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UNA MIRADA RESPONSABLE EN LA INDUSRTIA CÁRNICA

“Lograr alimentos seguros y de calidad es tarea y responsabilidad de todos”

La trazabilidad de la cadena bovina se presenta como una necesidad imperiosa para garantizar no solo alimentos seguros, sino también preservar el medio ambiente entre otras exigencias.

Roberto Guercetti
CEO de Conecar

Clave. El sector ganadero produce alimentos.

 

La reflexión sobre la próxima ganadería, que por ser conceptual involucra a toda la cadena, demanda considerar un tema clave: la inocuidad alimentaria.
En consonancia con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), además de ser un derecho para los consumidores de todo el mundo el saber que los alimentos que consumen son seguros y de calidad, inocuidad es también una exigencia que no se negocia a la hora de producir y comercializar, sobre todo para mercados internacionales.
Argentina es por esencia productor agropecuario; es decir que tiene la oportunidad de satisfacer una de las grandes demandas del mercado internacional y la responsabilidad de brindar al mundo alimentos seguros y de calidad.
El debate sobre inocuidad alimentaria que tuvo su instancia internacional durante el mes de abril de 2019 en el Foro internacional FAO / OMS / OMC sobre inocuidad alimentaria y comercio, se suma al concepto de una sola salud, desarrollado en la nota anterior (“Sanidad animal, una decisión inteligente”). En la misma resaltamos que la tendencia lleva a interrelacionar todos los aspectos que puedan impactar en la salud humana.
Pero decirlo y proclamarlo no es suficiente. Se necesitan hechos que respalden las palabras. En este sentido, la trazabilidad y certificaciones juegan un rol elemental para acceder a mercados internacionales.
La certificación de normas, sin duda posiciona a empresas agroalimentarias para jugar en primera, porque debemos recuperar la confianza de los mercados internacionales, lo cual lograremos haciendo las cosas bien durante un período lógico y sostenido en el tiempo.
La próxima ganadería deberá ser oficialmente trazada, en virtud de garantizar inocuidad, bienestar animal, preservación del medio ambiente, entre otras exigencias.
De acuerdo con el Senasa, la trazabilidad es “la relación ininterrumpida del animal desde su nacimiento hasta los productos derivados de la faena de ese animal, comercializados y puestos a disposición del consumidor. Es la posibilidad de reencontrar esos datos, los antecedentes, la locación de una entidad, mediante identificaciones registradas”. De aquí se desprende que la integración de los actores de la cadena es clave y el trabajo de cada uno está estrechamente interrelacionado con las acciones de los otros eslabones. Luego del feedlot, por ejemplo, el papel del frigorífico es crucial.
Oficializar la trazabilidad en la ganadería bovina en Argentina debe ser política de Estado en consenso con toda la cadena de ganados y carnes, inclusive involucrando a todos los actores de las actividades complementarias como el agro, laboratorios, transporte y demás. Con el rodeo trazado, la tecnología tiene campo de acción para ser la herramienta clave para lograr la productividad que transforme a la próxima ganadería, logrando obtener cada vez más información para la toma inteligente de decisiones.
A tal fin, trabajar en investigación y desarrollo es fundamental para la trazabilidad y por consiguiente para la inocuidad.
Un ejemplo de ello es el desarrollo argentino de las jeringas inteligentes, una herramienta innovadora capaz de enviar información a una PC, o a un dispositivo móvil que mediante un software aplicado, llevando el control de cada vacunación en los animales identificados con caravana electrónica. Este es solo un caso del concepto macro: la tecnología sirve de plataforma para alcanzar el concepto de “una salud” que incluye a la seguridad de los alimentos.
Para completar la garantía total de la inocuidad de los alimentos, al trabajo mancomunado de los actores de la cadena, es necesario también el rol del estado en la educación de los consumidores respecto a la manipulación de esos alimentos.
Por más que durante todo el proceso se respeten los protocolos sanitarios y de manejo, si al momento de manipularlo por parte del consumidor se realiza inadecuadamente se pone en riesgo la inocuidad.
Todos los actores públicos y privados debemos involucrarnos, comprometernos y cooperar en este tema que afecta a toda la población.
Lograr alimentos seguros y de calidad es tarea y responsabilidad de todos.

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