ver más
Editorial

El mercado es lava

Un trimestre intenso, con cambios, inversiones y desafíos sanitarios, que obliga al sector veterinario a adaptarse, repensar su rol y generar demanda.

Por Luciano Aba 1 de abril de 2026 - 00:00

El caudal de la información generada en el sector veterinario a lo largo de los primeros meses de este año es tan amplio y variado que amerita tomarse seis minutos para repasar los principales títulos y reflexionar.

En un contexto de precios récord y nuevas cuotas de exportación, en el sector ganadero comenzó la obligatoriedad de la caravana electrónica en los rodeos, a la vez que el Senasa siguió pateando el tablero en un segmento clave, aprobando el registro de la vacuna antiaftosa de Tecnovax y confirmando que a partir de 2027 los productores van a tener la libertad de poder elegir a un veterinario privado para la aplicación de las correspondientes dosis. Esto abrió una nueva puerta de debates alrededor del mundo aftosa, esta vez liderada por fundaciones y entidades rurales, tal como pueden seguir de manera actualizada en www.motivar.com.ar.

Como si fuera poco, el centenario laboratorio veterinario Rosenbusch vendió el 80% de sus acciones, al tiempo que el laboratorio CDV está listo para poner en marcha su mega planta de producción de vacunas en Pilar, Buenos Aires. En la industria los movimientos siguieron, con alianzas estratégicas como la que sellaron Biogénesis Bagó y Cowix para el producto FerAppease; lanzamientos como el realizado por Ceva Salud Animal para su nueva vacuna para cerdos Cirbloc M Hyo; y nombramientos como el de la ex directora de Sanidad Animal del Senasa, Ximena Melón, a cargo de la dirección ejecutiva de Caprove.

También en estos pocos meses, el Senasa avanzó en lo que será su inminente normativa sobre trazabilidad obligatoria para entre 40 y 50 sustancias veterinarias que impactarán sobre distintas especies animales y, por ende, también sobre laboratorios, distribuidores y veterinarios. ¿Y la receta electrónica? Sin dudas será un paso posterior. Se viene.

¿Y hubo más? Claro que sí y vinculado incluso con la presencia de enfermedades que siguen dando que hablar, como el caso de Rabia detectado en Castelar, pleno Gran Buenos Aires, o los de carbunclo bacteriano que volvieron a sucederse en la zona central de la ganadería nacional. Rabia paresiante, sarna y mucho más, en un contexto en el cual los casos de influenza aviar en nuestro país pasan más desapercibidos de lo que quizás deberían.

Problemas de base

Todo esto en un primer trimestre que une a todos los actores del rubro bajo desafíos similares, más allá de sus escalas. Independientemente del segmento al que se dediquen, tanto laboratorios, como distribuidoras y comercios veterinarios deberán encontrar un nuevo punto de equilibrio en sus economías, poniendo el foco en su estado financiero y revisando costos, pero sin dejar de invertir en estrategias concretas que fomenten la generación de demanda.

Es un año para ser proactivos, estar atentos y tomar decisiones.

Los productos veterinarios no se venden solos, requieren de sustento técnico profesional. Y un claro ejemplo de esto puede verse en un rubro ganadero con una relación precio de la hacienda / insumos absolutamente favorable para el productor, pero aún así sin grandes incorporaciones de tecnologías sanitarias.

Y esto tiene lógica. Sin profesionales veterinarios en los campos, no se incrementarán ni las dosis de vacunas, ni de productos farmacológicos. Como tampoco esto sucederá si no se logra llegar con capacitación y conocimiento a esos segmentos de ganaderos en los cuales persisten bajísimos niveles de productividad en relación a la media.

La realidad del sector veterinario es siempre dinámica y muy variada. El día a día muchas veces abruma y los cambios no dejan de suceder. En ese marco es que se realza el rol de los veterinarios, no solo como asesores, sino también como generadores de una demanda real cada vez más necesaria.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te puede interesar

video
video
video