Para continuar, suscribite a Motivar. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE
Por el Dr. Rodolfo Acerbi |
Este protocolo fue desarrollado siguiendo las siguientes variables: estudio de las demandas sociales; desarrollo de sistemas de evaluación del bienestar; estrategias prácticas que permitan mejorar el bienestar de los animales y desarrollo de métodos que logren transmitir al consumidor información clara sobre las características de los alimentos.
Uno de los objetivos principales es obtener un sistema de valoración del bienestar de los animales que sea aplicable en granjas y mataderos y que pueda convertirse en un sistema estandarizado para toda Europa.
Además, el sistema de valoración debe proporcionar información sobre el bienestar de los animales de una forma sencilla y entendible para el público y, a su vez, identificar de forma inequívoca los productos procedentes de estos estándares de bienestar animal.
El sistema de valoración utilizado priorizará las medidas basadas en los propios animales sobre aquellas basadas en el ambiente o el manejo de los mismos.
La inclusión de parámetros en el protocolo final de valoración en el matadero depende de factores tales como su validez como indicador del bienestar animal, la facilidad con la que pueda ser valorado por distintos observadores en distintos entornos y condiciones con un error mínimo, que precise de poco tiempo para ser valorada y que, combinada con otras medidas, dé un resultado final óptimo del bienestar animal.
Welfare Quality
Este proyecto, cuyo título es: «Integración del bienestar de los animales en la cadena de la calidad alimentaria: de las preocupaciones del público, a un mejor bienestar y una calidad transparente», encaja perfectamente en el contexto comentado anteriormente.
Con un presupuesto de 17 millones de euros, de los cuales 14.4 millones los aporta la Comisión Europea, el proyecto lo llevan a cabo 39 instituciones de 15 países distintos (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Hungría, Italia, Irlanda, Noruega, Suecia, Suiza, el Reino Unido y la República Checa). Las dos instituciones españolas participantes son la Universidad Autónoma de Barcelona y el Instituto de Recerca i Tecnología Agroalimentarias.
El proyecto empezó en mayo de 2004 y tiene una duración de 5 años.
Los objetivos son: estudiar las demandas sociales en materia de bienestar animal; desarrollar un sistema estandarizado para su evaluación; desarrollar métodos que permitan transmitir al consumidor información clara sobre las características de los alimentos en relación al tema en cuestión y buscar estrategias prácticas que permitan mejorar el bienestar de los animales.
Para cumplir con el segundo y tercer objetivo es necesario obtener un sistema de valoración que sea aplicable en granjas y mataderos que pueda convertirse en un sistema estandarizado para toda Europa.
El mismo deberá proporcionar información del producto sencilla y entendible por el público y, a su vez, que pueda identificar de forma inequívoca los productos procedentes de estos estándares de bienestar animal.
En este sentido, el protocolo de evaluación incluye la granja, el transporte y el sacrificio de los animales, trabajándose sobre bovinos, porcinos y aves de corral.
La integración de distintos parámetros es el punto clave de este protocolo, ya que independientemente de si el bienestar se define como el resultado de una experiencia subjetiva por parte del animal (Duncan y Preterick 1991, Fraser y Duncan 1998) o como el costo que le supone a éste la adaptación a un determinado entorno (Broom 1986) se trata, en sí mismo, de un fenómeno muy complejo. Por lo tanto, cualquier intento de valorar el bienestar usando un único parámetro está condenado al fracaso. Es necesario un sistema de valoración y seguimiento que capture variables de fuentes muy diversas.
A menudo es posible, y sencillo, simplificarlo observando el ambiente donde viven los animales (muchas medidas legislativas giran alrededor de aspectos tales como la densidad dentro de los corrales). Estas medidas, basadas en los recursos (ambiente) son relevantes, pero sólo están ligadas a la experiencia de los animales de una forma indirecta, lo que proporciona grandes listas de situaciones que pueden afectar al bienestar pero pocos aspectos que lo midan directamente.
Otra opción es fijarse en medidas basadas en el manejo de los animales, las cuales son importantes porque son aspectos que pueden afectar su bienestar. Aún así, tampoco son medidas directas de este bienestar.
Así, los dos tipos de medidas (basadas en el ambiente y en el manejo) indican si el entorno donde se mueve el animal es satisfactorio o no. Es decir, el riesgo que tiene un animal de tener un bienestar deficiente. No obstante, se basan en la asunción que existe una relación entre estos factores y el bienestar de los animales, por lo que no proporcionan una valoración exacta del estado de bienestar de un individuo en un momento determinado.
En la próxima edición de MOTIVAR continuaremos analizando las posibilidades planteadas ante esta situación, destacando las conclusiones vinculadas con la aplicación de este nuevo protocolo.

video
video