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JORNADAS TECNICAS SOBRE REPRODUCCION PORCINA

«Una hembra no preñada pierde cerca de $250 por ciclo

Así lo aseguró el español Rafael Pallás Alonso en una disertación realizada en las instalaciones de Drovet en Rosario, con el auspicio de Merial.

31 de octubre de 2012 - 23:01
Así lo aseguró el español Rafael Pallás Alonso en una disertación realizada en las instalaciones de Drovet en Rosario, con el auspicio de Merial.
Pallás. Pallás. «Hay mayores exigencias .

La división Cerdos de Merial Argentina, organizó diversas charlas acerca de reproducción bajo el lema: «Causas de anestro y celos débiles en la hembra porcina», dadas por el especialista español Rafael Pallás Alonso, director técnico mundial de la firma Kubus S.A. De los eventos participaron más de 100 personas entre productores y asesores de diversas localidades como la Ciudad de Buenos Aires, Salto, Rosario -junto con Drovet-, Santa Fe y Crespo, entre otras.

A lo largo de las presentaciones, se repasaron las principales causas que originan este problema. Es decir, la imposibilidad o dificultad de entrar en celo de la primeriza y la cerda destetada.

Según destacó el especialista internacional en las jornadas: «El anestro y celos débiles en la hembra porcina es un problema que lleva presente toda la vida en esta actividad, pero que -en los últimos años- su incidencia se incrementó debido al profundo cambio producido en el fenotipo y genotipo de las cerdas. Las mismas han pasado a ser más productivas pero también más magras, siendo también mayores las exigencias durante la lactancia; ya que el número de lechones se incrementa considerablemente. Todo esto lleva a que, a nivel general, tengan mayores problemas para entrar en celo correctamente».

Además de esto, Pallás destacó que las causas de la problemática se pueden dividir en: independientes del manejo y la patología; debidas al manejo y patológicas.

«Aunque pueda parecer extraño, las principales causas de anestro y de la aparición de celos débiles no son las patologías, sino las debidas al manejo no correcto de las hembras dentro de la propia granja, fundamentalmente al manejo de la alimentación de las hembras y el control medioambiental», explicó el disertante y agregó: «Son muchas las acciones que pueden tomar los asesores veterinarios y también los productores para solucionar o atenuar este problema en las explotaciones porcinas. Es clave que el mismo puede detectarse si más del 5% o el 7% de las hembras ciclan a partir de los 10 días».

 

El impacto

Son diversas las alternativas que implican una baja inversión para poder solucionar esta problemática, sobre todo teniendo en cuenta que se estima que cuando una hembra no queda preñada pierde entre $9 y $12; es decir, $250 por ciclo (21 días).

Teniendo en cuenta que la mayor cantidad de casos de anestro está relacionada con el manejo de la alimentación durante la lactancia de la hembra -si no come, pierde su condición corporal, se queda sin reservas y no puede salir a celo-, Pallás explicó que el productor puede mejorar la situación con distintas prácticas de manejo como: estimular la alimentación para que coma más veces por días, asegurarse que siempre tenga agua y levantarla para que se alimente, entre otras.

«Asimismo, en las zonas de mucho calor, se debe climatizar el ambiente, ya que por encima de los 22 grados, baja la ingesta de alimento. También resulta muy importante estimular a las hembras con varios machos para que tengan más posibilidades de celar», contó quien es miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Porcinocultura Científica.

 

El mercado

Vale mencionar que, en Argentina, la industria porcina crece de manera sostenida desde el año 2003. El pilar principal de este crecimiento se debe al consumo interno acompañado de las líneas de crédito a tasa subsidiada, el subsidio en el alimento y la protección al sector.

Durante el período 2002 – 2008 el sector presentó un crecimiento promedio anual del 8.5%, mientras que de 2008 a 2011 el mercado se consolidó a una tasa promedio anual del 3.3%, alcanzando las 3.4 millones de cabezas en faena.

Por su parte, la variación promedio anual de consumo fue del 7.6% para el período 2002 – 2008 y del 4.3% para 2008 – 2011.

«Argentina es un país no autosuficiente en el consumo de esta carne, por lo tanto el número de cabezas y la producción están directamente relacionados, mientras que el consumo varía en función de las importaciones. De este modo, el impacto negativo de 4 puntos en el consumo (en el año 2008) se explicó por la caída del 9% en las importaciones ya que la producción se mantuvo constante respecto al año anterior», sostuvieron desde Merial Argentina.

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