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SUSCRIBITEAllá por julio de 1983, la Asociación de Lucha contra la Mastitis Bovina (ALMAST) ingresaba a la escena de la lechería nacional organizando su primer seminario sobre esta enfermedad en Firmat, Santa Fe. El puntapié lo dio el Dr. Carlos Corbellini, quien -por entonces- era investigador del INTA Castelar, además de impulsor de estudios sobre enfermedades de la glándula mamaria y difusor de la aplicación de los tradicionales cinco puntos para el control de la mastitis.
Había mucho por conocer sobre la prevalencia de las mastitis clínicas y subclínicas en los tambos, en épocas en que se tenía escasa información sobre los valores de recuento de células somáticas (RCS) en leche individual y de tanque en los tambos de las distintas cuencas lecheras.
Fue en los ´80 cuando se empezaron a implementar programas de control en diferentes provincias, dada la necesidad de adecuar la calidad de la leche a las exigencias internacionales. En 1987, ALMAST organizó las primeras Jornadas Internacionales de Calidad de Leche (JICAL I) y las JICAL II, en 1989, donde se analizaron indicadores como el RCS en las cuencas lecheras. Se aportaron recomendaciones para el diagnóstico y control de la enfermedad. La recopilación del material resultó una fuente de consulta para el sector.
Ya en los ´90 se verificó un gran crecimiento en la producción y la concentración en menos tambos, con mayor productividad. La inclusión del RCS en los sistemas de pago fue un hito que marcó la preocupación por bajar los valores, los cuales -si bien descendieron- aún marcan la necesidad de profundizar las medidas de control.
Por otra parte, la preocupación por la calidad higiénico – sanitaria de la leche se evidenció en el aumento de tambos que incorporaron controles microbiológicos y la presencia de más laboratorios especializados en su diagnóstico. Esto trajo aparejada la concentración de animales, nuevas instalaciones y problemas, exigiendo recurrir a conocimientos en otras disciplinas (bienestar animal y las tecnologías de ordeño).
En 2002 y ampliando sus áreas temáticas, la entidad se transformó en la Asociación Pro Calidad de Leche y sus derivados, APROCAL. Las sucesivas comisiones directivas fueron presididas por Dupuy, Cané, Lesser, Sirvén, Calvinho, González y hoy, Callieri. Se organizaron anualmente las Jornadas de Mastitis Bovina con INTA de Rafaela y en 2009, las JICAL III.
En diálogo con el Periódico MOTIVAR, Carlos Callieri señaló que: «La estructura de APROCAL se sustenta en comisiones técnicas con especialistas en bienestar animal; impacto de la producción primaria; manejo del agua y efluentes e impacto ambiental y también, en mastitis y tecnología de ordeño». Además, destacó que la Asociación firmó convenios de colaboración con la Facultad de Ciencias Veterinaria de la UBA y con la Subsecretaría de Lechería de la Nación. «El más reciente, con el INTA, es una iniciativa macro que abre el campo de actividades conjuntas», agregó.
Desde 2008, APROCAL actúa en cooperación con el Instituto Babcock de la Universidad de Wisconsin: se cuenta con la participación de profesores de esa institución en cursos que se ofrecen cada año antes de la Mercoláctea. El de este año se focalizó en los aspectos económicos de la mastitis. «Esa colaboración permitió contar con el aporte del Dr. Douglas Reinemman para la creación de la Escuela de Chequeadores de Máquinas de Ordeño, que ya tiene 21 egresados, que están disponibles en aprocal.com.ar , agregó Callieri.
En Mercoláctea se ofrecieron talleres sobre rutina de ordeño para personal del tambo. Y una Jornada APROCAL: «Mastitis y Efluentes en el centro del debate».
La agenda para este 2013 incluye la continuidad del curso para chequeadores de máquinas de ordeño y la edición de una guía de buenas prácticas en el tambo. Ya en el segundo semestre se desarrollarán capacitaciones para futuros auditores en bienestar animal, poniendo en práctica los protocolos que la comisión técnica viene elaborando hace tres años, adaptando a las condiciones locales al Animal Welfare (UE).
Finalmente, Callieri recordó que el 1 de junio es el Día Mundial de la Leche, instaurado en 2001 por la FAO, con el objetivo de incentivar su consumo y difundir sus propiedades. «Adherimos a la iniciativa, que debe ser un disparador para ampliar el acceso al consumo de leche de calidad en todo el planeta», concluyó.

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