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CON LA MIRADA PUESTA EN LA DIFUSIÓN DE CONOCIMIENTO

Hablemos de tortugas y Salmonella

Es fundamental asesorar a los tenedores de estos animales respecto de las buenas prácticas de higiene, entre otras que desarrollamos a continuación.

Vet. Pablo J. Borrás MSc.
@pablojborras
pablojesusborras@gmail.com

Desde manuelita que viajo a Pehuajó hasta las Tortugas Ninjas que luchan contra el mal en las alcantarillas de Nueva York, estos animales han llamado la atención de grandes y chicos. No debemos olvidar que hasta el Anime japones les ha dedicado una parte en sus historias. Son ejemplo, Tirtouga del mundo de los Pokémon o Urigame de Dragon Ball.
Las tortugas, de tierra, agua o mar, han sido motivo de fascinación de muchos. Sin embargo, hoy nos toca hablar de un tema que siempre estuvo en la atmósfera veterinaria: la salmonelosis y su relación con las tortugas. Salmonella spp. es una bacteria Gram negativa, coco bacilo, de la Flia Enterobacteriaceae, que produce enfermedad tanto en animales como en personas. La transmisión se produce mediante la ingesta de agua y/o alimentos contaminados. El género Salmonella spp. está compuesto por dos especies, S. enterica y S. bongori de las cuales la primera es la más frecuente, con mayor patogenicidad y la cual se divide en seis subespecies​ que incluye más de 2.500 serotipos.
Diferentes especies de reptiles, entre ellas tortugas terrestres y acuáticas, actúan como portadores asintomáticos y eliminan estos microorganismos en forma intermitente a través de las heces, contaminando el ambiente. Esta bacteria puede sobrevivir hasta 6 meses en heces secas contaminado jaulas y recintos.
Se conocen numerosos reportes de transmisión a los seres humanos por la manipulación de estos reptiles o por contacto con objetos contaminados con materia fecal. En pacientes inmunocompetentes, se generan diarreas acuosas que se autolimitan. Sin embargo, los cuadros clínicos pueden ser más severos en pacientes inmunosuprimidos, niños o mayores adultos. En estos pacientes, se producen diarreas severas, vómitos, deshidratación, fiebre, cefalea, mialgias e inclusive puede existir meningitis, septicemia y desencadenar en la muerte (Vugia et al., 2004; Van Meervenne et al., 2009)
En cuanto al tema de las tortugas en particular, Dr. Gonzalo Godoy, especialista en medicina de pequeños animales y no tradicionales nos cuenta: “La tenencia de reptiles como mascota viene de una larga data. La tenencia responsable de reptiles como nuevos animales de compañía (NAC) es un concepto que viene instalándose también hace algunos años.
Debido a que el ser humano cada vez tiene menos tiempo para dedicar a las mascotas convencionales como los perros y los gatos, animales más demandantes, se ha visto una gran afluencia a la tenencia de estos NAC.
La tenencia de NAC requiere una gran responsabilidad, en el caso de las tortugas dependientes del medio externo para su metabolismo y normal funcionamiento, un mal asesoramiento en los cuidados tanto nutricionales como de alojamiento de estos animales puede terminar en serias enfermedades para ellos. Es importante asesorarse sobre que especies pueden tenerse en cautividad y donde conseguirlas desde un mercado legal para no fomentar el tráfico de animales ya que la tenencia y comercialización de especies autóctonas silvestres está penada por ley.
También en caso de ya contar con un ejemplar de estos es importante realizar chequeos médicos bianuales prebrumación y postbrumación, esto sirve para disminuir la probabilidad de problemas de manejo sobre la etapa de aletargamiento de estas especies donde al bajar su metabolismo también se disminuye la actividad del sistema inmune. Tener en cuenta que estas especies pueden ser fuente de enfermedades zoonóticas hacia las personas”.

Comunicar bien

Debido a todo lo desarrollado, es fundamental asesorar a los tenedores en buenas prácticas de higiene.
Las recomendaciones deben incluir: Lavarse bien las manos con agua y jabón con frecuencia después de manipular a las tortugas o limpiar los recintos; que las tortugas no se desplacen libremente por la casa, y en particular, se debe evitar el ingreso a la cocina con el fin de minimizar contaminación del lugar, utensilios y/o alimentos; no lavar los recipientes de comida y agua en el lavadero de la cocina y mucho menos, bañar a las tortugas en dicho lugar.
Es mejor tener una bañadera plástica destinada especialmente para bañar a las tortugas en caso de que sea necesario.
Estas recomendaciones deben ser cumplidas más estrictamente si existen niños, pacientes gerontes o inmunosuprimidos. Un dato muy importante para tener en cuenta: la Salmonella spp es susceptible a diversos desinfectantes como al hipoclorito de sodio al 1%, etanol al 70%, glutaraldehído al 2%, desinfectantes a base de yodo, fenólicos y formaldehido.

Agradezco la participación del Dr. Gonzalo Godoy en esta nota.

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