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Juan Eiras. Mano a mano con el presidente de la CAF.

Juan Eiras. Mano a mano con el presidente de la CAF.

Juan Eiras renueva credenciales al frente de la Cámara Argentina de Feedlot y repasa todos los números del negocio en el medio de la nueva incertidumbre que se instaló en el país.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

El engorde a corral es una de las actividades esenciales en el medio de la cuarentena provocada por la pandemia del coronavirus en la Argentina. Sin embargo, la situación inédita que mantiene confinadas a casi dos terceras partes de la población mundial tiene consecuencias incluso en aquellas industrias que no frenaron su actividad.
Para Juan Eiras, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, hoy, la foto es buena para el productor maicero, el criador y el feedlotero, pero la película se detuvo.
“Hay una incertidumbre muy grande de lo que puede llegar a suceder en 60 o 90 días”, sostiene quien fue reelegido como presidente, a inicios de abril, en la primera asamblea virtual de la historia de la cámara de la cual participaron 57 de los 220 socios activos de la entidad. (Ver recuadro).
A propósito de su nueva designación, MOTIVAR contactó al dirigente y productor para repasar cuáles son los números de este negocio por el cual pasan siete de cada diez cabezas que terminan en los frigoríficos y de ahí a la mesa de los argentinos o embarcadas camino a los destinos internacionales más diversos.

MOTIVAR: ¿Cuáles son las características para que un feedlot sea negocio?

Juan Eiras: Hay tres modelos de feedlots que son sustentables. Los más pequeños de hasta 2.000 cabezas de capacidad instantánea que soportan la estructura porque tienen una integración a otra actividad agrícola. Es decir, cría o campos mixtos, y diluyen los costos con el resto de las actividades. Luego, están los feedlots medianos, desde 2.000 a 6.000 cabezas. En estos casos, hay integrados, pero también estructuras Pymes que logran ser eficientes a partir del gerenciamiento del dueño y la participación de los miembros de las familias propietarias, donde los cargos gerenciales son el propio ingreso de sus dueños. En el tercer modelo se encuentran aquellos por encima de las 6.000 cabezas con un grado mayor de profesionalización, donde se licuan los gastos al ganar escala. Hoy, los costos de estructura oscilan entre los $10 y $12 por cada kilo que producimos dentro del feedlot y eso incluye sueldos, maquinaria, lubricantes, combustibles y el mantenimiento de toda la estructura.

¿Qué papel ocupa hoy la nutrición en los costos?

Hay diferencias según la región, la lejanía de los puertos de Rosario y Bahía Blanca genera un abaratamiento de los costos de maíz, principal insumo de los feedlots. En el sistema se ha generalizado el uso de subproductos de molienda seca y húmeda, como harinas de soja, girasol y trigo, germen de las polenteras, malta de cervecerías y gluten, las etanoleras que proveen la burlanda y algunos otros bagazos regionales generando un mix en la alimentación. Hoy, la regla de 10 kilos de maíz para hacer un kilo de carne se redujo a unos 9 kilos para alcanzar el objetivo. Es decir, entre $75 y $82, y eso es más eficiencia. Allí, las empresas de núcleos vitamínicos y minerales también han sumado su aporte de la mano de los al menos 200 nutricionistas que hay en todo el país.

¿Cuál es el rol de la sanidad?

La sanidad tiene el mismo costo más allá de las escalas del feedlot. Los honorarios del profesional veterinario no tienen una gran incidencia en la estructura de costos. La inversión por animal oscila entre los $160 y $250 y esa diferencia depende de la marca de productos veterinarios que se utiliza y los planes de vacunación que se aplican.

¿Cuántos ciclos se pueden hacer por cada año?
A medida que los feedlots ganan escala suelen ir por la terminación de animales más pesados, concretando dos ciclos cada 12 meses, mientras que los pequeños buscan hacer novillito liviano de 350 kilos destinado al consumo interno y esto se explica en la capacidad de inmovilizar capital que tienen los primeros.
Los grandes suelen estar integrados a la actividad agrícola y el feedlot resulta una herramienta de agregado de valor al transformar proteína vegetal en proteína animal lo que les permite eludir el transporte de granos a puerto.

¿Qué pasa actualmente con los feedlots más pequeños?

Medianos y pequeños se reservan solo algunos novillos para hacer más pesados, pero suelen hacer ciclos más cortos y pueden alcanzar tres ciclos por año. Mientras que un animal de 450 kilos, destino exportación, requiere una inversión de $ 45.000 que se inmoviliza entre recría y terminación un mínimo 180 días, un animal liviano se compra con la mitad del dinero y se termina en poco más de 100 días. En otras palabras, el giro es mucho más rápido y los plazos comerciales de compra de hacienda e insumos, sin crédito bancario, impiden que esos productores puedan volcarse a terminar animales más pesados.

¿Es negocio tener un feedlot?

La película fue mejorando entre noviembre y diciembre de 2019 con un margen de rentabilidad aceptable donde toda la cadena de producción estaba equilibrada.
Hoy, la foto no cambió, pero se sumó incertidumbre a partir de la cuarentena, porque no se sabe qué pasará con el consumo en el corto plazo. Ya se observa que sobran la achuras porque las parrillas están cerradas y se sumó al fenómeno de Europa, donde la menor demanda de animales especiales por el parate gastronómico propició una caída en el precio de esos novillos de hasta el 15%.
En números, el margen bruto de animales livianos oscila entre $1.500 y $2.200 para una inversión de $ 30.000, mientras que, en novillos, hasta el inicio de la pandemia, iba de $2.500 a $4.000 con una inversión de $45.000 por cabeza.

¿Cuánto cuesta ingresar en el negocio?

En los últimos 15 o 20 años, sin contemplar el valor de tierra, tenemos un menor costo de inversión inicial a medida que nos alejamos de la zona húmeda porque los movimientos de suelo requieren menor inversión en calles, lomas y pendientes. Hoy, el movimiento de suelo es muy caro (siempre lo fue) y si pensamos en un feedlot con calles consolidadas y comederos de hormigón y una platea de tres metros de ancho se requiere un desembolso de US$ 350 por cabeza de capacidad instalada y un mínimo de 2.000 cabezas. A su vez, eso contempla mangas, corrales de aparto, todo el circuito productivo, celdas y algún silo de granos, tanques y bomba de agua con platea de hormigón, un galpón, oficinas y caseríos sumado al equipamiento de maquinaria mínimo que siempre deben estar duplicados. A medida que nos vamos alejando de la zona húmeda, el precio decrece hasta los US$ 250 por cabeza, pero también puede subir hasta US$ 500 si se amplía el uso de hormigón para mayor consolidación de calles.

Los 10 pasos estratégicos del negocio

  1. Inversión infraestructura (por cabeza): US$ 250 a US$ 500.
  2. Inversión mínima (2.000 cabezas): US$ 500.000.
  3. Costos de estructura (por kilo): de $10 a $12.
  4. Costo de nutrición (por kilo): de $75 a $82.
  5. Costo de sanidad (por cabeza): $160 a $250.
  6. Ocupación mínima remondada: 75%.
  7. Inversión por animal: $30.000 (liviano) a $ 45.000 (novillo).
  8. Ciclos año: 3 (terneros) – 2,2 (novillos).
  9. Ganancia de peso (día): 1 a 1,2 kilos (liviano) – 1,3 a 1,5 kilos (novillo).
  10. Margen bruto estimado: $1.500 a $2.200 (liviano) – $2.500 a $4.000 (novillo).

Cargo renovado y sentido de responsabilidad

“La implementación del plan estratégico de la institución, en el marco de los 20 años, elaborado en 2017, busca dotar de un carácter profesional sus vínculos tanto con los ministerios públicos como la relación con los socios”, resume el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Juan Eiras, su objetivo en este mano a mano con MOTIVAR.
Puertas adentro, Patricio Reviriego es el director Ejecutivo, un rango a la par de la gerencia general, en manos de Fernando Storni, y a cargo de aceitar la relación público-privada y la pata institucional. “El fin es consolidar este modelo profesional similar a lo que se puede ver en CEPA, con Roberto Domenech, o en ABC, con Mario Ravettino”, confiesa Eiras que tiene una larga data familiar en su rol institucional.
“Mi padre, Juan Carlos Eiras, tuvo un rol activo en la Confederación Rural del Litoral, entre los años 80 y 90. Me crié en una familia de gremialistas y hay un aspecto reputacional al cual le dedicó tiempo, porque siento que me sale de forma innata”, asegura Eiras que, divide su tiempo entre el Grupo Eiras, con feedlots propios en Brandsen y Lobos y las actividades que demanda la CAF.
“Hoy, como presidente, el 50% de mi tiempo está dedicado a la Cámara”, señala y agrega: “Incluso para ser director hay que ser feedlotero activo, es decir, hay que conocer y sentir el negocio, pero todo lo que estamos haciendo en los últimos años, busca dotar al presidente de un rol más de consulta como consejero asesor”.
En la práctica, un equipo de seis personas dirige los destinos de la entidad y para Eiras, se va armando el tejido donde sus referentes se ocupan de las distintas áreas de la cámara que nutre sus arcas de la cuota de sus socios activos y los adherentes, como laboratorios, empresas de nutrición, maquinaría y frigoríficos.

 

Juan Eiras. Mano a mano con el presidente de la CAF.

Juan Eiras. Mano a mano con el presidente de la CAF.

Juan Eiras renueva credenciales al frente de la Cámara Argentina de Feedlot y repasa todos los números del negocio en el medio de la nueva incertidumbre que se instaló en el país.

Facundo Sonatti
facundo@motivar.com.ar

El engorde a corral es una de las actividades esenciales en el medio de la cuarentena provocada por la pandemia del coronavirus en la Argentina. Sin embargo, la situación inédita que mantiene confinadas a casi dos terceras partes de la población mundial tiene consecuencias incluso en aquellas industrias que no frenaron su actividad.
Para Juan Eiras, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, hoy, la foto es buena para el productor maicero, el criador y el feedlotero, pero la película se detuvo.
“Hay una incertidumbre muy grande de lo que puede llegar a suceder en 60 o 90 días”, sostiene quien fue reelegido como presidente, a inicios de abril, en la primera asamblea virtual de la historia de la cámara de la cual participaron 57 de los 220 socios activos de la entidad. (Ver recuadro).
A propósito de su nueva designación, MOTIVAR contactó al dirigente y productor para repasar cuáles son los números de este negocio por el cual pasan siete de cada diez cabezas que terminan en los frigoríficos y de ahí a la mesa de los argentinos o embarcadas camino a los destinos internacionales más diversos.

MOTIVAR: ¿Cuáles son las características para que un feedlot sea negocio?

Juan Eiras: Hay tres modelos de feedlots que son sustentables. Los más pequeños de hasta 2.000 cabezas de capacidad instantánea que soportan la estructura porque tienen una integración a otra actividad agrícola. Es decir, cría o campos mixtos, y diluyen los costos con el resto de las actividades. Luego, están los feedlots medianos, desde 2.000 a 6.000 cabezas. En estos casos, hay integrados, pero también estructuras Pymes que logran ser eficientes a partir del gerenciamiento del dueño y la participación de los miembros de las familias propietarias, donde los cargos gerenciales son el propio ingreso de sus dueños. En el tercer modelo se encuentran aquellos por encima de las 6.000 cabezas con un grado mayor de profesionalización, donde se licuan los gastos al ganar escala. Hoy, los costos de estructura oscilan entre los $10 y $12 por cada kilo que producimos dentro del feedlot y eso incluye sueldos, maquinaria, lubricantes, combustibles y el mantenimiento de toda la estructura.

¿Qué papel ocupa hoy la nutrición en los costos?

Hay diferencias según la región, la lejanía de los puertos de Rosario y Bahía Blanca genera un abaratamiento de los costos de maíz, principal insumo de los feedlots. En el sistema se ha generalizado el uso de subproductos de molienda seca y húmeda, como harinas de soja, girasol y trigo, germen de las polenteras, malta de cervecerías y gluten, las etanoleras que proveen la burlanda y algunos otros bagazos regionales generando un mix en la alimentación. Hoy, la regla de 10 kilos de maíz para hacer un kilo de carne se redujo a unos 9 kilos para alcanzar el objetivo. Es decir, entre $75 y $82, y eso es más eficiencia. Allí, las empresas de núcleos vitamínicos y minerales también han sumado su aporte de la mano de los al menos 200 nutricionistas que hay en todo el país.

¿Cuál es el rol de la sanidad?

La sanidad tiene el mismo costo más allá de las escalas del feedlot. Los honorarios del profesional veterinario no tienen una gran incidencia en la estructura de costos. La inversión por animal oscila entre los $160 y $250 y esa diferencia depende de la marca de productos veterinarios que se utiliza y los planes de vacunación que se aplican.

¿Cuántos ciclos se pueden hacer por cada año?
A medida que los feedlots ganan escala suelen ir por la terminación de animales más pesados, concretando dos ciclos cada 12 meses, mientras que los pequeños buscan hacer novillito liviano de 350 kilos destinado al consumo interno y esto se explica en la capacidad de inmovilizar capital que tienen los primeros.
Los grandes suelen estar integrados a la actividad agrícola y el feedlot resulta una herramienta de agregado de valor al transformar proteína vegetal en proteína animal lo que les permite eludir el transporte de granos a puerto.

¿Qué pasa actualmente con los feedlots más pequeños?

Medianos y pequeños se reservan solo algunos novillos para hacer más pesados, pero suelen hacer ciclos más cortos y pueden alcanzar tres ciclos por año. Mientras que un animal de 450 kilos, destino exportación, requiere una inversión de $ 45.000 que se inmoviliza entre recría y terminación un mínimo 180 días, un animal liviano se compra con la mitad del dinero y se termina en poco más de 100 días. En otras palabras, el giro es mucho más rápido y los plazos comerciales de compra de hacienda e insumos, sin crédito bancario, impiden que esos productores puedan volcarse a terminar animales más pesados.

¿Es negocio tener un feedlot?

La película fue mejorando entre noviembre y diciembre de 2019 con un margen de rentabilidad aceptable donde toda la cadena de producción estaba equilibrada.
Hoy, la foto no cambió, pero se sumó incertidumbre a partir de la cuarentena, porque no se sabe qué pasará con el consumo en el corto plazo. Ya se observa que sobran la achuras porque las parrillas están cerradas y se sumó al fenómeno de Europa, donde la menor demanda de animales especiales por el parate gastronómico propició una caída en el precio de esos novillos de hasta el 15%.
En números, el margen bruto de animales livianos oscila entre $1.500 y $2.200 para una inversión de $ 30.000, mientras que, en novillos, hasta el inicio de la pandemia, iba de $2.500 a $4.000 con una inversión de $45.000 por cabeza.

¿Cuánto cuesta ingresar en el negocio?

En los últimos 15 o 20 años, sin contemplar el valor de tierra, tenemos un menor costo de inversión inicial a medida que nos alejamos de la zona húmeda porque los movimientos de suelo requieren menor inversión en calles, lomas y pendientes. Hoy, el movimiento de suelo es muy caro (siempre lo fue) y si pensamos en un feedlot con calles consolidadas y comederos de hormigón y una platea de tres metros de ancho se requiere un desembolso de US$ 350 por cabeza de capacidad instalada y un mínimo de 2.000 cabezas. A su vez, eso contempla mangas, corrales de aparto, todo el circuito productivo, celdas y algún silo de granos, tanques y bomba de agua con platea de hormigón, un galpón, oficinas y caseríos sumado al equipamiento de maquinaria mínimo que siempre deben estar duplicados. A medida que nos vamos alejando de la zona húmeda, el precio decrece hasta los US$ 250 por cabeza, pero también puede subir hasta US$ 500 si se amplía el uso de hormigón para mayor consolidación de calles.

Los 10 pasos estratégicos del negocio

  1. Inversión infraestructura (por cabeza): US$ 250 a US$ 500.
  2. Inversión mínima (2.000 cabezas): US$ 500.000.
  3. Costos de estructura (por kilo): de $10 a $12.
  4. Costo de nutrición (por kilo): de $75 a $82.
  5. Costo de sanidad (por cabeza): $160 a $250.
  6. Ocupación mínima remondada: 75%.
  7. Inversión por animal: $30.000 (liviano) a $ 45.000 (novillo).
  8. Ciclos año: 3 (terneros) – 2,2 (novillos).
  9. Ganancia de peso (día): 1 a 1,2 kilos (liviano) – 1,3 a 1,5 kilos (novillo).
  10. Margen bruto estimado: $1.500 a $2.200 (liviano) – $2.500 a $4.000 (novillo).

Cargo renovado y sentido de responsabilidad

“La implementación del plan estratégico de la institución, en el marco de los 20 años, elaborado en 2017, busca dotar de un carácter profesional sus vínculos tanto con los ministerios públicos como la relación con los socios”, resume el presidente de la Cámara Argentina de Feedlot, Juan Eiras, su objetivo en este mano a mano con MOTIVAR.
Puertas adentro, Patricio Reviriego es el director Ejecutivo, un rango a la par de la gerencia general, en manos de Fernando Storni, y a cargo de aceitar la relación público-privada y la pata institucional. “El fin es consolidar este modelo profesional similar a lo que se puede ver en CEPA, con Roberto Domenech, o en ABC, con Mario Ravettino”, confiesa Eiras que tiene una larga data familiar en su rol institucional.
“Mi padre, Juan Carlos Eiras, tuvo un rol activo en la Confederación Rural del Litoral, entre los años 80 y 90. Me crié en una familia de gremialistas y hay un aspecto reputacional al cual le dedicó tiempo, porque siento que me sale de forma innata”, asegura Eiras que, divide su tiempo entre el Grupo Eiras, con feedlots propios en Brandsen y Lobos y las actividades que demanda la CAF.
“Hoy, como presidente, el 50% de mi tiempo está dedicado a la Cámara”, señala y agrega: “Incluso para ser director hay que ser feedlotero activo, es decir, hay que conocer y sentir el negocio, pero todo lo que estamos haciendo en los últimos años, busca dotar al presidente de un rol más de consulta como consejero asesor”.
En la práctica, un equipo de seis personas dirige los destinos de la entidad y para Eiras, se va armando el tejido donde sus referentes se ocupan de las distintas áreas de la cámara que nutre sus arcas de la cuota de sus socios activos y los adherentes, como laboratorios, empresas de nutrición, maquinaría y frigoríficos.

 

Se llevó a cabo la Asamblea Anual de Socios de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF) de manera virtual, donde se renovaron las autoridades para un nuevo período.

Juan Eiras fue reelecto como Presidente de la Institución para el período 2020/2021, rol que ya había ejercido entre los años 2006 y 2010, y a la vez Guillermo Del Barrio continúa su cargo como Vicepresidente.

Luego de la asamblea, se continuó con la reunión de socios para analizar la situación actual de los engordes y las perspectivas del negocio en el marco de la pandemia ocasionada por COVID-19.

Eiras en su discurso, teñido por la realidad que está viviendo el mundo a causa del Coronavirus, destacó la importancia de continuar trabajando aplicando los protocolos y medidas de seguridad necesarias para proteger a los trabajadores de los engordes a corral, actividad fundamental por su aporte de hacienda con destino al mercado interno, y necesaria para el abastecimiento de carne hacia la población en un momento tan delicado.

La Comisión Directiva, dentro de la cual se encuentran representadas las principales provincias donde la actividad está presente, quedó conformada de la siguiente manera:

Comisión Directiva:
Presidente: Juan EIRAS
Vicepresidente: Guillermo DEL BARRIO
Secretario: Roberto GUERCETTI
ProSecretario: Diego OSTROVSKY
Tesorero: Pablo GRAHMANN
ProTesorero: Santiago DOVAL
Vocal 1: José Luis TRIVIÑO (h)
Vocal 2: Pablo D. LATUF
Vocal 3: Carlos BARRIOS BARON
Vocal Suplente 1: Leandro CORNET
Vocal Suplente 2: Cristian ORMAZABAL
Vocal Suplente 3: Oscar FERRERO

Comisión Fiscalizadora:
Titular 1: Ezequiel G. FORNASIERI
Titular 2: Alberto ROMAGNOLI
Titular 3: Martín J. CHRISTIANI
Suplente 1: Miguel LAVASELLI
Suplente 2: Rafael MORTAROTTI

Acerca de la Cámara Argentina de Feedlot

La Cámara Argentina de Feedlot representa al engorde a corral en el país. Es una asociación civil sin fines de lucro que surgió en 1997 a partir de la unión de un grupo de productores ganaderos que buscaban mantener actualizado su método de producción y adecuarse a la legislación y normas vigentes. Actualmente son 200 las empresas asociadas, con una capacidad de encierre aproximado de un 1.000.000 de cabezas y una producción anual de más de 2.000.000 de animales.

 

 

El inicio de 2018 volvió más compleja la situación en función de los incrementos en los insumos de alimentación.

La seca generó algunos cambios en la ecuación del negocio del engorde a corral. Sin lugar a dudas los valores de invernada mostraron una baja significativa, pero no se sumó a la ecuación una recuperación del gordo como muchos esperaban. La hacienda gorda que se está comercializando es invernada comprada en el último trimestre de 2017 toda a valores de entre 40 y 44 $/Kg. Lo valores de venta actuales aún están unos pesos por debajo del máximo logrado en 2017 en términos corrientes y las perspectivas de los valores de alimentación tanto para la energía como para la proteína muestran un año en el cual la comida seguirá en valores altos. El valor actual del gordo creemos que debemos interpretarlo como el piso para este 2018 y que en los valores actuales hay una incidencia, no menor, de un mayor costo de la cadena generado por paso a la formalidad de muchos matarifes y abastecedores. Esto usuarios vieron incrementados sus costos vía impuestos que anteriormente no pagaban y qué, al estar el consumo deprimido, no puede ser volcado hacia adelante en la cadena y termina impactando en el precio del gordo. Con paritarias que de apoco se van cerrando más la continuidad del crecimiento de las exportaciones creemos que la tendencia será revertida en las próximas semanas. La lluvia de estos últimos días colaborará también en este sentido.

El encierre a inicios de abril presentó un récord para este mes con el 73% de ocupación, creemos que mayo dará un porcentaje aún mayor. Sin duda estamos frente a un corrimiento y concentración de la zafra de terneros ocasionado también por la seca que complicó gran parte de las áreas de cría del país. Esta situación presentó algunos negocios puntuales de recategorización de hacienda que no llegó a terminarse a pasto y que tuvo que pasar por los corrales para una correcta terminación.

Analizando este nivel de encierre surge el interrogante sobre lo que pasará cuando esa hacienda comience a ser terminada y a dejar los corrales. La medida de la baja del peso mínimo de faena para las hembras hasta el 30 de junio hará que la descarga de los próximos meses se focalice más en esta categoría y ya gran parte ha sido remitida a faena, por otro lado, si bien el indicador de los engordes más profesionales muestra esta alta ocupación aquellos productores zafreros o más caseros nos están en juego. El chacarero que tiene maíz lo destina a venta con los valores actuales y el criador o bien tuvo que descargarse de su ternero por la seca o lo hará en las próximas semanas, pero los costos de la comida hacen que sea un año en el que no estarán presentes aportando gordos al mercado.Analizando esto creemos que no estaremos en unos meses frente a una situación un mercado sobreabastecido.

La exportación con un dólar de $21 y un alto nivel de reintegros tendría que ser un actor fundamental en el sostenimiento y mejora de los valores de novillo gordo.

La modificación y baja transitoria del peso mínimo de faena para las hembras ha sido, al menos, controvertida. Si bien el motivo por el cual se anunció la medida tiene su impacto en la producción (la seca) entendemos que no era la forma de encarar el problema. La discusión sobre si debe o no el país tener una intervención del estado en este sentido es algo que puede ser discutido y debatido por la cadena. El problema es el cambio de las reglas de juego de un día para el otro y con una medida sobre la cual no hubo consenso en toda la cadena. Lo que generó un castigo a todos aquellos productores, criadores y engordadores que apostaron por un animal de mayor peso y suponían que les reglas y el estricto control con la puesta en marcha de los nuevos sistemas de fiscalización, eran parte de un país que va hacia una mayor previsibilidad en los negocios. El criador realizó un esfuerzo para vender sus hembras un poco más pesadas para no ser castigadas y el engordador con un esfuerzo de conversión mayor ajustó dietas, recrió y logró un animal por encima de los 300 kilos pero se encontró de golpe con una categoría de menor peso (260 Kg) y más buscada por el abastecedor. La medida se tomó genera y generará un mayor nivel de oferta a faena hasta su fecha de caducidad del 30 de junio, ahora sí, con el consenso en la Mesa de las Carnes para no ser prorrogada.

Estamos metidos en un momento de ajuste a la realidad de una situación de sobre expectativa puesta en la ganadería. El crecimiento del stock se ha frenado y los valores de los vientres ajustan hacia abajo. Un golpe de realidad para toda la cadena, realidad que podrá ser modificada en tanto continúe la apertura y acceso a nuevos mercados externos, de volumen, pero también de alta calidad, mientras se trabaje seriamente en analizar y ajustar la batería impositiva que pesa sobre la actividad, con impuestos tan distorsivos como los ingresos brutos y los sellos. pero también poniendo freno a municipios que en nombre de la autonomía generan y ajustan, sin un mínimo análisis, un sin número de tasas que impactan en la productividad y viabilidad del sector.

Queremos producir carne como otros productores de punta en el mundo, exportar cada vez más y ser el “supermercado del mundo” pero lamentablemente competimos con productores que no solo tienen otro nivel de carga impositiva, tienen además estímulos para ser cada vez más eficientes y el acceso a herramientas de producción que hoy tenemos vedadas por una determinación exclusivamente nuestra.

Es momento de comenzar a dar estos debates, que permitirán cambios que harían despegar a la ganadería argentina y mostrar un crecimiento real y sostenido. O seguiremos viviendo en ciclos de “expectativas y realidades”.

Fuente: Cámara Argentina de Feedlot (CAF)

Para la Cámara Argentina de Feedlot las medidas que el Estado implementó para combatir la informalidad en la cadena y lograr reducir la competencia desleal no tendrán nunca los efectos deseados sino se reduce la carga impositiva que recae sobre el sector.

Un 65% de los animales que se bovinos faenados en la Argentina se terminan a corral, un porcentaje que denota la importancia de la categoría en la industria cárnica. En inicios de julio, se presentó una ocupación que, luego de tres meses seguidos de crecimiento, alcanzó el 72%, según se refleja en el último informe compartido por la Cámara Argentina de Feedlot. A su vez, se destaca que este es el segundo año con niveles de ocupación en valores, que no se registraban desde el 2011.
El IRF (Índice de Reposición Feedlot) de junio muestra una reposición de los corrales similar al mismo mes del año pasado con un ingreso a los corrales de 1,26 terneros por cada animal vendido a faena. Estos indicadores muestran una evolución de los corrales para la primera mitad del año bastante similar a lo registrado en 2016.

No todo es color de rosa
“Sin duda los resultados favorables planteados hasta fines de junio se complican cuando comenzamos a restar de a una cuenta, en principio positiva, la exorbitante carga de impuestos, aranceles y tasas que caen sobre el feedlot”, señalan desde la cámara. “Un negocio con un alto capital de trabajo y baja rentabilidad por animal encerrado no soporta la carga de impuestos que hoy tenemos. Si queremos que uno de los sectores emblemáticos del agregado de valor (el feedlot es el mayor consumidor de la producción de maíz) pueda crecer, generar cada vez más empleo y transformar nuestra producción granaria y de otras industrias, es fundamental y urgente una completa revisión y adecuación de los impuestos y tasas que lo alcanzan”, reclaman y siguen: “El sector espera acción en este sentido. Las medidas que el Estado ha implementado para combatir la informalidad en la cadena de las carnes y lograr reducir la competencia desleal no tendrán nunca los efectos deseados mientras el ‘premio’ por el riesgo asumido al evadir continúe siendo tan tentador”.
Además, la postergación por 90 días del cambio del valor de la caución por remitir animales de bajo peso ha permitido que, aquellos productores poco precavidos por los cambios que desde la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario se venían anticipando, pudieran considerar el peso al ingreso a los corrales para evitar remitir animales de bajo peso hacia fines de agosto. En ese mes, regirá la aplicación del nuevo monto de la caución. “Sobre este tema, esperamos que se retome el control del peso mínimo y que se pongan en marcha las herramientas planteadas para dicho control (balanza con controlador fiscal y cámaras en los palcos de faena)”, agregan desde la cámara.

Con la exportación como norte
El informe refleja problemas de clima muy generalizados que prolongan la zafra de terneros y las zonas que no han sido complicadas por las inundaciones le permitieron al criador mantener más tiempo en el campo sus terneros, apoyados además por un invierno que se inició tarde y bastante benévolamente. No era difícil encontrar pastizales naturales verdes aún a principios de junio. Sumado a esto varios productores comenzaron a implementar algunos planteos de recría, para así lograr entrar a los corrales con animales, que al finalizar el engorde, permitan optar por un destino de exportación o consumo según la situación de precios del momento.
Es necesario que la exportación continúe creciendo y traccione cada vez más para lograr que los precios de la hacienda sufran variaciones menores a las que estamos acostumbrados y para que los incrementos de producción puedan ser sostenibles. Contamos con un producto para llegar a cada vez más mercados que demandan una alta calidad.
En cuanto al negocio, la relación compra-venta y la “foto” hasta fines de junio con el valor de la invernada por debajo del precio del gordo colaboró en parte para que la ocupación sea la que tenemos. Por supuesto que el negocio hoy no es el de la foto, la situación ya se revirtió y los valores de la invernada superan al gordo. Esta condición deja planteado un desafío para los corrales de cara a la segunda mitad del año: la necesidad de contrarrestar la pérdida en la compra-venta sumando más kilos a cada animal dentro de los corrales y con la mayor eficiencia posible. “Los valores de venta de animales terminados de septiembre en adelante nos dirán si los precios de adquisición de la invernada han sido razonables como para permitir un cierre de ciclo positivo”, adelantan.

Durante los dos primeros meses del año la importante ocupación de los corrales que dejó el 2016 comenzó a descender hasta llegar al 61% a principios de abril.

El IRF (Índice de Reposición Feedlot), muestra una reposición de los corrales durante los dos primeros meses del año donde no se llegó a reponer un animal por cada animal que salió de los corrales. Mientras que el último relevamiento ya marca una reposición más fuerte llegando a 1,4 animales ingresados, por cada animal remitido a faena.

En mayo la ocupación alcanzó el 66%, mismo valor que a inicios de este 2017. Estos valores continúan varios puntos por encima del promedio de los últimos tres años.

Este año se espera que se vuelquen al sistema alrededor de 400.000 terneros más que el año pasado, de excelente calidad y muy bien criados. Exceptuando aquellas zonas que sufrieron condiciones de clima extremo, los campos mostraron buena producción de forraje lo que creó una excelente condición para que estos terneros se incorporen en buen estado o algo más recriados que otros años.

Además de esto, nuestro principal insumo, el maíz, y los campos agrícolas no escapan a lo sucedido con los campos de cría. Las pérdidas por inundaciones parecen ser suplidas y superadas por los excelentes rindes en zonas no afectadas. De esta manera estamos frente a una cosecha record de maíz según las estimaciones y habrá que ver cómo se acomoda el precio cuando comience la trilla de los maíces de segunda.

Una gran parte de las expectativas están puestas en la evolución de las exportaciones. No es menor la señal del incremento del 32% de las exportaciones durante el primer trimestre del año respecto al mismo período del año anterior. Es necesario que este crecimiento sea paulatino, constante y sustentable para dejar de depender tan fuertemente del mercado doméstico y lograr de esta manera que los precios no tengan los importantes cambios y variaciones a los que estamos acostumbrados. Particularmente con la mayor cantidad de animales que ingresarán al sistema es necesario abastecer cada vez más destinos.

El crecimiento de la cuota 481 en animales remitidos a faena y en la participación Argentina en la cuota entre los períodos 2015/2016 y 2016/2017, no hace más que confirmarnosla importancia que los importadores europeos otorgan a la carne de feedlot de alta calidad que producimos en el país. Tenemos un producto altamente valorado y conocido. Debemos buscar entonces otros nichos de carnes Premium que con este producto podríamos abastecer.

Hacia fines de marzo pudimos participar de la Mesa de Carnes convocada por el Ministerio de Agroindustria, no fue un reunión más. Dentro del marco de una Agenda Ganadera 2025, está el compromiso de continuar trabajando en conjunto con las distintas instituciones para intentar lograr, no solo este crecimiento sustentable de la exportación, sino trabajar en los distintos aspectos de la cadena (financieros, productivos, ambientales, sanitarios, regulatorios, etc.) que pueden dar el marco para el crecimiento de todos los eslabones de la misma de forma gradual, consensuada y sostenible.

Hay mucho por trabajar desde lo productivo para continuar aportando el producto de alta calidad que hoy presentamos a los mercados. Pero también hay muchas cuestiones a corregir desde lo público, para que el empuje que el sector privado muestra hacia el agregado de valor no termine ahogado por los costos de impuestos, tasas y reglamentaciones. Entendemos que la situación actual del país requiere el esfuerzo de todos. Es necesaria una revisión y acción sobre las políticas tributarias para no continuar soportando una carga excesiva y asimétrica en la producción ganadera.Ha quedado demostrado en la producción agrícola, que una baja en la carga impositiva (menores retenciones), genera rápidamente una mayor producción y recaudación. Es el momento de que las autoridades se animen también, a dar un salto productivo en la ganadería.

Fuente: Cámara Argentina de Feedlot