» El INTA obtuvo la patente de invención para desarrollar una vacuna que permitiría identificar los animales infectados en un rodeo.
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SUSCRIBITE» El INTA obtuvo la patente de invención para desarrollar una vacuna que permitiría identificar los animales infectados en un rodeo.
Técnicos del Centro Nacional de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA Castelar desarrollaron una nueva vacuna contra el virus herpes bovino, enfermedad que produce pérdidas por US$ 200 millones de dólares anuales. La innovación, que permite identificar los animales infectados en un rodeo, obtuvo la patente de invención por parte del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).
Ana María Sadir -ex directora del CICVyA del INTA Castelar y responsable del logro- se refirió al mismo como un «hecho relevante por tratarse del principal virus causante de enfermedades respiratorias y reproductivas bovinas, responsable de elevadas pérdidas económicas para la industria ganadera».
El 10% de los abortos bovinos son producidos por causas virales en las que el HVB es un agente relevante. Anselmo Odeón -técnico del Grupo de Sanidad Animal del INTA Balcarce- indicó que «las pérdidas económicas por causas virales pueden estimarse en US$ 200 millones anuales si se considera el costo por la venta de vientres abortados, la reposición por hembras reproductivamente aptas y el lucro cesante por los terneros no nacidos».
La vacuna obtenida por el INTA permite diferenciar los bovinos infectados de aquellos vacunados gracias a la modificación genética de la cepa causante -por eliminación de la proteína gE-. «Se puede distinguir la vacuna del virus en función de la presencia o ausencia de esa proteína», explicó Sadir y agregó: «Hoy, países como Suecia, Finlandia, Noruega y Austria son considerados regiones libres del herpesvirus bovino tipo 1, por lo que el ingreso de animales infectados podría ocasionar «la enfermedad severa, abortos y disminución de producción lechera, lo que resulta en cuantiosas pérdidas económicas».
Según los responsables del proyecto, este desarrollo supera ampliamente aquella vacuna clásica -con el virus inactivo entero- obtenida en 1986 a partir de una investigación conjunta de técnicos del Instituto de Virología del INTA Castelar, el CONICET y Laboratorios San Jorge Bagó. Esta innovación fue transferida a ese laboratorio mediante un convenio de vinculación tecnológica.
