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“Parte de la producción es extensiva y muy poco eficiente”

Un informe presentado por el INTA resalta el crecimiento de la actividad porcina en nuestro país: más cabezas, mayor producción y aumento en el consumo interno. ¿Una debilidad? La productividad.
Por Redacción de MOTIVAR 5 de agosto de 2013 - 16:41

El sector porcino en Argentina se caracteriza por su heterogeneidad. Tal es así que, en la producción primaria, cerca del 95% de los productores son pequeños a medianos (desde menos de 10, hasta 250 madres).

Además, y considerando la industria procesadora de carne, se evidencia que más del 60% de la faena se encuentra en manos de unas 10 firmas, valor que se incrementa al 82% si se tienen en cuenta las primeras 20.

Estos son algunos de los datos que se pueden encontrar en el análisis sobre la Cadena de la Carne Porcina en Argentina, presentado a comienzos de este 2013 por Daniel Iglesias (INTA Anguil) y Graciela Ghezan (INTA Balcarce).

A lo largo de este trabajo (pueden solicitarlo completo escribiéndonos a [email protected]) se expone la importancia socio económica de la actividad, para luego enfocarse sobre el análisis de algunas provincias productoras, como lo son Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Chaco y Salta.

A continuación, destacamos algunos aspectos centrales mencionados en el informe del INTA, a partir del cual se deja en claro que la cadena de la carne porcina experimentó un importante crecimiento en los últimos años, enfrentando un escenario favorable que le permitió aumentar el consumo interno, generar empleo y también sustituir importaciones. Nada más, ni nada menos.

 

Gráfico N°1Parámetros Productivos, según tamaño y modelo de producción.    
Parámetros <50 Madres 51 a 500 Madres >500 Madres
A campo Confinamiento
% de Preñez 60% 71% 83% 87%
Lechones nacidos vivos por parto 7,2 9,4 10,5 11,5
Mortalidad en lactancia 21,20% 17,10% 12,00% 10,00%
Mortalidad en engorde 6,00% 4,00% 4,00% 2,50%
Partos por año 1,5 1,7 2,2 2,3
Total cerdos por año por madre 8 12,5 19,5 23,2
Total kilos producidos por madre por año 880 1374 2147 2553
Fuente: Elaboración propia con datos extraídos de SENASA 2010

De dónde venimos

Hasta fines de los años ´80, esta producción era considerada como una actividad secundaria, a lo cual se sumaba un mercado inestable y errático que de- salentaba la producción.

Más allá de esto, la llegada de la convertibilidad en los ´90 ocasionó un aumento del costo por kilo de carne de cerdo producido, perjudicando notablemente a la actividad, situación a la que se sumó el ingreso de productos importados, principalmente desde Brasil. En esos años, también se dio un cambio tecnológico: los sistemas fueron intensificados, se introdujo mejora genética y se formularon raciones acorde a las necesidades de cada categoría.

La salida del «uno a uno» generó nuevas perspectivas: el encarecimiento de las importaciones se tradujo en un incremento del precio del cerdo en el mercado interno, lo cual contribuyó a una mejora sustancial en la rentabilidad de la actividad primaria. Con más producción, se avanzó en la sustitución de importaciones.

 

Gráfico N° 2: Cantidad de establecimientos, madres y cabezas porcinas por estrato   
Estratos (N° Madres) N° Establecimientos % N° Madres % Total Porcinos %
<10 42.339 79% 144.417 22% 539.775 17%
11-50 8.860 17% 205.656 31% 799.586 26%
51-100 1.363 2,6% 96.788 15% 444.473 14%
101-500 644 1,2% 122.188 18% 698.510 23%
>500 70 0,1% 98.447 15% 619.063 20%
Total 53.276 100% 667.496 100% 3.101.407 100%
Fuente: Elaboración propia con datos extraídos de SENASA 2010

La cadena

La producción primaria está integrada por establecimientos productores de genética, granjas de cría, recría e invernada (ciclo completo), y los invernadores que se encargan de la terminación de los capones. Existe una gran heterogeneidad, en la que conviven pequeños productores -con menos de 10 cerdas en producción- y las grandes granjas comerciales, con más de 500 madres.

A lo largo del resto del informe, compartiremos estadísticas publicadas en el trabajo del INTA, que si bien pueden haber sido lograda hace unos años, permiten contextualizar y analizar el crecimiento del sector.

 

Producción primaria

La región pampeana se destaca como la principal productora del país, explicando el 77% del stock nacional, como así también el 65% de las madres y el 53% de los establecimientos. En un segundo lugar, se ubica el NEA, cuyas provincias participan con el 9% de las cabezas, el 25% de los establecimientos y el 16% de las madres. Continúan en orden de importancia el NOA y la región cuyana.

Dentro de la región pampeana, las principales provincias productoras son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La primera de ellas, participa con el 22% de las granjas, el 27% de las cerdas y el 28% de las cabezas porcinas.

Por su lado, Córdoba concentra el 15% de establecimientos, el 19% de las hembras reproductoras y el 26% de las cabezas; en tanto, Santa Fe tiene el 7% de las granjas, el 13% de cerdas y el 16% del stock nacional.

Es interesante también mencionar que, en la producción porcina, la estratificación por tamaño está determinada por el número de madres en producción.

Vale la pena decir que, de los 53 mil establecimientos registrados en 2010, casi el 80% tiene menos de 10 madres y que, si al mismo se le suma el estrato siguiente (de 11 a 50 madres), la participación asciende al 96% y concentra -además- el 43% de la piara nacional y el 53% de las cerdas. En el otro extremo, y si bien las granjas con más de 100 hembras explican sólo el 1.3% del total, participan de una tercera parte de las que hay en producción y el 43% las cabezas.

 

Los resultados

Según un trabajo realizado por el IERAL (2011), los establecimientos con menos de 50 madres manejan parámetros productivos pobres, con los consecuentes bajos niveles de producción de carne de cerdo por año (880 Kg). En contraposición, las grandes granjas logran -con 2.3 partos por madre por año- terminar con 23 capones de alrededor de 110 kilos. De esta manera, estas empresas llegan a producir un 190% más que los pequeños establecimientos.

En el sistema comercial, y según información de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (2010), existen cerca de 2.000 criaderos que poseen unas 240.000 madres en producción, con escalas que van desde las 20 hasta las 6.000 madres. Los criaderos más grandes pertenecen a -aproximadamente- 75 empresas, que tienen en total unas 70.000 madres y producen unos 21 capones al año por madre.

Los medianos son cerca de 320 granjas, con otras 70.000 madres que producen alrededor de 16 capones al año, y el resto, 1.600 productores de menor dimensión, que poseen 100.000 madres, con una media de 7 capones al ano por madre.

 

DIPLOMATURA UNIVERSITARIA EN PRODUCCION PORCINA

La capacitación integral representa la herramienta de cambio que el profesional veterinario dedicado a la actividad o que desea incorporarse a la misma necesita y debe conocer para permanecer competitivamente en el mercado laboral. Entendiendo esto, la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil (UNCPBA) lanza su Diplomatura en producción porcina, la cual dará inició los próximos 16 y 17 de agosto. Quienes quieran recibir más información al respecto, deben contactarse vía
e – mail a: [email protected][email protected].

Por estratos

Al considerar la estratificación al interior de cada provincia, Buenos Aires -en el rango de hasta 50 madres- concentra alrededor del 21% de los establecimientos, las madres y el total porcino; en tanto que -en el nivel intermedio (51 a 100 madres)- participa con 27% del total de cabezas y el 20% de establecimientos y madres, ascendiendo estos porcentajes al 50% y 43%, respectivamente, para el nivel con más de 500 madres.

Córdoba se destaca en el estrato entre 101 y 500 madres con el 24% de los establecimientos, el 23% de las madres y el 27% del total de porcinos (si bien en el estrato >500 madres, el total de porcinos es el 29%). En el rango con hasta 10 madres, el Chaco está en el tercer puesto con el 12% de las cerdas, el 10% de establecimientos y el total de cabezas porcinas del estrato. En los niveles productivos con más de 10 madres, en el tercer lugar, se ubica Santa Fe, que explica el 25% de las cabezas y el 20% de las cerdas y los establecimientos.

Es interesante destacar también que la participación de la región pampeana en el stock nacional se vio modificada en el periodo 2002-2011, pasando así del 71% al 77% (en 2005 llegó a ser del 81%). En contrapartida, otras vieron reducida su contribución: el NEA, que concentraba a comienzos del periodo el 17%, pasó al 9%; y el NOA registró una caída de dos puntos (10% al 8%). Por su parte Cuyo -que contribuye con un bajo porcentaje- duplicó su participación, llegando al 4%.

Más allá de esto, y si se analiza la evolución del stock nacional de porcinos entre 2002 y 2011, se puede observar que el crecimiento de la región pampeana se debe principalmente al aumento del 72% en Buenos Aires, el 81% en Córdoba y el 168% en Entre Ríos: un aumento de más de 852 mil cabezas.

En el caso particular de Buenos Aires, la participación del número de establecimientos y de cerdas por estrato sigue patrones similares a lo que ocurre a nivel nacional: la concentración de cerdas en los estratos de hasta 50 madres es levemente inferior y ligeramente superior en aquellos con más de 101.

¿Algunos datos más? El 95% de los establecimientos poseen menos de 50 cerdas y concentran sólo el 32% de las cabezas provinciales, mientras que las firmas de mayor tamaño (más de 100 madres) representan el 2.3% y cuentan con el 57% de las existencias y el 45% de las madres.

 

Consideraciones

Aunque la cadena porcina se localiza básicamente en las provincias de la Pampa Húmeda (tanto en su eslabón primario, como en la actividad industrial), existe potencial para su localización en otras áreas geográficas, como lo muestran algunas iniciativas productivas en el NOA y San Luis. Desde este punto de vista, existe potencial para el desarrollo de tecnologías de proceso agroindustrial, así como en la incorporación de aditivos e insumos.

Por último, y entre las debilidades de la actividad pensando a futuro, desde el INTA se destacaron los bajos índices productivos a nivel promedio del país. «Parte de la producción es extensiva, muy atomizada y poco eficiente. Esto genera insuficiente producción de materia prima de calidad para satisfacer la demanda industrial en tiempo y forma». Todo un desafío para la industria y la profesión veterinaria (Ver recuadro), entre otros eslabones de la cadena.

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