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Pensar en «el día después»

16 de abril de 2009 - 19:11

» Las crisis son procesos, transiciones de tiempo, que indefectiblemente culminan. ¿Cómo preparase, entonces, para ese momento?

Por Luciano Aba

El estado de ánimo es la disposición en que se encuentra alguien, causada por la alegría, la tristeza o el desabastecimiento. Y desánimo es, sin dudas, lo que sienten desde hace varios años y con razón los productores ganaderos en nuestro país.
Esta es una realidad preocupante, sobre todo para aquellos que en el día a día deben ofrecer servicios y realizar propuesta a clientes con este perfil.
Clientes, con los cuales muchas veces nos consustanciamos y hasta mimetizamos en cuanto a su rol de damnificados por las distintas políticas o vaivenes  económicos que deben soportar.
Si bien el panorama es realmente complejo para los médicos veterinarios, no por ello la profesión debe bajar los brazos y dejar en manos de otros, el futuro de los emprendimientos que con tanto esfuerzo llevaron adelante a lo largo de los años, en distintas provincias de nuestro país.

La crisis es real
Diversos autores coinciden en que la crisis es un período de tiempo, una   transición entre dos mundos: el anterior y el que vendrá (Ver Gráfico 1). Desde la teoría, la crisis es un momento, un lapso; que definitivamente terminará.

Gráfico 1 - Fuente: Resolver la crisis, de Eduardo Kastika. Gráfico 1 - Fuente: Resolver la crisis, de Eduardo Kastika.

Las crisis no son eternas. Ninguna.
No hay dudas que los tiempos actuales por los que atraviesa la ganadería nacional en general y la actividad veterinaria, en particular, no han hecho más que sumar una gran desorientación y un fuerte desconocimiento en cuanto al futuro entre los diversos actores que  participan de estas actividades.
Sin embargo, es imprescindible plantear el siguiente razonamiento: teniendo en cuenta y asumiendo que el  escenario post crisis será definitivamente distinto al actual, ¿cómo se preparan los veterinarios para mantener su negocio una vez que la misma culmine?
«No hay peor asesor (en cualquier actividad) que aquel que en tiempos de crisis, no hace más que hablar de crisis».
Esta es una frase escuchada muchas veces y a la cual es realmente difícil escapar. ¿Valdrá la pena intentarlo?
Seguramente que sí. Y en tal sentido, un aspecto fundamental para lograr   mantener nuestros proyectos en momentos económicos complicados apunta a  demostrar y defender la continuidad de los mismos. Tal vez no basándonos en los resultados que podríamos obtener, sino en asegurar la existencia de algo que, si bien deberá adaptarse a los nuevos tiempos, estamos convencidos que funcionará. Quizás éste sea un gran momento para desarrollar la actividad, modificar los antiguos métodos de llevar adelante los negocios y lograr, así, posicionarse como líderes en el nuevo escenario.
No somos ilusos, sabemos que en el contexto actual no es sencillo fomentar el uso de productos o servicios.
Pero tampoco es imposible, sobre todo si tenemos en cuenta que en los establecimientos ganaderos se destina entre el 1.8 y el 2% de total del costo de producción a la sanidad animal. No es una inversión descabellada, ni mucho menos.

Algunos ejemplos
Como mencionamos en las primeras líneas de este artículo, «la persona es un todo y su estado anímico juega un rol muy importante en sus actividades».
Si a esto le sumamos que la actual coyuntura afectó la forma en que se tomaban las decisiones; generando inestabilidad e inseguridad y que el estado anímico depresivo es el que más influye en los procesos de compra – venta, veremos que la tarea que tienen por delante los veterinarios a la hora de instalarse en un contexto laboral competitivo no es para nada sencilla.
Sin embargo, existen ejemplos de  profesionales que lograron independizar su pensamiento de la realidad que viven sus clientes. Es decir, lograron sobreponer sus intereses (en algunos casos,  simplemente que la veterinaria siga funcionando) por sobre el desánimo generalizado de la actividad.

Tabla 1 - Fuente: Senasa (marzo de 2008). Tabla 1 - Fuente: Senasa (marzo de 2008).

Así es como nos encontramos con veterinarios que decidieron mejorar el manejo administrativo de su negocio (puertas adentro), logrando mejorar los niveles de rentabilidad en base a una correcta negociación con sus proveedores.
O con aquellos que decidieron realizar una suerte de «sociedad» con un administrador de empresas, o con un contador, a fin de definir correctamente los márgenes de su actividad y poder ofrecerles a sus clientes negocios que van mucho más allá de «gastar tanto en productos y honorarios», etc. O con esos que, sin ser requeridos, lograron ponerse en contacto con los ganaderos para demostrarles la importancia de llevar adelante los tactos, aún en la actualidad.
También es interesante destacar a los veterinarios que tomaron valor, realizaron reuniones formales con cada uno de sus clientes (para analizar detalladamente el futuro de los establecimientos) y vieron cómo de los 45.000 animales que creían tener bajo su responsabilidad, pasaron a los 75.000 simplemente cargando correctamente los datos y características de cada campo.
Y cómo olvidarnos de quienes decidieron remodelar sus veterinarias o mudarse a sitios más amplios con el objetivo primordial de diferenciarse de sus competidores.
Ninguno de ellos está atrapado por la crisis, ni está queriendo salvarse mientras la misma dure. Todos comprendieron que si bien la actual coyuntura no es la ideal (ni mucho menos) ellos deben seguir  adelante, ya no bajo los paradigmas del pasado, sino intentando posicionarse    como nuevos referentes en el futuro.

¿Nuevos clientes?
Otros profesionales han decidido mantener con uñas y dientes a sus clientes tradicionales, pero también salir en búsqueda de nuevos establecimientos a los cuales poder ofrecer sus servicios.
¿Cómo? Concretando una reunión con el productor, confeccionándole el plan sanitario que su campo requiere y proponiéndole distintos cambios en el manejo del mismo, que le permitirían lograr una mayor eficiencia, en momentos en los cuales realmente la necesita.
Así es como, ganaderos de la Pampa Húmeda o del sur de Entre Ríos (con no más de 150 vacas cada uno) han podido comenzar a trabajar de la mano de un  profesional. Ejemplos hay en todo el país.
En la Tabla 1 presentamos la distribución nacional de establecimientos ganaderos, por estratos de existencias bovinas publicado por el Senasa en marzo de 2008. Allí, es interesante apreciar cómo en el 5.2% de los campos se concentra el 42% de los animales.
Estos son sin dudas clientes importantes, que vuelcan toda la tecnología disponible en sus animales y que realizan, en casi todos los casos, diversas prácticas sanitarias en sus rodeos.
Se trata de los establecimientos que poseen los mayores niveles de preñeces a nivel nacional, superando en muchos casos el 80%. En los otros, existe un   potencial también muy interesante.
Estos «nuevos  tal vez no sean tan apetecibles como los anteriores, pero quizás en ellos la profesión pueda volcar todos sus conocimientos y posicionarse como líderes de opinión, fundamentalmente, el día después de la crisis.

 

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Comprendiendo que la temática planteada en este artículo puede generar diversos tipos de comentarios, los invitamos a enviarnos sus opiniones al respecto a:
[email protected].Fuente: www.senasa.gov.ar

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