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«Tenemos que lograr sentarnos con aquellos que toman las decisiones»

16 de abril de 2009 - 17:54

» Integrantes del Grevet analizaron la vinculación actual entre la profesión y sus clientes. ¿Qué situaciones deben modificarse? ¿Cómo lograr insertarse de manera distinta en la producción?

Por Nicolás de la Fuente

Con el objetivo de seguir debatiendo la necesidad de modificar la vinculación actual entre los     médicos veterinarios y sus clientes, esta vez decidimos conocer la opinión de los integrantes del Grupo de Reflexión Veterinaria (Ver recuadro ¿Qué es el Grevet?). Y fue así como los Dres. Eduardo Paramidani, Javier Confalonieri y Emilio Spinetta nos brindaron su punto de vista respecto del rol que ocupa la sanidad en los distintos establecimientos que se encuentran bajo su responsabilidad.

En este sentido, los especialistas coincidieron en que existe mucho por mejorar, sobre todo teniendo en cuenta la escasa utilización de productos y servicios por parte de los ganaderos.
«A nivel general, en nuestro país la  sanidad se maneja mal y se le da una incidencia en los costos realmente mayor a la que tienen. No se analizan los beneficios que genera la implementación de los planes sanitarios», comentaron.
«Es una cuestión de costo beneficio. O no expresamos bien nuestro mensaje, o no se quiere captar. Cuando el empresario tiene que ajustar, la sanidad es un punto en donde lo que plantea el veterinario es una variable de ajuste», agregaron.
Otro de los temas planteados estuvo vinculado con la subdosificación de drogas y la carrera por conseguir productos cada vez más económicos y sin la calidad necesaria. «Existe una sumatoria de acontecimientos que lleva a que los planes fracasen, que las vacas se sigan enfermando y muriendo y que los animales no ganen los kilos que deberían».
Por último, los veterinarios fueron contundentes en cuanto a que «mientras sigamos siendo vistos como un gasto y no como una inversión, nunca se comprenderá nuestro mensaje. Si no podemos entrar a los campos para llevar   adelante los monitoreos correspondientes, ni evaluar resultados… ¿cómo vamos a saber lo que cada establecimiento necesita de manera particular?

MOTIVAR: ¿Por qué creen que se perdió terreno en estos aspectos?
Eduardo Paramidani:
La mayoría de los veterinarios que surgimos de las universidades nacionales fuimos formados para atender las urgencias: viajar para hacer una cesárea o llevar adelante los tactos. No contamos con una base económica.
Fuimos gestados, por decirlo de alguna manera, para el arte de curar pero no para administrar, para realizar cálculos o para sentarnos en la mesa de las decisiones junto con los productores ganaderos.
Por ejemplo: en mis comienzos tuve una clínica de pequeños animales. Sabía curar al perro, pero no administrar mi negocio, ni manejar adecuadamente mis proveedores. A la hora de hacer las cuentas, muchas cosas no me cerraban.
Emilio Spinetta: Estamos a la espera del llamado de los que toman decisiones. El agrónomo sí está en esa mesa a la cual Eduardo hace referencia.
Si bien no es una tendencia generalizada, muchos veterinarios están a las órdenes de ellos.
Otro defecto pasa por nuestra incapacidad a la hora de compartir experiencias. De allí la importancia de grupos de trabajo como el nuestro.

¿Qué situaciones creen que se modificarán en el futuro?
Javier Confalonieri:
Los veterinarios definitivamente tendremos que cambiar nuestra mentalidad.
No podemos presentarnos en los campos como si fuéramos gauchos o aparecer sucios o mal vestidos. Tenemos que elevar nuestro nivel. Esto sin dudas nos permitirá avanzar en el objetivo de formar parte de las decisiones. 
Independientemente de esto, un aspecto que seguramente se modificará en el mediano plazo es el vinculado a los asesores de Capital Federal y Gran Buenos Aires que se desempeñan en el interior.
El veterinario que atienda los establecimientos será el del propio pueblo o la provincia en cuestión, el cual está muy bien formado y, a la vez, le ofrece los productos que tiene que utilizar.
Los aumentos en los costos, fundamentalmente vinculados a nuestros traslados, sin dudas acelerará esta tendencia.

¿Qué temas en los cuales la profesión había avanzado, comenzaron a retroceder en estos tiempos?
ES:
El monitoreo, sin dudas. Entre los años 2003 y 2005 o 2006 los realizábamos cada 15 días, aproximadamente.
Hoy esa regularidad en los trabajos, se espació. Muchos productores piensan que hay situaciones que pueden ser    manejadas por ellos mismos o por su personal de campo. Y no es así.
Cuando la inversión se reduce, es lógico que los indicadores se resientan y al analizar los por qué, vemos que fueron varios los factores que se alteraron.

Dr. Javier Confalonieri. Dr. Javier Confalonieri.

EP: En algunos casos, visitamos los establecimientos a fines de marzo, comienzos de abril y no volvemos hasta el año siguiente. Se pierde totalmente el horizonte respecto de cómo se está llevando adelante la sanidad, el manejo, la alimentación, etc. Siempre se llega cuando el problema está consumado. Esa falta de monitoreo hace que todo fracase: volvemos a los campos y tenemos más animales parasitados, por ejemplo. O, en el caso de que se lleve un conteo de mortandades, nos damos cuenta que las mismas se incrementaron. Y si pesan los animales, «descubrimos» que contamos con menos kilos al destete. En esos momentos es muy difícil llevar adelante medidas correctivas.

¿Con qué esperan encontrarse cuando realicen los tactos en estos meses?
JC:
En Corrientes, por ejemplo, están con el 30% de preñez.
EP: Con una situación de regular a mala, exceptuando algunos casos puntuales.
ES: Queda claro que esta situación que plantean tanto Eduardo como Javier,  tiene que ver con la falta de controles, con la falta de inversión y de incentivos, a lo cual se suma el problema climático que hemos sufrido. Todo esto conforma un cocktail explosivo.

¿Escuchan los productores ganaderos sus opiniones?
ES:
Es lo que intentamos. En mi caso particular, me encuentro con muchas negativas, pero no por eso dejo de intentarlo.  Tenemos que llegar al productor no solamente para hablar de «cuántas salieron preñadas y cuántas vacías».
Tenemos que definir estrategias a mediano y largo plazo.
No tenemos que guardarnos las opiniones. Ahí es donde empezamos a quedarnos ocultos y a no participar de las decisiones.
Está en nosotros el meternos en ese número que, según el productor, impide que llevemos adelante nuestros trabajos. Salgamos de la manga y analicémoslo. 

¿Qué tan difícil les resulta proponerle su asesoramiento a clientes nuevos, en los cuales su trabajo puede ser valorado de manera distinta en base a los resultados que se pueden obtener?
EP:
No estamos preparados. No nos    sabemos vender. No tenemos ningún    tipo de marketing incorporado.
ES: Lo interesante, es que cuando nos cruzamos con un colega que lo ha hecho, vemos que logró posicionarse de una manera distinta.
JC: Apuntar a productores con menor cantidad de cabezas, en los cuales no tendríamos tanta competencia, es una opción viable y sería realmente muy productivo no sólo para nosotros sino para la ganadería en general porque se podrían encaminar un sinfín de situaciones que se manejan mal en la actualidad.
O mejorar situaciones sanitarias y de manejo que hoy en día impiden lograr una mayor productividad y eficiencia en esos campos. Tenemos que erradicar muchos mitos.
Por ejemplo: muchos productores del sur de Entre Ríos poseen 150 vacas y no les miden nada.
Les termina saliendo más caro seguir así, que contratarnos a nosotros.

 

¿Qué es el Grevet?
El Grupo de Reflexión Veterinaria comenzó a funcionar en abril de 2006 con el objetivo de que sus 14 integrantes pudieran intercambiar conocimientos y tratar la problemática del profesional actual, a fin de mejorar su posicionamiento frente a la sociedad y, fundamentalmente, ante los clientes que pudieran requerir sus distintos servicios.
El perfil de los veterinarios que lo conforman es variado: desde un gerente de un laboratorio de análisis clínicos o docentes (Universidad de Buenos Aires y de San Martín), hasta especialistas en reproducción en rodeos tanto de carne, como de leche, y administradores de distintos establecimientos.
Si bien en sus inicios el grupo realizaba sus reuniones en las instalaciones de Centro Diagnóstico Veterinario, en la actualidad llevan adelante sus encuentros (generalmente los segundos lunes de cada mes, de marzo a diciembre) en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA; espacio cedido por el Decano de dicha institución.
Un dato importante: juntando las áreas de cría y tambos, el conjunto de los profesionales tiene actualmente unos 90 mil vientres bajo su responsabilidad, distribuidos en distintas partes del país (Mesopotamia, Pampa Húmeda, Noreste y Noroeste).

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