¿Cuánto alimento balanceado y nutrición formulada se utiliza realmente en Argentina? ¿Qué producciones animales tienen mayor margen para incorporar estas tecnologías? ¿Hasta dónde puede crecer el sector?
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SUSCRIBITESegún CAENA, la nutrición animal creció un 1,1% en 2025. La ganadería bovina concentra las mayores oportunidades para ampliar el uso de tecnologías.
¿Cuánto alimento balanceado y nutrición formulada se utiliza realmente en Argentina? ¿Qué producciones animales tienen mayor margen para incorporar estas tecnologías? ¿Hasta dónde puede crecer el sector?
Estas son algunas de las preguntas que busca responder la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), que presentó la actualización de su Coeficiente Equivalente Alimento (CEA), correspondiente a 2025.
¿El resultado? El mercado argentino alcanzó los 35,1 millones de toneladas, un 1,1% más que las 34,7 millones registradas durante 2024.
Sin embargo, el dato más relevante para las empresas y los profesionales vinculados a la nutrición animal quizás sea otro: según la metodología elaborada por CAENA, la demanda potencial del stock animal argentino asciende a 191,3 millones de toneladas.
La diferencia es significativa y deja en evidencia las oportunidades que existen para avanzar en la incorporación de herramientas nutricionales en las distintas producciones.
Claro que no todo ese volumen representa un mercado potencial de alimentos balanceados industriales. La estimación contempla las necesidades nutricionales totales de los animales, que pueden cubrirse mediante distintas fuentes, como granos, forrajes, silajes, concentrados y suplementos.
De todos modos, el indicador permite dimensionar el desafío que tiene por delante una industria que busca ganar participación en los sistemas productivos, mejorar la conversión alimenticia y contribuir a una mayor eficiencia en la generación de proteína animal.
Uno de los puntos destacados de la actualización del CEA es que, dentro de los 35,1 millones de toneladas contabilizadas en 2025, 18,7 millones correspondieron al componente de alimentos balanceados y concentrados, que mostró un crecimiento interanual del 2,1%.
Para comprender estos números es necesario tener presente que el CEA no mide exclusivamente los alimentos elaborados por las empresas de nutrición animal.
También incorpora las dietas producidas por los propios establecimientos ganaderos, lecheros, porcinos y avícolas, entre otros, expresándolas bajo una unidad de medida equivalente que permite comparar diferentes sistemas de alimentación.
La metodología comenzó a desarrollarse en 2017 y se actualiza anualmente, tomando como referencia las estadísticas oficiales de existencias animales y los parámetros productivos de cada actividad.
Su importancia radica en que actualmente no existe una estadística oficial que permita medir directamente la totalidad de este mercado.
“Hoy por hoy la metodología de cálculo que tenemos para el CEA es muy representativa de lo que pasa en la industria”, aseguró Federico Etcheverry, ingeniero agrónomo, expresidente de CAENA y responsable de la elaboración del indicador.
Si hablamos de oportunidades para ampliar el uso de tecnologías nutricionales, los bovinos de carne aparecen como los grandes protagonistas.
Según CAENA, el CEA de esta actividad alcanzó las 12,34 millones de toneladas durante 2025, frente a una demanda potencial estimada en 152,8 millones.
La brecha es, por lejos, la más importante en términos absolutos entre las producciones analizadas.
Incluso, el volumen registrado el año pasado fue levemente inferior a los 12,40 millones de toneladas de 2024, situación vinculada principalmente con la caída del stock bovino.
“El potencial es enorme”, sintetizó Etcheverry al referirse a las posibilidades que presenta la ganadería de carne.
¿Y qué ocurre con los tambos?
En este caso, los números muestran una realidad diferente. La producción bovina de leche registró un CEA de 10,39 millones de toneladas, frente a un potencial de 12,12 millones.
Esto significa que la distancia entre la nutrición utilizada actualmente y los requerimientos potenciales es considerablemente menor que en la ganadería de carne.
Las diferencias entre ambas actividades reflejan, entre otros aspectos, los distintos grados de intensificación y las modalidades de alimentación predominantes en cada sistema productivo.
La situación también cambia cuando se analizan las producciones intensivas, donde la nutrición formulada constituye una herramienta central para alcanzar los objetivos productivos.
De acuerdo con el indicador de CAENA, los volúmenes correspondientes a 2025 fueron:
Para estas tres actividades, la metodología considera un coeficiente de industrialización del 100%, lo que refleja la elevada participación de las dietas formuladas en sus sistemas de alimentación.
Se trata de producciones donde la eficiencia de conversión, la calidad de los ingredientes, la formulación de las dietas y el uso de aditivos nutricionales tienen una incidencia directa sobre los resultados económicos.
En este escenario, el desafío no pasa únicamente por incrementar los volúmenes, sino también por continuar mejorando la eficiencia productiva y el aprovechamiento de los nutrientes.
Más allá del peso de la ganadería bovina, el informe identifica otras actividades con una distancia considerable entre el volumen actual de nutrición formulada y su potencial teórico.
Un ejemplo es el sector equino, cuyo CEA fue de apenas 95.706 toneladas durante 2025, frente a un potencial de 9,32 millones de toneladas.
Algo similar sucede con los ovinos: el indicador registró 27.192 toneladas, mientras que las necesidades nutricionales potenciales fueron estimadas en 4,76 millones.
En ambos casos, las cifras exponen oportunidades para una mayor incorporación de productos y servicios nutricionales, aunque su desarrollo dependerá de las características y posibilidades económicas de cada sistema productivo.
Otro segmento que merece atención es la acuicultura.
Si bien todavía representa un volumen reducido dentro del mercado nacional, fue la actividad que mostró el mayor crecimiento porcentual en 2025: un 27,6%.
Concretamente, pasó de 17.045 toneladas en 2024 a 21.756 toneladas en el último ejercicio.
Entre los factores asociados a esta evolución se encuentra el desarrollo de la producción de trucha arcoíris en la cuenca del río Limay.
La acuicultura aparece así como un segmento a seguir de cerca por las empresas de nutrición animal, especialmente porque sus sistemas productivos requieren alimentos formulados con características específicas.
Más allá de los números, la actualización del CEA vuelve a poner sobre la mesa un interrogante estratégico para la industria: ¿qué hace falta para que una mayor cantidad de productores incorpore herramientas de nutrición animal?
Para Etcheverry, el problema no está en la falta de conocimiento técnico ni en la capacidad de las empresas que operan en el mercado argentino.
“En nutrición no tenemos que salir a aprender nada. Nosotros tenemos técnicos muy bien formados, tenemos empresas de nutrición de primer nivel”, sostuvo el referente de CAENA.
Desde su perspectiva, el desafío consiste en generar las condiciones necesarias para que estas tecnologías lleguen a un universo más amplio de productores.
Se trata de una cuestión que involucra no solo a los fabricantes de alimentos balanceados, suplementos, núcleos y premezclas, sino también a veterinarios, ingenieros agrónomos y asesores que intervienen en la toma de decisiones dentro de los establecimientos.
Porque, en definitiva, el crecimiento del mercado no depende exclusivamente de la capacidad de producir más alimentos, sino también de demostrar su impacto sobre los indicadores productivos y económicos de cada actividad.
Y allí es donde la eficiencia en el uso de los nutrientes y la producción de proteína animal vuelven a ocupar un lugar central.
Con esta realidad como contexto, CAENA realizará el próximo 22 de octubre en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires una nueva edición de su Congreso de Nutrición Animal.
Bajo el lema “Argentina 2026: el año de la proteína animal”, la propuesta reunirá a referentes nacionales e internacionales para analizar los desafíos y oportunidades que enfrenta el sector.
La agenda pondrá especial atención en la eficiencia de conversión, la competitividad, la sustentabilidad y las innovaciones aplicadas a las diferentes cadenas productivas.
Entre los disertantes confirmados se encuentran el economista Gustavo Lazzari; el exsubsecretario de Ganadería Rodrigo Troncoso; y los especialistas internacionales Roselina Angel, Claus Kettermann y Josep Gasa.
También participarán Sabine Papendieck, Nicolás Di Lorenzo, Matías Stangaferro, Emilio Scappaticcio, Ariovaldo Zani, Lucas Maglio y Aulus Cavalieri, con presentaciones vinculadas a nutrición aviar, bovina, porcina, acuicultura, sustentabilidad y alimentos para perros y gatos.
El encuentro incluirá además una Ronda de Negocios con compradores internacionales, sumando una instancia comercial a la propuesta técnica.
Con un mercado que supera los 35 millones de toneladas y oportunidades de crecimiento en diversas especies, la nutrición animal argentina tiene por delante un desafío concreto: convertir su capacidad técnica y productiva en una mayor adopción de tecnologías que mejoren la eficiencia de las cadenas de proteína animal.
Más información sobre el encuentro en www.congresocaena.com.ar.
FUENTE: CAENA
