La apertura del mercado japonés para las carnes argentinas es una señal positiva, pero exige mejorar los sistemas de clasificación y tipificación de la carne vacuna. El objetivo es demostrar que el producto está estandarizado, posee trazabilidad y ofrece continuidad, ante las crecientes demandas globales de carne de alta calidad.
Un paso inicial relevante fue la obligatoriedad de la identificación electrónica del ganado. Sin embargo, a partir del 1 de enero de 2027, la Unión Europea requerirá de manera obligatoria la trazabilidad de la carne y la certificación de que la producción se realizó en campos libres de deforestación desde diciembre de 2020. Esta exigencia, establecida por el Reglamento EUDR 1115/23, impone un plazo límite para que los embarques y las plantas frigoríficas habilitadas cuenten con la certificación y la carga de datos.
Internamente, la certificación se instrumenta mediante la plataforma Visec Carne, una herramienta digital de trazabilidad y gestión sectorial desarrollada por los actores comerciales de la cadena de ganados y carne vacuna. Su propósito es demostrar el origen legal, la trazabilidad de los animales desde su nacimiento y el cumplimiento de la normativa de productos libres de deforestación. Todos los ganaderos deben registrarse, incluso aquellos que no realizan exportaciones directas, ya que la cadena y los frigoríficos exportadores lo exigirán para toda la hacienda. La trazabilidad abarca el ciclo de vida completo del animal, incluyendo campos de cría y engorde. Quienes no se inscriban podrían enfrentar descuentos en los precios de venta futuros.
El desafío de la trazabilidad
Santiago Debernardi, referente en el mercado de genética bovina, señala que, si bien la normativa de la Unión Europea puede generar resistencia inicial por su carácter obligatorio, también representa una oportunidad para generar valor. Es crucial trabajar para aprovechar los aspectos positivos de esta nueva reglamentación, ofreciendo más información al consumidor. La coyuntura actual de precios ganaderos favorables, con proyecciones de varios años de estabilidad, facilita la inversión necesaria para intensificar la producción con el rodeo existente.
Intensificación de la producción de carne
Debernardi aconseja abandonar la ganadería defensiva, de bajos costos y baja productividad, que predominó durante años. La producción bovina actual permite invertir en una sólida base forrajera y optimizar el pastoreo con animales de alto potencial de crecimiento. Si se invierte en pasturas o infraestructura de los campos, la 'cosechadora de cuatro patas' debe ser lo más eficiente posible. El camino inmediato para la intensificación ganadera implica aumentar la productividad del rodeo nacional y producir más terneros con mayor peso. En este proceso, la selección genética tiene un aporte significativo.
La ganadería argentina posee un gran potencial de desarrollo en el escenario de precios proyectado. Sin embargo, la cadena no debe enfocarse únicamente en el volumen de carne producida, sino que es fundamental demostrar la calidad del producto ofrecido con datos objetivos. Los consumidores son cada vez más exigentes y demandan mayor transparencia y garantías sobre el origen y las condiciones de producción.
FUENTE: Clarin Rural