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TAMBO ROBOTIZADO EN SANTA FE

“No es solo un avance tecnológico, representa un cambio de paradigma”

En el marco de la pasada Mercoláctea visitamos el sistema de producción de leche que DeLaval instaló en el predio del INTA Rafaela y dialogamos con Carlos Callieri, representante de la firma en el país.

Facundo SonattiFACUNDO SONATTI
facundo@motivar.com.ar

Todos los caminos conducen a Roma”, reza la epopéyica frase popular que –para el caso de lo que hoy ocurre en el INTA Rafaela- podría reformularse: “todos los caminos conducen al robot”.

MIRA COMO FUNCIONA EL TAMBO ROBOTIZADO

El equipo instalado en Rafaela a partir de los aportes del INTA, DeLaval Argentina y -en menor medida- otros actores privados, superó los 200.000 euros de inversión y se emplaza sobre un campo de 29 hectáreas, donde con dos operarios, esperan alcanzar las 70 vacas en ordeñe.
“El robot no hace todo, muchas de las tareas habituales de un tambo continúan, solo que agiliza el proceso, reduce la dependencia y mejora la eficiencia”, le afirmó a MOTIVAR Carlos Callieri, directivo de la firma.
Para ver en detalle cómo funciona este sistema robotizado pueden ingresar en el link denominado: “Mirá cómo funciona el primer tambo robotizado de la Argentina” ya disponible en motivar.com.ar.
También pueden solicitar el material a redaccion@motivar.com.ar.

Es que en el kilómetro 227 de la Ruta Nacional 34, en la ciudad cabecera del departamento santafesino Castellanos, funciona el primer tambo robotizado de la Argentina. Su fabricante es DeLaval, empresa transnacional que tiene un papel central en una hazaña que, para el médico veterinario Carlos Callieri (directivo de la compañía), “no solo significa un avance tecnológico, sino que también representa un cambio de paradigma para la industria lechera nacional”.
La estrella de Mercoláctea
La carpa que montó la firma sueca en la última edición de Mercoláctea, realizada en el campo experimental del INTA, tuvo una afluencia continua de público. Entre las razones de esto se cuentan, no solo el aire acondicionado que mitigaba el intenso calor de esos días, sino que también oficiaban de “imán” los micros que depositaban a los interesados en conocer y recorrer el tambo robotizado emplazado a pocos kilómetros.
Ese mismo magnetismo llevó al equipo de MOTIVAR a participar de una de las recorridas, en la cual Callieri ofició de anfitrión (Ver recuadro).
“El robot no hace todo, muchas de las tareas habituales de un tambo continúan; solo que agiliza el proceso, reduce la dependencia y mejora la eficiencia”, describió en pocas palabras el ejecutivo, ex presidente también de la Asociación Pro Calidad de Leche (Aprocal). Y agregó: “Las mejoras que se pueden observar al incorporar el robot fluctúan en base a los volúmenes de alimento a emplear y la base productiva del sistema donde se implementa. En ese marco, las mejoras en eficiencia van del 5 al 25%”.

Cuestión de números

Un aspecto fundamental a destacar del tambo robot pasa por la inversión que demanda a los productores interesados en adquirirlo.
La unidad instalada en la experimental del INTA Rafaela tiene un costo superior a los 200.000 Euros, módulo que tiene la capacidad de ordeñar 70 vacas.
“En este caso, la amortización de la inversión puede llevar siete años”, estimó Carlos Callieri. Y avanzó: “Esta apuesta se torna mucho más viable cuando se instalan cuatro o más módulos, acelerando el retorno a solo dos años”.
En ese sentido, acaparó la atención de los presentes la experiencia que se desarrolla en Chile, donde un mega establecimiento adquirió el año pasado 64 equipos para ordeñar 4.500 cabezas (Ver recuadro).

Más repercusiones

Para Miguel Taverna (INTA Rafaela), una de las limitantes para la adopción definitiva de este tipo de tecnologías en nuestro país pasa por la escasa oferta financiera con la que cuentan los productores.
“Tanto desde punto de vista de las tasas, como el plazo, las alternativas actuales aparecen localmente como una barrera, mientras que en el mundo existen líneas de financiamiento al 3% anual, a 10 años, para este tipo de inversiones”, describió el profesional en una entrevista realizada con MOTIVAR. “Por otro lado, también es cierto que el aumento de los costos de mano de obra hace cada vez más atractiva la adopción del robot”, agregó Taverna.
Más allá de esto, vale decir que -entre las ventajas del uso del robot- se encuentra una frecuencia de ordeñe que, según DeLaval, promedia los 2.7 diarios.
“Las vacas son ordeñadas las veces que lo necesitan; un tambo robotizado logra el mismo nivel de producción que uno convencional, donde los animales necesitan tres ordeñes diarios”, aportó Callieri.
En cuanto a su operatoria, la puesta en marcha del sistema robotizado puede generar sensaciones encontradas: “se ven animales dispersos por distintos lugares y una gran cantidad de puertas. En un comienzo, parece que los animales no entran, pero al cabo de unas horas empiezan a ubicarse y se acabó el misterio”, resumió el representante de DeLaval.

CHILE, UN CUADRO DE GRANDES DIMENSIONES

El establecimiento El Risquillo, propiedad de Agrícola Ancali y parte del grupo chileno Bethia, ya tiene funcionando 16 de los 64 robots VMSMR (System of Voluntary Milking, según sus siglas en inglés) de la sueca DeLaval, que se comprometió a sumar a su sistema lácteo.
Sus resultados son contundentes: un promedio de producción de 45,2 litros por vaca/día, con 920 vacas ordeñadas bajo este sistema. Estos valores representan una suba del 10% desde que comenzaron en 2014.

Corresponde mencionar también que -entre las amenazas de este nuevo sistema- está la perdida laboral. En este punto y según el médico veterinario, las horas hombre contratadas en concepto de asesoramiento profesional se incrementa un 40% en los tambos robotizados, estimando que la instalación de estos sistemas en el país generará un buen caudal laboral, con un perfil distinto al actual.

Más que tecnología

Culminando nuestra recorrida por las instalaciones, Callieri explicó que, “no solo se trata de incorporar tecnología, sino de generar un cambio de paradigma en la industria lechera y el manejo del tambo. Esto es clave también para mejorar la percepción que se tiene sobre el productor tambero”.
Y puntualizó: “A diferencia de lo que sucede con producciones intensivas como las de aves y cerdos (en las cuales existe un plan sistemático en todos los establecimientoscumplen), en la lechería seguimos arrastrando viejos vicios del sector y diferentes recetas sobre cómo llevar adelante la producción. Eso es lo que venimos a cambiar”.

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