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Vetanco SA e INTA organizaron una Jornada Virtual de Bioinnovo, en la que brindaron una actualización sobre diarrea neonatal con la participación de especialistas del rubro.

En el encuentro, el Médico Veterinario Martín Alejandro Allassia, Profesor adjunto de la Práctica Hospitalaria de grandes animales FCV -UNL, brindó una charla con el título “¿De qué se enferman nuestros terneros?”. El especialista destacó que las enfermedades de la crianza son multifactoriales, donde no sólo intervienen agentes microbianos, sino que también tienen un papel decisivo determinados factores ambientales, nutricionales y de manejo.

Allassia clasificó las patologías en esta etapa según su origen en Etopatías, Tecnopatías y Ecopatías, que tienen que ver en la manera de actuar, cambios de conducta, instalaciones defectuosas, errores de diseño, falta de rotación de preparto y crianza.

Un ejemplo de tecnopatías o enfermedades causadas por instalaciones defectuosas o errores de diseño “Es el caso de las guacheras mal diseñadas, donde existe sombra de forma permanente, aquí el suelo no se seca y los terneros están expuestos a muy altas cargas microbianas”, señaló el especialista.

Otra de las claves para el manejo de las enfermedades de la guachera es el calostrado y la alimentación. El calostro debe ser de buena calidad y suministrado en tiempo y forma, garantizando su condición higiénica. En relación a la alimentación, Allassia remarcó la importancia de garantizar la inocuidad del alimento. En caso de utilizar leche cruda, destacó la pasteurización como el método ideal y si se administra sustituto lácteo, debemos constatar la calidad físico-química y bacteriológica del agua. Para este último punto propuso el clorado como herramienta efectiva.

También se refirió a la interpretación de signos y lesiones: “Interpretar las causas, signos, lesiones y el tratamiento correctamente puede significar la vida o muerte de los terneros”. El tratamiento debe ser integral, se debe hacer un diagnóstico correcto y no buscar un factor único, sino que puede ser un cuadro multifactorial.

“Se observa un abuso del uso de antibióticos, con lo cual se registra resistencia a los medicamentos del mercado. En muchas ocasiones el tratamiento con hidratación es suficiente, por eso nunca se debe cortar la leche”, destacó Allasia.

Como reflexión de cierre, y considerando el contexto actual, Allassia expresó que proteger a los animales es proteger nuestro futuro, debido que el 60% de los patógenos humanos son de origen animal y a que todos los años aparecen cinco enfermedades humanas nuevas.

Innovación al servicio del productor

Por su parte, la Dra. Viviana Parreño de INTA Castelar, realizó una presentación sobre la historia de la Diarrea Neonatal del Ternero (DNT) en la Argentina y respondió al interrogante: ¿por qué desarrollar Bioinnovo Terneros?.

La Dra. Parreño comenzó describiendo los patógenos asociados a la diarrea neonatal del ternero. Entre los más importantes por su prevalencia e impacto sanitario resaltó Rotavirus, Coronavirus, Salmonella y E. coli y enfatizó la importancia de utilizar vacunas neonatales que contengan estos agentes.

La especialista mostró datos de estudios realizados en la cuenca lechera Mar y Sierras donde se llegó a la conclusión de que el pico de casos de DNT se daba a partir de las dos semanas de edad, momento en el cual se genera una ventana inmunológica que aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

El Rotavirus es el agente de mayor prevalencia, ya que se encuentra en el 63% de los establecimientos. En este sentido, Parreño explicó las estrategias para manejar la enfermedad, resaltando la importancia de vacunar a la madre para proteger al ternero. La hembra gestante se debe vacunar 60 y 30 días preparto para así elevar los niveles de anticuerpos en el calostro. También remarco que los valores observados a campo son preocupantes, debido a que sólo un 25% de los establecimientos vacunan contra la diarrea neonatal.

El primer producto para el control de la diarrea neonatal con actividad antiviral y antibacteriana específica

Aún en rodeos vacunados y con un manejo adecuado, se observa en los primeros 20 días de vida un descenso importante en los niveles de anticuerpos de los terneros. Aquí surge la pregunta: ¿qué más podemos hacer?”. Para dar respuesta a esta pregunta que BIOINNOVO, la primera empresa público-privada de Base Tecnológica (EBT) formada por Vetanco SA e IncuINTA, decid desarrollar Bioinnovo Terneros, un producto pensado y diseñado para combatir la diarrea en los terneros. Bioinnovo Terneros contiene altos niveles de anticuerpos específicos contra Rotavirus y Coronavirus bovino, transformándose en el primer producto con actividad antiviral de la industria ganadera, y contra E coli y Salmonella, dos de las principales bacterias asociadas a la DNT.

Este producto se basa en la tecnología IgY (inmunoglobulinas de yema de huevo), es no transgénico, no genera resistencia microbiana y es capaz de mejorar la respuesta inmune a nivel intestinal, lo que reduce la necesidad del uso de antibióticos, minimizando la aparición de cepas multi-resistentes. Pero sobre todas las cosas este producto es muy efectivo y cuenta con múltiples ensayos que lo avalan. Su efectividad se evaluó en distintos ensayos administrándolo tanto como tratamiento preventivo o como tratamiento curativo y en ambos casos los resultados obtenidos fueron contundentes:

Al término de las disertaciones, hubo un ámbito de discusión donde los expositores respondieron preguntas, compartieron experiencias y se resaltó la importancia de sumar un producto como Bioinnovo Terneros al manejo de rutina, para mejorar la sanidad de las guacheras.

Vetanco SA e INTA organizan una Jornada Virtual de Bioinnovo, en la que brindarán una actualización sobre diarrea neonatal el próximo miércoles 20 de mayo a las 13.00 horas.

El Médico Veterinario Martín Alejandro Allassia, de la Asociación Argentina de Buiatría, dará una charla con el título “¿De qué se enferman nuestros terneros?”.

Luego, Viviana Parreño y Marina Bok del INTA, harán una presentación sobre la historia de la Diarrea Neonatal (DNT) en la Argentina y responderán al interrogante: ¿Pór qué desarrollar Bioinnovo terneros?. Viviana Parreño es Bioquímica, posee un Doctorado en Microbiología e Inmunología Veterinaria y una Maestría en Biometría y Estadística, ambos títulos de la UBA. Por su parte, Marina Bok, es veterinaria (UBA), cuenta con una Maestría en Biotecnología y un Doctorado en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, así como también un Posdoctorado del CONICET-INTA y es investigadora en el INTA desde 2017.

La jornada virtual de actualización sobre diarrea neonatal de Bioinnovo es libre y gratuita y para poder participar, se deberá completar el formulario de pre-inscripción ingresando acá.

Una vez realizada la pre acreditación, los participantes recibirán un link de acceso al evento y un número para el sorteo de un refractómetro digital.

A continuación, se exponen los hallazgos generados el año pasado en la Cuenca Lechera Central. Se señala la necesidad de su correcto diagnóstico.

E.M. TRABATTONI; V. AMHERDT
Esperanza Distribuciones – Laboratorio de Análisis
enriquetrabattoni@hotmail.com

Gráfico 1La producción lechera ha alcanzado en las últimas décadas un importante desarrollo científico y tecnológico en favor de de aumentar su rendimiento habitual.

La Cuenca Lechera Central (centro – este y noreste de Córdoba y centro de Santa Fe) no escapó a esta realidad, encontrándose a la vanguardia en innovaciones que la han colocado entre las más importantes de América Latina.

Sin embargo, las mejoras en el área de la sanidad animal han quedado a menudo relegadas, con sus correspondientes pérdidas productivas y, por ende, económicas.

Una de las causas sanitarias más importantes en cuanto a mermas directas e indirectas en los establecimientos lecheros de la zona es la diarrea neonatal en terneros, enfermedad que se manifiesta durante las primeras semanas de vida de los animales.

Gráfico 2La mayor parte de los casos se presenta entre los 2 y los 21 días, aunque puede encontrarse en animales de hasta 30 o 60 días.

Actualmente, esta enfermedad produce en la zona una mortalidad aproximada del 15%, siendo el desafío reducir la misma a un máximo de 5%. Para lograr esto será primordial conocer a fondo los factores que la producen.

Uno de los principales aspectos a tener en cuenta es que se trata de una enfermedad multifactorial, en donde se combinan -por un lado- factores ambientales, de manejo y nutricionales y -por el otro- diversos agentes biológicos que suelen presentarse en forma combinada, dando lugar a infecciones mixtas, a la vez de complicar su diagnóstico y tratamiento.

Sobre las consultas recibidas desde establecimientos de la zona, hemos podido extraer numerosos datos e información útiles para la orientación del diagnóstico.

En primer lugar, es importante poder saber qué muestras se deben remitir a los laboratorios.

Se trata de una enfermedad multifactorial, en donde se combinan factores ambientales, de manejo y nutricionales, y diversos agentes biológicos.

Las más frecuentes, y con las que se han obtenido mejores resultados, son aquellas de materia fecal de animales vivos extraídas en bolsas de polietileno, aunque también puede considerarse como alternativa los hisopados rectales.

Para el caso de animales muertos, puede realizarse necropsia y extracción de bilis (con jeringas estériles) y materia fecal. En cualquier caso, es importante obtener más de una muestra por brote.

 

Resultados

En 2013 recibimos en nuestro laboratorio 332 muestras de 64 veterinarios de la zona, correspondientes a 138 casos, siendo la mayoría de materia fecal de animales vivos, las cuales fueron sometidas a análisis microbiológico e inmunocromatografía.

Los resultados a esta última técnica (en porcentajes de prevalencia) se muestran en el Gráfico N° 1. La mayor parte resultó positiva al protozoo Cryptosporidium spp. y algunas de ellas a Rotavirus, ya sea en forma solitaria o combinada con el primer agente.

Aún con estos porcentajes (coincidentes con los resultados de otros trabajos ya publicados) se ha discutido largamente el papel de los dos microorganismos como causantes primarios de diarrea, considerándose que su función consiste en la destrucción y atrofia de las vellosidades, lo cual deja el intestino susceptible a la acción de otros agentes.

Lograr una reducción en las pérdidas por diarreas neonatales en el tambo debe convertirse en un desafío de baja inversión y alto impacto productivo que como profesionales no podemos dejar de asumir.

En este último grupo predominan las bacterias, que por diferentes mecanismos de patogenicidad, conducirían a un síndrome de malabsorción e hipersecreción intestinal, desencadenando el cuadro diarreico. Así, se aisló Escherichia coli en la totalidad de las muestras de materia fecal analizadas y Salmonella spp. en la cuarta parte de las mismas, dato importante si tenemos en cuenta que es un germen que en general se presenta a una edad promedio mayor de los terneros (30 – 60 días de vida).

Retomando los resultados de E. coli, puede observarse que en la inmunocromatografía sólo un pequeño porcentaje de muestras expresó el determinante antigénico K99, muy frecuentemente incluido en las vacunas contra diarrea.

Cabe entonces preguntarse cuál sería el papel de E. coli aislada de casos clínicos de diarrea, poniendo el énfasis en aquellos cofactores -infecciosos o no- que propiciarían un ámbito favorable para que la bacteria desarrolle su capacidad patógena. Entre ellos, ya se ha mencionado a Cryptosporidium spp. y Rotavirus, con cuya presencia aumenta notablemente la mortalidad, situación especialmente importante si se tiene en cuenta que los animales pueden infectarse a una edad tan temprana como el primer día de vida.

 

¿Qué hacer ante la diversidad de factores mencionada?

En primer lugar, debe pensarse en una terapia antibiótica específica en los casos en que se requiera, previo estudio de sensibilidad de las cepas bacterianas identificadas.

En el Gráfico N° 2 que complementa este artículo, se presentan los resultados del antibiograma de las cepas aisladas.

Puede notarse que existe una baja sensibilidad de E. coli a drogas que son utilizadas comúnmente en el tambo, o que han sido empleadas muchas veces como primera elección para el tratamiento de diarrea.

En comparación, Salmonella spp. conserva una sensibilidad relativamente alta a muchas de estas drogas, por lo cual cuando se trate de una infección mixta es preferible la elección del tratamiento antibiótico en base al resultado para Escherichia coli, para no correr el riesgo de elegir una droga que no se encuentre incluida en su cada vez más restringido espectro de sensibilidad.

Más allá de la terapia antibiótica, también debe evaluarse un tratamiento sintomático, siendo imperante tratar la deshidratación, incluyendo también antiinflamatorios no esteroides, antiespasmódicos y protectores intestinales.

En segundo lugar, quedan aún por considerar los factores no infecciosos que juegan un papel sumamente relevante en la aparición de los cuadros, sin lo cual ningún tratamiento etiológico tendrá resultados, o bien no podrá prevenirse la aparición de nuevos casos.

Dentro de los mismos, es importante hacer hincapié en la calidad microbiológica del agua de bebida, de la leche destinada a terneros, del calostro congelado y del sustituto lácteo.

Aproximadamente el 75% de las muestras de agua de crianzas artificiales de la zona analizadas en 2013 no fueron aptas para el consumo. Otro de los factores no infecciosos más importantes involucrados en la diarrea neonatal es el calostrado insuficiente, en cantidad y calidad, en las primeras horas de vida de los terneros.

En tercer lugar, no se puede pensar en la erradicación de la diarrea en las guacheras si no se instaura una mejora en las condiciones higiénicas del ambiente donde las mismas se encuentran emplazadas. Esto es principalmente importante en el caso de protozoos, donde el tratamiento de las instalaciones es ineludible.

Por último, es recomendable considerar la aplicación de vacunas.

En la zona de referencia donde se estudiaron los casos, la profilaxis vacunal contra diarrea neonatal en hembras preparto no es una práctica extendida y la mayoría de los casos se produjo en establecimientos donde no se implementaba.

Podemos concluir entonces que cualquier tratamiento que se aplique ante un brote de diarrea sin considerar estos últimos factores, indefectiblemente caerá en una repetición de los casos de la enfermedad, mientras persistan condiciones desfavorables.

Teniendo en cuenta el avance tecnológico en los tambos, no puede debe considerarse a la prevención y el control de la diarrea neonatal en el marco de la planificación de los establecimientos.

Ninguna mejora productiva estará a la altura de las expectativas si los aspectos sanitarios no se consideran como parte inherente de la misma.

Lograr una reducción en las pérdidas generadas por diarreas neonatales en el tambo debe convertirse en un desafío de baja inversión y alto impacto productivo que, como profesionales, no podemos dejar de asumir.