La detección del virus Shamonda en una persona inmunodeprimida en Francia marca la primera infección humana documentada por este orthobunyavirus. Este hecho refuerza el interés zoonótico de la enfermedad, impulsando a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) a instar a los servicios veterinarios a reforzar los sistemas de vigilancia para esta zoonosis y proteger la salud pública.
El caso, aún bajo investigación, aporta la primera evidencia de que el virus puede infectar a humanos, lo que ha llevado a la OMSA a actualizar la información disponible sobre su transmisión, síntomas y medidas para reducir el riesgo de infección en animales. La organización subraya que aún existen importantes incógnitas, especialmente sobre el comportamiento de las variantes que circulan en Europa.
Históricamente, el virus Shamonda no había sido reconocido como causa de enfermedad en personas. Tras el caso francés, la OMSA ha asegurado que trabaja junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS), sus centros de referencia y redes científicas para comprender y vigilar cualquier posible riesgo para la sanidad animal y humana. En esa línea, ha instado a los servicios veterinarios a reforzar los sistemas de vigilancia cuando la evaluación nacional de riesgos indique la probabilidad de introducción y circulación del virus. También ha reclamado incluir la infección por el virus Shamonda en el diagnóstico diferencial de malformaciones congénitas, mortinatos y trastornos reproductivos en especies susceptibles, e investigar los casos sospechosos.
Impacto y diagnóstico veterinario del virus Shamonda
El virus Shamonda, un patógeno transmitido por vectores del género Orthobunyavirus, fue aislado por primera vez en ganado bovino de Nigeria en 1965. Desde principios de la década de 2000, se identificó en regiones de África y Asia antes de su aparición en Europa en 2026. En los brotes europeos de ese año, se identificaron dos variantes distintas: Shamonda virus Europe 1 (SHAV-EU1) y Shamonda virus Europe 2 (SHAV-EU2).
El bovino es la especie en la que se notifican más casos, aunque también se han comunicado infecciones en caballos, alpacas, ovino y caprino. Entre los signos clínicos asociados a las variantes europeas figuran fiebre, diarrea y descenso de la producción de leche. La OMSA también incluye abortos, trastornos reproductivos y malformaciones fetales entre las consecuencias observadas en animales afectados. La transmisión se atribuye a la picadura de mosquitos del género Culicoides, sin evidencia de transmisión horizontal, pero sí vertical.
Ante signos clínicos inespecíficos, la OMSA recalca la necesidad del diagnóstico de laboratorio. Las herramientas disponibles incluyen PCR pan-Simbu, RT-PCR específica, secuenciación y análisis de los segmentos M y L. También son útiles las pruebas de seroneutralización para detectar anticuerpos y diferenciar el virus Shamonda de otros virus del serogrupo Simbu. Las muestras recomendadas incluyen sangre con EDTA, suero de animales en fase aguda y tejidos cerebrales y esplénicos de fetos abortados.
Prevención y reporte de la zoonosis
Por el momento no existen vacunas comerciales contra el virus Shamonda. La reducción del riesgo en las explotaciones se basa en el control de los vectores durante el periodo de actividad de Culicoides. Esto incluye la instalación de mallas finas y sistemas de doble puerta, la reducción de posibles lugares de cría, el refuerzo de la vigilancia en torno a los edificios, el empleo de repelentes durante el transporte y el traslado de animales en las horas de menor actividad del vector.
La OMSA recuerda que la infección por Shamonda no figura entre las enfermedades de declaración obligatoria de la organización ni está reconocida como enfermedad emergente conforme al Código Sanitario para los Animales Terrestres. No obstante, anima a los países afectados a comunicar voluntariamente la información disponible, con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre la epidemiología, distribución e impacto de esta zoonosis.
FUENTE: Animal's Health