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El equipo de profesionales técnicos y científicos de Biogénesis Bagó logró el tercer aislamiento documentado en el país del serovar Canicola de Leptospira en bovinos.

Este trabajo contribuye a conocer la circulación de diferentes serovares en los rodeos bovinos, identificar serovares emergentes y desarrollar vacunas más eficaces para controlar la leptospirosis, una enfermedad zoonótica de alto impacto en la salud pública y en la producción. El brote que originó el trabajo se registró a fines de 2017 en un campo de cría en Las Flores, Buenos Aires.
“Este aislamiento es resultado del trabajo en equipo de nuestros veterinarios y científicos, que sigue ratificando el compromiso con la producción. Biogénesis Bagó viene trabajando fuertemente en este tema desde 2004. A la fecha llevamos 18 aislamientos de otras cepas, y estamos en búsqueda permanente”, afirmó Juan Cruz Muriel, gerente técnico de la compañía.
La participación de leptospiras pertenecientes al serogrupo Canicola no es tan frecuente en establecimientos de cría y feedlots y solamente se registraban dos aislamientos a partir de bovinos en el informe de la Comisión Científica Permanente de Leptospirosis de la Asociación Argentina de Veterinarios de Laboratorios de Diagnóstico (AAVLD). “El aislamiento y la tipificación de las cepas resulta clave para conocer qué serovares están presentes y así disponer de aislamientos locales virulentos para incluirlos en la formulación de vacunas que mejoren su eficacia en la prevención de la enfermedad”, sostuvo Ariel Koval, gerente de producción de antígenos bacterianos y virales de Biogénesis Bagó.

¿CUÁLES SON LOS COSTOS DE UN BROTE A CAMPO?

Los brotes severos de leptospirosis en un rodeo bovino, con abortos de entre 30 y 40% de los animales gestantes, y/o elevado porcentaje de mortalidad indican que esta enfermedad atenta contra la rentabilidad de cualquier tipo de explotación bovina. A esto se debe sumar el costo del tratamiento antibiótico.
“Además se debe considerar el riesgo potencial de la infección del personal, que puede tener un desenlace fatal”, remarcó el equipo de científicos y técnicos de Biogénesis Bagó que llevó adelante este trabajo, integrado por Ariel Koval, Marcos Saint Martin, Gustavo Lagioia y Alejandra Ferreyra. También participaron los veterinarios de actividad privada Claudia Castillo y Matías Villa.

Control del brote
El brote se presentó en concomitancia con una severa deficiencia mineral, causa de muerte de varios terneros, lo cual planteó un verdadero desafío diagnóstico.
En las primeras necropsias se encontró tierra y tricobezoares en el cuajo que indicaban una carencia mineral. Nuevas muertes con lesiones compatibles con leptospirosis motivaron la consulta al equipo técnico de Biogénesis Bagó.
“Encontramos riñones hemorrágicos aumentados de tamaño, ictericia evidente y orina sanguinolenta en la vejiga. Estos hallazgos significativamente diferentes de lo observado en necropsias anteriores hicieron sospechar leptospirosis”, explicó la Dra. Castillo, veterinaria del establecimiento. El diagnóstico presuntivo de carencia mineral y leptospirosis fue confirmado con el apoyo del laboratorio de diagnóstico. El brote se controló aplicando antibiótico (oxitetraciclina) y vacunando contra leptospirosis a todo el rodeo.
Si bien se actuó en forma rápida, sin esperar los resultados del laboratorio, tomando las muestras adecuadas se confirmaron las sospechas. “Existe amplia experiencia en que la aplicación de tratamiento antibiótico y la vacunación al comienzo de un brote de leptospirosis produce resultados contundentes, tanto en casos de mortalidad de terneros como de abortos en vacas”, explicaron.
El diagnóstico confirmatorio permitió tomar medidas, como una suplementación mineral preventiva con monitoreo periódico y la inclusión de la vacuna para prevenir leptospirosis dentro del plan sanitario y de manejo del establecimiento.

Vacunación
Para prevenir la incidencia de leptospirosis en un establecimiento ganadero se recomienda contemplar en el plan sanitario la vacunación de las vacas con dos dosis previamente al servicio. Estas aplicaciones deberían complementarse con una dosis al realizar el tacto para diagnóstico de preñez. Los especialistas sostienen que este plan debería proteger a las vacas contra problemas de infertilidad y abortos y conferir inmunidad a los terneros hasta aproximadamente el tercer mes de vida en el cual descienden los anticuerpos calostrales. “Pero este esquema deja una ventana inmunológica en los terneros que se encuentran desprotegidos y vulnerables a la enfermedad a partir de este momento. Por lo tanto, se recomienda la implementación de la vacunación temprana de los terneros con 2 dosis, para prevenir la enfermedad en esta etapa dado que puede causar elevada mortalidad en esta categoría”, recomienda el equipo de profesionales de Biogénesis Bagó.

Argentina cuenta con importantes zonas tamberas en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, en las que se distribuyen al menos 11.200 tambos, que involucran crecientes requerimientos sobre la calidad de producción, sanidad y el cuidado del ambiente. En tal sentido, los roedores que colonizan estos ambientes pueden ser responsables de la transmisión de peligrosas enfermedades, un tema muy importante en los protocolos de calidad.

 

Hoy en día, una de las principales plagas que puede colonizar un tambo son los roedores. Estos encuentran disponibilidad permanente de 3 elementos: espacio para desarrollar sus colonias, alimento (ración balanceada) y agua, junto a otro factor adicional que es la influencia del hombre. Las especies de roedores comensales más comunes son la rata de noruega, la rata de tirante y la laucha.

 

Los roedores además de poder generar daños físicos en cables, provocar cortocircuitos, contaminar la ración y el ambiente (a través de las heces y la orina), y deteriorar estructuras, son capaces de transmitir más de 35 enfermedades a los animales y a los seres humanos, entre ellas las más peligrosas son la Salmonella y la Leptospirosis; sobre esta última, según el Boletín epidemiológico Ministerio de Salud Nación, durante 2017 en Argentina hubo 2.165 casos en humanos. Lo que origina problemáticas críticas para la industria alimenticia y la salud de los propios operarios.

 

“Para poder controlar a los roedores en estos ambientes tan complejos es indispensable contar con conocimiento, capacitación y entrenamiento. De esta forma, no se trata de ‘tirar veneno’, sino que es necesario contar con un programa integral de control basado en el conocimiento que incluya una fase de diagnóstico para detectar la especie presente, la dinámica poblacional y los riesgos que puedan traer”, explica Marcelo Hoyos, gerente técnico de Higiene Ambiental de BASF en Argentina. E incluye: “La situación que afecta actualmente al productor tambero debe ser acompañada de programas profesionales simples, eficaces y sustentables para poder entregar un producto de máxima calidad y seguridad”.

Para más información: ambiental-ar@basf.com

Compartimos un extracto del informe publicado en la edición de Noviembre (2017) de Veterinaria Argentina, a cargo de Koval, A., López S., Lagioia, G., Bertino, R., Romera, M., R., Scialfa, E.

En Argentina existen varias referencias de brotes de leptospirosis en bovinos, en su mayoría asociados al serovar Pomona. Se han descripto casos en tambos, rodeos de cría y en establecimientos de engorde intensivo (feedlots).
Pese a ser una de las zoonosis de mayor relevancia a nivel mundial y constituir una enfermedad profesional para tamberos, veterinarios, criadores de cerdos y trabajadores de frigorífico, en nuestro medio rural la leptospirosis se conoce como enfermedad de los animales y no como una real amenaza para la salud del personal expuesto al contacto con el microorganismo.

Tabla Nº 1. Resultados de la serología de bovinos.   
Sueros Canicola Castellonis Copenhageni Grippotyphosa Pomona Tarassovi Wolffi
252 200 800 1600
251
739 800 800
332 800 400
233 200 800 800
221 200
100
21 400 200
203 1600 800
6
102
227 200
207 200
239 400 400

Si bien existen referencias de brotes humanos asociados al contacto con cerdos y bovinos en Argentina, en estos estudios no se han podido aislar leptospiras a partir de los animales y/o seres humanos. Este caso, con aislamiento y tipificación del microorganismo, es una oportunidad para transmitir conceptos que contribuyan a reducir las pérdidas económicas y el riesgo de infección humana, principalmente en trabajadores rurales en estrecho contacto con animales.

Materiales y métodos
El brote descripto se presentó en un tambo próximo a Lincoln, Buenos Aires, en un período de elevadas precipitaciones e inundaciones que afectan a gran parte de la región pampeana. En el establecimiento no se aplicó vacuna para la prevención de leptospirosis. El veterinario asesor del tambo sospechó esta enfermedad al observar vacas en ordeñe con hemoglobinuria y muerte de un animal, al comienzo sin manifestación de abortos. Pocos días más tarde se comunicó la aparición de abortos en cerdas que coexistían en el predio y en 5 vacas, simultáneamente con la noticia de la internación de los 2 tamberos y luego del propietario.

Toma y procesamiento de muestras
Extracción de orina y sangre: Se aplicó furosemida (10 mL por animal, vía intravenosa) a las 5 vacas que abortaron. La orina se colectó en un frasco plástico estéril de boca ancha a partir del chorro medio. También se extrajo sangre de 14 vacas para investigar presencia de anticuerpos por la técnica de microaglutinación (MAT). De cada muestra de orina recién obtenida se sembraron 0.5 mL en un tubo conteniendo 20 mL de medio EMJH con 5-fluorouracilo para inhibir la microbiota acompañante.
Cultivo: La primer dilución de cada una de las 5 orinas se remitió refrigerada al laboratorio. De cada una se tomó 0.5 mL y se sembraron con pipeta 3 tubos de medio EMJH semisólido con 5 –fluorouracilo, en diluciones seriadas en base 10. Los tubos se incubaron a 28-32 º C y se observaron semanalmente al microscopio de campo oscuro.
Serología: Sueros bovinos de animales abortados y no abortados se procesaron por técnica de microaglutinación (MAT) frente a los serovares Canicola, Castellonis, Copenhageni, Grippotyphosa, Pomona, Tarassovi y Wolffi.

Descripción de los casos humanos
Paciente 1: 24 años, empleado del tambo. Consulta por fiebre, dolores musculares y articulares generalizados, dolor abdominal y diarrea con 5 días de evolución. Queda hospitalizado y se inicia tratamiento antibiótico con Ceftriaxona por vía intravenosa.
Paciente 2: 26 años, empleado del tambo. Consulta por fiebre y vómitos con 5 días de evolución. Sospechan leptospirosis y siguen los mismos criterios que con el paciente 1. A ambos se les extrae una nueva muestra de sangre para investigar seroconversión entre los 10 y 15 días después de obtenida la primera muestra.
Paciente 3: 44 años, productor tambero. Consulta en la guardia de otra clínica por fiebre alta, dolores musculares generalizados, escalofríos y dolor de cabeza intenso. Refiere que sus empleados enfermaron de leptospirosis. Lo medican con doxiciclina cada 12 horas por una semana y vuelve a su domicilio. Tres días después retorna con fiebre, malestar general, oliguria y diarrea, quedando internado. No se tomaron muestras para confirmar el diagnóstico.

Discusión
En nuestro medio se registran pocos casos dónde se presente la enfermedad en animales y humanos en forma simultánea y se logre aislar y tipificar el microorganismo. Como no es una enfermedad que presente una sintomatología característica, tanto en medicina veterinaria como en humana está sub diagnosticada. Suelen tomar conocimiento público aquellos brotes dónde se ven afectadas varias personas por lo general en situaciones de inundaciones, pero este tipo de casos aislados no suelen tener difusión.
Es correcto vincular la enfermedad con inundaciones pero, a veces, no se considera que el origen es siempre un animal portador que elimina leptospiras por orina contaminando el medio ambiente. El agua contribuye a la sobrevivencia y dispersión de leptospiras hasta infectar otro huésped susceptible.
Se trata de un microorganismo ampliamente distribuido en la naturaleza, con múltiples especies portadoras, donde no se pueden evitar los factores climáticos asociados al aumento de casos, lo que hace inviable su erradicación. Pero sí se pueden tomar medidas que están absolutamente probadas para mitigar los riesgos de aparición de brotes tanto en los animales como en el hombre. Entre ellas se pueden recomendar:
Concientización de profesionales, productores y personal: La población de riesgo está desinformada respecto a la enfermedad y sus potenciales consecuencias, al igual que sucede con otras zoonosis presentes en nuestro medio rural, como brucelosis, carbunclo o tuberculosis. Es importante concientizar a productores y al personal para que, en caso de presentar alguna sintomatología como la descripta, acuda a una consulta médica y mencione que trabaja con animales, potenciales portadores de leptospiras. Esto seguramente alertará al médico para considerar la posibilidad, tomar muestras y de ser necesario, iniciar el tratamiento antibiótico.
Protección personal: Se conoce que el microorganismo ingresa a través de las mucosas y piel dañada, por lo cual se recomienda una protección básica como la utilización de botas de goma, guantes y anteojos de seguridad cuando se opera en la fosa, se trabaja con animales en situaciones donde puede haber contacto con orina (ejemplo, tacto rectal) o en lugares potencialmente contaminados con orina y/o que favorecen la supervivencia de leptospiras (ejemplo: barro).
Control de roedores: Es clave diseñar un plan de control de roedores, almacenar adecuadamente el forraje y así evitar su contaminación con orina infectada.
Vacunación sistemática de los animales:
Un caso reconocido respecto a la utilización de vacunas en los animales para prevenir la enfermedad en el hombre, es el trabajo llevado adelante en Nueva Zelanda. En dicho país se aplica desde hace más de 20 años vacuna en forma sistemática en tambos y criaderos de cerdos, donde el personal está más expuesto a infectarse por el contacto estrecho y cotidiano con los animales.
Esta medida ha permitido reducir los casos humanos de 25 a 2 cada 100.000 habitantes por año, constituyendo un ejemplo de buenas prácticas veterinarias con alto impacto en la salud pública.
Se aspira a que este trabajo pueda contribuir al conocimiento de esta afección y de las medidas preventivas para disminuir el riesgo de la infección en los animales y en el hombre. Propone el empleo de herramientas disponibles, relativamente sencillas de implementar y al alcance de profesionales y productores, que son los responsables de la salud animal y de las personas que trabajan en sus establecimientos.

El viernes 21 de abril, se llevará adelante la primera jornada del “Ciclo de Educación Continua Animales de Compañía – Actualización en Zoonosis 2017”. En este primer encuentro, el tema a desarrollar será Leptospirosis; estarán disertando el médico veterinario Leonardo Mauro y la Dra. Silvia Fusco.

Las inscripciones son a partir de las 20:30 hs., en la sede del Colegio de Médicos Veterinarios de Santa Fe 1era Circunscripción, Saavedra 3349 – Santa Fe. Los profesionales matriculados – y con cuota al día – en el Colegio de Médicos Veterinarios de la Provincia de Santa Fe 1ª Circunscripción, tendrán un arancel especial.

Según un trabajo realizado por técnicos del INTA y en base a un stock de 2.310.485 vientres, durante 2016 la actividad ganadera de Corrientes dejó de percibir cerca de $900 millones.

FABIAN ACOSTA; LUIS GANDARA; RUBEN IBARRA; MARIA MERCEDES PEREIRA Y JUAN JOSE VERDOLJAK
INTA EEA Corrientes
verdoljak.juan@inta.gob.ar

Plan sanitario. Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y Leptospirosis.

Plan sanitario. Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y Leptospirosis.

Las mermas (mortandad que se producen entre la preñez y el destete) varían desde un 5% hasta el 15%, siendo el promedio, o valor más mencionado, el de 7 a 10%. Estas cifras son frecuentes y afectan de manera importante a los sistemas de cría de la provincia de Corrientes, a escala del establecimiento, provincial y también regional.
Sin embargo, existen alternativas a implementar para reducirlas.
Las pérdidas prenatales comprenden a las producidas entre el diagnóstico de preñez y la iniciación de los trabajos de parto. No incluyen, por lo tanto, las pérdidas embrionarias, que son anteriores al diagnóstico de preñez y los terneros que se encuentran muertos al momento del parto o que mueren durante el mismo. Las mismas son habitualmente generadas por enfermedades venéreas, brucelosis, leptospirosis, IBR y BVD, causando abortos.
Por lo tanto, es importante individualizar y separar vacas que se presume han abortado: aquellas que se alzan y las que aparezcan sucias en los cuartos y cola, aunque no se haya visto el aborto (vacas que no presentan ternero NPT).
Según las dimensiones del establecimiento (potreros grandes) y el tipo de manejo, los abortos son difíciles de ver en el campo, porque la acción de las aves rapaces y otros predadores los hacen desaparecer.
A su vez, el manejo tradicional que incluye: toros con vacas durante casi todo el año (sin servicio estacionado de 3 a 4 meses), la no realización de un diagnóstico de preñez (tacto rectal), deficiente plan sanitario (falta de incorporación de las vacunas reproductivas) y, sobre todo, la falta de registros de datos, forman un conjunto de hechos que favorecen a que estas mermas sean menos visibles y por esto, tal vez no tenidas en cuenta.

Fórmula N°1

Fórmula N°1

Las pérdidas perinatales incluyen los terneros que están muertos antes de nacer (y que son paridos a término), los muertos durante el parto por distocias y los que mueren en las 48 horas siguientes a su nacimiento. También los terneros que mueren por inanición, nacidos de vacas con bajo instinto materno y que no llegan a ser amamantados.

Cuadro 1: Distribución de Existencias Bovinas por Categoría. Marzo 2016 
Provincia Vacas Vaquillonas Novillos Novillitos Terneros Terneras Toros Toritos Bueyes Total Bovinos
Corrientes 2.310.485 798.958 329.893 345.178 520.755 580.799 120.044 1.724 79 5.007.915
Total nacional 22.945.852 7.545.259 2.823.732 3.952.320 6.876.606 7.230.931 1.065.162 184.947 11.969 52.636.778
Fuente: SENASA (marzo de 2016)

En las pérdidas desde la parición al destete los responsables podrían ser: onfalitis, diarrea neonatal, IBR – BDV, mancha y gangrena. Para lo cual es necesario tener ajustado y dar cumplimiento al calendario sanitario recomendado e identificar y tratar a los terneros que presenten síntomas de alguna enfermedad.
En definitiva, para controlar y disminuir las mermas será necesario incluir las siguientes tareas:

Fórmula N° 2

Fórmula N° 2

Estacionar el servicio: Hacer coincidir los máximos requerimientos del rodeo con la máxima producción del pasto (octubre a marzo).
El estacionamiento debería ser en el menor tiempo posible, ideal 3 meses.
En los sistemas tradicionales es común detectar la presencia de los toros durante todo el año o periodos muy largos de servicio, por eso se propone una estabilización gradual. ¿Cómo? Por ejemplo: el “año 1”, largar los toros a servicio desde octubre hasta febrero – marzo. El “año 2”, el servicio deberá finalizar en enero – febrero. El “año 3”, en diciembre – enero y, por último, en el “año 4”, ya podríamos tener el servicio estacionado en 3 meses.
Esta estrategia nos permitirá saber el inicio y el final de parición.

Corrientes. Las mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.

Corrientes. Las mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.

Plan sanitario: Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y también contra Leptospirosis.
De ser posible, consultar con el veterinario de la zona o directamente en el INTA más cercano.
Además, incluir la evaluación sanitaria de los toros antes y después del servicio para detectar toros infectados (un toro cubre de 25 a 50 vientres durante el servicio) o sea que puede infectar a muchos vientres.
Capacitación del personal: Luego, ya con el servicio estacionado y un plan sanitario adecuado solo queda controlar y evaluar lar mermas para corregir a futuro los problemas. Para esto, es fundamental capacitar al personal encargado de las recorridas, que durante el periodo de parición deberían ser diarias. Este debería ser el primer punto a tratar en el plan de acción.
Por último, también es válido entrenar e incentivar y sobre todo valorar y reconocer el trabajo bien hecho, para que el personal esté comprometido con lo que realiza y facilitar el trabajo de diagnosticar las causas de los abortos o muertes.
Los golpes en los arreos o trabajos en el corral (manga baños y otros) pueden producir pérdidas en vacas preñadas.
El tacto mal realizado puede producir pérdidas en los fetos, o dar positivas vacas vacías, lo que luego se contabiliza como pérdida.
Las mermas cercanas al parto suelen ser importantes, especialmente cuando hay muchas vaquillonas pariendo (IATF), entonces es necesario aumentar las recorridas (a dos veces por día).

Análisis económico

La vaca de cría – vientre es un capital de explotación fijo vivo, en su clasificación. Como tal, no se amortiza porque se repone anualmente con las vaquillas que entran a servicio y, en el conjunto, la categoría no pierde su valor… no se produce una depreciación.
Como capital, debe tener su productividad dentro del sistema de producción y aproximarse al objetivo de la cría que es lograr un ternero por vaca por año.
Las pérdidas que se detectan entre la preñez y el destete reducen la cantidad de kilos de ternero logrado por vaca puesta en servicio y el ‘capital vaca’ pierde así productividad. El interrogante, entonces, es: ¿qué es más fácil aumentar la preñez o disminuir las mermas?
Los kilogramos de ternero destetados por vaca, disminuyen al haber menos kilos de ternero por vaca entorada y la merma de preñeces entre tacto y marcación se transforma así en pérdida de eficiencia del capital vientre, que puede ser calculada a través de la Fórmula Nº 1, la cual también determina los ingresos económicos del vientre entorado.
Se puede utilizar para evaluar los beneficios adicionales de un control para la reducción de las mermas.
De acuerdo a la información provista por el Senasa a marzo de 2016 (Ver Cuadro Nº 1), el porcentaje de marcación nacional se puede establecer en el 61% en forma aproximada, relacionando las existencias de terneros y terneras con las vacas. Aplicando el mismo razonamiento, en la provincia de Corrientes el porcentaje de marcación aproximado se ubica en el 48%.
Ahora bien, si las mermas tacto – marcación se estiman en 8% en Corrientes, en la provincia debiera existir un 56% de terneros sobre vaca entorada que llegan a peso de destete.
Simplificando los cálculos: de cada 100 vacas puestas en servicio se logran 48 ternero/as, en lugar de los 56 que se obtendrían eliminando totalmente las mermas. Si tomamos a $30 el kilo de ternero/a de 160 kilos a destete (promediando precio y peso, entre machos y hembras), los 8 terneros adicionales por eliminar mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.
Esta cantidad se deja de recibir si no se hace nada por controlar pérdidas que podrían comenzar a reducirse con recorridas frecuentes en la época prenatal y de parición para atender problemas en la vaca y en los terneros.
El precio de tres meses de jornales es de $30.408 (a razón de $337,87/jornal), logrando un excedente de $8.000 sobre lo percibido extra.
Es importante destacar que el personal extra podría realizar tareas complementarias en el rodeo.
Una persona podría controlar desde 300 a 500 vientres y, según la cantidad de vientres, se justificaría más la contratación de un personal extra ($115.200 y $192.000 en mermas de terneros por 300 y 500 vientres, respectivamente).
La eficiencia del vientre entorado expresada en kilos de ternero logrados por la disminución de merma, se obtiene aplicando la Fórmula Nº 2.
En 100 vientres en los que se reducen las mermas tacto – marcación (estimadas en un 8%) se ganan 12,8kg de ternero por vaca puesta en servicio.
Esto representa, además, un ingreso económico de 12,8 kg x $30/kg = $384 por vaca ($38.400 cada 100 vacas).
Con un stock provincial de 2.310.485 vientres lo que se deja de percibir por mermas puede estimarse en $887.226.240.

Comentarios finales

Para la disminución de mermas tacto – marcación es necesaria una tarea de manejo e implementación de un plan sanitario ajustado a la región y recorridas frecuentes en la época prenatal y de parición para atender problemas, lo que tiene un impacto económico importante a nivel predial y regional.
Por esta razón, merece la atención necesaria de los productores y los organismos públicos de extensión ya que, se aumenta la eficiencia del sistema ganadero, no requiere aportes de capital extraordinarios y el esfuerzo es compensado económica y productivamente.

Para más información sobre estos temas entrá en motivar.com.ar.

EN TOROS

Examen de fertilidad

Entre el 20 y el 22 de febrero de 2017 se llevará adelante en Azul, Buenos Aires, el 36º Curso sobre examen de fertilidad en toros, a cargo del médico veterinario Carlos “chuni” Acuña, con la participación de Carlos M. Campero, referente mundial en la materia. Para información e inscripciones: chunivet@gmail.com.

LEPTOSPIROSIS

Representante argentina

Bibiana BrihuegaRecientemente fueron seleccionados -por votación- los miembros del Comité Ejecutivo de la Sociedad Internacional de Leptospirosis, estando nuestro país representado por la médica veterinaria Bibiana Brihuega, responsable del Laboratorio de Leptospirosis, Referencia de OIE, del Instituto de Patobiología del CICVyA-CNIA. “Es un enorme orgullo integrar el Comité representando al país, que trabaja con compromiso para luchar contra esta enfermedad”, aseguró Brihuega.

NEOCUPREXAN

Nueva solución de OVER

overEl laboratorio presentó una herramienta para prevenir y tratar deficiencias de minerales en bovinos: Neocuprexan, un suplemento mineralizante que combina cobre, zinc, manganeso, iodo y selenio. Su formulación resulta ideal para el tratamiento de la hipocuprosis, enfermedad que afecta considerablemente la salud y la productividad del ganado. Mejora la fertilidad, previene el stress oxidativo y favorece el desarrollo en la recría e invernada. Se presenta en frascos de 500 ml. Más información en over.com.ar.

PRIMERA JORNADA

Oncología Veterinaria

La Sociedad Argentina de Oncología Veterinaria reunió a cuatro disertantes para atender el abordaje y tratamiento de neoplasias de la cavidad oral el pasado 28 de octubre, en la sede del Consejo Profesional de Médicos Veterinarios (CABA). Las disertaciones estuvieron a cargo de la MV. Laura Ontiveros (Examen clínico y diagnóstico); el MV. Pablo Meyer (Tratamiento quirúrgico); la MV. Laura Peruzzo (Radioterapia); y el MV. Matías Tellado (Quimioterapia y electroquimioterapia). Moderó Oscar Pagoto.