
Para continuar, suscribite a Motivar. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE
A su vez, el Dr. Germán Canton y el Med. Vet. Carlos Flores Oivares explicaron que los carneros pueden infectarse durante 2 períodos: en el pre servicio o durante el servicio. En el pre servicio el contagio se produce entre carneros debido a una demostración de jerarquía con episodios de sodomía (monta entre machos), olfateo y lamido prepucial. La segunda forma, ocurre durante el servicio cuando la hembra sana actúa de forma pasiva como intermediaria de la infección entre 2 o más machos, agregó.
Para su prevención Paolicchi recomendó tener un programa donde un médico veterinario realice, de forma anticipada a la época de “encarnerada”, una revisación clínica que consta de la palpación genital, la medición de circunferencia escrotal y exteriorización del pene. A su vez, señaló que durante esta revisación se buscan anormalidades como orquitis y/o epididimitis (lesiones en testículos o epidídimo), además de lesiones en pene como fimosis o parafimosis.
Aclaró que, si bien estas últimas no son producidas por B. ovis, no son características deseadas para un buen reproductor. También agregó, que hay que tener en cuenta que no todos los animales infectados van a presentar lesiones, ni todos los carneros con lesiones van a ser positivos a B. ovis, ya que se debe tener en cuenta que estas pueden ser producto de otras infecciones bacterianas del tracto reproductivo.
Por tal razón, los profesionales afirmaron que es altamente recomendable realizar un sangrado al total de los carneros para realizar alguna de las pruebas serológicas disponibles (ELISA, Fijación del complemento o Doble inmunodifusión en Agar). Se aconseja hacerlo 2 meses antes de la temporada reproductiva, ya que en caso de tener animales positivos, el productor dispone del tiempo suficiente para descartarlos y poder adquirir nuevos carneros sanos a los que se recomienda realizar sangrado y palpación escrotal antes de incorpóralos a la majada. Además agregaron, que es deseable repetir la revisación clínica y sangrado de los animales culminada la época de servicio (30-45 días) para prevenir los contagios que se producen posteriormente entre machos.
Para cerrar los profesionales del grupo de Sanidad Animal de INTA Balcarce destacaron la importancia de realizar un manejo preventivo de la enfermedad, evitando así pérdidas económicas. “Realizar la palpación y el diagnóstico serológico a tiempo es ganar tranquilidad para el futuro. Y es imprescindible que el productor siempre cuente con un Médico Veterinario asesor con experiencia y envíe sus muestras a un laboratorio de confianza”, concluyó Paolicchi.
Fuente: INTA
