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SUSCRIBITELa Gallareta se encuentra 250 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe. Allí vive y se desempeña desde hace seis años la médica veterinaria Fabiana Carreras, egresada de la Facultad de Esperanza en 2004.
Directora técnica de la clínica veterinaria Don Manuel, la profesional dialogó con este Periódico MOTIVAR y resaltó diversos cambios que empiezan a verse en las unidades productivas de la zona.
«Más allá de algunos tambos y la tradicional invernada, hace unos años que los campos comienzan a volcarse hacia la cría y recría de animales.
Otro hecho interesante tiene que ver con que después de la seca de 2009, muchos ganaderos empezaron a trabajar en reservas forrajeras, situación que nos lleva a los profesionales a estar preparados para dar respuestas también en cuestiones nutricionales ligadas a la sanidad», explicó.
Más allá de esto, Carreras comentó que lentamente los productores empiezan a abrirle la tranquera a los profesionales: «Esto es distinto a ir al campo sólo para vacunar contra la fiebre aftosa», agregó.
Sin embargo, nuestra entrevistada reconoce que todavía queda mucho trabajo por hacer en los campos de la zona.
Tal es así que, fuera de los establecimientos de punta -con porcentajes de preñez cercanos al 85%- los productores medianos no logran superar el 70%, mientras que los pequeños siguen hoy alejados del asesoramiento profesional.
«En ese segmento es en el que intentamos trabajar, a fin de ordenar y hacer eficiente la producción», resalta Carreras y agrega: «Tanto los ganaderos, como los veterinarios, tenemos que avanzar en la toma de datos para tener estadísticas certeras.
Es clave para nosotros poder hablarles de cuánto están dejando de ganar por no trabajar correctamente en el manejo de la hacienda, las instalaciones y la inversión en insumos».
Es en este punto en el cual la médica veterinaria asegura que se debería hacer un mayor esfuerzo en cómo transferir conocimientos.
«En la mayoría de los casos los ganaderos no ven las pérdidas que causa un mal manejo sanitario. A nivel general, aquí se vacuna contra aftosa y también contra mancha y carbunclo, pero sin respetar la doble dosis.
En un caso particular, tuvimos que esperar a que mueran 30 vacas por carbunclo para que el productor vea la importancia de vacunar», resaltó.
Fabiana Carreras se encuentra hoy brindando el servicio de análisis de materia fecal con el objetivo de determinar resistencia parasitaria, tema sobre el cual agregó: «Muchas veces por no saber cómo ofrecer mi trabajo, los productores no se enteran que pueden tenerme en cuenta para realizar esta y otras tareas».
Más allá de ello, la profesional se encuentra cursando la especialización en reproducción animal del IRAC, con el objetivo de poder ofrecer más alternativas a sus clientes: «En este mes de septiembre vamos a empezar con las inseminaciones en dos campos y eso es muy positivo», agregó.
Por último, nuestra entrevistada volvió a hacer hincapié en la necesidad de demostrarles a sus clientes números concretos, «para lo cual será importante que empiece a trabajar en registros que permitan evaluar las pérdidas entre el tacto y la preñez; y entre las pariciones y los destetes.
Ahí está el desafío», concluyó Carreras.
