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El último año fue de crecimiento orgánico sostenido a doble dígito y grandes adquisiciones para la firma.

Las ventas consolidadas del Grupo Ceva demostraron un crecimiento del 10% en comparación con 2015 a una tasa de alcance e intercambio constante, que le permitió cerrar su último ejercicio con ventas por 912 millones de euros a nivel mundial. Latinoamérica representó el 12% de esa cifra, mientras que el resto de las regiones representaron los siguientes porcentajes:

– Europa (36%);
– África, Oriente Medio, Europa del Este, Rusia, Ucrania, Turquía (23%);
– Norteamérica/Pacífico (17%);
– Asia (11%);

La cartera de productos de Ceva tuvo un buen rendimiento en todas las especies, especialmente aves de corral y cerdos.
«El último año fue importante para Ceva con un crecimiento de doble dígito logrado nuevamente, prueba de nuestro soñado modelo empresarial. Con la adquisición de algunos productos de Merial y el refuerzo de nuestra posición en mercados estratégicos clave, tenemos la responsabilidad de ofrecer más valores de estos nuevos y excelentes activos», aseguró el doctor Marc Prikazsky, presidente y consejero delegado de Ceva.

Año de adquisiciones estratégicas
Desde su creación en 2000, Ceva ha adquirido más de 30 compañías, ofreciendo al grupo una fuerte huella en los mercados clave e impulsando su cartera de productos y experiencia. En 2016, el Grupo desplegó una estrategia de un fuerte crecimiento externo, concluyendo varias grandes adquisiciones en el mundo.
En noviembre, hizo su primera entrada en la India con la adquisición de Polchem. El país es un mercado estratégico para el Grupo, especialmente para la producción de aves de corral (quinto mayor productor global) y con una demanda creciente de vacunas (+10% al año).
En diciembre, con la adquisición de dos compañías brasileñas, Hertape e Inova, Ceva se convirtió en la quinta mayor compañía de salud animal de Francia y pretende convertirse en un especialista global en el sector lácteo, reforzando su presencia en el mercado de las vacunas de rumiantes.
En su mercado nacional de Francia, el grupo realizó otras adquisiciones como la de Biovac, que permite a Ceva proponer una oferta integrada, incluyendo vacunas autógenas en los sectores de aves de corral y cerdos.
Tras la adquisición de iD Projects en julio, (a través de la filial Ecat), se fundó Ecat-iD y ya está demostrando ser un líder mundial en la automatización inteligente de criaderos (clasificado Nº1 en Francia y Nº 2 a nivel internacional).
Finalmente, con la compra de varios productos Merial a finales de enero de 2017, Ceva consolidará su posición en el mercado internacional de las vacunas de ganado porcino y desarrollará su rango de antiinflamatorios no esteroidales.
«El reto ahora es consolidar estas adquisiciones para estar seguros de que tienen éxito. En 2017 perseguiremos nuestras ambiciones internacionales, probablemente mediante nuevas adquisiciones. Después de la India y Sudamérica, deberíamos fortalecer nuestra posición en Asia», añadió el Dr. Prikazsky y agregó: “Nuestra prioridad para 2017 es seguir nuestro virtuoso ciclo de crecimiento, ofrecer más valor a nuestros clientes, a la sociedad en la que vivimos y finalmente a Ceva”.
Mientras desarrolla su huella en varios mercados, en 2017 el Grupo Ceva planea dedicar más de 90 millones de euros a ampliar sus principales sitios de producción para llegar a estar entre los cinco primeros en 2020.

La brecha entre las potencialidades de la producción argentina y los crudos números de la realidad se explica, en gran medida, por la inacción e ineficiencia manifestada durante años de estancamiento.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Argentina es un país colmado de potencialidades.
La sensación inequívoca que atraviesa a buena parte de la sociedad se sintetiza en un “nos merecemos ser algo más de lo que somos”. Y el sector ganadero argentino no es ajeno a esa sensación. Basta con repasar algunos números o participar de un par de seminarios sobre la actividad para anoticiarse que los niveles actuales de producción de carne y leche están bien lejos de lo que el país realmente puede ofrecer a un mundo demandante de alimentos.
Lo llamativo de esta reflexión, repetida en diversos claustros, es que no se traslada a la acción; y lo que es aún más intrigante es la inacción de los productores que, con cifras elocuentes a su favor, no avanzan hacia una expansión de la frontera productiva, mejorando sus propios ingresos.

Bovinos de vacaciones

Las pérdidas anuales que sufre el sector ganadero por la implementación de un plan sanitario deficiente representan un agujero de $28.000 millones cada 12 meses, según cálculos recientes de un estudio realizado por la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove).
“Hay un sobre-entendimiento de lo que hace el productor en materia de sanidad: se cree que vacunar contra aftosa es suficiente para decir que se cumplió con el propósito sanitario. Eso no es así”, sentenció Juan Carlos Aba, presidente de la mencionada Cámara.
Por su parte, Fernando Canosa -asesor ganadero de la firma ADBlick Agro- sostiene frecuentemente que, si se llevase los niveles de preñez de los actuales 63% a un promedio nacional del 75% (cifra que ya alcanzaron los productores de la Pampa Húmeda), se podría incrementar la producción de carne hasta las 5 millones de toneladas por año.
La eventual ecuación duplicaría los volúmenes actuales y equipararía la demanda interna con los despachos al exterior, generando un saldo exportable superior a los US$ 12.000 millones.
No hace falta describir el impacto que generaría este potencial incremento en la producción, tanto en los sectores primarios relacionados, como en las exportaciones (en los últimos tiempos, las ventas al mundo apenas superaron los US$ 1.100 millones al año).

Vaca muerta

Si se pone la lupa sobre la producción láctea, la brecha entre la realidad y las aspiraciones del sector se amplían también considerablemente.
Nuestra Argentina produce lo mismos litros cada año desde hace casi 20 primaveras.
El último gran salto productivo se dio en la década del ’90, cuando los volúmenes subieron un 70%, al pasar de 6.000 a 10.300 millones de litros.
Desde entonces y salvo honrosas excepciones, la producción osciló en torno a ese pico alcanzado en 1999.
Mientras tanto, por citar solo un ejemplo y con menores ventajas comparativas, Perú duplicó su producción entre 1999 y 2012.
Para el especialista israelí en estrés calórico Israel Flamenbaum, el sector lechero argentino pierde aproximadamente 3.000 litros de leche por vaca cada año al basarse en un sistema pastoril que no protege a las vacas de la radiación solar con suficiente sombra y no logra mitigar correctamente el estrés calórico mediante un buen enfriamiento en los meses requeridos.
Solo si se atendiese con responsabilidad este factor, la producción local podría incrementarse un 50%, sin necesidad de aumentar el volumen de vacas en ordeñe.

Manos a las obras

Argentina es un país de potencialidades, pero también uno ineficiente.
La distancia que separa los números actuales de los objetivos que promete alcanzar cada rubro del sector agroganadero está plagada de obstáculos que se resumen en una enorme ineficiencia.
Este mote no atraviesa a todos los productores por igual, pero sí a una buena parte de ellos, la cual históricamente suele repetirse haciendo siempre lo mismo, en lugar de cambiar.
En este escenario, el rol de los médicos veterinarios será entonces fundamental para guiar, aconsejar, resaltar e, incluso, instar a sus clientes a cumplir con sus obligaciones y a aspirar con una mejora continua para dejar atrás los potenciales y pasar lisa y llanamente a la acción.

Un manejo desacertado de las cuentas puede significar una estruendosa pérdida de rentabilidad. ¿Cómo lo manejan?

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

El costo del dinero es una variable que muchas veces acarrea complicaciones financieras en la mayoría de las empresas y comercios. En los tiempos que corren, las tasas de interés reflejan ese elevado costo de la plata en la Argentina y una mala administración de las cobranzas puede desencadenar una ruinosa bancarrota, incluso para el más experimentado de los veterinarios.
Una tarea para evitar ese desenlace es sumar herramientas útiles en materia de cobranzas al maletín de cada profesional tanto de grandes, como de pequeños animales.
“La contabilidad nos permite saber dónde estamos parados, detectar qué componentes de nuestro negocio requieren ajustes o correcciones y evaluar con mayor objetividad y seguridad las decisiones que tengamos que tomar”, le afirmó a MOTIVAR Carlos Coda, contador público y licenciado en administración, abocado durante años a la contabilidad de los veterinarios, y para el cual el diagnóstico es evidente. “Sin una correcta gestión de cobranzas, los veterinarios se encontrarían con una necesidad cada vez mayor de capital de trabajo (pues el rubro “cuentas a cobrar” no pararía de crecer) y dado el elevado costo del dinero de estos tiempos, corren el riesgo que esa situación (a veces oculta o difícil de percibir) se “coma” su rentabilidad”.
De acuerdo a las dificultades o problemas que se tengan cada uno de los puntos de venta veterinarios, serán las herramientas recomendadas para encontrarles solución.
“Los aspectos más comunes a mejorar se refieren a poca o nula previsibilidad, conocimiento tardío de la evolución del negocio, no detección de todos los costos que afectan los resultados, desconocimiento de las fortalezas y debilidades propias, mala administración de los tiempos y fallas en la comunicación (hacia adentro y hacia afuera de la empresa)”, enumera Coda.
“Sobre el tema específico de la gestión de cobranzas, es recomendable contar con presupuestos financieros, cuentas corrientes actualizadas y conciliadas de los clientes, estadísticas con el historial de pagos de cada cliente, balance de cobranzas global, ranking de antigüedad de facturas no cobradas, archivos ordenados que incluyan legajos para cada cliente, fijación de límites de crédito (incluso para los clientes más confiables) y cálculo del cupo restante para cada uno”, explica el especialista.

En la nube

Para Sebastián Cadenas, co fundador de la plataforma contable para ventas con tarjetas Increase, gestionar correctamente las cobranzas es muy importante para tener toda la información ordenada y no perder dinero por falta de control.
“El desorden en el manejo de la contabilidad puede causar que se pierda crédito fiscal por no tener la factura de compra correctamente, perder dinero por no reclamar en tiempo y forma algún cargo o rechazo. Asimismo, el desorden puede causar que no se descuenten correctamente los impuestos que te retienen las tarjetas de crédito”, explicó. Y agregó: “Los comercios pueden perder más de un 4% de sus ventas si no contabilizan todos los impuestos que les aplican las tarjetas, las retenciones y cualquier otro tipo de gasto supuestamente oculto”, describe una de las principales desventajas para los comercios a la calle.
Entre las herramientas gratuitas para empezar a ordenar los números, Cadenas recomienda Colppy, que permite tener toda la contabilidad de la empresa de forma online. A su vez, con Increase el usuario puede visualizar al comercio cuándo y cuánto cobrará cada día por sus ventas con tarjeta, qué cupones ya fueron cobrados y cuáles falta cobrar. Además, observar las liquidaciones de las tarjetas automáticamente, sin necesidad de entrar a cada página y recuperar el dinero perdido por rechazos y contra-cargos.
Según Coda, el efecto de utilizar estas herramientas específicas se notará en su posición financiera (que debería ser notablemente mejor que si no las utilizara); en una mejora en su rentabilidad, en reducir la incidencia de morosos e incobrables, y en mejorar el conocimiento detallado que tiene sobre la evolución de su negocio y poder diferenciar qué trabajos le convienen y cuáles no. Por otro lado, el especialista contable asegura que por lo general, “es suficiente con que un integrante de la empresa se ocupe en forma específica de la tarea contable. También es recomendable que quien gestione las cobranzas no sea la misma persona que vende (sean productos o servicios). En general puede “vender” el dueño y “cobrar” un empleado, aunque muchas veces es necesario que este encargado de cobranzas realice algunos cursos de capacitación para llevar a cabo con más eficiencia esta tarea”.

Morosos

La velocidad resulta un ingrediente muy importante a la hora de cobrar aquel trabajo ya realizado.
Según cifras de la plataforma Increase, las compras que se reclaman en la primera semana tienen un 80% más de probabilidad de ser recuperadas que las que se reclaman después.
“En primer lugar, es necesario contactar al deudor para que abone la factura atrasada en forma telefónica o vía correo electrónico. Si no hay resultado al contactarlo, es necesario enviar una carta documento solicitando el pago de la misma. Por último, si tampoco funcionó con una carta documento se recomienda iniciar acciones legales”, describe Cadenas el ABC del reclamo antimorosos.
Para Coda, en un segundo paso, es necesario evaluar si se desea continuar trabajando o no en el futuro con ese cliente moroso.
Pero en ambos casos, el éxito en cobrar está en relación directa con la insistencia que se ponga en la tarea.
Y también en adecuarse para que el pago resulte algo “posible” para el deudor, considerando (junto con él) que la deuda es un hecho (ya consumado) y que resulta necesario encontrarle una solución en conjunto.
También es conveniente establecer de común acuerdo un plan, que sea fácil de verificar en su avance y cumplimiento. No olvidar que a veces tiene vital importancia la velocidad con que actúa el acreedor (cobra primero el que llega primero), por ello es recomendable la frecuencia en la comunicación y aportar cuentas conciliadas, precisas, y sencillas de verificar.

Se trata de una medida que exige a los responsables de eventos y concentraciones (desfiles, jineteadas, campeonatos de polo, etc.), a contar con la presencia de un médico veterinario matriculado e instruido en anemia infecciosa equina (AIE) a fin de que realice y controle el estado sanitario de los animales – Resolución Senasa N° 617/2005.

Con el objetivo de aunar esfuerzos en pos de la sanidad de la población y concientizar respecto a la tenencia de equinos, Organismos públicos, entre ellos el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), participaron de un encuentro en el que acordaron pautas de acción ante los controles provinciales que entraron en vigencia para la sanidad en equinos, haciendo especial hincapié en la anemia infecciosa equina.

En la reunión, realizada el pasado 10 de febrero, en la sede del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos (CMV), en la ciudad de Paraná, estuvieron presentes representantes del Gobierno de la provincia de Entre Ríos, de la Fundación de Lucha contra la Fiebre Aftosa (FUCOFA), autoridades del Centro Regional Entre Ríos del Senasa, Comisión Directiva del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos (CMV) y la Municipalidad de Paraná.

En relación a la sanidad equina y luego de un descriptivo análisis de la situación,  se propuso  la elaboración de un  programa de lucha y  control contra la anemia infecciosa equina (AIE). En ese sentido, desde el Ministerio de Producción de la provincia de Entre Ríos, se decretó mediante Resolución N° 1652/2016 de la Dirección General de Ganadería, la obligatoriedad de los controles de animales, donde se  ratifica y se pone énfasis en la plena vigencia de las leyes provinciales y del Organismo sanitario Nacional, sobre exigencia de contar con un profesional matriculado e instruido en anemia equina infecciosa, en  concentraciones de equinos en todo el territorio provincial. 

Se trata de una medida que obliga a los responsables de establecimientos de cría de equinos, eventos y concentraciones (desfiles, jineteadas, campeonatos de polo, etc.), a contar con la presencia de un médico veterinario matriculado y acreditado por el Senasa  en  anemia infecciosa equina (AIE) a fin de que realice y controle el estado de los animales.

En ese sentido, Carlos Zurbriggen, director del Centro Regional Entre Ríos del Senasa, celebró que todos los actores puedan reunirse periódicamente a tratar las problemáticas del sector y,  desde la defensa de los intereses legítimos de cada uno, se puedan encontrar los consensos para mejorar la producción entrerriana. En esa línea, Cristian Gómez, manifestó que como representantes del Estado Nacional debemos atender a todas las posiciones, pero nuestro rol es profundizar líneas de acción, desarrollar acciones concretas y controlar las enfermedades de los equinos, para facilitar la armonización de los esfuerzos técnicos, financieros y humanos de los diferentes sectores, con el objeto de lograr una sanidad equina compatible con las exigencias internacionales en la materia.

La Anemia Infecciosa Equina  es una enfermedad retroviral de los équidos, que se caracteriza por signos clínicos agudos y/o crónicos recurrentes, que pueden incluir fiebre, anemia, edema y caquexia en algunos animales. Muchos caballos presentan signos leves o inaparentes en una primera exposición y son portadores subclínicos del virus.

Es probable que los propietarios no noten la infección de sus animales, a menos que se realicen pruebas serológicas. Todos los caballos infectados, incluidos los asintomáticos, se convierten en portadores y son fuente de infección durante toda su vida. La misma se transmite mecánicamente desde las piezas bucales de insectos picadores y por cualquier objeto corto punzante que contenga sangre infectada.

El Senasa recuerda las medidas preventivas que se deben tomar para evitar la anemia infecciosa equina: hacer periódicamente el análisis a sus equinos en un laboratorio de red habilitado por el Senasa. No compartir elementos de montar entre equinos, exigir siempre agujas y jeringas descartables, lavar y desinfectar previamente todos los elementos mencionados; no adquirir, ingresar o mezclar con los propios a ningún equino sin saber antes su situación sanitaria; en épocas y regiones con tábanos, recurrir al uso de insecticidas para equinos.

Participaron del encuentro: Carlos Zurbriggen, director del Centro Regional Entre Ríos del Senasa, la Comisión Directiva del Colegio de Médicos Veterinarios, encabezados por su presidente, Sebastián Vittone,  Cristián Gómez, Coordinador Regional Temático de Sanidad Animal del Senasa, Martín Sieber, Director Técnico del Laboratorio de la Fucofa, Horacio Ezequiel Alvarenque, Director de Ganadería de Entre Ríos y Hernán Cabrera de la Municipalidad de Paraná.

Fuente: Senasa.

Este modelo favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso. Además mejora la fertilidad del suelo, por lo que la siembra posterior de soja y maíz rinde hasta 10% más.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

Ecológico. La superficie es de 5 a 10 veces mayor que un engorde convencional.

En un escenario global propicio para la ganadería argentina, el INTA Concepción del Uruguay, Entre Ríos, desarrolló un modelo de engorde intensivo que, basado en la rotación entre parcelas, favorece el bienestar animal y asegura ganancias de peso similares a las de un feedlot convencional.
Además, mejora el nivel de fertilidad del suelo y permite la siembra posterior de soja y maíz con aumentos de hasta el 10% en los rindes.
Conocida como “feedlot ecológico”, esta tecnología fue validada durante ocho años de manera experimental y se encuentra aplicada en campos comerciales de la zona núcleo. “Si bien esta nominación fue aceptada para facilitar la adopción, el uso del término ecológico no es estrictamente correcto, debido a que tiene un significado preciso asociado con la producción de carne ecológica certificada”, aclaró Sebastián Vittone, especialista en producción animal del INTA Concepción del Uruguay.
No obstante, Vittone explicó que “la concentración de animales en espacios reducidos con encierres precarios y la falta de programas de instalaciones, así como de estrategias de manejo de insumos y efluentes, generan conflictos desde el punto de vista ambiental en cercanías a ciudades, pueblos y rutas y exigen la búsqueda de otras alternativas productivas”.
Este modelo de invernada estima un número máximo de entre 500 y 1.000 animales por unidad productiva con una carga máxima de 100 cabezas por hectárea –equivalente a 80 m2 por bovino en parcelas de 40 individuos–.
“La superficie es de 5 a 10 veces mayor de la que puede llegar a tener un feedlot convencional”, comparó Vittone. Además, el técnico destacó los resultados de los ensayos y dijo “la asignación de mayor superficie por animal en sistemas de engorde bajo condiciones de encierre no provocan alteraciones relacionadas con la contaminación de suelos y aguas circundantes”.
En cuanto al encierre, sugirió rotar a los animales semanalmente en divisiones de cuatro parcelas para facilitar el manejo de efluentes. “Esas condiciones permiten que el animal vuelva a las parcelas con los excrementos secos, atenúan la liberación de olores desagradables y favorecen la distribución del estiércol, debido a que los bovinos se instalan en diferentes lugares del área de encierre”, remarcó.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

Un modelo probado. Lleva 8 años de estudios.

El encierre se organiza en potreros con un manejo similar a un pastoreo rotativo en franjas o sistema de pastoreo radial sin calle.
Además, requiere caminos accesibles para garantizar el abastecimiento regular de alimento y el tránsito de los animales; utiliza alambrado eléctrico para las divisiones y, según el diseño, incorpora aguadas y comederos móviles.
De acuerdo con el especialista, la provisión de alimentos en tolvas sigue el esquema de “a comedero lleno, grano entero y fibra cero”.
De esta forma, “se eliminan las expresiones de dominancia de los más agresivos respecto de los más pasivos cuando se suministra el alimento en pocas tomas diarias, que generan falta de bienestar animal”, apuntó.
Más allá de la categoría de que se trate, consideró la importancia de incorporar animales de no menos de 200 kilos de peso vivo. “La razón de este peso mínimo se relaciona con la forma de ofrecer la ración –a voluntad– en los comederos tolva y con el peso mínimo de faena fijado por disposición nacional”, explicó Vittone.
La ración utilizada está compuesta por un 90% de maíz y un 10% de concentrado proteico.
“La presencia de grano entero de maíz evita timpanismos y acidosis, ya que no se aporta fibra de ningún tipo durante el engorde –fardo o rollo–“, dijo el técnico, quien además recomendó: “Al igual que en cualquier encierre terminal con granos, es necesario el período de acostumbramiento para aquellos animales que provienen de sistemas pastoriles”.

Aplicación comercial

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Proteínas. La ración es a base de maíz (90%) y concentrado.

Con el apoyo del Grupo de Cría Bovina Intensiva del INTA Venado Tuerto, el sistema de feedlot rotativo fue instalado en cuatro establecimientos ubicados en Santa Fe y Córdoba, con diferentes alternativas de parcelamiento, comederos y aguadas. Se realizaron análisis de suelo pre y post engorde y, posteriormente, se hizo la siembra de cultivos de soja y maíz sobre las parcelas fertilizadas bajo este sistema. “Los resultados obtenidos se corresponden con los registrados en los ensayos del instituto en cuanto a la incorporación de minerales –fósforo, sobre todo–“, señaló el técnico.
Por su parte, los cultivos de soja y maíz –cosechados en las parcelas donde se estableció el engorde– obtuvieron un 9 y 10% más de rendimiento respectivamente, con relación a los índices registrados en un lote testigo sin animales. Según el establecimiento, se utilizó una carga de entre 30 y 50 animales por hectárea, mientras que la duración total de los ciclos de engorde osciló entre 105 y 140 días. “En todos los casos, los empresarios que adoptaron el sistema encontraron un importante aporte de fertilizante, a través del bosteo residual que los animales dejaron en la parcela”, explicó Vittone.

Ocho años a prueba

Los estudios a campo, llevados a cabo por el INTA Concepción del Uruguay, comprobaron que el aporte de las deyecciones al suelo –con una carga de 100 cabezas por hectárea durante 100 días– equiparó la fertilización requerida por un cultivo agrícola de alto potencial. “
Esto abre la posibilidad de compatibilizar un sistema de engorde no contaminante con un manejo sustentable de los suelos en rotación”, valoró Vittone. Asimismo, se registraron mejoras en la fertilidad del suelo que “alcanzaron incrementos de fósforo compatibles con un cultivo de alto potencial de rendimiento”, detalló el técnico.
En referencia a la productividad del rodeo, el especialista calculó que la duración de los períodos de engorde y la evolución de peso de los animales son comparables con las observadas en los engordes a corral con granos de tipo tradicional. Y avanzó: “Los resultados obtenidos indican que, prácticamente, no se forma barro –característico de los encierres a corral en la pampa húmeda–, incluso luego de precipitaciones de 80 mm; no se perciben los olores desagradables y los animales tienen más espacio y siempre disponen de un lugar seco para echarse”, enumeró Vittone. Con relación al impacto, el especialista aseguró que este modelo de invernada “permite anticiparse medidas paraarancelarias basadas en la contaminación ambiental derivada de los feedlots tradicionales para posibles destinos de exportación”.

A la medida regional

El sistema de engorde diseñado constituye una alternativa al encierre convencional en la zona entrerriana, donde la ocurrencia de precipitaciones en invierno y el carácter arcilloso de los suelos acentúan situaciones no deseadas –recurrentes en los feedlots– como concentración de animales, formación de barro en los corrales y emanación de olores desagradables.
“El problema se agrava con la adopción de la tecnología convencional que, desarrollada para precipitaciones menores a 400 mm, se aplica en una región con un promedio de 1.000 mm anuales y una distribución importante de lluvias en el invierno, lo cual es sinónimo de barro y ‘falta de piso’”, describió el especialista del INTA. Al mismo tiempo, “esto aumenta el riesgo de la producción de olores y los procesos de contracción y expansión, que caracterizan a las arcillas del suelo, crean condiciones para la infiltración de líquidos contaminantes a las napas freáticas”, detalló Vittone.

En el marco de la pasada Mercoláctea visitamos el sistema de producción de leche que DeLaval instaló en el predio del INTA Rafaela y dialogamos con Carlos Callieri, representante de la firma en el país.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Todos los caminos conducen a Roma”, reza la epopéyica frase popular que –para el caso de lo que hoy ocurre en el INTA Rafaela- podría reformularse: “todos los caminos conducen al robot”.

MIRA COMO FUNCIONA EL TAMBO ROBOTIZADO

El equipo instalado en Rafaela a partir de los aportes del INTA, DeLaval Argentina y -en menor medida- otros actores privados, superó los 200.000 euros de inversión y se emplaza sobre un campo de 29 hectáreas, donde con dos operarios, esperan alcanzar las 70 vacas en ordeñe.
“El robot no hace todo, muchas de las tareas habituales de un tambo continúan, solo que agiliza el proceso, reduce la dependencia y mejora la eficiencia”, le afirmó a MOTIVAR Carlos Callieri, directivo de la firma.
Para ver en detalle cómo funciona este sistema robotizado pueden ingresar en el link denominado: “Mirá cómo funciona el primer tambo robotizado de la Argentina” ya disponible en motivar.com.ar.
También pueden solicitar el material a redaccion@motivar.com.ar.

Es que en el kilómetro 227 de la Ruta Nacional 34, en la ciudad cabecera del departamento santafesino Castellanos, funciona el primer tambo robotizado de la Argentina. Su fabricante es DeLaval, empresa transnacional que tiene un papel central en una hazaña que, para el médico veterinario Carlos Callieri (directivo de la compañía), “no solo significa un avance tecnológico, sino que también representa un cambio de paradigma para la industria lechera nacional”.
La estrella de Mercoláctea
La carpa que montó la firma sueca en la última edición de Mercoláctea, realizada en el campo experimental del INTA, tuvo una afluencia continua de público. Entre las razones de esto se cuentan, no solo el aire acondicionado que mitigaba el intenso calor de esos días, sino que también oficiaban de “imán” los micros que depositaban a los interesados en conocer y recorrer el tambo robotizado emplazado a pocos kilómetros.
Ese mismo magnetismo llevó al equipo de MOTIVAR a participar de una de las recorridas, en la cual Callieri ofició de anfitrión (Ver recuadro).
“El robot no hace todo, muchas de las tareas habituales de un tambo continúan; solo que agiliza el proceso, reduce la dependencia y mejora la eficiencia”, describió en pocas palabras el ejecutivo, ex presidente también de la Asociación Pro Calidad de Leche (Aprocal). Y agregó: “Las mejoras que se pueden observar al incorporar el robot fluctúan en base a los volúmenes de alimento a emplear y la base productiva del sistema donde se implementa. En ese marco, las mejoras en eficiencia van del 5 al 25%”.

Cuestión de números

Un aspecto fundamental a destacar del tambo robot pasa por la inversión que demanda a los productores interesados en adquirirlo.
La unidad instalada en la experimental del INTA Rafaela tiene un costo superior a los 200.000 Euros, módulo que tiene la capacidad de ordeñar 70 vacas.
“En este caso, la amortización de la inversión puede llevar siete años”, estimó Carlos Callieri. Y avanzó: “Esta apuesta se torna mucho más viable cuando se instalan cuatro o más módulos, acelerando el retorno a solo dos años”.
En ese sentido, acaparó la atención de los presentes la experiencia que se desarrolla en Chile, donde un mega establecimiento adquirió el año pasado 64 equipos para ordeñar 4.500 cabezas (Ver recuadro).

Más repercusiones

Para Miguel Taverna (INTA Rafaela), una de las limitantes para la adopción definitiva de este tipo de tecnologías en nuestro país pasa por la escasa oferta financiera con la que cuentan los productores.
“Tanto desde punto de vista de las tasas, como el plazo, las alternativas actuales aparecen localmente como una barrera, mientras que en el mundo existen líneas de financiamiento al 3% anual, a 10 años, para este tipo de inversiones”, describió el profesional en una entrevista realizada con MOTIVAR. “Por otro lado, también es cierto que el aumento de los costos de mano de obra hace cada vez más atractiva la adopción del robot”, agregó Taverna.
Más allá de esto, vale decir que -entre las ventajas del uso del robot- se encuentra una frecuencia de ordeñe que, según DeLaval, promedia los 2.7 diarios.
“Las vacas son ordeñadas las veces que lo necesitan; un tambo robotizado logra el mismo nivel de producción que uno convencional, donde los animales necesitan tres ordeñes diarios”, aportó Callieri.
En cuanto a su operatoria, la puesta en marcha del sistema robotizado puede generar sensaciones encontradas: “se ven animales dispersos por distintos lugares y una gran cantidad de puertas. En un comienzo, parece que los animales no entran, pero al cabo de unas horas empiezan a ubicarse y se acabó el misterio”, resumió el representante de DeLaval.

CHILE, UN CUADRO DE GRANDES DIMENSIONES

El establecimiento El Risquillo, propiedad de Agrícola Ancali y parte del grupo chileno Bethia, ya tiene funcionando 16 de los 64 robots VMSMR (System of Voluntary Milking, según sus siglas en inglés) de la sueca DeLaval, que se comprometió a sumar a su sistema lácteo.
Sus resultados son contundentes: un promedio de producción de 45,2 litros por vaca/día, con 920 vacas ordeñadas bajo este sistema. Estos valores representan una suba del 10% desde que comenzaron en 2014.

Corresponde mencionar también que -entre las amenazas de este nuevo sistema- está la perdida laboral. En este punto y según el médico veterinario, las horas hombre contratadas en concepto de asesoramiento profesional se incrementa un 40% en los tambos robotizados, estimando que la instalación de estos sistemas en el país generará un buen caudal laboral, con un perfil distinto al actual.

Más que tecnología

Culminando nuestra recorrida por las instalaciones, Callieri explicó que, “no solo se trata de incorporar tecnología, sino de generar un cambio de paradigma en la industria lechera y el manejo del tambo. Esto es clave también para mejorar la percepción que se tiene sobre el productor tambero”.
Y puntualizó: “A diferencia de lo que sucede con producciones intensivas como las de aves y cerdos (en las cuales existe un plan sistemático en todos los establecimientoscumplen), en la lechería seguimos arrastrando viejos vicios del sector y diferentes recetas sobre cómo llevar adelante la producción. Eso es lo que venimos a cambiar”.

El laboratorio de capitales alemanes alcanzó este objetivo en su planta de biológicos veterinarios, ubicada en Pilar, Buenos Aires.

Con el objetivo de seguir dando respuesta al compromiso que mantiene con la calidad de sus productos, Centro Diagnóstico Veterinario (CDV) logró recertificar las normas GMP exigidas por el Senasa en su planta de biológicos veterinarios.

Vale recordar que este estatus tiene un alcance de tres años y alcanza a todos los procedimientos que se cumplen en la elaboración de vacunas veterinarias que el laboratorio lleva adelante en su unidad productiva ubicada en el Parque Industrial Pilar.

«En línea con el plan de inversiones iniciado en 2013 y el compromiso constante con la calidad, CDV re-certificó las normas GMP. Luego de una renovación total de su bioterio terrestre y continuas mejoras en su planta productiva recibimos la inspección de los auditores del Senasa. Vale destacar el compromiso de todo el personal que trabaja en CDV con la calidad y los procedimientos», enfatizó Juan Roo, gerente General de la compañía.
La planta de CDV
Sobre una superficie cubierta de 4.500 m2, cuenta con una dotación de 120 empleados. Allí, las instalaciones auditadas por el Senasa, están calificadas en las siguientes áreas: limpias, estériles de llenado y de diferentes niveles de bioseguridad.
Dentro de las limpias se encuentran el laboratorio de pesada de materias primas, el sector de elaboración de medios de cultivo y el área de formulación, llenado y preparación de materiales estériles para vacunas inactivadas y reactivas de diagnóstico. Allí también se encuentra el laboratorio de producción de cultivos celulares para abastecer las necesidades de la planta.

Separado del resto de las áreas antes mencionadas, se ubica un sector específico de formulación y otro para envasado de vacunas vivas.
Por su parte, la planta de CDV posee además áreas exclusivas para la producción de bacterias y virus que, de acuerdo a los niveles de bioseguridad establecidos por normas internacionales, se clasifican en NBS 2 y NBS 3.

La normativa tiene alcance sobre los distintos procedimientos que el laboratorio argentino lleva adelante en su planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar, provincia de Buenos Aires.

Hacia finales de noviembre de 2016 CEVASA logró recertificar las normas GMP para su planta ubicada en el Parque Industrial Pilar, Buenos Aires, ante el Senasa (N° Certificado: 016-2016).

Vale decir que los rubros alcanzados por la mismo son:

  • Procedimientos generales para la elaboración acondicionamiento, empaque y depósito de productos veterinarios.
  • Procedimientos para la elaboración de líquidos y semisólidos de administración oral y de uso externo.
  • Procedimientos para la elaboración de polvos, incluyendo aquellos que en su formulación contengan principios activos betalactámicos, de administración oral y uso externo.

 

Las instalaciones

La planta productiva de Senasa cuenta con una superficie de 2.500 metros cuadrados y allí se elaboran soluciones orales, polvos y desinfectantes mediante un circuito productivo que se inicia con un área de muestreo para materias primas y continúa en salas de fraccionamiento (principios activos, excipientes y betalactámicos), mezclado, dosificación y acondicionamiento.

A su vez, las instalaciones en las cuales trabajan a diario más de 100 personas contemplan un depósito de otros 2.800 metros cuadrados.

Según un trabajo realizado por técnicos del INTA y en base a un stock de 2.310.485 vientres, durante 2016 la actividad ganadera de Corrientes dejó de percibir cerca de $900 millones.

FABIAN ACOSTA; LUIS GANDARA; RUBEN IBARRA; MARIA MERCEDES PEREIRA Y JUAN JOSE VERDOLJAK
INTA EEA Corrientes
verdoljak.juan@inta.gob.ar

Plan sanitario. Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y Leptospirosis.

Plan sanitario. Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y Leptospirosis.

Las mermas (mortandad que se producen entre la preñez y el destete) varían desde un 5% hasta el 15%, siendo el promedio, o valor más mencionado, el de 7 a 10%. Estas cifras son frecuentes y afectan de manera importante a los sistemas de cría de la provincia de Corrientes, a escala del establecimiento, provincial y también regional.
Sin embargo, existen alternativas a implementar para reducirlas.
Las pérdidas prenatales comprenden a las producidas entre el diagnóstico de preñez y la iniciación de los trabajos de parto. No incluyen, por lo tanto, las pérdidas embrionarias, que son anteriores al diagnóstico de preñez y los terneros que se encuentran muertos al momento del parto o que mueren durante el mismo. Las mismas son habitualmente generadas por enfermedades venéreas, brucelosis, leptospirosis, IBR y BVD, causando abortos.
Por lo tanto, es importante individualizar y separar vacas que se presume han abortado: aquellas que se alzan y las que aparezcan sucias en los cuartos y cola, aunque no se haya visto el aborto (vacas que no presentan ternero NPT).
Según las dimensiones del establecimiento (potreros grandes) y el tipo de manejo, los abortos son difíciles de ver en el campo, porque la acción de las aves rapaces y otros predadores los hacen desaparecer.
A su vez, el manejo tradicional que incluye: toros con vacas durante casi todo el año (sin servicio estacionado de 3 a 4 meses), la no realización de un diagnóstico de preñez (tacto rectal), deficiente plan sanitario (falta de incorporación de las vacunas reproductivas) y, sobre todo, la falta de registros de datos, forman un conjunto de hechos que favorecen a que estas mermas sean menos visibles y por esto, tal vez no tenidas en cuenta.

Fórmula N°1

Fórmula N°1

Las pérdidas perinatales incluyen los terneros que están muertos antes de nacer (y que son paridos a término), los muertos durante el parto por distocias y los que mueren en las 48 horas siguientes a su nacimiento. También los terneros que mueren por inanición, nacidos de vacas con bajo instinto materno y que no llegan a ser amamantados.

Cuadro 1: Distribución de Existencias Bovinas por Categoría. Marzo 2016 
Provincia Vacas Vaquillonas Novillos Novillitos Terneros Terneras Toros Toritos Bueyes Total Bovinos
Corrientes 2.310.485 798.958 329.893 345.178 520.755 580.799 120.044 1.724 79 5.007.915
Total nacional 22.945.852 7.545.259 2.823.732 3.952.320 6.876.606 7.230.931 1.065.162 184.947 11.969 52.636.778
Fuente: SENASA (marzo de 2016)

En las pérdidas desde la parición al destete los responsables podrían ser: onfalitis, diarrea neonatal, IBR – BDV, mancha y gangrena. Para lo cual es necesario tener ajustado y dar cumplimiento al calendario sanitario recomendado e identificar y tratar a los terneros que presenten síntomas de alguna enfermedad.
En definitiva, para controlar y disminuir las mermas será necesario incluir las siguientes tareas:

Fórmula N° 2

Fórmula N° 2

Estacionar el servicio: Hacer coincidir los máximos requerimientos del rodeo con la máxima producción del pasto (octubre a marzo).
El estacionamiento debería ser en el menor tiempo posible, ideal 3 meses.
En los sistemas tradicionales es común detectar la presencia de los toros durante todo el año o periodos muy largos de servicio, por eso se propone una estabilización gradual. ¿Cómo? Por ejemplo: el “año 1”, largar los toros a servicio desde octubre hasta febrero – marzo. El “año 2”, el servicio deberá finalizar en enero – febrero. El “año 3”, en diciembre – enero y, por último, en el “año 4”, ya podríamos tener el servicio estacionado en 3 meses.
Esta estrategia nos permitirá saber el inicio y el final de parición.

Corrientes. Las mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.

Corrientes. Las mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.

Plan sanitario: Previo al inicio del servicio (30 y 60 días) hay que aplicar las vacunas reproductivas IBR, BVD, Campylobacteriosis (vibrosis) y también contra Leptospirosis.
De ser posible, consultar con el veterinario de la zona o directamente en el INTA más cercano.
Además, incluir la evaluación sanitaria de los toros antes y después del servicio para detectar toros infectados (un toro cubre de 25 a 50 vientres durante el servicio) o sea que puede infectar a muchos vientres.
Capacitación del personal: Luego, ya con el servicio estacionado y un plan sanitario adecuado solo queda controlar y evaluar lar mermas para corregir a futuro los problemas. Para esto, es fundamental capacitar al personal encargado de las recorridas, que durante el periodo de parición deberían ser diarias. Este debería ser el primer punto a tratar en el plan de acción.
Por último, también es válido entrenar e incentivar y sobre todo valorar y reconocer el trabajo bien hecho, para que el personal esté comprometido con lo que realiza y facilitar el trabajo de diagnosticar las causas de los abortos o muertes.
Los golpes en los arreos o trabajos en el corral (manga baños y otros) pueden producir pérdidas en vacas preñadas.
El tacto mal realizado puede producir pérdidas en los fetos, o dar positivas vacas vacías, lo que luego se contabiliza como pérdida.
Las mermas cercanas al parto suelen ser importantes, especialmente cuando hay muchas vaquillonas pariendo (IATF), entonces es necesario aumentar las recorridas (a dos veces por día).

Análisis económico

La vaca de cría – vientre es un capital de explotación fijo vivo, en su clasificación. Como tal, no se amortiza porque se repone anualmente con las vaquillas que entran a servicio y, en el conjunto, la categoría no pierde su valor… no se produce una depreciación.
Como capital, debe tener su productividad dentro del sistema de producción y aproximarse al objetivo de la cría que es lograr un ternero por vaca por año.
Las pérdidas que se detectan entre la preñez y el destete reducen la cantidad de kilos de ternero logrado por vaca puesta en servicio y el ‘capital vaca’ pierde así productividad. El interrogante, entonces, es: ¿qué es más fácil aumentar la preñez o disminuir las mermas?
Los kilogramos de ternero destetados por vaca, disminuyen al haber menos kilos de ternero por vaca entorada y la merma de preñeces entre tacto y marcación se transforma así en pérdida de eficiencia del capital vientre, que puede ser calculada a través de la Fórmula Nº 1, la cual también determina los ingresos económicos del vientre entorado.
Se puede utilizar para evaluar los beneficios adicionales de un control para la reducción de las mermas.
De acuerdo a la información provista por el Senasa a marzo de 2016 (Ver Cuadro Nº 1), el porcentaje de marcación nacional se puede establecer en el 61% en forma aproximada, relacionando las existencias de terneros y terneras con las vacas. Aplicando el mismo razonamiento, en la provincia de Corrientes el porcentaje de marcación aproximado se ubica en el 48%.
Ahora bien, si las mermas tacto – marcación se estiman en 8% en Corrientes, en la provincia debiera existir un 56% de terneros sobre vaca entorada que llegan a peso de destete.
Simplificando los cálculos: de cada 100 vacas puestas en servicio se logran 48 ternero/as, en lugar de los 56 que se obtendrían eliminando totalmente las mermas. Si tomamos a $30 el kilo de ternero/a de 160 kilos a destete (promediando precio y peso, entre machos y hembras), los 8 terneros adicionales por eliminar mermas representan $38.400 ($4.800 cada ternero) de cada 100 vientres puestos en servicio.
Esta cantidad se deja de recibir si no se hace nada por controlar pérdidas que podrían comenzar a reducirse con recorridas frecuentes en la época prenatal y de parición para atender problemas en la vaca y en los terneros.
El precio de tres meses de jornales es de $30.408 (a razón de $337,87/jornal), logrando un excedente de $8.000 sobre lo percibido extra.
Es importante destacar que el personal extra podría realizar tareas complementarias en el rodeo.
Una persona podría controlar desde 300 a 500 vientres y, según la cantidad de vientres, se justificaría más la contratación de un personal extra ($115.200 y $192.000 en mermas de terneros por 300 y 500 vientres, respectivamente).
La eficiencia del vientre entorado expresada en kilos de ternero logrados por la disminución de merma, se obtiene aplicando la Fórmula Nº 2.
En 100 vientres en los que se reducen las mermas tacto – marcación (estimadas en un 8%) se ganan 12,8kg de ternero por vaca puesta en servicio.
Esto representa, además, un ingreso económico de 12,8 kg x $30/kg = $384 por vaca ($38.400 cada 100 vacas).
Con un stock provincial de 2.310.485 vientres lo que se deja de percibir por mermas puede estimarse en $887.226.240.

Comentarios finales

Para la disminución de mermas tacto – marcación es necesaria una tarea de manejo e implementación de un plan sanitario ajustado a la región y recorridas frecuentes en la época prenatal y de parición para atender problemas, lo que tiene un impacto económico importante a nivel predial y regional.
Por esta razón, merece la atención necesaria de los productores y los organismos públicos de extensión ya que, se aumenta la eficiencia del sistema ganadero, no requiere aportes de capital extraordinarios y el esfuerzo es compensado económica y productivamente.

“Estamos bailando en la cubierta del Titanic”, advirtió Carlos Merenson, técnico de la Secretaría de Ambiente de la Nación, en una entrevista con SLT, al referirse, entre otros temas, a la crisis energética, los bosques nativos, la agroindustria, la ecología política y la agroecología.

La ecología política es una ideología revolucionaria que propone un cambio de rumbo radical en el curso de la historia: plantea el paso de una economía en crecimiento perpetuo a una economía ecológica en estado estacionario, del militarismo al pacifismo, del consumismo al consumo responsable y del darwinismo social a la solidaridad. Así lo resume Carlos Merenson, ingeniero forestal e integrante del cuerpo técnico de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, que por quinto año consecutivo dictó en la FAUBA el seminario “Ecología política”, organizado por la cátedra de Economía General. En entrevista con Sobre La Tierra, Merenson habló sobre la crisis energética, los bosques nativos, la agroindustria y la importancia de tomar conciencia de la crisis ecosocial actual.
Para Merenson, la cuestión energética es la clave para entender la problemática del modelo económico vigente: “Durante más de diez mil años, el consumo energético anual promedio mundial fue de 0,5 barriles de equivalente petróleo (BEP) per cápita (sin petróleo, ya que había otras fuentes energéticas). A partir de la Primera Revolución Industrial, en el siglo XVIII, aparecieron el carbón y el petróleo y el consumo de energía se disparó. En menos de 100 años, trepó a 12 BEP per cápita, en un salto exponencial único e irrepetible. El petróleo es la energía fotosintética del planeta acumulada durante millones de años y el ser humano la ha dilapidado en apenas 300 años.”
¿Cómo se explica este gran salto? Según Merenson, “el modelo económico, impulsado fundamentalmente por el mercado, basado en la competencia y que es expansivo por naturaleza, encontró una fuente energética que parecía inagotable y así alimentó su crecimiento exponencial. ¿Con qué herramienta? Con el consumismo. Mediante estrategias como la obsolescencia programada y la percibida se impuso el consumismo como estilo de vida: el valer por lo que uno tiene y no por lo que uno es. Toda la economía neoclásica considera que el crecimiento puede proseguir sin límites y esto es una enorme utopía. Muchas veces se habla de que el ecologismo plantea una utopía, pero cuando se pretende crecer infinitamente en un mundo que tiene recursos finitos, ¿quién está planteando una utopía?”

Un gigante con pies de barro
Dentro de este panorama convergen diversos factores que contribuyen a su agravamiento, como el vinculado a la conservación de la diversidad biológica. A modo de ejemplo, el caso de Argentina es ilustrativo. La pérdida de los bosques nativos argentinos se vincula estrechamente con la expansión de la frontera agrícola. Para Merenson, el estado de los bosques nativos en el país es crítico y demanda la adopción de medidas drásticas: “El avance de la frontera agrícola ha sido el principal motivo de pérdida de los bosques en nuestro país. El pulso de deforestación más reciente empezó con la salida de la convertibilidad y con una época en que los precios internacionales de la soja, entre otras commodities agrícolas, eran muy altos. Ahí se empezó a expandir la monocultura sojera casi hegemónica. Y gracias al desarrollo de la ingeniería genética, que permite el cultivo de especies agrícolas en ecosistemas frágiles, la frontera se empezó a expandir en el NOA, el NEA, en parte de la selva tucumana-boliviana y en todo el parque chaqueño. La tasa de deforestación que tenemos desde entonces superó con creces los promedios de deforestación mundiales.”
La agroindustria, a su vez, es fuertemente dependiente del petróleo. Merenson describe la situación: “En la agricultura intensiva actual, más del 95% de las entradas energéticas externas en los agroecosistemas provienen de la quema de combustibles fósiles. Esto plantea un doble problema. Por un lado, el uso intensivo de hidrocarburos agudiza el cambio climático, y por otro, la producción de alimentos depende de un insumo en decadencia (porque estamos ante el cenit petrolero, o sea el punto en el que los combustibles fósiles están en caída). Aquí no se trata tanto de agotamiento de las reservas sino de un concepto muy importante: la tasa de retorno energético, que es la energía que hay que usar para generar energía. En la medida en la que las reservas se van agotando, se necesita más energía para extraer energía, hasta alcanzar el punto en que la cantidad de energía utilizada sea igual o mayor a la obtenida, y ahí los hidrocarburos dejarán de ser aprovechables, sin importar su precio internacional. Este horizonte no es muy lejano y estructurar toda una economía sobre una agricultura industrial basada en un combustible próximo a extinguirse no parece ser la mejor estrategia.”
En este sentido, la ecología política aboga por una alternativa para llevar adelante la transición hacia otro modelo de producción agrícola: la agroecología. Según Merenson, “hace falta voluntad política. La agroecología hoy está en condiciones de producir el alimento necesario para alimentar a la humanidad. No obstante, si todo el sistema sigue funcionando igual, con despilfarros de todo tipo y con un consumismo desenfrenado, no tiene sentido. Estamos hablando de un cambio amplio. Porque la agroecología respeta los ciclos naturales, se basa en la diversidad, en la estacionalidad, en el consumo local. Esta es clase de cambios profundos que impulsa la ecología política. Pero requieren de cambios en todos los ámbitos, especialmente en nuestro estilo de vida”

Cambiar todo para que nada cambie: la gran falacia
Para graficar lo que llama “la gran falacia”, Carlos Merenson utiliza una cita de Tony Blair, ex Primer Ministro de Inglaterra, quien aseguraba en el prólogo de un informe sobre cambio climático publicado en el 2006, que “actuar ahora puede ayudar a evitar los peores efectos del cambio climático. Si actuamos con previsión, podremos evitar perturbar nuestra forma de vida”. La gran falacia, aclara Merenson es “creer que podemos resolver las crisis ecosociales globales manteniendo intactos nuestro estilo de vida consumista y nuestro modelo de producción sobre la base de energías renovables.”
“Las energías renovables no pueden reemplazar a los combustibles fósiles. El que imagine que el mundo como funciona hoy, en base a combustibles fósiles, puede funcionar igual sin ellos y con energías renovables se equivoca totalmente. Creer eso y no prepararse para la transición es un error muy grave. La ecología política propone un modelo distinto, en el que la economía cumpla con las leyes del sistema mayor, que es el ecológico, y no al revés. Posiblemente y lamentablemente, el agravamiento de la crisis ecosocial sea el disparador de los cambios necesarios. Yo creo que vamos en camino hacia una inevitable agudización de la crisis ecosocial actual. ¿Por qué? Porque estamos en un planeta ya vacío. Lo hemos vaciado de recursos y contaminado de mil maneras. El sistema ‘mundo’ en el que vivimos va a colapsar. Tenemos dos opciones: o nos adaptamos o la naturaleza nos va a adaptar a su modo. Pero lo que es claro es que el modelo no va a seguir, y esto no es un problema ideológico. No va seguir por imperio de la realidad.”

Dancing en el Titanic
Merenson utiliza una analogía para definir el momento que está atravesando el mundo: “estamos bailando en la cubierta del Titanic”. En este sentido, resalta la importancia de tomar conciencia del momento histórico que nos toca vivir. “La gran mayoría de la gente está capturada por toda la maquinaria del sistema, que es muy poderosa y nos hace creer que estamos viviendo en el mejor de los mundos. Que el negocio puede continuar como de costumbre, que la ciencia y la técnica van a resolver todos los problemas, que no nos preocupemos y sigamos adelante, consumiendo sin parar. Por eso, es importante que la gente entienda el escenario es totalmente distinto; que sí estamos en el Titanic y que ya chocamos contra el iceberg. Es decir, ni siquiera podemos evitar que se hunda.”
¿No se puede evitar el choque? “¿Por qué el Titanic tomó la ruta que tomó? El capitán fue forzado a tomar esa ruta, incluso sabiendo los riesgos, debido a un tema comercial: la trayectoria era más corta, se podían hacer más viajes y el negocio era más rentable. El iceberg no fue una contingencia. El sistema mismo lo llevó hacia la colisión. Y nosotros estamos en la misma situación. Vamos a chocar por la inercia que llevamos, por el deterioro que hay en todos los sentidos. Miremos la cuestión del cambio climático: primero decían que no había que sobrepasar las 350 ppm de CO2 en la atmósfera. Ya vamos por más de 400. Y en el medio, 20 Conferencias de las Partes en las que se discutió siempre lo mismo y no se hizo nada. O la cuestión de la biodiversidad. Estamos ante un episodio de extinción masiva originado por los humanos. Hay un convenio de biodiversidad que se reúne todos los años. ¿Qué hicieron? Nada. Tomar conciencia es el primer paso. En especial la juventud.”

Dar la espalda al sistema
En un panorama tan adverso, Merenson retoma el concepto planteado en el seminario: “El cambio debe operar en nuestro estilo de vida”. ¿Cómo hace compatibles su trabajo y su visión del mundo? “Yo soy un agente técnico de la administración pública nacional; he pasado por distintas administraciones, cada una con sus particularidades y sus inclinaciones políticas. Muchos de los técnicos que estamos aquí hemos tratado de mantenernos coherentes en la línea de la defensa de los recursos naturales. A mí me ha tocado el tema de bosques nativos. Lo primero que impulsamos fue el conocerlos. ¿Cómo vamos a proteger lo que no conocemos? Así, pudimos sacar el primer inventario de bosques nativos en la década de los ’90, una década de corte neoliberal que no se distinguía por la custodia de los recursos naturales. Y gracias al inventario y a la posterior monitorización de la deforestación, se promulgó la Ley de Presupuestos Mínimos de Bosques Nativos. Son pequeños pero importantes pasos en la línea que debemos seguir. Sin embargo, no encuentro ninguna etapa de nuestra historia que demostrara una conducción política orientada hacia la cuestión ecológica. Es la gran deuda que tenemos en Argentina y, me atrevería a decir, en Latinoamérica.”
La ecología política, entonces, vuelve a su propósito original: generar conciencias. Merenson resalta la importancia de que cada persona contribuya con ese cambio en el nivel cotidiano. “Insisto en la importancia de tomar conciencia como primer paso. Así, podemos tomar acciones concretas. Tratar de desarrollar hábitos cercanos a nuestras ideas ecosociales. Apoyar proyectos de economía local y solidaria. Privilegiar el consumo de productos agroecológicos. Adoptar una dieta más basada en vegetales y menos en proteína animal. Convertirnos en consumidores responsables y dejar de creer que la ciencia va a resolver los problemas porque es ella la que viene advirtiendo que este modelo no es sostenible. La tecnología y la ciencia al servicio del sistema no van a resolver los problemas que ellas mismas generaron. Miremos más a la naturaleza, que ha evolucionado durante millones de años con éxito sobre la base de la diversidad, mientras que los humanos la contrariamos permanentemente queriendo imponer la uniformidad. Una transición así va a requerir el surgimiento de economías locales, con productos regionales. La ecología política plantea una transición pacífica. Así, la gente que cambie sus hábitos se irá uniendo de a poco, formando comunidades y organizándose para vivir de una manera distinta. Es muy difícil ser una isla en un sistema que va hacia otro lado. Pero, tal vez, de la acumulación de estos ejemplos se empiecen a producir verdaderos cambios. ¿Quién dice? Los cambios frecuentemente vienen en formas que ni siquiera imaginamos. Es cuestión de empujar en la dirección correcta”.

Fuente: Por Yanina Paula Nemirovsky para Sobre La Tierra

Una vez finalizado, el edificio tendrá 3.700 m2 con dos plantas destinadas a salas de laboratorio con nivel de bioseguridad 2, un entrepiso técnico y un invernáculo.

Están en marcha los trabajos de demolición de instalaciones obsoletas y en desuso que dejarán paso al nuevo laboratorio vegetal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). El edificio se construirá en el predio que el organismo posee en la localidad bonaerense de Martínez, donde actualmente funcionan la Dirección General de Laboratorios y el Laboratorio Animal. La obra contempla la construcción y equipamiento de 3.700 m2 que incluirán dos plantas destinadas a laboratorios con nivel de bioseguridad 2, un entrepiso técnico y un invernáculo.

Una vez finalizada, los dos laboratorios centrales funcionarán en el mismo predio, en iguales condiciones edilicias de última generación y con equipamiento de vanguardia. Estas condiciones permitirán mejoras sustanciales para beneficio de los usuarios.
El laboratorio es financiado a través del Banco Mundial. Con la concreción de esta etapa, se dará por finalizado el proyecto de modernización de los laboratorios centrales del Senasa que comenzó en 2008.
Con un total de 14.000 m2 construidos, las obras incluyeron la remodelación y puesta en valor de sectores destinados a tareas administrativas y laboratorios de diagnóstico con nivel de bioseguridad 2, la construcción de tres nuevos edificios que albergan laboratorios con niveles de bioseguridad 2 y 4 OIE, la edificación de una guardería infantil, una central de drogas, una planta de tratamiento de efluentes, un bioterio de cría y diversas obras complementarias como vestuarios y sanitarios centrales, comedor para el personal y áreas de servicios de central eléctrica, de calderas y de bombas.
La envergadura y complejidad del proyecto hacen del laboratorio del Senasa el primero en su tipo en Latinoamérica y lo posicionan entre los más modernos del mundo.

Bajo el lema «Descubrir es aprender» la Asociación de Anestesiología Veterinaria de la República Argentina (AAVRA) realizará las Jornadas 2017 el 31 de marzo y 1° de abril próximos en Escobar, provincia de Buenos Aires.

Las Jornadas AAVRA 2017 contarán con la presencia de invitados nacionales e internacionales, como la Dra. Denis Fantoni (Brasil), y los doctores españoles Fernando Martinez Taboada y José Ignacio Redondo García. En el primer día se abordará el Riesgo anestésico: monitoreo y manejo del paciente crítico. Por la tarde, será el turno de Anestesia regional: el rol de la ecografía y la neuroestimulación eléctrica en la ejecución de bloques nerviosos.

Durante la segunda jornada el día también se dividirá en dos. Por la mañana, Ventilación mecánica: una deuda pendiente de la anestesia veterinaria. Y para finalizar, Protocolos anestésicos, en pacientes con patologías preexistentes.

Las Jornadas serám en el Bioparque Temaikén, ubicado en Escobar, provincia de Buenos Aires, tendrán cupos limitados y precios preferenciales para los socios de la asociación. El cierre de inscripción será el 15 de marzo.

Para más información: info@aavra.com.ar