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SUSCRIBITELa Leishmaniasis Visceral Canina es una enfermedad que hasta el momento no se había declarado como autóctona en nuestro país. Los primeros casos fueron diagnosticados en Misiones, entre marzo y abril de 2006, y a partir de allí, el número de los mismos fue creciendo de manera exponencial.
«Al día de hoy tenemos diagnósticos de prácticamente toda la provincia, con mayor cantidad de casos en la ciudad de Posadas. También recibimos casos de las ciudades vecinas de Corrientes (Ituzaingó, Virasoro y Alvear). Nosotros, de manera particular, llevamos diagnosticados algo más de 2.000 casos hasta la fecha, pero no somos los únicos que en la actualidad hacemos diagnóstico. Habría casos confirmados en Corrientes capital y Formosa, aunque no tenemos información oficial al respecto», nos comentó el médico veterinario, Octavio Estévez.
Motivar: ¿Cómo se diagnostica esta enfermedad en particular?
Octavio Estévez: Además del diagnóstico clínico, se utiliza el parasitológico (identificación del parásito en muestras citológicas de aspirados de ganglios, médula ósea, bazo y/o raspajes de piel).
Este método tiene mucha especificad pero, según el operador, puede tener una sensibilidad relativamente baja (pueden haber algunos falsos negativos).
En nuestra experiencia, es el método más confiable y los falsos negativos realmente no son tantos como se podría esperar. De hecho se considera que es el «gold Standart» para confirmar esta enfermedad en particular. El otro método utilizado a menudo es uno serológico, llamado «rk 39» o «Kalazar Detect», que consiste en una tira reactiva (parecida a un «Evatest») y que permite un diagnóstico rápido y muy específico.
Con este método, nosotros sí tenemos un número relativamente alto de falsos negativos; sobre todo en los recién infestados. Incluso hay animales que en ningún momento llegan a dar positivo.
En particular, usamos este método sólo como alternativa en los animales clínicamente sospechosos, en los que la citología nos dio negativa.
Médico veterinario.
Egresado de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, en 1981.
Actividad docente: Ex auxiliar (1978-1986) en la cátedra de Anatomía de la FCV, UBA.
Actividad actual: (1986-2008): Independiente en clínica y cirugía en animales de compañía en la ciudad de Posadas, Misiones. Práctica en anestesiología y cardiología.
Dirección laboral: Veterinaria del Oeste. Lavalle 2574 – Posadas, Misiones.
¿Qué pueden hacer los veterinarios para prevenir y/o tratar este tema?
Todo lo que apunte a la educación del propietario en cuanto a pautas de tenencia responsable, control de vectores en el ambiente, así como la utilización de productos veterinarios aprobados, con acción repelente sobre los animales, como los que contienen piretroides.
Para esto hay que aprovechar que los dueños están acostumbrados a administrar productos pulguicidas y garrapaticidas. Muchos de ellos contienen piretroides, lo que les otorga acción repelente contra insectos y permiten colaborar en la protección frente al contagio. Estas son medidas que ayudan a ir aprendiendo a convivir con esta enfermedad.
¿Cuánto conocen los profesionales argentinos al respecto?
En nuestro medio, luego de casi tres años con la enfermedad, creo que el nivel de información en general es satisfactorio, aunque esta enfermedad es un verdadero desafío en cuanto a la multiplicidad de facetas clínicas y patológicas que ofrece; por lo que nunca se termina de aprender lo suficiente.
¿Están trabajando las áreas de Salud Pública en estos temas?
Lamentablemente en el Área de Salud Pública en Misiones se manejaron estos dos años y medio con políticas erráticas y mal definidas, poco articuladas con los profesionales privados. Actualmente, se ha comenzado a organizar el tema aunque, desde nuestro punto de vista, con un enfoque discutible en cuanto al manejo de la enfermedad.
¿Cuál es la situación internacional respecto de la misma?
Brasil es uno de los países que tiene mayor incidencia de leishmaniasis en el mundo y, de hecho, la enfermedad sigue en plena expansión a pesar de que existen leyes y reglamentaciones supuestamente destinadas a controlarla (lo que demuestra lo ineficaz de muchas de esas medidas, que ahora se pretenden implementar en nuestro país).
Respecto de Paraguay, también la enfermedad está presente desde 2000 y en expansión. Esa es la dinámica esperable que pueda llegar a observarse en nuestro país, dadas las características de estas enfermedades vectoriales, en las cuales los cambios ambientales y el deterioro socioeconómico de la población, hacen propicia su instalación y difusión.
¿Cómo ve el futuro, entonces, de la leishmaniasis en el país?
Como decía antes, es probable que esta enfermedad siga una tendencia a ocupar una mayor superficie, por lo menos de la zona Norte de la Argentina, aunque no se podría descartar la llegada a los grandes centros urbanos.
En la medida que la propagación de los vectores se produzca como se vino dando en otros países del mundo, eso sería lo esperable.

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