, por medio del contacto con los profesionales».

Ambos coincidieron en que el temario del evento despertó un gran interés: «Lo novedoso es que HIPRA está trayendo productos estandarizados y controlados, que brindan confianza a técnicos de los laboratorios y eso permite mejorar la técnica Elisa, no sólo en su interpretación, sino también en su manipuleo interno», agregaron.

 

Las disertaciones

En primer turno, Lourdes Porquet Garanto (del laboratorio español HIPRA) se refirió al uso de técnicas de Elisa para el diagnóstico y control de enfermedades del bovino; a la vez de profundizar en la valoración de su prevalencia en los rodeos. Por otra parte -el también español-, Luis Miguel Ortega Mora (doctorado en veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid), disertó sobre la neosporosis bovina, destacando nuevos aspectos en su transmisión, el diagnóstico, saneamiento y control.

Sobre su disertación nos centraremos.

 

Impacto económico

Al referirse puntualmente a este tema, Ortega Mora destacó que la importancia de la neospora en relación al ganado bovino tiene que ver con que la misma causa fallas reproductivas en los animales, siendo su principal impacto económico el que se da a partir de la presencia de abortos en los rodeos. «Los animales infectados tienen hasta 14 veces más posibilidades de abortar que los sanos», explicó.

En este sentido, el disertante agregó que desde su aparición (1989 en Nuevo México, Estados Unidos), la enfermedad «vino a llenar un hueco en el diagnóstico ligado del aborto bovino. A nivel general, entre un 10 y un 20% de los mismos son causados por la neosporosis, desplazando del primer lugar de los agentes involucrados en este tema a la diarrea viral».

Otro de los aspectos destacados estuvieron ligados a la presentación de una serie de estudios internacionales en los cuales se demuestra que es en animales mayores de los 36 meses en los cuales se presentan los mayores niveles de prevalencia de la enfermedad. «Esto modifica la idea inicial respecto de que si eliminamos a los animales seropositivos que transmiten la enfermedad de madre a hija del rodeo, terminamos con el problema. Además, demuestra la importancia de la transmisión horizontal o exógena de la enfermedad, principalmente vinculada con la presencia de perros en las explotaciones», sostuvo.

 

Modo de transmisión

Según el disertante, la transmisión transplacentaria puede tener dos orígenes.

«El primero es el endógeno: significa que la vaca infectada crónicamente sufre una inmunosupresión a partir de la cual el parásito -alojado en el sistema nervioso central- se reactiva y atraviesa la placenta para llegar al feto, en el caso que animal estuviese gestante», explicó y agregó: «La otra transmisión es la exógena que, como se dijo, se produce a partir de la ingesta de los zooquistes del medio».

Más allá de cuál se trate, existen consecuencias que dependen del momento de la gestación (paso del parásito al feto). «En las fases iniciales, es normal que se produzca un aborto; mientras que si este paso del parásito sucede tras el tercer trimestre, se produce el nacimiento de animales congénita y persistentemente infectados, pero clínicamente sanos», agregó el veterinario.

El grupo de trabajo de Ortega Mora también estudió el impacto de la transmisión venérea a través del macho -vía semen- y del calostro o la leche, concluyendo que no son representativas desde el punto de vista epidemiológico. «Vemos también que entre un 50% y 90% de las hijas de madres seropositivas, también lo son; pero también un 7% de aquellas cuyas madres son negativas a neosporosis», puntualizó.

 

El diagnóstico

El especialista internacional se tomó unos minutos para avanzar en las técnicas de diagnóstico específicas para conocer la presencia de neosporosis en bovinos, a fin de cuantificarla y establecer pautas de manejo acordes. «En el caso de producciones lácteas, se puede realizar una detección de anticuerpos directamente en el tanque de leche, la cual es económica y fiable. Más allá de esto, sería necesario que al menos el 15% de los animales que contribuyen al tanque, estén infectados», comentó.

A nivel general, Ortega Mora recomendó a los asistentes la posibilidad de realizar análisis sero epidemiológicos de todo el rodeo (por ejemplo de cría) ya que las medidas a instaurar varían si la prevalencia es del 10 o el 50%.

«Si queremos descartar descendencia de animales positivos, el momento de realizar la serología para ver si están infectados debe ser antes de los 12 meses», agregó. Además de esto y para el caso que se puedan analizar los fetos, recomendó la utilización de PCR para la detección del parásito.

«Como complemento, podemos utilizar la serología fetal, la inmunofluorecencia indirecta y ELISA para detectar anticuerpos en los fluidos abdominales y torácicos», puntualizó.

 

Manejo específico

Según el español, se debe analizar cada explotación en particular, conocer la real magnitud del problema y fijar objetivos concretos sobre los cuales trabajar, como pueden ser reducir la prevalencia de la enfermedad, el porcentaje de abortos, o el número de contagios.

«En el caso de una vaca de alto valor genético, podemos realizar un manejo ligado a la reproducción a través de la transferencia de embriones, por ejemplo. En tambos, también es factible llevar adelante las inseminaciones con semen de toros carniceros, a fin de potenciar el vigor híbrido de los animales», concluyó.

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