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Un equipo de investigadores –integrado por especialistas del INTA y del Conicet– desarrolló una técnica serológica simple, fácil de implementar y de alto rendimiento.

Investigadores del INTA y del Conicet presentaron una nueva técnica serológica que sirve para evaluar anticuerpos y medir la respuesta inmune contra este virus en cerdos. 

Se trata de un avance tecnológico que reemplaza pruebas más costosas y permite conocer la protección que tienen los animales frente a una cepa de campo. Este desarrollo nacional, que ya se aplica en laboratorios especializados de todo el mundo, fue publicado recientemente en la revista científica Plos One.

La nueva técnica serológica demuestra que es posible contar con una nueva forma de hacer los tests de ELISA para reemplazar la seroneutralización, una técnica para la detección de anticuerpos frente al virus. En este caso, con la novedad de que utilizaron partículas virales purificadas que pueden prepararse a partir de cualquier virus de campo.

Son técnicas que demostraron buenos resultados. “Son de sencilla aplicación y de utilidad para países con bajos recursos donde el virus es endémico”, destacó Capozzo.

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El Senasa publicó las pautas para tener en cuenta en la cría de cerdos, en la elaboración de productos de origen porcino y en la caza de animales silvestres.

Los elaboradores de chacinados, productores y tenedores de cerdos y cazadores deben tener en cuenta una serie de precauciones para evitar la propagación de la triquinosis, recordó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Diagnosticada en la Argentina por primera vez en 1898, la triquinosis es una zoonosis parasitaria endémica en nuestro país. Las personas se enferman al consumir carne insuficientemente cocida o productos sin cocción, elaborados con carne de cerdo o de animales silvestres como el jabalí o el puma, que contienen en sus músculos larvas de parásitos del género Trichinella.

Una vez que las personas ingieren los productos infectados, las larvas migran por el torrente sanguíneo hacia los músculos, donde se alojan, y pueden provocar fiebre, diarrea, hinchazón de párpados, vómitos, picazón en la piel, dolores y dificultades motrices; incluso, en algunos casos, pueden ocasionar la muerte.

La faena doméstica y la carneada de cerdos en el campo –hábitos difundidos en la población rural y periurbana– promueven la distribución y comercialización de productos porcinos elaborados de forma casera o artesanal. “Como en este proceso se utilizan carnes sin cocción, los chacinados, embutidos y salazones resultantes pueden contener larvas de los parásitos que producen la enfermedad”, explicó Tatiana Aronowicz, a cargo de la Coordinación de Zoonosis del Senasa.

La prueba de digestión artificial

Las personas que elaboren chacinados (como chorizo seco, salame y longaniza) a partir de carne cruda de cerdos o de animales silvestres, deben verificar previamente que esta materia prima sea apta para consumo humano. Para ello, deben remitir una muestra de carne de cada animal con el objetivo de que sea analizada en un laboratorio mediante la prueba de digestión artificial, que es la técnica reconocida y eficaz para detectar larvas de parásitos Trichinella spp.

En Argentina se encuentran laboratorios a los cuales los usuarios pueden recurrir, ubicados en distintas localidades del interior del país y están destinados a la atención de los requerimientos propios de cada región. Asimismo, se podrá escribir por correo electrónico a coorzoonosis@senasa.gob.ar para conocer la disponibilidad según las distintas zonas.

También, los elaboradores de alimentos deben recordar que la salazón y el ahumado no matan al parásito, tampoco la cocción en microondas ni el congelado por lo que estos productos deben prepararse siempre con carne que resulte negativa a la prueba diagnóstica.

La muestra de músculo para el diagnóstico en cerdos se debe extraer del diafragma (entraña), dado que posee mucha actividad metabólica y de uso de oxígeno, con mayor oportunidad de visualizar las larvas. Se puede consultar la tabla de la ICT, cuadro por especies y los órganos de predilección de la toma de muestra (página 5).

También, en animales silvestres se obtendrá del músculo diafragma, pata delantera, lengua o masetero. En todos los casos, debe pesar alrededor de 40 g. Luego, la muestra debe ser refrigerada hasta su envío al laboratorio (nunca debe ser congelada).

En ningún caso se deben consumir o comercializar estos productos hasta confirmar que el diagnóstico resultó negativo a triquinosis. Si la muestra resulta positiva, el laboratorio avisará al Senasa ya que se trata de una enfermedad de notificación obligatoria, quien una vez informado tomará las medidas necesarias para evitar que la enfermedad se transmita a las personas.

Condiciones de crianza

La ocurrencia de esta enfermedad en los animales se ve favorecida por la crianza de cerdos en condiciones higiénico-sanitarias que suponen riesgo, como la presencia de roedores y/o acceso a basurales. “En esta situación, aumentan las posibilidades de que se inicie el ciclo de transmisión: los cerdos ingieren larvas de parásitos que se encuentran en roedores o cadáveres, estas ingresan al organismo completan su ciclo, se reproducen y migran hasta alojarse en los músculos de los porcinos”, aseguró Mariana Barros, veterinaria de la Coordinación de Agricultura Familiar del Senasa.

Es importante destacar que los cerdos parasitados no presentan signos de enfermedad ni su carne muestra cambios en su aspecto, color, olor o sabor, por lo que la triquinosis no puede evidenciarse a simple vista en el campo ni en los productos alimenticios derivados.

Dado que no existen vacunas ni tratamientos para administrar en el animal vivo, “las medidas de prevención consisten, principalmente, en mantener la higiene durante la crianza de los cerdos y realizar una prueba diagnóstica luego de la faena y antes de la preparación y consumo de chacinados”, sostuvo Fabricio Chaar Letourneau, veterinario de la Coordinación de Agricultura Familiardel Senasa.

Por tal motivo, el Senasa recomienda a los criadores de cerdos mantener el ambiente de crianza en condiciones higiénico-sanitarias apropiadas, alimentarlos adecuadamente y evitar que estén en contacto con la basura e ingieran desperdicios. Asimismo, resulta muy importante combatir la presencia de roedores, ya que son posibles portadores de la enfermedad y pueden transmitirla a los porcinos.

Cazadores

“En algunas provincias de la Patagonia, Buenos Aires y La Pampa se desarrollan actividades de caza”, dijo Aronowicz, “y en muchos casos los cazadores elaboran chacinados y/o salazones con carne de puma, jabalí y/o otros animales silvestres que pueden contener larvas y también pueden mezclar la carne con cortes de cerdos comerciales y de otros animales”.

Por eso, es importante resaltar que también deben someter estas muestras, previamente, a la prueba de la digestión artificial; así como recordar que no deben abandonar las carcazas, ni utilizarlas como alimento para los cerdos domésticos.

Al cumplir con las pautas que brinda el Senasa para la crianza de cerdos y la elaboración de productos alimenticios, los productores porcinos y los cazadores colaboran con la prevención de la triquinosis, protegen su actividad productiva, evitan riesgos y producen alimentos seguros.

Fuente: Senasa

Con un arranque diferente, los alumnos inscriptos en el posgrado llevado a cabo por la UNLP, se llevaron conocimientos sobre la situación actual del sector y las palabras de un gran referente. Cómo siguen las clases.

El 15 de mayo a las 9:30 horas, arrancó el posgrado ofrecido por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el cual propone profundizar y actualizar los conocimientos para potenciar a los profesionales en temas de gestión, planificación y puntos críticos.

Se trata de un espacio académico para generar especialistas altamente calificados en la producción y sanidad porcina, que contará con la colaboración de un grupo docente de las mejores instituciones del país e internacionales.

Ante la situación de aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Poder Ejecutivo Nacional, “nos vemos obligados a comenzar el curso con los encuentros de manera virtual”, comunicaron hace unos días desde la Especialización. Pero esta nueva modalidad, no frenó los objetivos del curso ni el interés de los profesionales por participar del mismo.

El Ing. Agr Diego Fenoglio disertando sobre la situación actual del sector

El Ing. Agr Daniel Fenoglio disertando sobre la situación actual del sector

Con un total de 11 alumnos inscriptos hasta el momento -9 argentinos y 2 extranjeros-, el posgrado arrancó con la disertación de la Dr. Sara Williams dando oficialmente incio al curso, y luego tomó el mando el Ing. Agrónomo Daniel Fenoglio, un gran referente del sector, Presidente de Cabaña Argentina y de Cabaña Pacuca -la segunda granja más grande de Argentina- quien brindó datos concretos de la situación actual de la producción porcina.

“Estamos muy contentos con el comienzo de este curso, y está bueno que gente fuera del país pueda participar bajo esta nueva modalidad online”, sostuvo en diálogo con MOTIVAR el MV MSc. Eugenio Valette.

Los alumnos inscriptos son Veterinarios, Ingenieros Agrónomos e Ingenieros en Producción Animal. Son graduados de la Universidad de Buenos Aires (UBA), de la Universidad NAcional de Luján (UNLu), de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de Casilda -Santa Fe- y de Tandil. “Vinieron de varios lados, lo cual es muy bueno”, resaltó Valette.

Más allá del cuerpo docente tradicional, Valette nos comentó que a lo largo de los módulos, referentes de empresas porcinas disertarán sobre determinadas temáticas- “Contaremos también con especialistas del INTA, de otras facultades, de Agroindustria, Senasa y más”.

Si bien el curso cuenta con clases prácticas y visitas a establecimientos relacionados con la actividad -plantas de faena, granjas productoras, establecimientos donde se practica la necropsia- , desde el cuerpo docente buscarán la forma u alternativa para que se pueda aprovechar al máximo las actividades.

En cuanto a la continuidad del curso, la duración del mismo es de dos años. Si bien podría haber modificaciones a raíz de la situación de público conocimiento, “apuntamos a estar finalizando a fines del año que viene”, concluyó.

Para ver más información de la Especialización en Producción y Sanidad porcina, hace click acá.

El posgrado ofrecido por la UNLP propone profundizar y actualizar los conocimientos sobre la producción porcina moderna para potenciar a los profesionales en temas de gestión, planificación y puntos críticos.

De la redacción de MOTIVAR
redaccion@motivar.com.ar

¿Terminaste la carrera de grado y querés seguir perfeccionándote en el ámbito porcino? esta especialización por parte de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional De La Plata (UNLP), es una gran opción.

En la actualidad, la producción de cerdos en la Argentina se encuentra en una etapa de expansión. El número de madres en los establecimientos está creciendo como nunca antes en la historia de nuestro país, además de estar avalada y promocionada por una política de Estado destinada a tal fin.

Desde la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, se sentará un espacio académico para generar especialistas altamente calificados en la producción y sanidad porcina, que contará con la colaboración de un grupo docente de las mejores instituciones del país e internacionales.

La misión de este trayecto de formación superior se orienta a satisfacer la necesidad de capacitar profesionales con una metodología calificada, de un alto nivel de excelencia. Tras finalizar el curso, se esperan muy buenas posibilidades laborales para los profesionales formados con una visión integral de la cadena porcina.

Está dirigido a Veterinarios, Médicos Veterinarios, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Zootecnistas, o títulos equivalentes que deseen profundizar en sus conocimientos teóricos y prácticos en producción y sanidad porcina.

Las inscripciones ya están abiertas (consultar a posgrado@fcv.unlp.edu.ar). La apertura de la especialización estará a cargo de la directora de la carrera, la Dr. Sara Williams los días 7 y 8 de mayo. A raíz de la pandemia de público conocimiento, las primeras reuniones se dictarán vía online, y se espera que pronto se retomen la modalidad presencial.

Además de la disertación de Williams, hablará el Ing. Agr. Daniel Fenoglio sobre la cadena de valor porcina, haciendo foco en los mercados locales y de exportación, y se presentará a todo el cuerpo docente de la especialización.

A lo largo de las reuniones, se abarcarán temas de anatomía y fisiología orientadas a la producción: crecimiento, desarrollo corporal, grupos musculares y mucho más.

Los objetivos de la especialización son los siguientes:

  • Comprender la importancia económica de la especie porcina como productora de carne.
  • Conocer los diferentes métodos utilizados para el mejoramiento porcino.
  • Interpretar desde el punto de vista zootécnico los aspectos de la fisiología de la reproducción y organizar un plan de manejo pertinente según el sistema de explotación empleado.
  • Actualizar conocimientos sobre nutrición y alimentación porcina en las diferentes etapas de producción.
  • Comprender la evolución de la digestibilidad de los principales nutrientes, en relación con la edad.
  • Conocer la evolución y particularidades del crecimiento del cerdo en relación a su calidad genética y al nivel nutricional.
  • Adquirir los conocimientos necesarios para la instalación de una unidad de producción porcina según los diferentes sistemas de explotación.
  • Actualizar la información sobre las entidades de naturaleza infecciosa y no infecciosa que afectan a los cerdos en la Argentina.
  • Capacitar en el diseño de un plan de prevención y erradicación de enfermedades.
  • Comprender la importancia de la bioseguridad en una explotación porcina.
  • Conocer las modalidades de comercialización y comprender el mercado interno y externo.
  • Capacitar al profesional para poder administrar y gerenciar una empresa porcina.

Organización y diseño curricular

El carácter de dictado de la Especialización en Producción y Sanidad Porcina será presencial y constará de clases teóricas, prácticas completas de laboratorio y de talleres participativos de discusión con base en bibliografía actualizada y situaciones reales de interés en producción porcina. La estructura del plan de estudios será modular y comprenderá los siguientes módulos:

  • Cadena de valor de la producción porcina.
  • Bases de anatomía y fisiología.
  • El cerdo y su medio ambiente.
  • Etología y bienestar animal.
  • Bases de mejoramiento genético en el cerdo.
  • Manejo de la alimentación. Manejo reproductivo y biotecnología de la reproducción (I parte).
  • Manejo reproductivo y biotecnología de la reproducción (II parte).
  • Lactancia, destete, crecimiento y terminación.
  • Planificación y administración de establecimientos. Sistema de producción porcina al aire libre.
  • Gestión de los residuos en las explotaciones.
  • Calidad de canal y de la carne porcina.
  • Avances en sanidad porcina: principales síndromes infecciosos y no infecciosos (I Parte).
  • Avances en sanidad porcina: principales síndromes infecciosos y no infecciosos (II Parte).
  • Avances en sanidad porcina: enfermedades emergentes.
  • Gestión sanitaria: estudios epidemiológicos, económicos y seguimiento sanitario en frigorífico.
  • Desarrollo técnico económico de una unidad productiva.

Para concluir, acompañan este curso Topigs Norsvin, MSD Salud Animal, Bioter Nutrición Animal, Vetifarma, Ceva, Choice y medios que informan las actualidades del sector porcino, como 3tres3, El productor porcino y MOTIVAR.

Más información en: redaccion@motivar.com.ar.

Descargar flyer posgrado en producción porcina en PDF

Este próximo martes 13 de agosto, desde las 18 horas, se llevará adelante la presentación oficial de la versión 2019 de la Especialización en Producción y Sanidad Porcina que ofrece la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata a partir del próximo mes de septiembre.

Las inscripciones están abiertas (posgrado@fcv.unlp.edu.ar).

El encuentro tendrá en el rectorado de la UNLP: Edificio Karakachoff, Aula 106. 2do piso (ingreso por calle 48 e/6y7.

Los interesados en más información sobre cómo participar de la presentación pueden escribirnos a redaccion@motivar.com.ar.

 

Abierta la inscripción 2019

Comienzo de las actividades de la nueva cohorte: septiembre de 2019.

Para mayor información sobre el proceso de inscripciones, por favor comuníquese con la Secretaría de Posgrado, escribiendo a  posgrado@fcv.unlp.edu.ar o llamando al (0221) 423-6663, interno 444.

 

¿A quién está dirigida?

El posgrado está dirigido a Veterinarios, Médicos Veterinarios, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Zootecnistas o títulos equivalentes que deseen profundizar en sus conocimientos teóricos y prácticos en producción y sanidad porcina. Más información en este ENLACE.

 

El contexto

La producción de cerdos en la Argentina se encuentra en una etapa de expansión en el número de madres, como nunca tuvo en su historia y está avalada y promocionada por una política de Estado destinada a tal fin.

Desde la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP, se sentará un espacio académico para generar especialistas altamente calificados en la producción y sanidad porcina que contará con la colaboración docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, otras universidades nacionales y universidades extranjeras. La misión de este trayecto de formación superior se orienta a satisfacer la necesidad de capacitar profesionales con una metodología calificada, de un alto nivel de excelencia.

En este contexto, son de esperar muy buenas posibilidades laborales para los profesionales formados con una visión integral de la cadena porcina

 

Objetivos de la Especialización

  • Comprender la importancia económica de la especie porcina como productora de carne.
  • Conocer los diferentes métodos utilizados para el mejoramiento porcino.
  • Interpretar desde el punto de vista zootécnico los aspectos de la fisiología de la reproducción y organizar un plan de manejo pertinente según el sistema de explotación empleado.
  • Actualizar conocimientos sobre nutrición y alimentación porcina en las diferentes etapas de producción.
  • Comprender la evolución de la digestibilidad de los principales nutrientes, en relación con la edad.
  • Conocer la evolución y particularidades del crecimiento del cerdo en relación a su calidad genética y al nivel nutricional.
  • Adquirir los conocimientos necesarios para la instalación de una unidad de producción porcina según los diferentes sistemas de explotación.
  • Actualizar la información sobre las entidades de naturaleza infecciosa y no infecciosa que afectan a los cerdos en la Argentina.
  • Capacitar en el diseño de un plan de prevención y erradicación de enfermedades.
  • Comprender la importancia de la bioseguridad en una explotación porcina.
  • Conocer las modalidades de comercialización y comprender el mercado interno y externo.
  • Capacitar al profesional para poder administrar y gerenciar una empresa porcina.

 

Cuerpo docente

Integrado por profesionales de reconocida trayectoria en el ámbito de incumbencia de la carrera, pertenecientes a las siguientes instituciones:

  • Universidades Nacionales públicas y privadas.
  • Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
  • Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
  • Secretaria de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
  • Entidades privadas de importancia en el sector porcino.

 

Organización y diseño curricular

El carácter de dictado de la Especialización en Producción y Sanidad Porcina será presencial y constará de clases teóricas, prácticas completas de laboratorio y de talleres participativos de discusión con base en bibliografía actualizada y situaciones reales de interés en producción porcina. La estructura del plan de estudios será modular y comprenderá los siguientes módulos:

  • Módulo 1- Cadena de valor de la producción porcina.
  • Módulo 2- Bases de anatomía y fisiología.
  • Módulo 3- El cerdo y su medio ambiente.
  • Módulo 4- Etología y bienestar animal.
  • Módulo 5- Bases de mejoramiento genético en el cerdo.
  • Módulo 6- Manejo de la alimentación.
  • Módulo 7- Manejo reproductivo y biotecnología de la reproducción (I parte).
  • Módulo 8- Manejo reproductivo y biotecnología de la reproducción (II parte).
  • Módulo 9- Lactancia, destete, crecimiento y terminación.
  • Módulo 10- Planificación y administración de establecimientos.
  • Módulo 11- Sistema de producción porcina al aire libre.
  • Módulo 12- Gestión de los residuos en las explotaciones.
  • Módulo 13- Calidad de canal y de la carne porcina.
  • Módulo 14- Avances en sanidad porcina: principales síndromes infecciosos y no infecciosos (I Parte).
  • Módulo 15- Avances en sanidad porcina: principales síndromes infecciosos y no infecciosos (II Parte).
  • Módulo 16- Avances en sanidad porcina: enfermedades emergentes.
  • Módulo 17- Gestión sanitaria: estudios epidemiológicos, económicos y seguimiento sanitario en frigorífico.
  • Módulo 18- Desarrollo técnico económico de una unidad productiva.

 

Autoridades y Comité Académico

Directora: Doctora Sara Williams.

Codirectora: Doctora María Alejandra Quiroga.

Secretaria académica: Doctora Mariana Machuca.

Comité Académico: Doctor Carlos Perfumo; Doctor Eduardo Mortola; Doctora Alicia Antonini y Doctor Javier Cappuccio.

 

Llega la 8va edición de la capacitación impulsada por el Laboratorio de Reproducción Animal, del 6 al 9 de mayo.

En la sede de la Facultad de Ciencias Veterinarias de La Plata, del 6 al 9 de mayo, se dictará el VIII Curso de Inseminación y Ecografía en Porcinos, impulsado por el Laboratorio de Reproducción Animal.

Las temáticas a abordar serán las siguientes:

  • Anatomía y fisiología de la cerda y el verraco.
  • Control hormonal del ciclo estral.
  • Manejo de dosis para inseminación artificial.
  • Ecografía: diagnóstico de preñez, reducción de días no productivos, etc. Selección y manejo de cerdas de reposición.

Información e inscripción: wwww.fcv.unlp.edu.ar/postgrado

Compartimos algunas particularidades sobre los distintos modelos productivos en los cuales los profesionales podrían realizar su aporte a lo largo de todo nuestro país.

 

Eugenio ValetteEUGENIO VALETTE
Médico veterinario MSc.
eugenio.valette@gmail.com

De acuerdo con los relevamientos del Senasa, la mayoría de los productores porcinos que se manejan dentro del circuito formal tienen entre 50 y 1.500 madres, y solo un grupo pequeño de establecimientos superan esa cantidad por unidad productiva. Luego, existe un gran porcentaje de personas que tienen cerdos a modo de subsistencia, los cuales -en ningún caso- tienen más de 100 madres y tampoco comercializan sus animales de manera formal. Se estima que un 7% de los productores cubren el 73% de la faena. Estos establecimientos cuentan con sistemas de gestión y veterinarios dentro de su plantel; mientras que el restante 93% no cuenta, en su mayoría, con un veterinario fijo (en muchos casos ni consultan a los profesionales).

Los más formales. La mayoría de los productores tienen entre 50 y 1.500 madres.

Los más formales. La mayoría de los productores tienen entre 50 y 1.500 madres.

¿Cómo participamos entonces los asesores veterinarios?
Antes de responder esta pregunta es clave entender que todos los productores necesitan del asesoramiento de un profesional veterinario.
Los establecimientos de subsistencia rara vez acuden a un especialista.
Primero intentan recetas caseras que aplicaron vecinos o parientes para luego consultar a un veterinario que no se dedica a la especie. Otra posibilidad es que en “el pueblo” se intenten despejar dudas y entonces soluciones en locales tipo forrajerías dónde compran el antiparasitario para su mascota y algo de alimento. Este sector de la producción porcina difícilmente pueda ser educado para que transformen la tenencia de animales en producción. Igualmente, el veterinario puede hacer su aporte, trabajando para entender de qué manera intervenir ante un llamado, como así también articulando con el Estado en sus diferentes formas para aportar su conocimiento.

CARACTERIZACIÓN DE LOS PRODUCTORES «MEDIOS»

El sector porcino ha logrado duplicar sus indicadores productivos en los últimos diez años. En este contexto, los veterinarios con conocimientos sobre porcinocultura han sido un insumo muy requerido, que lamentablemente en reiteradas ocasiones fue reemplazado por zootecnistas e ingenieros agrónomos. Es por esto que cada vez más debemos conocer las características específicas del tipo de establecimiento a asesorar.
Aquí algunos datos respecto de los productores “medios” en Argentina.
Ubicación: En primer lugar Buenos Aires, luego Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. En un radio de 1.500 Km se concentra la mayoría de los cerdos del país.
Tipo de empresa: Están manejadas por el dueño, o la familia, que en general cuenta con uno o varios insumos nutricionales (Maíz, soja, trigo). En las más pequeñas, el dueño a su vez es contratista rural, mientras que en las más grandes incluyen bocas de expendio propias: carnicerías.
Estructura: Cuentan con su planta de alimento balanceado. Tienen un laboratorio para procesar o almacenar semen (está tomando mucho auge la compra se semen a terceros). También poseen instalaciones para producir capones (en todos los casos es en confinamiento). Cuentan con una plantilla de empleados y con algún personal de mantenimiento, que no siempre es propio. El veterinario en general es externo y su intervención, a través de alguna empresa proveedora.
Producción: La mayoría tiene un flujo de producción en grupos o bandas, lo que asegura una oferta de animales para faena sostenida en el tiempo. A menudo sucede que cuando el flujo productivo se altera, los ingresos se ven modificados. Entonces el productor debe inyectar fondos de otro negocio o sacrificar productividad dentro de la granja. Estos movimientos son frecuentes en los establecimientos con poca escala o que no tienen en cuenta la planificación y se acrecientan en situaciones como la actual, en que los insumos alimentarios aumentan y los precios de venta no copian la suba.
Sanidad: En general reciben visitas semanales desde las empresas proveedoras, principalmente del ramo de la nutrición, pero a su vez los laboratorios que proveen vacunas y medicamentos colaboran con opiniones respecto a los más variados temas. Cada vez se adopta en mayor medida a consultores externos, a veces pagos por los proveedores, sobre distintos temas, siendo los respiratorios y digestivos los más preocupantes. Queda más relegado el aspecto reproductivo.
Muchos utilizan los monitoreos a frigorífico y los análisis serológicos como herramientas de diagnóstico más innovadoras, mientras que el método más extendido es la anatomopatología. La gran falencia es el seguimiento posterior de los resultados y su correlación con los tratamientos y la evolución de los aspectos productivos.
Interesante es cómo ha mutado el mercado de comercialización de los productos veterinarios. El pequeño productor asiste a la veterinaria del pueblo, dónde en muchos casos no tienen los productos correctos, ni en la presentación adecuada. Mientras tanto, las granjas que tienen la posibilidad de comprar en una veterinaria, en muchos casos lo hacen directamente a distribuidores locales especializados. Allí obtienen mejores precios, pero principalmente mayor variedad y rapidez para conseguirlos. Otros optan por comprar a los proveedores de nutrición.

Luego hay otro gran grupo de productores que sí cuentan con instalaciones orientadas a la producción (Ver recuadro). Estos utilizan dietas formuladas a base de maíz y soja (principales componentes) y aplican ciertos criterios sanitarios; desde una vacunación básica reproductiva y/o una desparasitación inyectable, hasta algún pulso de antibióticos en el alimento. Planifican el flujo productivo a lo largo del año, armando grupos o bandas con las hembras, para maximizar el uso de las instalaciones y la mano de obra y, por ende, mejorar los ingresos. Sin dudas este grupo, que concentra aproximadamente el 50% de la faena nacional, es el que más necesita un aporte veterinario que debe basarse en dos pilares: lo netamente sanitario y lo productivo.

Los grandes productores
Estas verdaderas empresas de producción de carne forman muchas veces parte de estructuras más amplias, ya que son desprendimientos de industrias o de grandes sociedades. La industrialización de la producción porcina trae con sí muchas ventajas. Principalmente sirven como centros de experimentación de nuevas tecnologías y como formadores de mano de obra. Si se quiere un aspecto negativo en cuanto a la profesión veterinaria es que estas “industrias” importan sus veterinarios; tienen su plantel estable y propio, no utilizando los servicios de los profesionales locales.
En cuanto a los aspectos sanitarios, tienen un plan de acción basado en resultados de controles tanto en granja como los métodos complementarios.
Se trabaja a nivel económico y productivo, relacionando las pérdidas por enfermedades con las sus consecuencias comerciales para la empresa.
Un aspecto distintivo en este grupo selecto de granjas es cómo trabajan el recurso humano: en sus pilares productivos ponderan las condiciones laborales y la capacitación del personal. Dentro de las medidas que toman en cuenta son: horarios y rutinas de trabajo, condiciones internas y exigencias respecto a la bioseguridad, capacitación técnica y en cuestiones de seguridad laboral. Sobre la provisión de productos, es muy común que reciban atención directa desde los laboratorios. Aunque cada vez más las distribuidoras se esfuerzan por brindarles un servicio diferenciado.

Para tener en cuenta y asesorar
A modo de recomendación para los colegas que no son especialistas y les interese el tema, lo mejor es acercarse a lugares comunes como: charlas, cursos y ferias porcinas. Otro punto clave es no quedarse con el resultado del análisis del problema, por ejemplo, un caso de neumonía enzóotica por Mycoplasma, al día 130 de vida. Sino poder calcular el impacto productivo de esto.
Para ese seguimiento en producción porcina, siempre debemos valernos de índices de referencia: el de conversión, la ganancia diaria, los kilos de capón (carne) producidos por hembra/año, porcentaje de mortalidad en las diferentes etapas y factores externos, como el precio de los commodities, el de la reposición y el capón.
En base a estos puntos, los veterinarios asesores deberemos diseñar nuestro plan de manejo integral y brindar un asesoramiento con propuestas de cambio o indicaciones de tratamientos sólidamente fundadas en las implicancias que tienen en el negocio.
Otro punto interesante: los nuevos profesionales que trabajan o les interesaría trabajar en el sector deberían al menos plantearse una estrategia comercial “Veterinario –Distribuidor” por medio de la cual se fomente la capacitación profesional. Somos los veterinarios los que vamos a hacer un seguimiento, un diagnóstico y posteriormente indicar los tratamientos. Por lo tanto, además de generar negocios en base a las compras que haga el profesional para su veterinaria, se debería incluir el acceso a la educación en producción porcina y así poder mejorar la granja.
Como cierre es interesante dejar en claro que si bien la sanidad representa entre el 4 y 7% del costo por kilo producido, es una de las cuatro columnas de la producción, junto con las instalaciones, la nutrición y la genética. Es decir que el impacto de cualquier medida que se tome a nivel sanitario va a representar el 25% de la producción.
Si bien suele pensarse que “El Manejo” no tiene un porcentaje dentro del costo, lo cierto es que se trata del criterio fundamental para lograr el éxito productivo.

Una buena forma de mitigar el incremento en los insumos es aumentar el número de lechones nacidos vivos, ya que eso mejorará directamente la performance por madre instalada, logando aprovechar todos los recursos al máximo.

Eugenio ValetteEUGENIO VALETTE
Médico veterinario MSc.
eugenio.valette@gmail.com

Con el objetivo de establecer parámetros concretos en base a los cuales profesionales, productores y laboratorios puedan tomar decisiones acertadas en el sector de la producción porcina, presentamos una serie de variables clave para este inicio de año.
Entre ellas, podremos destacar cuestiones vinculadas a los márgenes del negocio, influenciados sin dudas por insumos (maíz y soja) más caros y de peor calidad debido a la sequía. En ese marco, sin dudas que será estratégico plantear una serie de objetivos puertas adentro de las granjas, eficientizando el porcentaje de animales nacidos vivos, apostando por la ventilación de los galpones (heladas tempranas) y reforzando todas aquellas prácticas vinculadas con la bioseguridad.

Insumos y precio de venta
Un escenario que plantea el alza de los principales insumos de la producción y un precio de venta del cerdo estancado, provoca un estrechamiento en la brecha entre estas variables, dejando poco margen para la producción de carne.


Ver Más: Informes especiales


Para las dos materias primas más importantes en la estructura de costos del kilo de cerdo (maíz y soja), se esperan valores elevados por las desfavorables condiciones climáticas en Argentina y en los principales países formadores de precio.
La poca oferta de granos demandará del productor ser más eficiente en su uso.
Por lo tanto, se deberá ser muy preciso para que cada kilo de alimento sea ingerido por los animales, poniendo el foco en el control del stock, almacenaje y molienda.
Una vez preparado el alimento, lo más importante es disminuir las pérdidas pre ingesta.
Para ello y a la hora de invertir, se deberá asegurar la correcta distribución y chequear todo el sistema; sin olvidar el punto final que son los comederos, donde muchos buscan “ahorrar”, empeñando calidad, funcionalidad y eficiencia.
El mayor esfuerzo tiene que estar en mantener el índice de conversión lo más bajo posible.
Respecto a la oferta de carne y demanda, se avizora un año de consolidación en el mercado nacional, ya que tendremos de base el consumo récord de carne de cerdo registrado en 2017, acercándonos a la media mundial, con 16 kilos per cápita.
Las importaciones desde Brasil tienden a seguir el mismo recorrido. Esto hará que el precio del cerdo no se eleve, junto con las perspectivas de la carne vacuna (principal competidor), que tampoco aumentará considerablemente.
Objetivos productivos
Una buena forma de mitigar el incremento en los insumos es aumentar el número de lechones nacidos vivos. Esto mejorará directamente la performance por madre instalada, logando aprovechar todos los recursos al máximo.
Dentro de los factores a considerar para tal objetivo, debemos tener en cuenta el aspecto nutricional, que siempre es el de más peso en cuanto a costos.


Ver también: Rumbo a ser reconocidos como libres de peste porcina clásica (PPC)


Luego, el manejo de la inseminación.
En este caso, es indispensable respetar tiempo y forma, pensando y revisando protocolos de detección de celo que, en muchos casos, se dejan constantes en el tiempo.
Esa automatización en la tarea genera una falsa confianza.
El otro punto reproductivo relevante es la calidad y conservación de las dosis seminales, ya sean propias o adquiridas en centros comerciales.
Si disponemos de machos en nuestra granja, deberíamos asegurarnos controles periódicos de calidad espermática, tales como: análisis de espermatozoides vivos y muertos; integridad acrosómica y otras evaluaciones que no son de rutina en las granjas, pero que sin dudas nos brindan información mucho más específica de la calidad de la dosis.
En el trabajo con las futuras reproductoras (cachorras) se debe priorizar en las tareas del Sitio 1.
La planificación en la reposición de acuerdo con la cuota de monta semanal, para tener un constante stock de animales, junto con la estimulación correcta con el macho, y la detección rutinaria, deben ser los pilares del trabajo.
Otro punto fundamental de la porcinocultura actual es la cuarentena, que tiene como objetivo real el aislamiento y luego aclimatación de los reproductores.

Manejo de la ventilación
Debido al fenómeno climatológico de La Niña, es de esperar que sea un año seco, con heladas y vientos fuertes o tormentas repentinas (cortas), y con cambios bruscos de temperatura.
Debemos estar preparados y trabajando puertas adentro de los galpones el manejo ambiental o, en el caso de producciones a campo, prever estos fenómenos. Si pensamos en un manejo intensivo confinado, sería un error creer que, al no haber tantas lluvias, las neumonías no van a aparecer.
Justamente por esto, muchos podrían relajarse.
Pero es en esta época del año dónde comienzan los primeros fríos y eso predispone a enfermedades respiratorias, como por ejemplo brotes de influenza o lesiones en cavidad nasal, causada por rinitis atrófica, lo cual además de generar bajas reproductivas, afecta los índices productivos.
Otro de los problemas del mal manejo del ambiente es la falta de ventilación, aumentando la irritación de las vías aéreas superiores, que por consiguiente predispone a los agentes secundarios.
Las afecciones digestivas pueden relacionarse a los cambios bruscos de temperatura, lo que muchas veces es potenciado. Entre algunas causas posibles, podríamos ubicar las diarreas en maternidad, brotes de “Ileítis” (enteropatía proliferativa causada por Lawsonia intracellularis), o en algunos casos provocar alto número de muertes por torsión intestinal.

Bioseguridad
En nuestro país, tenemos una situación de privilegio mundial en cuanto al status sanitarios que hemos construido durante muchos años, debido al aislamiento (poco intercambio de insumos y productos); al buen trabajo de control por parte de la autoridad sanitaria y a las inmejorables condiciones de producción debido a la poca densidad de establecimientos porcinos.
Conforme la industria fue creciendo, principalmente en los últimos diez años, los modelos productivos que no miran y cuidan su bioseguridad se vuelven un riesgo para el resto de la cadena, pudiendo -con muy poco- derrumbar o herir gravemente a la producción porcina de excelencia que se está buscando.
Según la OIE, “la bioseguridad es un conjunto de medidas físicas y de gestión diseñadas para reducir el riesgo de introducción, establecimiento y propagación de agentes patógenos hacia, desde y dentro de una población de animales”.
Partiendo de esta base, lo importante para el año en curso es seguir en la ruta de implementación de planes y adecuación, de acuerdo a la escala y tipo de producción.
En lo personal, sostengo la idea de no pensar en mega proyectos, sino ir de lo más cotidiano y básico hacia lo más complejo: dueños de granjas y veterinarios son los que primero deben diseñar el plan para luego incluir a los operarios, quienes tienen la tarea de llevarlo a cabo día a día.
Sin el compromiso de todos es difícil lograr los resultados esperados.
Más allá de esto, vale destacar algunas medidas que contribuyen a mejorar la bioseguridad de las granjas: Cerco perimetral que rodee la producción (seguridad ante robo o vandalismo y ante amenazas productivas); Uso de ropa exclusiva de granja, mejorando también la relación con el resto de la sociedad, evitando dispersar suciedad y olores desagradables; Vacío sanitario (no sólo en caso de los operarios, sino también dueños, veterinarios y toda persona que tome contacto con los animales y o el establecimiento); Filtro sanitario (duchas, rodoluvios, y filtro para el pasaje de diferentes elementos); Limitar el ingreso de personas ajenas a la granja; Generar un espacio de cuarentena para el aislamiento para animales que van a ser introducidos en la granja y provengan de un origen externo; Control de vectores (ya sea de animales como de insectos) y potenciar el manejo correcto de efluentes y desechos, tanto líquidos, como cadáveres y restos biológicos.

La Comisión Científica para las Enfermedades Animales de la OIE recomendó a la Asamblea Mundial de Delegados de esta Organización que otorgue ese estatus sanitario, en su reunión anual en mayo próximo en París.

La Argentina cumple con los requisitos para ser reconocida como país libre de peste porcina clásica (PPC), fue la conclusión a la que arribó la Comisión Científica de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) para las Enfermedades Animales, según informó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
En su reunión del 12 al 16 de febrero pasado, la citada Comisión Científica de la OIE analizó la documentación presentada por el Senasa al respecto y llegó a la conclusión antes citada de acuerdo al Artículo 15.2.3. del Código Terrestre de la entidad.
Por ello, la Comisión Científica recomendó a las autoridades de la OIE que la Asamblea Mundial de Delegados de los más de 170 países que integran la entidad otorgue este reconocimiento oficialmente durante la 86ª Sesión General que tendrá lugar en mayo de 2018 en París.
En la Argentina, el último foco de esta enfermedad se registró en el año 1999 y mediante la ejecución de un Programa Nacional sanitario, la PPC pudo ser erradicada. Así, nuestro país se autodeclaró libre de la misma a través de la Resolución Senasa N° 343 del año 2005.
Desde ese momento hasta la actualidad, el Senasa lleva a cabo actividades de vigilancia epidemiológica activa y pasiva, que demuestran que la peste porcina clásica no está presente en el país. Junto con las actividades de prevención para evitar su ingreso, constituyeron las pruebas fehacientes más importantes para obtener la recomendación de que la OIE reconozca a la Argentina libre de PPC.
La presencia del virus de PPC genera grandes pérdidas económicas y productivas en distintos países del mundo, no solamente por su impacto en la producción por generar alta mortalidad, sino también por las restricciones en el comercio internacional y los costosos programas para su control.
Dado que la PPC constituye una barrera sanitaria para la exportación de cerdos y productos porcinos, obtener este reconocimiento internacional de país libre resulta de gran importancia para la producción porcina argentina, en virtud de los posibles mercados externos a los cuales podrá acceder.

La Asociación Argentina Productores de Porcinos vuelve a la carga y asegura que la situación actual en materia de comercialización de cortes porcinos representan un engaño al consumidor.

Las importaciones siguen en alza y en el mes de octubre subieron un 32.2% con respecto al mes anterior y comparando los primeros 10 meses de este año con el mismo período del año anterior la suba llega al 46.1%. El gran inconveniente es qué estamos importando y desde hace varios meses el principal producto es la bondiola y los cortes destinados a venderse como fresco, no es una necesidad de la industria chacinadora. Y esto sucede exclusivamente por un engaño sistemático al consumidor, ofreciendo la carne porcina importada congelada, como fresca, en contra de las normativas internacionales del CODEX que Argentina reconoce y debería cumplir.

En las últimas semanas hemos encontrado anomalías muy graves en controles que realizamos en distintos supermercados. El primero fue en un Disco de la localidad de Adrogué, Pcia. de Buenos Aires, donde se ofrece un solomillo “fresco” como Industria Argentina en la etiqueta de afuera y en el interior tiene una etiqueta brasileña de producto congelado. El segundo en el supermercado Día de la localidad de Viale, Pcia. de Entre Ríos, donde se ofrece una Bondiola fresca envasada al vacío de la firma Catter Meat S.A. con autorización y número de registro del SENASA y en letras grandes INDUSTRIA ARGENTINA y en un costado en letra mucho más chica, origen Brasil. Otra barbaridad es la fecha de vencimiento que desde el momento de la foto le da más de 25 días. En ambos casos hay una notada intención de engañar al consumidor, el cual se lleva un producto fresco que fue descongelado y al cual nadie controló, ni exigió que se cumplan las mínimas exigencias de inocuidad. Todo esto perjudica al Sector Porcino Nacional que día a día trabaja aumentando su producción y ofreciendo un producto de calidad y fresco.

Ing. Zoot. Juan Luis Uccelli
Presidente de Asociación Argentina de Productores de Porcinos

Una novedosa aplicación desarrollada en conjunto por la FAUBA y otras instituciones de Argentina y Uruguay promueve y hace más eficiente el crecimiento sustentable de la producción de cerdos en la región.

PABLO A. ROSET
Sobre la Tierra

Decisiones. Disponer de información para evitar errores y pérdidas.

Decisiones. Disponer de información para evitar errores y pérdidas.

Los pequeños y medianos productores de cerdos en nuestro país poseen necesidades crecientes de capacitación e información actualizada para tomar mejores decisiones y elevar los resultados productivos de sus granjas. En función de esta realidad, el Centro de Información de Actividades Porcinas (CIAP), integrado por la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y ocho universidades de nuestro país y del exterior vinculadas al sector, generó un conjunto de herramientas digitales libres y gratuitas que ya son usadas por más de 4.000 productores.
“El CIAP vincula digitalmente y brinda apoyo y capacitación al segmento de pequeños y medianos productores porcinos de la región. Para tener una idea, con 10-15 madres se trata de productores pequeños, y con 100-300 madres se trata ya de medianos. Hoy, estamos llegando con nuestro sistema informático a más de 4.000 usuarios”, afirmó Rodrigo Etchemendy Ratto, docente de la cátedra de Porcinotecnia de la FAUBA.

Una alternativa potente y gratuita
Ratto comentó al sitio de divulgación científica Sobre La Tierra que aprovechando el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), el CIAP desarrolló 3 tipos de herramientas gratuitas. “La primera es el SAP (seguimiento de actividades porcinas). El productor puede cargar sus datos productivos y reproductivos, y otros como precios de venta y de insumos. Con estos datos, la aplicación lo ayuda a evaluar diariamente cómo marcha su granja en cuanto al calendario de fechas probables de partos, a los destetes, al seguimiento y control de los celos. También lo ayuda en gestiones comerciales, costos y resultados económicos mensuales”.
“La segunda herramienta es el CPPS (costo de actividad porcina simulación), que permite simular y evaluar el desempeño económico de granjas porcinas a partir de unos pocos datos. Entre otros resultados, se puede simular el beneficio económico, el capital invertido, la rentabilidad y los costos de producción. Además, los usuarios disponen de servicios de asistencia técnica y capacitación”, explicó el docente, y aclaró que: “El CPPS y el SAP funcionan online, en la nube. Sin embargo, también se pueden descargar a la PC para trabajar offline. En este caso, los datos que el productor va cargando sin conexión suben automáticamente a la nube no bien se conecta a Internet”.
“La última de las herramientas es el SIPU. Se trata de un sistema de información pública que brinda información de capacitaciones, encuentros, noticias y precios que publican diferentes organizaciones y organismos públicos”, dijo Etchemendy Ratto.
Porcinotecnia en la nube
No resulta difícil imaginar que en un futuro cercano las redes digitales vincularán por igual a dispositivos, personas… y a cerdos. Por eso, Etchemendy Ratto adelantó las diferentes líneas de investigación del CIAP, basadas en aprovechar las ventajas TIC.
“Desde la FAUBA, y en el marco del convenio que nos une con la Universidad de Río Cuarto, estamos construyendo una ‘demo’ de nuestra herramienta; esperamos tenerla lista durante el primer semestre. Consiste en un análisis de caso de un productor real, una granja de Córdoba que nos cede los datos de sus actividades diarias. La idea es usar la demo con dos objetivos: capacitar a productores y dar clases en los cursos de grado de Porcinotecnia”.
“Estamos convencidos de que el productor debe formarse y tomar conciencia de que tener buena información es clave para tomar decisiones. Por eso, el CIAP publica semanalmente en su sitio un boletín que le llega a miles de productores por correo electrónico o por WhatsApp. En 2016 subimos a nuestra nube cerca de 90.000 artículos. Esto habla de la voluntad de todas las universidades y del INTA para asistir a los pequeños y medianos productores, y del volumen de información que se genera día a día”, destacó.

La faena de porcinos marcó un récord al totalizar 5.442.373 cabezas entre enero y noviembre pasado, lo que implicó un crecimiento del 8,45% en comparación con el mismo lapso de 2015, según estimaciones oficiales.
En ese mismo período, el año pasado se habían faenado 5.018.458 cabezas con lo que la producción de carne porcina aumentó 7,32% entre enero y noviembre de este año, alcanzando 472.696 toneladas de res con hueso, de acuerdo a los indicadores de la Subsecretaría de Ganadería del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Estos volúmenes de faena y producción ya superan a la totalidad de lo registrado por la actividad en todo el 2014 (cuando se faenaron 5.110.083 cabezas, y se produjeron 442.025 toneladas), y se encuentran en camino a prevalecer por sobre los del último año.
Por su parte, el consumo interno creció, con un promedio de 12,47 kg por habitante por año, lo que representan 486.198 toneladas destinadas a la alimentación de los argentinos.
Pese a este incremento tanto en producción como en faena que registró Agroindustria, los productores porcinos denunciaron en distintos momentos de este año la importación de cerdos, tanto de Brasil como de Dinamarca. Inclusive, en la provincia de Buenos Aires los productores dicen que se produjeron cierres de establecimientos, ante el incremento de las importaciones y la suba de los insumos, principalmente el maíz.

Fuente: Télam.

Infografia

Análisis, cifras y perspectivas de una industria que factura más de US$ 2.100 millones.

“Es la carne con mayor potencial de crecimiento”

La carne de cerdo es la más elegida por los consumidores en el mundo occidental. En Argentina, su popularidad viene en aumento: solo en 2016 incrementó otro kilo su participación en las mesas locales.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Según las últimas cifras divulgadas por el Senasa, la faena porcina alcanzó las 5,98 millones de cabezas y las 519.000 toneladas de producción el año pasado, experimentando así incrementos del 8,4 y 7,1%, respectivamente en relación a 2015. Los datos oficiales dan cuenta de un consumo per cápita cercano a los 12,5 kilos en los últimos 12 meses, más allá de lo cual fuentes vinculadas al mercado confirmaron a MOTIVAR que la suma de carnes frescas y chacinados supera ya los 16 kilos de ingesta por argentino, al año.
“El consumo de cerdo no es una moda y, sin ninguna duda, seguirá creciendo”, afirma Alejandro Ovando, economista Jefe de IES Consultores.
“La porcina es la de mayor potencial de crecimiento porque no tiene la madurez de las otras carnes, tanto rojas como blancas, en nuestro país; y cuenta con margen para expandir su presencia tanto en el mercado local, como en materia de exportaciones que hoy son casi nulas”, analiza Ovando.

Una fábrica de proteína animal
GraficoLa industria es una red de granjas, matarifes y frigoríficos, que solo en la cadena primaria factura US$ 735 millones, cifra que trepa hasta los US$ 2.100 millones (0,4% del Producto Bruto Interno) si se avanza en la cadena hasta la góndola.
Además, genera 37.000 puestos de trabajo, de los cuales 17.500 están abocados a la tarea rural en las granjas, según los datos aportados a MOTIVAR por la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP).
Si se compara este sector con otras actividades del país, la generación total de mano de obra es similar a industrias como la del cuero, el papel o la fabricación de muebles.
Vale decir que, según el Senasa (marzo 2016) las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, concentran dos tercios del total de las existencias porcinas del país.

Producción por eficiencia (AAPP).
Eficiencia Establ. Madres P. Madres C/M/A Faena Total Cab.
Baja 3.840 110.000 29 9,5 1.045.000
Mediana 485 140.000 290 18 2.520.000
Alta 98 130.000 1.320 27 3.510.000
País 4.423 380.000 18,6 7.075.000

Para Juan Ramiro Llamas, miembro del Grupo de Intercambio Tecnológico de Explotaciones Porcinas (GITEP) -una de las instituciones que potencian la actividad- existen cinco aspectos que no pueden pasarse por alto en la producción porcina: infraestructura, nutrición, genética, sanidad y manejo.
“En todos esos puntos estamos bien, los profesionales técnicos del país están capacitados, incluso hay universidades que ofrecen posgrados o diplomaturas específicas para la industria porcina, algo que no ocurría hasta hace algunos unos años.
Argentina tiene buenas herramientas técnicas en el manejo sanitario, con vacunas de calidad, antibióticos, herramientas diagnósticas y profesionales abocados a la actividad”, analiza. Y agrega: “El intercambio con Brasil, Estados Unidos y Europa, tanto de gente que visita centros productivos allí, como consultores que recorren granjas locales, también es fluido y ayuda a mantenernos a la vanguardia”.

Desde el sur de Córdoba
Bernardo Llorente pertenece a una familia de productores agropecuarios iniciada por su abuelo (hoy de 97 años de edad), que desde el sur de Córdoba, desembarcó en la industria porcina con su primera granja de 250 madres, en 2005. “Elegimos esta actividad por sobre la avícola porque es un negocio que podemos manejar nosotros. A su vez y al estar en una zona maicera -alejada de los puertos- el costo de nuestro principal insumo hacía más viable el negocio”, afirma el productor instalado en la localidad de Monte de los Gauchos, cerca de Río Cuarto.
Tras dos años de producción, duplicaron el número de hembras y, ya en 2013, llevaron ese número hasta las 1.000 madres: una inversión que si tuviese que concretarse hoy, insumiría al menos US$ 7 millones.
“Nos abastecemos del principal insumo, que es el alimento, a través de la producción en nuestros campos. Hoy, alcanzamos una producción de 3.300 kg de capones por madre, cada año y lo comercializamos a la firma Lartirigoyen, en Pilar (Buenos Aires)”, confiesa el gerente General de Llorente Hnos, firma que explota 7.100 hectáreas, en el Sur de Córdoba. A su vez, Llorente, asegura que la rentabilidad fue muy buena en la última década, pero que -a partir de los cambios que se dieron tanto en el tipo de cambio como en el costo del maíz- los márgenes se tornaron significativamente más ajustados.
“Si la recuperación de la inversión requería de un plazo de 5 años, ahora está más cerca de los 10”, grafica el productor; y adelanta que por lo pronto no piensa volver a ampliar el número de madres, pero sí avanzar en la cadena proveyendo sus propios cortes al público mediante un consorcio de productores.
“La eficiencia productiva garantiza la rentabilidad y sustentabilidad del proyecto cuando los márgenes se achican”, agrega y continúa: “Hoy la principal amenaza del sector pasa por la importación, a partir del tipo de cambio actual y costos en alza que nos quitan competitividad”.

Lo que viene
Alejandro Ovando (IES Consultores) estima que, en los próximos años, se pueda alcanzar un consumo per cápita de 15 kilos y así expandir otro 20% el tamaño del sector en el mediano plazo, siempre pensando en los números expuestos por el Senasa.
A su vez, compartió con MOTIVAR algunos números que explican la evolución que tuvieron los cortes de cerdo en el plato de los argentinos.
“El precio de los cortes porcinos subió un 25,4% el último año versus los en los avícolas (44,5%) y vacunos (37,2%). No olvidemos que otras de las carnes que juegan un rol estratégico en el mundo son los pescados. Sin embargo, aquí su consumo per cápita sufrió una merma del 15,5% el año pasado. Por su parte, el de carne vacuna también cayó, un 5,1% en la medición per cápita”, compara el economista.

Negocio millonario
A razón de 111 millones de toneladas cada año, la carne de cerdo es la más producida en todo el mundo.
La afirmación puede sonar pretenciosa si se tiene en cuenta que el consumo de pescados asciende a 191 millones de toneladas cada 12 meses. Sin embargo, esta última actividad se concentra mayoritariamente en el Sudeste asiático y solo el 51% de ese volumen se obtiene por medio de la acuicultura.
De esta forma, la industria porcina se presenta como el principal transformador de proteína vegetal en animal a escala planetaria, donde el mayor productor es China, con el 51% de participación; seguido por la Unión Europea (20%) y los Estados Unidos (10%).
La Argentina aún es un actor relegado en una escena donde alrededor del 6% de la producción global (unas 6,5 millones de toneladas) se vuelca al comercio internacional. Según el último informe de IES Consultores, la balanza comercial del sector es deficitaria en US$ 80 millones.
Solo en 2016, las importaciones se incrementaron un 121% en volumen hasta alcanzar las 27.000 toneladas por US$ 82,3 millones, provenientes principalmente desde Brasil (88,5%), Dinamarca (7%), y España (3,4%).
En el otro lado del mostrador, la presencia de carne porcina argentina en el mundo es casi inexistente.
Siempre según las cifras analizadas por IES Consultores y a pesar que las exportaciones mostraron una evolución del 26,2%, apenas se despacharon 1.244 toneladas por US$ 2,2 millones.
“Si bien es cierto que los volúmenes importados crecieron con fuerza, aún representan una participación marginal del consumo argentino, donde la producción es deficitaria”, analiza Ovando y cierra: “La informalidad en el sector, difícil de estimar con precisión –podría ser un sexto más de lo informado por las autoridades oficiales-, atenta contra la eficiencia de la cadena y se presenta como una de las primeras problemáticas a resolver para no detener su crecimiento”.

Sanidad: sin margen para el error

La inversión en un plan sanitario para la producción porcina representa, en promedio, el 4% de los costos totales de una granja. A nivel local, los laboratorios abocados al sector facturan al menos US$ 14 millones al año.

Si bien la actividad porcina no representa el principal mercado para los laboratorios veterinarios en Argentina, tiene dos características bien valoradas por estas empresas: crece constantemente y la demanda de productos es pareja todo el año”, dispara Juan Ramiro Llamas, miembro delGrupo de Intercambio Tecnológico de Explotaciones Porcinas (GITEP) y director de Llamas Laboratorio y Servicios. “Al tratarse de sistemas productivos confinados es imposible dejar de vacunar, de lo contrario a los pocos meses se pagarían los costos”, le advierte a MOTIVAR el experto.
Y profundiza: “Las madres se vacunan después de cada gestación; es decir, dos vacunas y media por año, pero no existe un plan sanitario obligatorio a nivel nacional para el sector”.
En números, la sanidad representa alrededor del 4% de los costos en la producción primaria porcina, una cifra que en la Argentina puede estimarse en hasta US$ 24 millones al año. Sin embargo, para la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove), a partir de los laboratorios que participan del negocio de sanidad porcina e integran la cámara, las ventas anuales rondan los $200 millones. Entre esas compañías podemos mencionar a Merial, Zoetis, Boehringer Ingelheim, MSD, Elanco, CEVA, Vetanco y Over.
Para Lucas Monte, gerente de Línea Cerdos de Zoetis, hay un plan sanitario trazado para la necesidad puntual de cada granja, donde el productor debe atender los aspectos reproductivos, respiratorios y digestivos en busca de la mayor eficiencia productiva.
“Esa eficiencia pasa también por la logística, tanto de la producción primaria como de sus insumos básicos, el maíz y la soja. Además, en la madre hay aspectos vinculados a la reproducción y la preñez que deben ser atendidos, pero el fuerte de la inversión pasa por el lechón”, agrega el médico veterinario.

Un plan sanitario imprescindible
“Argentina tiene un excelente estatus sanitario, envidiado a nivel internacional, sobre todo porque no tenemos PRRS (Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino), una unidad viral presente en toda América y Europa.
También somos libres de la Diarrea Epidémica Porcina, enfermedad que hizo estragos en los Estados Unidos”, señala Llamas y suma: “Hay que reconocer el trabajo de Senasa, porque cada animal que ingresa al país se somete a un control estricto y un período de cuarentena, además de un segundo control, antes de volcarlo al mercado local, por eso estamos libres de esas enfermedades”.
De todos modos, el experto de GITEP agrega que existen amenazas y para eso la estrategia sanitaria en las granjas tiene que ver con saber “quién, cómo y cuándo”. Es decir, cuáles son los patógenos, cuándo se hacen presentes y cómo se los combate.
“Los problemas respiratorios son los más comunes, donde según el porcentaje afectado del pulmón serán los días adicionales que se necesiten para alcanzar el nivel óptimo de conversión; lo siguen los digestivos, donde pasa lo mismo que en el anterior, pero a partir de la pérdida de peso por diarreas; finalmente, y en menor medida, están los sistémicos y la sintomatología nerviosa”, enumera los contratiempos que deben atenderse en la granja.
Para la Dra. Sara Williams, directora de la Especialización en Producción y Sanidad Porcina de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la prevención también se práctica con medidas de bioseguridad y con maniobras zootécnicas de producción con el fin de evitar el ingreso de patógenos.
“La evolución del sector en los últimos 15 años llevó a una mayor tecnificación y la sanidad no estuvo ajena a ese avance. Hoy, los productores saben cuáles son las enfermedades, la prevención y como tratarlas”, reflexiona consultada por MOTIVAR. Y advierte: “Sin embargo, cualquier desbalance, como puede ser el intento de reducir los costos de nutrición puede generar repercusiones negativas en la salud y lo que ganamos de un lado se lo pierde por otro”.
Vale destacar que -también en la producción porcina- la adopción de tecnologías sanitarias real a campo tiene un largo camio por recorrer en la búsqueda del potencial.

El ABC de la salud porcina
Para Williams, las enfermedades reproductivas más comunes tienen efectos económicos directos porque reducen el número de lechones que nacen vivos o la ganancia de kilos. “El promedio de pariciones por año asciende a 2,5 por hembra en la Argentina y esta variable explica la cantidad de días reproductivos por año. Esto tiene dos impactos: uno dado por el costo de nutrición a la cerda y, otro, representado en el costo de oportunidad. Es decir: lo que dejamos de producir por no alcanzar esos índices”, explica; y cierra: “El complejo respiratorio porcino impacta tanto por mortalidad como morbilidad. Puede representar hasta dos semanas adicionales en el proceso de nutrición, sumado un posible retraso de toda la cadena productiva. También son clave los problemas digestivos, que repercuten también en los tiempos de conversión estimados en 158 días”.

Hazte la granja… y ponte a producir

La industria porcina encuentra su primer eslabón en la granja, donde las cerdas paren a sus lechones para que al cabo de un par de meses terminen como capones y, casi sin escalas, arriben al plato de los consumidores.
Sin embargo, en la Argentina, la barrera de entrada a la industria porcina no es baja. La inversión que requiere levantar una granja tecnificada asciende a US$ 7.000 por hembra. Es decir, una granja pequeña de 50 madres –cifra mínima para considerarla una explotación comercial- requiere un desembolso de US$ 350.000 o $ 5,6 millones.
Vale decir que el monto incluye no solo la cerda sino también toda la estructura desde los galpones, la planta de alimentos balanceados y hasta el stock alimenticio para los primeros seis meses operativos. Para el técnico Federico Guatri, miembro del Grupo de Intercambio Tecnológico de Explotaciones Porcinas (GITEP), la cifra por hembra puede ascender hasta los US$ 10.000, fluctuando en base a la tecnología que se quiera introducir en el proceso productivo.
“Hay diversos modelos de construcción de galpones, pero lo más difundido en el país es el sistema que se conoce como confinamiento; es decir, todo bajo galpón”, explica Guatri, en diálogo con MOTIVAR. “A modo de ejemplo, un establecimiento de 1.000 madres puede de- sarrollarse en un predio de 50 Informe Especial Industria Porcinahectáreas, donde solo 10 se destinan a los galpones”, graficó.
En cuanto a tecnología, el técnico de GITEP repasa algunos de los puntos sobresalientes de las granjas asociadas al grupo.
“El modelo de ventilación natural con cortinas automatizadas (suben y bajan a partir de sensores de temperatura) se complementa con uno de engorde automático”, explica Guatri y advierte que la principal amenaza que sufren los sistemas confinados es la corrosión.
“En otros países (Chile o los Estados Unidos) muchas granjas están hechas en madera, lo que reduce notablemente los costos. Sin embargo, acá, aún estamos en un proceso de evaluación”, admite.
En cuanto al recupero de la inversión, el profesional advierte que, los márgenes fluctúan según los niveles de productividad de cada establecimiento, pero en los últimos años están entre el 8 y 20% anual sobre ventas. “En ningún caso debe llevar más de 10 años obtener un retorno total de la inversión inicial”, especifica. En ese sentido, hoy, las granjas asociadas a GITEP promedian unaproducción de 3.200 kilos por hembra por año. Es decir, una facturación de US$60.800 o $3,04 millones anuales en el caso de una granja de 50 madres.

La faena de porcinos marcó un récord al totalizar 5.442.373 cabezas entre enero y noviembre pasado, lo que implicó un crecimiento del 8,45% en comparación con el mismo lapso de 2015, según estimaciones oficiales.
En ese mismo período, el año pasado se habían faenado 5.018.458 cabezas con lo que la producción de carne porcina aumentó 7,32% entre enero y noviembre de este año, alcanzando 472.696 toneladas de res con hueso, de acuerdo a los indicadores de la Subsecretaría de Ganadería del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Estos volúmenes de faena y producción ya superan a la totalidad de lo registrado por la actividad en todo el 2014 (cuando se faenaron 5.110.083 cabezas, y se produjeron 442.025 toneladas), y se encuentran en camino a prevalecer por sobre los del último año.
Por su parte, el consumo interno creció, con un promedio de 12,47 kg por habitante por año, lo que representan 486.198 toneladas destinadas a la alimentación de los argentinos.
Pese a este incremento tanto en producción como en faena que registró Agroindustria, los productores porcinos denunciaron en distintos momentos de este año la importación de cerdos, tanto de Brasil como de Dinamarca. Inclusive, en la provincia de Buenos Aires los productores dicen que se produjeron cierres de establecimientos, ante el incremento de las importaciones y la suba de los insumos, principalmente el maíz.

Fuente: Télam.