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SUSCRIBITETal como sucede todos los años, las dos cámaras empresarias que agrupan a la mayor parte de los laboratorios elaboradores y comercializadores de productos veterinarios del país se dieron cita en el desayuno aniversario de nuestro medio. En esta oportunidad, las disertaciones estuvieron a cargo de los Dres. Alejandro Gil, presidente de Caprove, y Juan Carlos Repetto, en representación de Clamevet.
Los directivos se dirigieron a un auditorio conformado por empresarios de la industria y en sus discursos resaltaron la necesidad de recuperar la rentabilidad histórica del sector y de trabajar en favor de acrecentar el mercado y mejorar la calidad de los productos.
El Dr. Alejandro Gil comenzó su disertación realizando un interesante análisis comparativo en base a los resultados obtenidos por los socios de la entidad que preside. «Allí pudimos ver que durante el primer semestre de 2008 las empresas incrementaron su facturación en un 5%, respecto del mismo período de 2007». Más allá de esto y desglosando ese resultado general, el directivo destacó una disminución del 7% en los niveles de facturación y del 19% en las dosis empleadas en los productos destinados a grandes animales. «Esta situación se vincula en mayor medida al área de fármacos y no tanto a la de biológicos.
En el caso de estos últimos, se percibió una corrección en los precios que permitió solventar, en alguna medida, la baja en la cantidad de dosis», explicó el Dr. Gil.
Del análisis también se desprendió un crecimiento del 30% en el rubro avícola, relacionado con el crecimiento del sector en el país y del 18% en el de animales de compañía.
Por otra parte, el directivo resaltó ante la importante concurrencia de público que «la rentabilidad de la industria está altamente lesionada» y destacó algunos puntos a través de los cuales se podría modificar la actual situación.
En ese sentido, Alejandro Gil realizó un resumen del plan sanitario productivo que Caprove se encuentra difundiendo con charlas por todo el país y a través del cual se plantea la posibilidad de producir un extra de 2.200.000 terneros, en base a un incremento del 10% tasa de destete y del 4% en la de extracción.
«Actualmente la inversión promedio a nivel nacional en productos veterinarios (incluyendo la vacuna antiaftosa) está en el orden de los $9 por animal y por año. Si aplicáramos el concepto de plan sanitario productivo, se necesitaría una inversión de $15. De esta manera se podrían evitar pérdidas por enfermedades que en la actualidad alcanzan los $3.400 millones».
Por último, Gil fue contundente en cuanto a la posición de la cámara respecto de la aplicación de la Resolución 482 del Senasa: «Caprove va a apoyar al organismo sanitario en este periodo y vamos a ayudarlos para que antes de 2010 la totalidad de los laboratorios se adapten a la normativa».
En representación de esta cámara y luego de excusar al Sr. Carlos Labale, presidente de la misma, por no haber podido asistir al evento, el Dr. Juan Carlos Repetto se refirió a los invitados resaltando la importancia de fijar una agenda común entre los directivos de la industria, a fin de definir un objetivo sectorial a mediano y largo plazo. «Tenemos que fijarnos una meta. Debemos forjar una visión común y poder transmitirla a todos los empresarios. Debemos trabajar para lograr un cambio», explicó el directivo.
En este sentido, el Dr. Repetto propuso desarrollar una agenda común, a partir de la cual se debatan temas puntuales y se logre elaborar una visión de conjunto, a partir de la cual empezar a ser artífices de cambio. «No caben dudas que las empresas hemos emprendido una tarea de modernización y crecimiento; ahora debemos trabajar para agrandar el mercado y mejorar la calidad de los productos.
Los laboratorios han crecido, pero seguimos siendo una industria débil. Nos toca crecer a nosotros como dirigentes, para aportar el desarrollo de la ganadería y de todo el mercado veterinario», agregó.
«Analizando los datos de la Encuesta de MOTIVAR (Ver páginas 12 y 13) se percibe que no creemos en nosotros mismos. No nos sentimos capaces de generar el cambio. Eso es lo que hay que modificar», remarcó Repetto.
Más allá de esto, el empresario resalto la importancia de que «el Senasa comprenda por qué necesitamos una modernización de su accionar; que se logre la capacidad de fiscalización necesaria para que solamente existan en el mercado productos aprobados y que se respeten los canales de comercialización habilitados».
Por último, el representante de Clamevet destacó que cada vez son más tanto las empresas que exportan, como los productos exportados. «En 2007 las estadísticas indican un crecimiento del 28% respecto de 2006», explicó Repetto, quien explicó que se trata de productos de alto valor agregado, con lo cual se debería poder lograr un mayor apoyo crediticio para las empresas.
«Podemos seguir creciendo. El segmento de exportación está representando casi un 20% del mercado total interno.
Son pocas las actividades en las que se percibe esta realidad. Desde la Cámara se estima que el valor de la tonelada de producto veterinario exportado ronda entre los 15 y 20 mil dólares», concluyó.

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