La lechería argentina continúa en rojo y los números explican por qué. Según el Semáforo de Economías Regionales de Coninagro correspondiente a agosto de 2026, los productores reciben apenas el 23% del precio final de la leche, mientras que los valores pagados en los tambos siguen perdiendo terreno frente a la inflación.
La lechería produce más, pero los números siguen en rojo
Según Coninagro, los productores de la lechería reciben apenas el 23% del precio final de la leche, cinco puntos por debajo del promedio histórico.
El informe muestra una realidad que preocupa al sector. Aunque la producción y las exportaciones lácteas registraron incrementos interanuales, los ingresos de los tamberos no lograron acompañar la evolución de los precios de la economía.
En agosto, el precio promedio pagado al productor se ubicó en $523,5 por litro, con una mejora mensual del 1,5%. Sin embargo, en la comparación interanual, el incremento fue de apenas el 13%, frente a una inflación del 33,5% durante el mismo período.
Esta diferencia de 20,5 puntos porcentuales evidencia el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos del productor y explica, en buena medida, por qué la actividad continúa entre las economías regionales con indicadores negativos.
El productor recibe menos de lo habitual
Otro de los datos que enciende las alarmas es la participación del tambero en el precio final que paga el consumidor. De acuerdo con Coninagro, durante agosto de 2026, el productor recibió el 23% del valor final de la leche, cinco puntos porcentuales por debajo del promedio histórico para ese mes, ubicado en el 28%.
Este indicador refleja una pérdida de participación del eslabón primario dentro de la cadena láctea, incluso en un contexto de crecimiento de los volúmenes producidos y comercializados.
La situación plantea un desafío para los establecimientos lecheros, que necesitan sostener sus niveles de producción mientras enfrentan un escenario de precios que evolucionan por debajo de la inflación.
Más leche y exportaciones en crecimiento
A pesar de las dificultades económicas, los indicadores productivos muestran una evolución favorable. Según el relevamiento de Coninagro, el stock bovino en los tambos alcanzó los 3 millones de cabezas, lo que representa un crecimiento interanual del 5%.
En paralelo, la producción acumulada durante los últimos doce meses llegó a 11.940 millones de litros de leche, también con una mejora del 5% respecto del período anterior.
El consumo interno acompañó esta tendencia. El indicador se ubicó en 193 litros por habitante al año, un 4% por encima del registro previo.
Por su parte, el comercio exterior mostró resultados positivos. Las exportaciones de productos lácteos totalizaron US$ 1.993 millones en los últimos doce meses, con un incremento interanual del 15%. Las importaciones, en tanto, alcanzaron los US$ 30 millones, un 14% más que en el período anterior.
Estos números confirman que la cadena láctea logró incrementar su actividad productiva y comercial, aunque esa evolución todavía no se traduce en una mejora equivalente de los precios recibidos por los productores.
Una actividad que pasó el 65% del tiempo en rojo
La situación actual de la lechería no constituye un fenómeno aislado. El análisis histórico del Semáforo de Economías Regionales de Coninagro revela que la actividad permaneció en rojo durante el 65% de los meses relevados a lo largo de más de ocho años.
De esta manera, la producción lechera se posiciona entre las economías regionales con mayor persistencia de indicadores críticos, solamente por detrás de la vitivinicultura.
El dato pone de manifiesto las dificultades estructurales que enfrenta el sector para sostener condiciones económicas favorables a lo largo del tiempo.
Mientras los indicadores de producción, consumo y exportaciones muestran avances, la evolución de los precios al productor continúa siendo uno de los principales factores que condicionan el desempeño económico de los tambos.
En este escenario, el desafío de la lechería argentina no pasa solamente por producir más leche, sino por lograr que ese crecimiento también se refleje en los ingresos de quienes la producen.
FUENTE: Todo Lechería
